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The Bridge at Remagen (1969)

The Bridge at Remagen
Trailer
6,4
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Sinopsis
Fin de la II Guerra Mundial, 1945. Los aliados realizan el último avance en territorio alemán, pero queda un puente, situado en un lugar estratégico sobre el Rhin, que todavía permanece en manos de los nazis. Los dos bandos tienen mucho que ganar: los alemanes, la vida de 50.000 soldados apostados en el lado equivocado del puente. los aliados: la aceleración del fin de la guerra, con el menor número posible de bajas. Aunque ambos ejércitos luchan valientemente, sólo uno podrá ganar la batalla de "El puente de Remagen". (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Bridge at Remagen
Duración
116 min.
Guion
Richard Yates, William S. Roberts
Música
Elmer Bernstein
Fotografía
Stanley Cortez
Productora
Wolper Pictures. Distribuida por United Artists
Género
Bélico II Guerra Mundial
7
Los puentes son al cine béico lo que los ríos al western.
Vamos hablar de un pequeño clásico del cine bélico, poco conocido, pero que tiene suficiente encanto como para ser recordado. Hablamos de “El puente de Remagen”, el famoso puente Ludendorff , como se llamaba en realidad –ya sabemos que los norteamericanos no andan muy duchos en idiomas- donde se luchó de forma heroica por ambos bandos, en lo que fue una de las batallas más duras del final de la guerra.

La cinta destaca principalmente por las excelentes dosis de acción que tiene, y aunque le falta un guión convincente –su gran punto débil-, es una película con algunas de las mejores escenas de bélicas que recuerdo, y que da mil vueltas a otras muchas más famosas.

Me gustaría señalar que su influencia en películas posteriores ha sido muy importante. Títulos como “Los violentos de Kelly”, “Un puente lejano” o la mismísima “Salvar al soldado Ryan” beben de aquí.

Para mí “El puente de Remagen” es una de las primeras cintas modernas de cine bélico, es “cine sucio”, supera en caracterización y planificación técnica a muchas películas que no saben distinguir un tanque ruso de un leopard, pero además es mucho más cruel que casi todo lo anterior, los soldados ya no son tan guapos, ni van engominados, son tipos que lo pasan muy mal y matar no es tan sencillo como se suele pintar.

El mérito es quizás en la elección del reparto, donde no hay ninguna superestrella que eclipse a la propia historia, ya que es esta la realmente importante. Los actores, todos ellos habituales secundarios, rayan a buen nivel. Incluso hasta Robert Vaugh, que no me suele gustar mucho, está aceptable como Mayor alemán. Su amistad con el director haría que repitiese años después en repetiría en “El coloso en llamas”.

Buen trabajo del director inglés John Guillermin, un tipo que siempre entendió el cine como un divertimento de calidad, y que serán mejores o peores sus películas, pero ninguna es aburrida. Un brindis por esa forma de concebir el séptimo arte, en una época donde los autores pelmazos y pedantes han invadido el panorama actual con su cine independiente.

Nota: 6,7.
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26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
La huida hacia Berlín
Durante los años sesenta se filmaron una cantidad ingente de películas sobre la SGM; son batallón. De estas, la mayoría están al servicio del espectáculo promovido por los grandes estudios. A su vez, muchas de las citadas se acercan poco o muy poco a la realidad de los hechos, con una falta de credibilidad que lastran una y otra vez todas estas producciones. La conclusión es clara: en esta década, y salvo las aventuras bélicas de éxito e inspiración infinita tipo “La Gran Evasión” o “Los Doce del Patíbulo”, el cine sobre la SGM perdió calidad con respecto al realizado hasta ese momento y, evidentemente, queda muy lejos de lo que vendría después: Vietnam, sus obras maestras y el regalo de “sangre” ya más contemporáneo de Hanks, Spielberg y nuestra adorada HBO.

“El Puente de Remagen” intenta recrear uno de las últimas bocanadas de aire del Reich mientras su Wehrmacht se ahogaba en las orillas del Rin. La recreación del libro del demócrata de partido Ken Hechler quedó en las manos de John Guillermin, un experimentado en el cine de acción y aventuras ("El Coloso en Llamas", "Tarzán de la India"). La efectividad y solvencia del director con las escenas de bombo y platillo esconden una terrible falta de dinamismo dramático de una historia que avanza en lo artificioso pero que se hunde en lo esencial. Acostumbrados como estamos ya a recibir dosis casi mortales de relaciones soldadescas que bordean el límite de todo lo conocido –por otra parte, como debe ser; no hay nada más inhumano para el humano que la guerra-, el avance de la patrulla del noveno ejército en busca del puente de Luddendorf se convierte en un paseo soporífero que termina cuando se abre esa ventana en la colina y aparece el susodicho elemento arquitectónico, dando paso a un final que, esta vez sí, se llena de ritmo y entretenimiento.

Película que, como curiosidad, tiene el honor, deshonor, vergüenza o desvergüenza, como ustedes quieran, de ser una de las primeras superproducciones grabadas al otro lado del telón de acero, concretamente en Checoslovaquia, aquel gran país lleno de checos y eslovacos. Como siempre, para amantes del cine bélico  que quieran ver como los alemanes ponían pies en polvorosa hacia el corazón de los Nibelungos; también para comprobar que la guerra, cuando es dirigida por un político, se convierte en un auténtico despropósito; curiosamente, como todo lo demás.
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil