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Norma Rae (1979)

Norma Rae
Trailer
6,7
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Sinopsis
Basada en hechos reales, narra el proceso de concienciación política de una mujer y su compromiso con la lucha sindical. Norma Rae (Sally Field), una obrera de una fábrica textil del sur de Estados Unidos, pasa por momentos difíciles tras la muerte de su marido. Cuando llega a la ciudad donde conoce a un líder sindical que se propone formar un sindicato en la fábrica, la vida de Norma cambia por completo: participa en la lucha laboral y se casa con un compañero de trabajo. Convertida en líder sindicalista, tendrá que enfrentarse a enormes dificultades para implantar un sindicato en su fábrica. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Norma Rae
Duración
113 min.
Guion
Irving Ravetch, Harriet Frank Jr.
Música
David Shire
Fotografía
John A. Alonzo
Productora
20th Century Fox
Género
Drama Política Trabajo/empleo Basado en hechos reales
"Buena realización por parte de Martin Ritt, que supo darle el tono adecuado."
[Diario El País]
7
Tu dignidad es la de todos
Aprovechando la presente fecha, qué mejor que uno de los escasos acercamientos que el cine estadounidense ha hecho acerca del mundo del trabajo y, más concretamente, del sindicalismo. No deja de ser un hecho paradójico -toda vez que fue precisamente una protesta sindical en el Chicago de finales del siglo XIX la que originó la celebración del día del trabajo- pero es incuestionable; son muy raras las ocasiones en las que el cine norteamericano se ha aproximado al tema con afán de objetividad o de análisis social, resultando más frecuente que se relacionara al sindicalismo con lo delictivo, como ocurre en bastantes películas ambientadas en puertos o en el mundo del transporte.

No sorprende, sin embargo, que el responsable de abordar estas realidades sea Martin Ritt, cineasta siempre comprometido con estos y otros temas de índole social, y que ya había realizado con anterioridad un acercamiento a las luchas obreras (mineras, por ser más concreto) del XIX, en su excelente “The Molly Maguires” (“Odio en las entrañas”).

Al igual que ocurría en el más célebre filme norteamericano acerca de las protestas sindicales -“La Sal de la Tierra”, de Biberman-, Ritt recurre a la óptica femenina para narrar esta historia de lucha y toma de conciencia. Y del mismo modo que en la mencionada predecesora, entre los trabajadores que se sumarán a la reivindicación hay divisiones raciales, en este caso entre negros y blancos (está ambientada en el sur, en una pequeña ciudad en la que todo el mundo trabaja en la industria textil). Pero las coincidencias no van más allá, sobre todo porque Ritt prefiere acercarse al tema central de la película desde cierto sentimentalismo, rasgo que comparten otras películas suyas, y que si bien provoca que el análisis del entorno, del contexto socioeconómico, sea un tanto débil, tiene como contrapartida positiva la claridad y universalidad del mensaje que se transmite.

La película es, en gran medida, un relato acerca de la toma de conciencia, en primer término encarnada por una joven mujer, madre soltera, y que después se transmitirá a sus compañeros. Todo el filme simboliza en Norma Rae, en su paulatina formación como líder sindical, las dudas, sacrificios y dificultades que comporta la lucha en pro de los trabajadores dentro de un contexto hostil, como lo es, sin duda, el aquí mostrado. En tal proceso de “aprendizaje” resulta fundamental Reuben, su mentor, un sindicalista del norte (un judío de Brooklyn) con el que forma una pareja interesante, pues también él la necesita a ella para aprender a hablar a las gentes del lugar, para moverse en un entorno (el sur) que le es completamente ajeno y extraño.

Una de las grandes virtudes de la película es su guión, que construye personajes atractivos, con los que el espectador puede sentirse, si no identificado, sí al menos solidario, circunstancia muy importante en películas de análisis o crítica social, que a veces incurren en cierta frialdad a la hora de trabajar los personajes. Además, las interpretaciones son muy buenas, todas ellas, aunque por razones evidentes destaque Sally Field, que se ganó a pulso el premio de la academia a la mejor actriz. Bien realizado, el filme contiene secuencias de considerable impacto emocional (la primera reunión de los trabajadores; Norma sobre la mesa con su cartel; la charla con sus hijos; la votación, etc.), y otras que describen eficazmente el ambiente de la fábrica (el ruido ensordecedor; el agotamiento de los trabajadores; las trabas a la labor sindical).

Es esta una película llena de optimismo, que revela una verdadera confianza en la necesidad del sindicalismo, en la importancia de que los trabajadores tomen conciencia de que deben ser solidarios y de que su lucha es necesaria si quieren ser verdaderamente libres.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
"¡SINDICATO!"
En mi descarado intento, de hace dos años, por ver todas las películas por la que una actriz ganó el Oscar, me topé con "Norma Rae" (1979). Se me hizo muy difícil conseguirla. Recuerdo que era de noche e invité a mis padres y hermana a verla conmigo. Lo primero es saber que la película fue estrenada a finales de en la que, en mi opinión, fue la mejor década en el mundo del cine.
Me encuentro ante uno de tantos pueblos en Estados Unidos, en la que sus habitantes no alcanzan un nivel superior de educación y se dedican a "juntarse" con el que más les convenga, tener más de cinco niños y conseguir un trabajo en cualquier fábrica con tal de poder atiborrar la despensa de pan, leche, tocino y huevos... y cerveza.
Norma Rae (Sally Field) aparece como la típica chica rural con un "pasado" más que pintoresco, una actitud rebelde y arraigado inconformismo. Trabaja en un lugar donde los trabajadores no tienen sindicato y, por lo tanto, sus derechos no son respetados. Field hace de este largometraje algo magnífico, ya de por sí es muy bueno, pero ella es esa chispa que vislumbra cada momento. Eso de negarte a hacer las cosas, aunque al final sabes que lo harás pues es lo que te conviene. Ella es esa fuerza convincente, presente, intachable, motivadora...
Una verdadera obra de arte, que disfruté cada segundo: sensacional guion y dirección muy acertada. Mención especial para la canción original del filme: "It Goes Like It Goes", cantada por la estupenda Jennifer Garner.
Sean o no fanáticos de Sally, simplemente véanla por el simple motivo de ver una de las mejores interpretaciones que ha tenido el cine... ¡un Oscar muy merecido!
Además de que la película es motivadora e instructiva.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil