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Kiss Me Goodbye (1982)

Kiss Me Goodbye
Trailer
4,9
172
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Sinopsis
Cuando la viuda Kate (Sally Field), está planeando casarse con el arqueólogo Rupert (Jeff Bridges), su nuevo pretendiente, descubre que su finado marido, el coreógrafo Jolly Villano (James Caan) no parece dispuesto a perderla, ¡ni muerto!, y ha decidido hacer presencia en la casa donde antes vivían y en la cual Kate aspira a seguir viviendo junto a su nueva pareja. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Kiss Me Goodbye
Duración
101 min.
Guion
Charlie Peters
Música
Ralph Burns
Fotografía
Donald Peterman
Productora
20th Century Fox
Género
Comedia Comedia romántica Fantasmas
Una mujer a punto de casarse con un egiptólogo recibe una fantástica visita: la del fantasma de su anterior marido
[FilmAffinity]
"Aburrida"
[Diccionario Espasa]
3
...O sal corriendo
Pese a que su merecida fama no la cimentó filmando humor, el prestigioso Mulligan entrega con la presente lo que parece una comedia de encargo. Es uno de sus últimos títulos y en un momento en que los EE UU no ofrecían ni una buena muestra de dicho género cinematográfico. Lo cierto es que en aquella época ya proliferaban las comedietas estudiantiles de la peor especie.
Esta parte de un guión bastante descabellado -absurdo y con mensaje moral incluído- que me llevó a recordar los aires celestiales de "El cielo puede esperar". Aparte de algún que otro apreciable gag, su narración y simplista puesta en escena huelen a refrito, a algo visto una y mil veces. Es por esto que, a pesar de su esforzada factura, el interés decae enseguida. Su pequeño enredo apenas sorprende y pocas ganas quedan ya de asistir a su inverosímil e infantiloide desarrollo posterior. Plomiza.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
”Juntos hacen el hombre perfecto”
De tanto en tanto, entre las muchas películas europeas, asiáticas y latinoamericanas que a Hollywood se le ocurre rehacer, surge algún verdadero acierto como esta ‘versión hogareña’ que de “Doña flor y sus dos maridos”, ha realizado el director Robert Mulligan, sorprendiendo la poca atención que la crítica le ha prestado cuando el resultado ha sido una verdadera joya que, particularmente, me resulta más encantadora y divertida que la versión que, de la novela de Jorge Amado, hiciera el director Bruno Barreto.

Me da la impresión de que, el boom alcanzado por la picaresca de la versión brasilera, llevó a que la crítica prejuzgara y sintiera que nadie podía hacer algo mejor y con tanto gusto carioca como lo hizo Barreto. Pero lo simpático es que, al guionista Charlie Peters, no se le pasó por la mente imitar la película de origen sino que partió de la base argumental: La muchacha a la que se le muere el marido, y cuando está a punto de casarse con otro hombre, el fantasma del finado se aparece en la casa donde juntos vivieran, convirtiéndose en una piedra en el zapato para la relación que ella pretende formalizar. Pero la esencia narrativa, los diálogos, las locaciones… y hasta la época, cambian sustancialmente. Con todo, casi podría decirse que Mulligan ha hecho una película básicamente nueva, y además fresca, regocijante, de excelente gusto, y muy, pero muy divertida.

El ambiente transcurre ahora entre una familia de clase media y el esposo que Kay ha perdido fue un coreógrafo y bailarín de Broadway que, con su estilo tap, rememora a Gene Kelly. El nuevo pretendiente es un hombre más joven, Hubert, menos talentoso que Jolly el artista, pero tan enamorado como el que más, de esa muchacha en la que sigue pesando el amor que sentía por su anterior pareja.

Mulligan se ha hecho a un reparto de primera línea, con una Sally Field que, con su habilidad polifacética demuestra que, el Oscar recibido por “Norma Rae”, no fue un simple golpe de suerte. Su personaje tiene ángel, vitalidad, desparpajo y todo el tiempo resulta encantadora haciendo el oso sin saber como manejar la presencia de aquel fantasma. Junto a ella, Jeff Bridges y James Caan son los rivales que se debaten entre quedarse o irse, entre ver y no ver, creer o no creer… mientras producen un acervo de jocosas situaciones que, con diálogos frescos, elegantes y calculadores, lo convierten todo en algo delicioso.

Grato ver a Claire Trevor (“La diligencia”, “Cayo largo”, “The high and the mighty”…) con una madurez impecable y haciendo la que, infortunadamente, sería su última película. Paul Dooley -actor muy apreciado por Robert Altman-, tiene también aquí otro de sus buenos momentos como el amigo, con historial de cura, que acepta hacer las veces de exorcista.

Definitivamente, “BÉSAME Y ESFÚMATE” nos asegura un rato inolvidable. Solo hay que verla sin prejuicio alguno.

Título para Latinoamérica: “MI ADORABLE FANTASMA”
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil