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Torka aldrig tårar utan handskar (Miniserie de TV) (2012)

Torka aldrig tårar utan handskar (Miniserie de TV)
Trailer
7,7
168
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Sinopsis
Miniserie de TV. 3 episodios. Benjamin y Rasmus se enamoran en el Estocolmo de la década de 1980, momento en que el SIDA golpea la ciudad. Ambos vienen de familias que no aceptan la homosexualidad. Benjamin es testigo de Jehová, y ser gay es algo totalmente inaceptable en su religión. Cuando uno de los dos contrae el virus, no hay nada que se pueda hacer, salvo esperar lo mejor a la vez que la enfermedad se va llevando a sus amigos a la tumba uno por uno. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Suecia Suecia
Título original:
Torka aldrig tårar utan handskar
Duración
174 min.
Guion
Jonas Gardell
Música
Andreas Mattsson
Fotografía
Stefan Kullänger
Productora
Swedish Television
Género
Serie de TV Drama Romance Miniserie de TV Homosexualidad Enfermedad SIDA Años 80 Amistad
7
SIDA: Amor, enfermedad y muerte
Nunca seques lágrimas sin guantes es uno de los productos televisivos más destacados de los últimos años. El canal SVT1 adaptó las tres novelas de Jonas Gardell, dándole a cada libro su correspondiente episodio. El conjunto, formado por tres capítulos que varían tanto en escenarios como en tiempos, ofrece una visión compleja de cómo afectó el SIDA en la sociedad sueca de los 80, aunque su impacto y su profundidad trasciende su escenario (el Estocolmo semioculto de entonces) para convertirse en una de las mejores obras que aborda los estragos de esa enfermedad.

Cada capítulo arranca con una voz narradora que nos recuerda que 'todo sucedió'. Parece un aviso apocalíptico, como el propio título: los médicos que atendían a los infectados no podían ni siquiera secar las lágrimas de los pacientes por miedo a contagiarse. En este sentido, la serie combina de forma muy equilibrada el relato social con la historia personal de Rasmus y Benjamin, dos jóvenes que deciden vivir en pareja en contra de los imperativos familiares. Con esta premisa, la serie avanza y retrocede en las vivencias y los recuerdos de los personajes: se yuxtaponen las estampas más duras con los momentos más dulces de la infancia de sus protagonistas, subrayando la injusticia y sobre todo la arbitrariedad de la enfermedad.

La primera parte (titulada Amor) se centra en el crecimiento personal de su pareja principal, la segunda parte (Enfermedad) dilapida todo lo anterior ante el avance inexorable del virus, y la tercera entrega (Muerte) culmina el descenso a los infiernos evocando qué quedó de todo lo vivido y de todos los que no lograron sobrevivir. En este sentido, es interesante ver la serie como una lenta destrucción de un colectivo vulnerable que todavía sigue reivindicando sus derechos. De igual forma, los fotogramas, a medida que avanza el metraje, parecen deshacerse en la pantalla, si bien se fijan a fuego en la memoria del espectador: es imposible no sentirse realmente tocado ante su bello y doloroso final.

Nunca seques lágrimas sin guantes, en definitiva, es una interesante (re)visión de los años más oscuros del SIDA. En la actualidad la enfermedad parece tener los días contados, pero no hay que olvidar que su presencia en España ha repuntado ligeramente en los últimos años. Nada mejor que contextualizar el presente remitiéndonos al pasado. Se trata del Estocolmo libertino, pero podría ser el Madrid de la Movida o cualquier otro lugar. Y si podéis serviros de algún pañuelo para secar las lágrimas, mejor: la serie toca y remueve.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El juego del asesino
El arranque es francamente significativo, pues es que veamos a Rasmus en el hospital ya en fase avanzada del SIDA lo cual nos dice que la película tratará sobre el tema y de alguna manera quiere servir de concienciación para evitar su transmisión. El mismo título es también significativo. Hay un símil entre el contagio del virus VIH y un juego infantil llamado el asesino que me parece muy acertado para hacer referencia a todo loe que ocurre. Pero la película no se queda en esa mera denuncia, es un homenaje a todas esas víctimas, inocentes digo con firmeza, que no solo han sufrido la enfermedad que les ha llevado a la muerte, sino también el rechazo de la sociedad y, lo más importante, de su familia, hasta de su madre. El trabajo de los dos protagonistas principales es impecable, transmitiendo cada uno una personalidad muy distinta y una manera muy diferente de comportarse en las relaciones homosexuales. Pero lo que más me ha gustado es la sensibilidad y el cariño con los que el director trata las relaciones entre homosexuales, muy especialmente el amor que sienten la pareja de protagonistas, sin dejar al lado, sino dándole mucha importancia a la afectividad que hay en el grupo de homosexuales que son amigos y que sufren el azote de la plaga en sus propio grupo. Ese juego de amor y rechazo de la familia está muy bien tratado y hasta con rabia, sabiendo como saben los propios enfermos lo importante que es sentir el cariño de alguien, sobre todo cuando se están muriendo. La estructura fílmica es algo complicada ya que se trata de un film fragmentario que nos da escenas de distintos lugares y sobre todo de distintos tiempos de distintos personajes. Pero esto que al principio choca un poco, el director llega a convertirlo en una forma artística, y consigue atraer al espectador y yo creo que consigue que le guste porque se considera, el espectador, alguien inteligente capaz de entender lo que está ocurriendo.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil