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Krakatoa, East of Java (1969)

Krakatoa, East of Java
Trailer
5,4
375
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Sinopsis
A finales del siglo XIX, el barco "Batavia Queen", tras zarpar del puerto de Singapur, se ve sorprendido, en plena travesía, por la erupción del volcán Krakatoa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Krakatoa, East of Java
Duración
131 min.
Guion
Bernard Gordon, Cliff Gould
Música
Frank De Vol
Fotografía
Manuel Berenguer
Productora
American Broadcasting Company (ABC)
Género
Aventuras Drama Siglo XIX Catástrofes Volcanes
6
Aventuras en los mares de la indias orientales.
Película de aventuras en el mar, entre las islas de Indonesia, con las vivencias de unos cuantos hombres pendientes de un futuro incierto. De capitán del barco, un hombre responsable que tendrá que apañarse con los problemas que le van dando los demás.
Un buzo con la salud precaria que necesita láudano regularmente. Un padre y un hijo que vivirán un desenlace inesperado. Un motín. El globo, la campana submarina, el niño en un barquito a la deriva… Y todos con la ambición de hacerse con unas perlas valiosísimas hundidas en el fondo del mar; y encima la erupción del Krakatoa para que no decaiga.
La película está hecha con los medios y las técnicas de aquellos años que no tienen nada que ver con lo que hoy día puede hacerse, ahora bien, entre esta peli y La tormenta perfecta (por ejemplo), no cabe duda que mil veces antes los tsunamis del Krakatoa que las tormentas de Clooney por muy perfectas que sean.
Pero no llega a ser emocionante.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
EL GRUPITO TRAPISONDA O COMO DARLE LA VUELTA AL MAPA
Lo de Krakatoa al Este de Java tiene fácil arreglo. Se coge el mapa, se la da la vuelta convenientemente y ya la tenemos al Oeste como debe ser. Corregir lo demás resulta algo más peliagudo y difícil.

Y es que la película no es mala ni es peor (como algunos pensarán). Es un quiero y no puedo. O un no sé, que todavía es más culpable. Kowalski se agarra a un cine catastrofista naciente y a unos buenos efectos visuales que serán nominados a los Oscar, para envolver como si de papel de regalo se tratase un film donde las coherencias internas brillan por su ausencia. Las catástrofes naturales no están necesariamente reñidas con las aventuras inconfesables. Los caza tesoros de los Mares del Sur pueden sufrir erupciones, mareas, tifones, tsunamis y hasta tormentas de arena si el guionista se lo sabe montar, dejando a los espectadores con la baba caída, pero juntar a un grupito trapisonda de tal calibre es demasiado hasta para los espectadores más crédulos y con las tragaderas más holgadas.

Y así nos encontramos un buzo profesional con el certificado de caducidad sobrepasado ampliamente y mal sobreviviendo a base de láudano. A su amiguita, “fiestas, canciones y distracciones varias” ofreciendo numeritos musicales con striptease incluido. A un preso ajeno al cotarro en una especie de libertad bajo palabra, campando a sus anchas por cubierta y evidentemente enterándose del negocio que se llevan entre manos los componentes del susodicho circo Trapisonda. A una pareja, padre e hijo, exploradores en globo aerostático que para una vez que lo utilizan se escacharra y a punto están de acabar en el interior del volcán. ¡Ah! Y el hijo (Sal Mineo) se llama Leoncavallo. ¿Será un animal mitológico?. A todo ello, la presunta viudita de buen ver conocedora de la existencia de una fortuna en perlas en el barco hundido ha sufrido un proceso de insania mental y presenta dudas razonables sobre si lo sabe o lo imagina. Además junto con perlas y marido ha perdido un hijo lo cual es grave, melodramático, favorecedor de la lágrima fácil y un directo al corazón del espectador si se le coge algo distraído.

Maximilian Schell, buen actor y competente no consigue, a pesar de su talento artístico dar coherencia a esto. Al contrario, verlo con una manguera de agua a presión echar por la borda a treinta facinerosos dispuestos a todo resulta lo mismo de creíble que las historietas de El Capitán Trueno, El Jabato y el sargento Gorila, todos juntos.

Antes afirmaba que no es mala ni peor. Lo digo, con cierta generosidad, por tres aspectos: Un inicio prometedor. Unos efectos especiales logrados y una fotografía donde se confunden los rojos lava con los azules océano y eso resulta bello y atractivo en formato pantalla grande. Y por último por un desarrollo final donde la tragedia viene a poner las cosas en su sitio y al sentido común donde siempre debió estar, ello junto a unos espectaculares FX del tsunami sobre las islas y el buque.

Regulín, regulan…
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil