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The MacKintosh Man (1973)

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Sinopsis
Joseph (Paul Newman), un agente del Servicio de Inteligencia Británico, huye de la cárcel con un espía. Su misión consiste en infiltrarse en una red de espionaje para identificar y denunciar a sus miembros. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The MacKintosh Man
Duración
98 min.
Guion
Walter Hill (Novela: Desmond Bagley)
Música
Maurice Jarre
Fotografía
Oswald Morris
Productora
Warner Bros
Género
Thriller Espionaje Guerra Fría
"Lo mejor: la escalofriante exhibición de James Mason"
[Diario El País]
7
El halcón Rearden en Malta
Dirigida por John Huston, se basa en la novela "The Mackintosh Trap" (1971), de Desmond Bagley, adaptada por Walter Hill. Se rodó en exteriores de Irlanda, Malta, Escocia y Londres y en Pinewood Studios (RU). Producida por John Foreman, se estrenó en EEUU el 25-VII-1973.

La acción tiene lugar en Londres, Irlanda y Malta, en 1971/72, a lo largo de un tiempo indeterminado en el primer tercio del metraje, que tras la fuga se resuelve en tres intensas semanas. Joseph Rearden (Paul Newman) es un agente contratado por Mackintosh (Harry Andrews), alto funcionario de la Inteligencia británica, para infiltrarse en un grupo de espías, al que ha de identificar y denunciar. Ni el personaje ni el público conocen el contenido y alcance de la misión. Rearden, reclutado en Sidney, es frío, aventurero, tenaz y batallador.

La película es un thriller con elementos de misterio y suspense, que constituye el homenaje de Huston al maestro Hitchcock, del que toma numerosas referencias (persecuciones de coches a la carrera, agentes dobles, espías enmascarados, etc.). El misterio se basa en el desconocimiento de Rearden de la identidad de las personas que ha de investigar y de la red de engaños, simulaciones y traiciones que rodean a los personajes escurridizos que contacta antes, durante y después de iniciar su misión. La administración de sedantes a la que es sometido le dejan desubicado en el tiempo y en el espacio geográfico. El suspense se sustenta en la perversidad de los métodos de sus adversarios (secuestro, asesinato y traición), su inusual movilidad geográfica y la conciencia de peligro inminente que corre su vida. El relato es entretenido gracias a los giros de la narración y a las dosis notables de acción y aventura que incorpora (persecución a pie, perro asesino, persecución de coches, fuga a nado). El conjunto resulta correcto y atractivo, si bien el film no alcanza ni los niveles de emoción e intriga de Hitchcock, ni los que el espectador espera habitualmente de Huston.

La música, de Maurice Jarre, incorpora dos temas originales. El primero, de cuerdas agudas y melodía pegadiza, se repite a lo largo del metraje como motivo generador de intriga, a la manera del tema de "El tercer hombre". El segundo, el de cierre, superpone distensión y halago de los oídos a la ambigüedad de la acción. La fotografía hace uso predominante de fuertes contrastes de luz y de una paleta en la que abundan los marrones y los cremas. Suma sombras y contraluces expresionistas. El guión añade a las sorpresas y a la intriga un esbozo de romance, narrado con elipsis y sobreentendidos. La interpretación de James Mason es sobresaliente. Newman cumple con solvencia. La francesa Dominique Sanda tiene una intervención aplomada y convincente. La dirección crea una obra seria y realista de espionaje, situada en tiempos de la Guerra Fría, alejada y, a la vez, dependiente de los cánones de la serie Bond.
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33 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
LA DUDA EN EL AIRE
Película rodada por un gran director y por artistas de prestigio, que te deja un raro sabor y que dificílmente puedes calificar, pues no te parece muy buena, pero que sin duda tampoco es mala. Una medianamente enrevesada historia de crimen/espionaje, en la que Paul Newman ejerce de indestructible agente del servicio secreto británico, donde su oponente maléfico es nada menos que James Mason, disfrazado de aparente y venerado padre de la patria (para mi gusto, el que mejor interpreta su papel); y otro antagónico dúo femenino: una belleza serena, pero enérgica (Dominique Sanda), y una semiandrógina y eficacísima enfermera-pistolera que colabora eficazmente con las fuerzas malignas. Mucha acción, espectacular en algunos momentos, y poquísimo sexo, que es cosa que se agradece. Algo que me llamó particularmente la atención (aunque no tenga excesiva importancia) son las secuencias desarrolladas en una curiosa cárcel británica, que parece algo más que una confortable pensión. Supongo que para muchos se merezca una alta nota este raro film, pero me imagino que también una buena parte de los espectadores se queden a verlas venir, por esperar algo más de tan buena plantilla de artistas y técnicos.
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18 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil