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Zama (2017)

Zama
Trailer
6,1
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Sinopsis
Narra la historia de Don Diego de Zama, un oficial español del siglo XVII asentado en Asunción que espera su transferencia a Buenos Aires. Es un hombre que espera ser reconocido por sus méritos. Pero en los años de espera pierde todo. Decide atrapar un peligroso bandido y recuperar su nombre... Basada en la novela existencial de Antonio Di Benedetto escrita en 1956. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Argentina Argentina
Título original:
Zama
Duración
115 min.
Estreno
19 de enero de 2018
Guion
Lucrecia Martel (Novela: Antonio Di Benedetto)
Fotografía
Rui Poças
Productora
Coproducción Argentina-España-Francia-México-Brasil-Estados Unidos-Países Bajos (Holanda); Rei Cine / El Deseo / Canana Films / KNM / Bananeira Filmes / Louverture Films / Netherland Filmfund / INCAA
Género
Drama Siglo XVII
4
Crónica de una siesta anunciada
Ir de resaca un domingo a las once de la noche al cine puede ser una idea genial o el mayor de los desastres. Imagino que, en las épocas en que el cine, igual que la vida, era interesante y se podían ver buenas películas, la mayor parte de las veces el plan acabaría constituyendo una idea genial.
Hoy día, época en la que un incansable batallón de modernos se frotan las manos antes de que cada horterada que rezume mínima señal de trascendencia sea estrenada, para después calificarla de "kafkiana", "minimalista", "necesaria" y otros adjetivos que yo dedicaría a mis testículos, ir al cine en estas condiciones es un ejercicio de supervivencia frente al tedio, que ya está instalado de por sí en nuestras cabezas llenas de vidrio y alfileres desde el primer despertar.
Zama presenta una bonita fotografía, un banda sonora más que aceptable, ciertas escenas de notable sensibilidad y un protagonista que por momentos logra ser carismático, por más que el personaje sea un intendente pajillero de fingido estoicismo. El resto son fuegos artificiales, una pesadilla que intenta emular a Konrad, pero sin producir la más mínima emoción, dificultando enormemente seguir la película y rellena de personajes que no aportan nada significativo a la trama (¿el personaje de Lola Dueñas para qué vale? ya sabíamos que Zama es esclavo de la carne, primero por que todos lo somos y segundo por que ya se ve en la primera escena), que por otra parte, dudo exista, más bien es una sucesión de situaciones, algunas interesantes y bien planteadas, pero que en conjunto son un peñazo. Estoy de acuerdo en que una narración no tenga una trama o argumento definido, que no cuente una historia- o no de la manera lineal que acostumbran a ensayar los narradores-, siempre y cuando se proponga indagar sobre la problemática inherente al ser humano, y demostrarnos que lo que creemos son nuestros más oscuros demonios, son extrapolables a todo quisqui. Se me ocurren Leólo, Dostoyevski, Lynch, Marías...incluso el Gran Lebowski, como humilde sucesión de situaciones que no acaban de conformar una trama coherente, sin ningún tipo de ínfulas de grandeza.
Así las cosas, tenemos narradores lúdicos y problemáticas, y narraciones que responden a estas categorías. Esta no es lúdica, por que no cuenta ninguna historia; pero tampoco es problemática desde mi punto de vista, solo un bodrio grandilocuente, ya que no plantea cuestiones esenciales de la existencia, aunque sí parece en condiciones o con intenciones de hacerlo.
Quizá sea una mala adaptación de un libro que no he leído, ya digo que veo una buena premisa, una buena idea detrás del filme, a la hora de retratar ese paisaje tropical teñido de magia oscura, pero para mí se queda en agua de borrajas. Si algún día en los próximos años estoy sobrio o sin resaca, prometo intentar darle un segundo visionado, no vaya a ser que haya vuelto a mear por fuera. Por otro lado, quizá si eso pasa me mata el síndrome de abstinencia.
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28 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Peces nadando en las orillas.
Mucho se ha hablado del mote de "infilmable" que posee la imprescindible novela de Di Benedetto. Mucho se ha dicho y se ha temido, pero aquí esta Lucrecia Martel representando el rol de una de las cineastas más importantes de la actualidad para derribar el mito y extraer lo esencial de aquellas páginas infinitas.
Y es que si bien esta "Zama" de Martel es decididamente propia y casi que independiente del libro que adapta y homenajea, si bien encuentra sus propios códigos y pone el foco donde la realizadora cree conveniente rechazando cualquier atadura de extrema fidelidad, la adaptación de Martel responde muy bien a los términos literarios de la "Zama" de Di Benedetto. Porque captura con suficiencia la atmosfera de tediosa espera, el espiral de decadencia al que es sometido el protagonista y porque no prescinde de ningún capitulo fundamental. Todo está allí, condensado ante su fervorosa dirección.
"Zama" es toda una aventura visual y sonora que pone al espectador contra las cuerdas desde la primera imagen: Un cielo abierto y el rio lamiendo el calzado de un Don Diego de Zama contemplativo.
Una aventura que se eleva hasta la condición de mito con una cadencia muy particular y esbozos de épica incontrolable. Una primer hora que pone las fichas en su lugar y que nos somete a una espera alucinatoria en que personajes y paisajes se funden en un elástico panorama desconcertante y un tramo final que se constituye como un western de dimensiones gigantescas y abrupto en sus planos abiertos y secuencias más breves que se intercalan perfectamente gracias al talento de la directora, a la abrumadora fotografía de Rui Poças (Tabú) y a las capas y capas y capas de sonido manufacturadas por el habitual colaborador de Martel, Guido Berenblum (Picado Fino, Martin Hache, La ciénaga).
La paleta de colores presente en Zama termina por insuflar grandes dosis oníricas que ayudan a comprender el universo ficcional de Lucrecia Martel. El paraíso venido a menos a manos del sufrimiento que atraviesa toda la película.
Este universo que la Martel plantea por medio del enrarecimiento de los ambientes en un implacable modus que apela a ficcionalizar aquella escena, corriendo el foco de cualquier intención híper-realista y motivando desde la mixtura de lenguas y "razas" un compendio de situaciones delirantes (La llama en segundo plano girando alrededor de Zama cuando habla por primera vez con el gobernador) viene a servir de forma algo contradictoria para reforzar la potencia de la cinta en cada una de sus escenas.
Cinco años tardo Lucrecia en dar a luz esta película que sufrió en el medio problemas de producción, de distribución e incluso un conflicto de salud de su realizadora casi como una metáfora del argumento de la novela. La famosa novela de la espera.
El resultado final es una cinta preciosa y obsesiva que recorre la condición humana y atiza golpe tras golpe (mas nunca bajo: De hecho Lucrecia decidió dejar de lado varias escenas de exacerbada crueldad que incluyen casi siempre actos de violencia contra el género femenino entendiendo que el arte es siempre político) desde una voz en off perfectamente dosificada y algunas de las metáforas y alegorías más salvajes que el Cine Nacional haya dado. Un arco argumental que sirve a una narrativa espesa y francamente devastadora a través de un Daniel Giménez Cacho que deambula entre una esperanza caduca y la desolación absoluta nutrido por un guion que pone pocas palabras en su boca pero que le exige unas cuantas miradas que hablan desde lo profundo del alma.
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20 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil