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Tumultes (1932)

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Sinopsis
Cuando Ralph Schwarz, ladrón de poca monta es liberado de prisión por buen comportamiento, va a buscar a su chica, sin saber que ella está teniendo un romance con Gustave, un fotógrafo de éxito. Conociendo el mal carácter de Ralph, ella decide separarse de Gustave, pero es incapaz de resistirse a los encantos de Gustave al igual que Ralph no puede evitar su instinto asesino al enterarse. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Tumultes
Duración
92 min.
Guion
Robert Liebmann, Yves Mirande, Hans Müller
Música
Friedrich Hollaender, Gérard Jacobson
Fotografía
Otto Baecker, Günther Rittau (B&W)
Productora
Coproducción Francia-Alemania; Universum Film (UFA)
Género
Drama Intriga Crimen
7
DOS AMANTES Y UN PRESIDIARIO: TUMULTITUD
De los bajos fondos a caballero galante, esa es, a grandes rasgos, la trayectoria profesional de Charles Boyer. Un actor que, a pesar de no encontrarse entre los que se apiñan en mis cabeceras cinéfilas, siempre lo valoré positivamente especialmente en esa fase inicial suya en que haciéndose un sitio en el negocio adoptaba papeles que aparejaban liderazgos y caracteres nobles aunque del amor propio herido se derramaba a borbotones la violencia. Luego, los tiempos cambiarían y el truhan se nos fue volviendo señor y las damas acabaron reconociéndolo como galán, aun cuando la luz de gas titilase más de lo conveniente es esa obra maestra donde rescata del olvido su vena más maléfica para, junto a la gran Ingrid Bergman conformar una de las películas más inquietantes del siglo XX (Gaslight, George Cukor).

Tumultes de Siodmak encaja perfectamente en esa primera fase de su cine de que les hablaba: Ralph Schwarz (Boyer) un presidiario liberado anticipadamente por buen conducta para regresar junto a su Ania (Florelle) quien “parece” haber aguardado ese momento, pero de quien pronto descubrimos que tiene algunos pecadillos veniales que confesar. Como no está por la labor y le gustan demasiado las fotos, el fotógrafo Gustave Krouchovski y sobre todo la “bonne vie” mantiene el juego con “les deux amants” y así mientras con Ralph se entretiene en partiditas pasionales tipo tute, con Gustave parece arriesgar como si de una timba de póker se tratase.

Y jugando, jugando y con el mazo dando, siendo el mazo, no el montón de la baraja, sino una ventana con vistas al mar donde un poco porque se cae y otro poco porque le empujan se despeña el amante bandido de las fotos picantes. Desconsolada nuestra cantante amiga le busca rápidamente sustituto y a Ralph además de los demonios acaba llevándoselo la policía.

Y es que esas negociaciones entre la mujer primigenia y la serpiente tentadora, debieron crear necesariamente escuela, y esta Ania figura con trazos destacados y cenefas cum-laude en las orlas del colegio de irreprimibles pelanduscas y nuestro Ralph Boyer acaba retornado a su personaje matriz, espécimen de buena persona encarcelada y aislada de un mundo de lobos más falsos que feroces.

Una película de la que Siodmak hizo dos versiones casi a la vez, una alemana con Emil Jannings (Stürme der Leidenschaft ) y esta con Charles Boyer. Sin haber visto la primera, esta puede recomendarse. Descubrirán los blancos y negros origen de su reconocido noir y sus herencias expresionistas. Y conocerán un cineasta que evolucionando desde tres culturas distintas mantuvo muy recta la línea estructural de su cine.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil