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Comrades (1986)

Comrades
Trailer
7,5
71
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Sinopsis
Narra la historia de los Tolpuddle Martyrs, un grupo de agricultores que formaron uno de los primeros sindicatos de la historia. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Comrades
Duración
183 min.
Guion
Bill Douglas
Música
David Graham, Hans Werner Henze
Fotografía
Gale Tattersall
Productora
David Hannay Productions / National Film Finance Corporation (NFFC) / Skreba Films
Género
Drama Siglo XIX
9
El mejor panfleto de la Historia
Al final de la película lo único que le falta al director es un cartel que diga "vote the labour!". Claro que el monólogo final, justificado escénicamente en un acto de homenaje a los mártires de Tolpuddle, ya es bastante explícito y es en verdad un mensaje dirigido al espectador, de forma que también denota que esa historia hasta ese momento vista es también un recordatorio acerca de las muchas penas que los trabajadores han sufrido por tal de lograr mayor justicia. Tal llamada de atención, hecha en una época en la que Margaret Tatcher seguía gobernando, supone un valor añadido.

La verdad es que "Comrades" puede ser vista tanto como una simple narración histórica, como una historia acerca de la desigualdad y un alegato acerca de la valentía, la entereza y la integridad de unos individuos cuyo vigor moral sin duda es un ejemplo para los oprimidos de cualquier tipo. En parte supongo que ése es el motivo por el que Douglas escogió contar su historia.

Más allá de consideraciones reivindicativas y políticas, se podría ver como una película de Ken Loach dirigida por Terrence Malick. La denuncia social se alía con el lirismo visual para abordar una historia repleta de fuerza y realzar no sólo el fondo, si no también la forma. Es el encuentro casi perfecto entre el compromiso ético con la excelencia poética. No sólo se nos muestran las injusticias, también se nos expone la pictórica belleza del paisaje, del entorno y de sus gentes, la exquisita fotografía recalca como en un marco tan hermoso, el atropello resulta todavía más gravoso. Algo así vienen a decir algunas de las palabras del predicador Loveless, que canta a la alegría de vivir a pesar de estar sometidos a condiciones de vida harto opresivas. Las imágenes ofrecidas por Douglas en algunos momentos alcanza la excelencia de un cuadro impresionista: panorámicas de los trabajadores simétricamente situados, composiciones visuales muy audaces, atardeceres que quitan el aliento, frondosos mares verdes formados por copas de árboles... la lista de cimas visuales alcanzadas es enorme: sin duda también estamos ante un canto a la belleza de ese rincón del mundo.

Como añadido, hay un personaje recurrente, un búhonero, que aparece reencarnado en diversas formas, y como contador de historias se convierte en un aliado de estos luchadores sociales. De esta forma Douglas abre otra capa en la que también reflexiona acerca de la utilidad de contar historias, pues es gracias a ese personaje que las reivindicaciones de los labradores de Tolpuddle se expanden por todo el país y su movimiento cobra un vigor antes insospechado.

Si bien la primera parte de la historia que se localiza en Dorset, en el sur de Inglaterra, encuentro que es poderosa, debería decir que hasta ese momento la película me parecía sencillamente buena. En el fondo todo lo que estaba viendo se enmarcaba dentro de mis estimaciones en cuanto a lo que esperar de historia de estas características. Ahora bien, cuando la historia se traslada a Australia, he de admitir que me sorprendió. La narración se sale de la cuadrícula prevista y alcanza una dimensión épica. En cuanto se nos hablan de injusticias sociales no es corriente que aborden también las deportaciones. Pero de esta forma también se nos recuerda a qué riesgos se sometieron estos hombres y también aborda una parte oscura de la historia del Imperio Británico, históricamente ejemplar y a la vez brutal como cualquier imperio. Río de Oro, la Isla del Diablo... todas tienen ese mismo sello de infamia y abuso. Ahí el fresco histórico alcanza una perspectiva mayor y a la vez también se nos reserva más imágenes subyugantes que se clavan en la retina como tiros de flecha.

A "Comrades" le sobran algunos contrastes algo gruesos como el ver a los señoritos apostando dinero mientras escatiman un chelín a sus trabajadores. O como cuando en una sala aparte ellos departen y se ríen mientras hacen esperar a los trabajadores que quieren hablar con ellos. Pero todo esto queda bastante minimizado en un conjunto de enorme mérito. Me parece una joya injustamente minimizada y que sobrepasa a buena parte de las obras filmadas en Inglaterra por ese entonces, antes y después. Una obra potente, apasionante y apasionada, que no debería caer en el olvido y de la que pueden aprender tanto los trabajadores como los aprendices de cineastas. En ambos casos, "Comrades" les hará salir fortalecidos tras su visionado.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil