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Carlos, Rey Emperador (Serie de TV) (2015)

Carlos, Rey Emperador (Serie de TV)
Trailer
6,2
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Sinopsis
Serie histórica sobre Carlos I de España y V de Alemania, nacido en 1500 y fallecido en 1558, que reinó las Coronas de Castilla -incluyendo el Reino de Navarra- y Aragón entre 1516 y 1556, y que asimismo fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V de 1520 a 1558. Carlos fue nieto de los Reyes Católicos e hijo de Felipe el Hermoso y Juana I de Castilla. Un joven cuya fuerza de voluntad, tesón y determinación lo convertirán en el hombre más poderoso de Europa, a pesar de la hostilidad que lo rodea y de la gran talla de sus rivales. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ España España
Título original:
Carlos, Rey Emperador (TV Series)
Duración
78 min.
Guion
José Luis Martín, Laura Sarmiento Pallarés, Clara Pérez Escrivá
Música
Federico Jusid
Fotografía
David Azcano, Alfonso Segura
Productora
Emitida por la cadena TVE; Diagonal TV
Género
Serie de TV Drama Histórico Siglo XVI
6
El emperador sin ritmo
Al fin llegó la esperada producción sobre la vida de Carlos de Gante por parte de los mismos responsables de la aclamada "Isabel", y una vez visto el primer capítulo, puede parecer pronto para escribir una crítica, pero siempre puede corregirse (o confirmarse).

Para mí, como "carlista" desde los tiempos de la carrera, el resultado no es decepcionante, pero sinceramente esperaba más. La serie tiene una factura impecable y se nota el esmero y el esfuerzo, si bien cabría achacar demasiada "limpieza" en vestuarios y estancias, pero por lo demás la imagen, el sonido o la ambientación son superiores a la mayoría de series españolas de la actualidad; desde luego TVE está volviendo por sus fueros, entre "Isabel", "El ministerio del tiempo" y ahora "Carlos, Rey Emperador". Es de agradecer el interés por entretener y enseñar a la vez, mientras se rescata cierta historia de España (pese a unas cuantas licencias, omisiones y fallos), pues el emperador Carlos apenas cuenta con películas y producciones sobre su figura, algo contradictorio teniendo en cuenta su magnitud.

Ahora bien, la serie adolece, de momento, de una larga duración (casi 80 minutos por capítulo) y de una falta de ritmo muy palpable, que lastran sin duda a "Carlos, Rey Emperador". Además se quieren contar demasiadas cosas y los datos y situaciones pueden abrumar al espectador medio, como las tramas paralelas de la Corte de Francisco I de Francia, a la que se le ha dado un claro enfoque a lo "La Reina Margot" (1994). Espero que las siguientes entregas vayan a mejor y el primer episodio sea el "ensayo".

Lo mejor:
- La calidad y el buen gusto que impera en casi todos los aspectos.
- Algunas actuaciones del reparto, como el gran Eusebio Poncela (Cisneros) o José Luis García Pérez (Hernán Cortés, personalidad que daría por sí sola para otra serie). Álvaro Cervantes no está tan mal como esperaba en el papel del joven y recién llegado rey.
- Ya era hora de que un personaje como Carlos I de España y V de Alemania tuviera una producción de este tipo.

Lo peor:
- No todos los actores y actrices interpretan tan bien. Es el caso de Marina Salas como Leonor de Austria o el que hace del infante Fernando, de quien prefiero no saber su nombre.
- Notoria falta de ritmo, poca acción y duración demasiado larga. No todos los espectadores son historiadores o amantes de la historia.
- Música demasiado rimbombante y protagonista. Esto también pasaba en "Isabel".
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25 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Primero de España y Quinto de Alemania
Es justo decir que era muy difícil hacer una serie de 17 capítulos sobre la vida del emperador Carlos. Pocos personajes históricos (incluídos Napoleón y Julio César) tuvieron una vida tan difícil de resumir.

