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Antesala del infierno (1951)

Antesala del infierno
Trailer
7,3
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Sinopsis
Adaptación de una obra de Broadway que describe la vida cotidiana en una comisaría de policía de Manhattan. Un temperamental policía (Kirk Douglas) recurre a los métodos más implacables para obtener información de cualquier sospechoso de un crimen. Obtuvo cuatro nominaciones a los Óscar de 1952: mejor director, mejor actriz principal (Eleanor Parker), mejor actriz secundaria (Lee Grant) y mejor guión adaptado. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Detective Story
Duración
103 min.
Guion
Philip Yordan, Robert Wyler (Teatro: Sidney Kingsley)
Música
Miklós Rózsa
Fotografía
Lee Garmes (B&W)
Productora
Paramount Pictures
Género
Cine negro Drama Policíaco Crimen
8
Jim y Mary
Producida y dirigida por William Wyler, se rodó en estudio, salvo unas pocas escenas exteriores. Se basa en la obra de teatro "Detective Story", de Sidney Kingsley, de gran éxito en Broadway. Ganó el premio a la mejor actriz de reparto (Lee Grant) del Festival de Cannes y el Edgar Allan Poe Award a la mejor película de detectives.

La acción tiene lugar en la Comisaría 21 de Manhattan en un día de primavera de 1950. Narra la historia del policía Jim McCloud (Kirk Douglas) y de su esposa Mary (Eleanor Parker), cuyo matrimonio entra en crisis por causas diversas. La película, vista con ojos actuales, constituye un documento sobre el ambiente vertiginoso que se vivía en una Comisaría, de sala única, donde se amontonaban agentes, delincuentes, mesas, máquinas de escribir y teléfonos. Se ve con reiteración un cartel de la Cruz Roja pidiendo donaciones de sangre, que aporta un contraste humanitario. También aporta un valioso testimonio sobre los métodos de unos policías enfrentados a la delincuencia con escasísimos medios técnicos, científicos y personales, lo que les llevaba a investigar a las personas más que a los hechos, a dejarse llevar más por la intuición que por las pruebas y a usar métodos violentos. El eje de la obra no es un caso de investigación policial: es una juxtaposición de casos menores (una anciana loca, una joven cleptómana, etc.). Sobresale con fuerza el drama que se cierne sobre el matrimonio, sometido a la presión del trabajo del marido, obsesiones de infancia, prejuicios, falta de compensión, rigidez personal y escasa inteligencia. La obra ofrece las mejores secuencias en el crescendo dramático de la pareja, con algunas imágenes de terror de Eleanor Parker que han pasado a la historia del cine. Es destacable el encuadre en picado sobre la calle vista desde lo alto de los rascacielos neoyorquinos. Fue una de las primeras películas en las que se habla (de modo muy matizado) del aborto, durante muchos años tema exluído de toda mención.

La música está presente en la secuencia inicial y final. La banda sonora reproduce con gran realismo el sonido ambiental de la calle y del interior de la Comisaría saturada de personas. La fotografía se mueve con eficacia en el interior de un espacio limitado que acoge más de 15 actores. El blanco y negro refuerza el clima de tensión y tragedia de la obra. El guión, a pesar de su raíz teatral, desarrolla una narración fluída y coherente. El espectador tarda en advertir que el eje de la película no es policíaco. La interpretación de los dos protagonistas es soberbia: Douglas está insuperable y E. Parker, en un papel breve, está magistral trasmitiendo ternura, tolerancia, terror y decisión. La dirección mueve los actores con maestría y crea un clima de realismo descarnado y sobrecogedor.

Película que con el tiempo ha adquirido un gran valor documental. Obra muy bien interpretada, bien escrita y dirigida con sabiduría cinematográfica.
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45 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La vida en una comisaría
Buena película de Wyler con guión de origen teatral. Está llena de detalles que contribuyen a dotarla de realismo, tanto en la ambientación como en el tratamiento de los personajes. En el inicio nos encontramos con unos interesantes planos de la ciudad que hacen que deseáramos que los títulos de crédito, que se superponen a ellos, duraran más.

La historia trascurre en un solo día dentro de una comisaría de Nueva York. En ella se van presentando todos los personajes, con sus propias tramas, que se intercalan con sabiduría, añadiendo o suavizando la tensión, que con todo no deja de crecer hasta el clímax final. El guión no es nada previsible y contiene varios giros que acrecientan el interés de lo que vemos.

Kirk Douglas, en el papel de detective, nos ofrece una gran interpretación, con esos estallidos de rabia y violencia que tan bien sabe representar. Eleanor Parker, bellísima en esta película, demuestra que merece la nominación al Oscar por su papel de la esposa del detective. Los secundarios acompañan a la perfección y todo el conjunto contribuye a la veracidad de lo que vemos, ayudado por una dirección artística que hace creíble el espacio, la comisaría, donde transcurre la historia.

Particularmente, aunque hay otras obras de este director que me gustan más, la recomiendo como una buena película. Teniendo en cuenta que fue filmada en 1951, pienso su ritmo e intensidad anticipan realizaciones posteriores.
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21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil