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Los imperdonables (1992)

Los imperdonables
Trailer
8,2
91.240
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Sinopsis
William Munny (Clint Eastwood) es un pistolero retirado, viudo y padre de familia, que tiene dificultades económicas para sacar adelante a su hijos. Su única salida es hacer un último trabajo. En compañía de un viejo colega (Morgan Freeman) y de un joven inexperto (Jaimz Woolvett), Munny tendrá que matar a dos hombres que cortaron la cara a una prostituta. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Unforgiven
Duración
126 min.
Guion
David Webb Peoples
Música
Lennie Niehaus
Fotografía
Jack N. Green
Productora
Warner Bros. / Malpaso Productions
Género
Western Drama Venganza Vejez
8
Definitiva
Épica crepuscular, nostálgica y pesimista a partes iguales. Una película de una pieza, rotunda, firme como la mejor tradición de western clásico o el pulso de un forajido. No hay idealización del personaje pese a dibujarlo desde un cierto −e inevitable conociendo a Eastwood− romanticismo.

Una reflexión sobre la violencia y la desmitificación de unos héroes que ya Ford había apuntado magistralmente. Creo que esta película supera incluso a «Grupo Salvaje».

Clint Eastwood colocó su nombre en la historia del cine, si no lo había hecho antes ya. A los que no les parezca para tanto sólo puedo decirles que lo siento. De verdad.

El pasado irremediable en un tiempo inhóspito; la reflexión sobre el profesional y la técnica del pistolero (elemento hawkasiano capital); el perfil sombrío del mito (revisión que bebe directamente de «Raíces Profundas»); las consecuencias de la violencia (que cambia vidas y las marca, como ganado, para siempre). Unos personajes arrastrados por el tiempo a un lugar que no conocen ni dominan...

Pocas películas son capaces de tratar con tal maestría las claves clásicas de un género y actualizarlas sin necesidad de pervertirlas. El profundo respeto y conocimiento que Eastwood demuestra por el western y, sobre todo, por John Ford y Howard Hawks en esta película me siguen dejando sin aliento.
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285 de 330 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
...y en el Oeste.
Western irrepetible de la década de los noventa. Completa la que para mí es la mejor tetralogía de la Historia del género.

Comenzó con un Eastwood mudo y deudor en parte del cine de Leone con la magnífica Infierno de Cobardes, encarnando a un tipo con menos escrúpulos que Lucas en su última trilogía.
Siguió con el que para un servidor es el mejor western de la Historia del Cine: El fuera de la ley. Aquí anticipa, tras un emotivo monólogo ante el jefe diez osos, el giro absoluto de sus siguientes westerns.
Continuó con el jinete pálido en el que un héroe más astuto y reflexivo vuelve a llenar la pantalla con los disparos de siempre.
Terminó con Sin Perdón, obra crepuscular con un Eastwood que recuerda quién fue y porque está donde está.

La guerra de las galaxias del western sin yodas ni anakines y sin repetir los personajes. Primavera, verano, otoño e invierno.

La secuencia de su entrada escopeta en mano entre la penumbra... acojonaría hasta al mismísimo Satanás. No ha habido en la Historia del Western un tío que cada vez que se calaba el sombrero, miraba a cámara y ponía su cara de totem... no hiciese temblar al tipo más duro a este lado del río Missouri. El arquetipo nietzeniano de vaquero sin duda lo encarnaría Clint Eastwood. John Wayne a su lado, y siento decirlo, parece un chiste.

Además Eastwood supo rodearse de uno de los mejores repartos de su carrera. Richard Harris siempre será uno de mis actores favoritos y hay que reconocer que lo borda como el inglés cabrón que es; Hackman se vuelve más ácido y cabroncete a medida que avanza el metraje, metiéndole a Clint la paliza de su vida (hay que tener huevos), por tanto Oscar merecidísimo. Freeman es el trébol de cuatro hojas de Eastwood. En cada colaboración Morgan se arranca una hoja y la convierte en un Oscar; el único que pierde algo de aceite es nuestro imberbe sanguinario, pero a pesar de ello el reparto es sensacional, incluyendo, claro está, a las señoras prostitutas.

La secuencia principal de la película se produce en el pequeño cañón donde acorralan a los vaqueros. Los gritos, las dudas y la mala puntería, más la renuncia de Freeman, definen perfectamente el espíritu del film. La última escena del tiroteo es generosa en cuanto a la estética: Eastwood siempre ha sido el cineasta americano que mejor ha sabido enseñar a los gentiles la manera más realista de disparar unos balazos a la mayor velocidad que permite la razón.

Después de Sin perdón tan sólo Jarmusch con la singular Dead Man y Costner con Open Range, han brindado a la grada obras dignas de aplauso. Y es que el listón está muy alto.
Parafraseando a Hegel... "me gustan los huevos crudos... naturalmente."

PD. Sin Constantino Romero, quizá Clint no molaría tanto. Gracias Const.
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