Carlos fue el personaje central de la Europa del siglo XVI, por eso explicar su vida es más difícil que hacer lo propio con personajes "periféricos" de la misma época, tales como Enrique VIII de Inglaterra, Francisco I de Francia, Martin Lutero, Hernán Cortés y Solimán el Magnifico. Carlos estaba en el centro, como única relación común entre todos estos personajes que no tuvieron ninguna relación entre sí. Cortés tenía el problema de conquistar México, y sólo ese problema; Enrique VIII tenía el problema de sus mujeres y el cisma con el Papa; Lutero tenía el problema de su reforma religiosa, Francia tenía el problema de superar a Carlos en poder, Solimán tenía el problema de intentar conquistar Europa. Pero solamente Carlos tenía, al mismo tiempo, todos esos problemas. Era el único personaje que estaba implicado en todo, en lo que pasaba en el Imperio Otomano, lo que pasaba en la hereje Alemania del norte, lo que pasaba en Francia, en Inglaterra y en España (en especial durante las revueltas de los Comuneros y las Germanías), así como lo que pasaba en México y (aunque esto ni se haya mostrado en la serie) también lo que pasaba en Perú, que fue conquistado por Pizarro, así como lo que pasaba en las Filipinas, a las que Magallanes y Elcano (que ni si quiera aparecen en la serie) llegaron durante su reinado, por no hablar del corsario otomano Barbarroja y sus acciones en el Mediterráneo.

En definitiva, Carlos es el personaje fundamental para entender la primera mitad del Siglo XVI, y es extremadamente difícil resumir una vida tan compleja como la suya en tan pocos capítulos (imagínate intentar hacer una película de un par de horas, tal cosa ya sería directamente imposible). Partiendo de esa base, considero que el intento no ha nada estado mal, y el esfuerzo realizado hasta se agradece.

Quizás no sea mejor que su antecesora "Isabel", si bien es preciso indicar que probablemente Carlos no fuera, por sí mismo, un personaje más interesante que los Reyes Católicos. A diferencia de estos últimos, Carlos sólo resulta interesantísimo por lo que le tocó ser, no tanto por lo que era en esencia. El tío recibió una herencia descomunal, y su herencia le condenó a tener que estar implicado en todos los asuntos que acontecían en Europa, de norte a sur y de este a oeste, así como de los asuntos que acontecían simultáneamente en América y, finalmente, en Asia.

La historia de los Reyes Católicos era, en cierto modo, diametralmente opuesta a la de Carlos. A diferencia de Carlos, Isabel y Fernando empezaron con nada; no estaban siquiera destinados a ser reyes (pues la Beltraneja pudo haberlo sido en lugar de Isabel; y en lugar de Fernando pudo serlo el principe Carlos de Viana). Y no solamente llegaron a ser reyes, sino que unieron sus coronas, conquistaron Granada, enviaron a Cristobal Colón al Nuevo Continente, derrotaron a Francia en Italia, conquistaron Navarra, se unieron a los Habsburgo y llevaron sus reinos a su máximo apogeo. El caso de Carlos es, por el contrario, el de alguien que desde un principio lo tiene todo, y tiene como meta mantener sus posesiones. El personaje no deja de ser muy digno de atención, pero nunca tanto como los protagonistas de la serie que precedió a ésta.

¿Qué fallos tiene esta serie?

Son evidentes. Para empezar, hay que ser un friki de la historia, como es el caso de un servidor, para poder seguir todo el argumento sin perder el hilo. Muchas veces, al visualizar la serie, he tratado de ponerme mentalmente en el pellejo de alguien que no hubiera leído nada sobre los personajes históricos que la protagonizan, y realmente me cuesta entender como podrían seguirla sin perderse.

Otro fallo está en algunas interpretaciones. Alvaro Cervantes lo hace, a mi juicio, sobradamente bien; pero, por ejemplo, el actor que interpreta al hermano de Carlos (Fernando) es incapaz de hablar sin dar la impresión de ser un jodido robot.

Otro problema, quizás debido al bajo presupuesto, está en la representación de las batallas (Pavía, Muhlberg, San Quintín, la Conquista de México por Cortés, las batallas contra el Imperio Otomano, etc). El reinado de Carlos fue un reinado de grandes batallas, en muchas de las cuales estuvo presente el propio emperador; este habría sido el momento perfecto para mostrar a lo grande los choques entre ejércitos provistos de miles de hombres; pero, muy lejos de ellos, las pocas imágenes de batallas que se nos muestran son ciertamente pobres, en ellas vemos apenas a 20 hombres, en el mejor de los casos (y eso cuando nos muestran alguna batalla, porque en ocasiones incluso se las saltan con una elipsis, limitándose a hablar de ellas, pero sin mostrarlas en pantalla).

Dejando de lado esos fallos (que me llevan a reducir su nota), debo admitir que la serie me ha enganchado de principio a fin. Claro, no puedo garantizar que esta serie vaya a lograr con otro espectador lo mismo que ha logrado conmigo (de hecho, no lo hará), en tanto que aquel que desconozca por completo la historia de Carlos I, probablemente se sentirá tan confuso ante mucho de lo que sucede que desistirá en los primeros capítulos.
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17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
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