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Angèle et Tony (2010)

Angèle et Tony
Trailer
5,6
347
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Sinopsis
Angèle es una madre joven que quiere recuperar a su hijo cuando conoce a Tony, un pescador en busca de afecto. A pesar de su deseo por ella, Tony mantiene las distancias. Angèle le busca, Tony la observa. Demasiado bella, él no puede creer que esté allí por él. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Angèle et Tony
Duración
87 min.
Estreno
8 de julio de 2011
Guion
Alix Delaporte
Música
Mathieu Maestracci
Fotografía
Claire Mathon
Productora
Lionceau Films / Cofinova 6
Género
Drama Romance
6
Necesidad de afectos
"Angèle et Tony" supone el debut cinematográfico de la joven directora francesa Alix Delaporte, que fue presentado en la Semana de la Crítica del festival de Venecia 2010 y en la Mostra de Valencia, Panorama Mediterráneo, de 2011.

"Angèle et Tony" es una historia atípica de amor y sentimientos, narrada desde la cercanía a unos personajes solitarios y silenciosos que anhelan llenar el vacío de sus vidas. Un cine claramente influenciado por el universo humano y social -hay un conflicto pesquero apenas esbozado- de los hermanos Dardenne.
Si bien todo el film gira en torno a la definición de los personajes (Angèle y Tony), su trabajo -sobre todo la tradición marinera de él- y sus diferentes y convergentes pasados y soledades, también aparece analizado con bastante atención el entorno familiar, laboral y social, como si los sugestivos y complejos sentimientos no pudieran explicarse sin el peso de ese contexto.

Alix Delaporte hace avanzar la trama con buen pulso, con una cuidada puesta en escena basada en un lenguaje de la observación, de las miradas, los silencios, que sorprende por su sencillez y por la riqueza de los detalles cotidianos aparentemente irrelevantes, apoyándose en la estupenda fotografía de Claire Mathon, que logra recoger el ambiente del pueblo pesquero de Port-en-Bessin (Normandía) y en esas notas de piano de Mathieu Maestracci, en su primera composición para cine, que transmiten la sensación de desamparo y de dolor interior.
Los debutantes como protagonistas Clotilde Hesme y Grégory Gadebois (Angèle y Tony), sobre los que recae todo el peso de la película, realizan una matizada y convincente interpretación de sus personajes haciendo posible que su complejidad enmascare algunos defectos de guión.

En definitiva, una película aparentemente sencilla con un trasfondo bastante más complejo de lo que en principio pudiera parecer, que se ve con agrado por la cercanía y humanidad que destilan sus personajes y el paisaje social que les rodea.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Historia pequeña a reivindicar
Es imposible no referirse al cine de los hermanos Dardenne en una reseña de El amor de Tony, y en general en cualquier escrito que pretenda desmenuzar una película de temática social. De tanto citarlos parece que las obras de los Dardenne corren el riesgo de devaluarse, ni que sea a base de compararlas con otras piezas casi siempre menores. Es una manía más de la crítica, totalmente justificada, curiosa si tenemos en cuenta que no muchos cinéfilos conocen a los autores belgas. Así que se plantea un reto: ¿cómo no ver Rosetta, El hijo o El niño detrás de esta película, una ópera prima de un autor que seguro admira y ha visto la filmografía de los respetables de pe a pa?

Vamos a dar un rodeo. Podemos citar las palabras de Lola Dueñas, actriz española que tiene una pequeña pero relevante intervención en la película: El amor de Tony no podría haberse concebido en España, y de hecho su tono cuenta con pocos antecedentes en el cine de uno y otro lado de los Pirineos. No desvelamos nada si confesamos que en El amor de Tony suceden pocas cosas (a priori), se habla poco (pero ojo a cada uno de los diálogos) y todo parece tan natural como la vida misma (aunque ni la vida misma a veces es natural). Es la historia de alguien que busca una segunda oportunidad, y para ello se va muy lejos, motivada por recuperar a su hijo y empeñada en sobrevivir donde sea. También un cuento delicado, frágil y precioso sobre un hombre que lo deja todo, que se estrega, que comprende, que ama.

Diremos que para la película es más importante el concepto de pareja que el amor oculto que se va tejiendo entre ambos, así que el título francés se plantea más acertado que la traducción española. Una hora y veinte en la que notarán el sabor del mar (no siempre agradable: también huele a tripas de pescado y a aguas estancadas) y el sol más radiante (su final es simplemente perfecto, pletórico, luminoso, perfectamente ejecutado, con ecos a Los cuatrocientos golpes, otro título megacitado en este tipo de escritos).

Y si todo lo dicho aún no logró motivarles, ahí están sus dos premios César a las mejores interpretaciones revelación tanto masculina (él parece James Gandolfini cincelado por Robert Guédiguian) como femenina (ella hereda la fuerza de Émilie Dequenne y la belleza de Cécile de France). Ejemplo de historia mínima (que no ínfima) que no saldrá en ninguna lista de lo mejor del año pero que recordaremos con el corazón. La magia de lo desconocido, la convicción de que la mejor confitura está en los botes pequeños. Muy recomendable.

Xavier Vidal, Cinoscar & Rarities
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil