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One From the Heart (1981)

One From the Heart
Trailer
6,4
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Sinopsis
Tras cinco años de matrimonio, Frederic Forrest y Teri Garr se divorcian. Teri es cortejada por un camarero pianista (Raúl Juliá) que le promete llevarla de vacaciones muy lejos. Mientras tanto, Frederic conoce a una bella artista de circo (Kinski). El azar hace que las dos parejas se encuentren bailando por las calles de Las Vegas un 4 de Julio. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
One From the Heart
Duración
100 min.
Guion
Armyan Bernstein, Francis Ford Coppola, Luana Anders (Historia: Armyan Bernstein)
Música
Tom Waits
Fotografía
Vittorio Storaro, Ronald Víctor García
Productora
Zoetrope Studios
Género
Musical Romance Comedia Drama
Hay sesudos estudiosos que afirman que Homero y Shakespeare no son sino pseudónimos bajo los que se ocultan sendos genios desconocidos, o incluso sendos grupos de genios, pues la magnitud y profundidad de su obra es tal que no cabe atribuirla al esfuerzo de un único y gris mortal. Algún día, y puede que ese día no llegue nunca, un sesudo estudioso nos hará el favor de demostrar que los dos primeros “Padrinos” y “Apocalypse Now” no pueden ser fruto de la misma mente que engendró este despropósito, y cuya carrera, al margen de esos tres puntales del cine moderno, es de una desconcertante mediocridad. Como comedia, “Corazonada” carece totalmente de gracia; como musical, de ritmo; como drama, de intensidad; como revisión del género, de audacia; y como cuento de hadas, de magia. Los protagonistas más sosos y con menos química de la historia se -y nos- aburren al ritmo de las repetitivas canciones de Tom Waits, mientras son devorados por unos secundarios mucho más sugerentes: Kinski y Stanton son los únicos que transmiten credibilidad en la pantalla (un par de años más tarde llenarán de intensidad la hipnótica “París, Texas”), y Juliá es, sencillamente, lo mejor de la tristísima función (y su escena con el nunchaku, lo único medianamente divertido de la misma). Mi tesis, que dejo aquí para que algún sesudo estudioso la verifique, es que en realidad nos encontramos ante la opera prima de la entonces onceañera hija de Francis F. Coppola, Sofia. Eso explicaría muchas cosas.
[FilmAffinity]
"Fascinante"
[Diario El País]
8
¿Un nuevo lenguaje?
Me ha costado al principio el llegar a comprender que tanto las interpretaciones, como la música y los decorados eran un todo armónico mediante el cual el maestro Coppola trataba de sumergirnos en esta pequeña gran historia de amor y desamor.
Al principio se hace un poco torpe la narración, pues da la impresión que el director, demasiado ocupado en la ambientación y los decorados, pasa por alto la dirección interpretativa, además que el montaje está supeditado a los cuadros que componen las imágenes, y no a la acción dramática. Es este un punto que destaca en los primeros 40 minutos de película, hasta que el espectador toma parte en el asunto y pone un poco de su parte (al principio simplemente el espectador se deja llevar, hasta que se da cuenta de que la película exige algo más. ¿Es esto un pequeño favor que le hacemos a Coppola?), entonces ahí llega la verdadera ampulosidad coherente, el tour de force lumínico y decorativo y musical con el que conseguimos vivir la paralela aventura extra-matrimonial de estos dos cándidos personajes.
Da gusto ver que el mismo director que supo adentrarnos poco a poco y sin compasión en el corazón de las tinieblas, también es capaz de recrear una historia de amor con la bella ingenuidad de un niño maravillado. He ahí la intensidad del sentimiento. He ahí la incomparable visión del más grande de los modernos.
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25 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
NEÓN, SILUETAS Y TOM WAITS. Y NASTASSJA KINSKI
1) Coppola se lanzó a probar imágenes de ‘cine electrónico’ sin pararse a ver si el argumento que le proponía el mediocre Armyan Bernstein era realmente bueno. Puso los Zoetrope Studios a toda máquina e inyectó dinerales para que Tavoularis recreara en plató Las Vegas entera, con su infinita parafernalia luminosa. Y se volcó en posibilidades digitales, entonces novedosas, que le permitían manipular abiertamente el color, prodigar superposiciones y fundidos a los que saca partido para mantener en unión virtual, una especie de ósmosis, a personajes que se encuentran en escenarios separados. Con una caligrafía de neón, decorados rutilantes y fuegos artificiales, investiga nuevas formas de artificio, espejismo e ilusión, con resultados visualmente brillantes, reforzados por las canciones de Tom Waits, que éste canta en compañía de Crystal Gayle para lograr una densa atmósfera mientras van mostrando en sus letras la subjetividad de los protagonistas.

2) ¿Por qué falla este intento de cine operístico y total, tan propio del gran Coppola?
Híbrido endeble entre musical y comedia romántica, como musical presenta apenas un número coreográfico, de sabor bastante clásico y trillado, además de las canciones en off, que tienen función más bien narrativa. No basta con un par de guiños a la jornada neoyorkina de Gene Kelly. Y como pieza romántica carece del mínimo encanto. La sentimentalidad de la pareja, encarnada por dos actores sin química ni gracia (¡¿cómo es posible semejante error de elección en un proyecto multimillonario?!), se desarrolla a partir de discusiones mezquinas y sórdidas en la celebración de su quinto aniversario, durante la que aflora el hartazgo mutuo. Él (Frederic Forrest) es un tipo tosco y malhumorado que, cuando las circunstancias le presionan, para expresar el supuesto amor agudiza su zafiedad y se comporta como un primate. Y ella (Teri Garr), apocada e indecisa, con aire más maternal que seductor, carece de erotismo aunque salga buena parte del tiempo en ropa interior, cambiándose en las cercanías del cuarto de baño.
¡Cómo será el argumento para que un ‘happy end’ sea deprimente!
En medio del desangelado relato, lo mejor son algunos secundarios: Harry Dean Stanton, el memorable Travis de “París, Texas”, y Nastassja Kinski, quien con sus funambulismos y números de magia circense y facial ilumina sin ayuda de focos unos cuantos metros de película.

3) Coppola estaba estudiando “Las afinidades electivas” goethianas con vistas a una adaptación y, en una decisión precipitada, consideró que la propuesta de “Corazonada” guardaba semejanzas. Le perdió la impaciencia por aplicar al cine las incipientes posibilidades tecnológicas.
Tardó bastante en recuperarse del batacazo económico del radical fracaso en taquilla.
Siguió trabajando regularmente con Tavoularis, pero no consta que volviera a hacerlo con Armyan Bernstein.
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22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil