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Desire Me (1947)

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Sinopsis
Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Los soldados Paul y Jean son prisioneros en un campo de concentración alemán. Durante un intento de fuga, Paul recibe un balazo, pero Jean consigue escapar y va a ver a Marise, la mujer de Paul, para comunicarle la muerte de su marido. Jean está enamorado de Marise por todo lo que Paul le ha contado de ella mientras estaban presos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Desire Me
Duración
91 min.
Guion
Zoe Akins, Marguerite Roberts, Casey Robinson (Novela: Leonhard Frank)
Música
Herbert Stothart
Fotografía
Joseph Ruttenberg
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Género
Drama Romance II Guerra Mundial
4
La película sin dirección
Esta es una de las películas más curiosas de la historia del cine porque, pese a ser filmada por cuatro directores -Mervyn Leroy, Jack Conway, George Cukor y Victor Saville-, ninguno de ellos aparece como acreditado y, de hecho, solo está firmada por el productor Arthur Hornblow Jr.

Aparte de esa curiosidad, nada termina de funcionar en este alambicado melodrama protagonizado por Greer Garson, contado en forma de sucesivos flashbacks y sub- flashbacks, que cuenta la historia de Marise quien, durante la guerra, piensa que su marido ha muerto escapando de un campo de concentración y acaba relacionándose con otro compañero huido. Tal vez sea el exceso de retórica, acentuado por los sucesivos flashbacks, la innecesaria presencia de la voz en off, el tono oscuro y fatalista del relato o el poco lucido papel de Greer Garson. Y eso que la película sugiere algunas líneas argumentales interesantes que, desafortunadamente, no se molesta en desarrollar, como el tema del doble o la posibilidad de que alguien acabe por vivir la vida de otro.

Un Robert Mitchum más acartonado que de costumbre, un Richard Hart verdaderamente cansino y una Greer Garson algo desubicada nos confirman en nuestras negativas sospechas y, pese a la buena escena final entre la niebla, no redime a la película de un juicio bastante desfavorable. Las olas golpeando constantemente contra las rocas, metáfora muy simplona de los sentimientos de la protagonista, junto al énfasis sin matices y su carácter repetitivo, acaba por aburrirnos al prometernos mucho más de lo que finalmente nos da: un melodrama caduco y añoso, sin el menor interés.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Cuatro directores para una película
Se me ocurre que Hitchcock hubiera aprobado la intensa sensación de suspense que esta película genera en el espectador. Incluso en su guión se sigue el principio del director inglés de que éste (el espectador) sepa tanto como sabe el propio director. En todo instante y pese a los iniciales momentos de duda respecto de la suerte seguida por uno de los dos protagonistas masculinos - del otro no hay duda alguna - el espectador está al corriente del futuro de la película y de sus personajes principales. Sin embargo, el suspense se apodera de la acción debido a que el público ignora el momento en que se va a producir el estallido pasional que ha de llevar al desenlace y premiar o castigar a quien lo haya merecido. Quizá no sea una gran película, pero tampoco es como para prescindir de ella alegremente. Hay que tener en cuenta también que en 1947, a los dos años de acabada la II Guerra Mundial, el espíritu del tiempo, aquel sentimiento que consciente o inconscientemente se compartía de forma natural, rellenaba los eventuales huecos que ahora, pasados más de setenta años, pudiéramos acusar en la trama.
Por otra parte, cuatro batutas subieron al atril de esta película, y no de escaso fuste: Jack Conway, George Cukor, Mervyn Le Roy y Victor Saville. No está mal.
Greer Garson vivía los años álgidos de su carrera - La señora Miniver, Niebla en el pasado, Madame Curie, La señora Parkington, El valle del destino, La dinastía de los Forsyte... - y se enseñorea de la película. El pobre Robert Mitchum, estrella ascendente entonces, resulta arrinconado por un guaperas, Richard Hart, que tiene mucho más papel que él y que por tanto disfruta de mayor cuota de pantalla. Desgraciadamente su suerte actoral no tardaría en torcerse y su trayectoria sería muy breve, pues un ataque al corazón se lo llevó por delante con tan solo 35 años.
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