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Las mujeres del 6to piso (2010)

Las mujeres del 6to piso
Trailer
6,1
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Sinopsis
Ambientada en París en 1960, narra en clave de comedia la historia de un grupo de españolas que en los años sesenta emigraron desde Burgos a Francia para trabajar como criadas en casas de familias francesas acomodadas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Les femmes du 6ème étage
Duración
106 min.
Estreno
8 de junio de 2012
Guion
Philippe Le Guay, Jérôme Tonnerre
Música
Jorge Arriagada
Fotografía
Jean-Claude Larrieu
Productora
France 2 Cinema / Vendôme Production / Sony / Canal+ / Cinecinema / France Télévision / Banque Postale Image 4
Género
Comedia Años 60 Inmigración
6
Criadas y señoras
A modo de comedia facilona, Muchachas vuelve a enseñar las diferencias sociales entre criadas y señoras a partir del cliché extranjero de que los españoles son/somos gente de sangre caliente, holgazanes y con tendencia a la fiesta. Tópicos conocidos y reconocibles. 'Verdades' que no han perdido ni un ápice de actualidad.

Tras Bienvenidos al norte, la comedia francesa ha vuelto a encontrar en la confrontación de culturas y acentos la clave del éxito. Muchachas, en su obligatoria versión original, es un fresco cuento bilingüe sobre un hombre cansado del encorsetado círculo burgués que frecuenta, y que acaba prendado de la frescura de las criadas españolas que habitan en el último piso de su edificio. Que el guión obligue a una gallega a bailar flamenco es un error cultural que los franceses no detectarán pero que a más de uno pondrá muy nervioso. Realmente Les femmes du 6ème étage es bastante reduccionista a la hora de describir esas empleadas del hogar españolas en el París de los 60, pero nadie podrá negarle su festivo sentido del entretenimiento con pinceladas de retrato social.

Xavier Vidal, Cinoscar & Rarities
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33 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Spanish-way-of-life
Guiñoles y polémicas franco-hispanas aparte, “Las chicas de la 6ª planta” demuestra una única cosa: los franceses nos tienen envidia. Da lo mismo que pasemos por una Guerra Civil y una dictadura, que tengamos que utilizar un baño comunitario atrancado por las heces o una crisis económica que obligue a llevar ropa interior de esparto a nuestros bisnietos. ¡No importa! Siempre quedará ese reducto de felicidad, de vida y esperanza. Esa 6ª planta que todo el mundo desea encontrar… y donde vivimos (y viviremos) siempre los españoles. Es cierto que la película de Philippe Le Guay (no hagan juegos de palabras con su apellido, por favor) prefiere quedarse felizmente en la tercera planta que marca… El retrato de ese grupo de españolas y, por supuesto, la llegada de una joven alegre que empezará a provocar una pequeña revolución en la vida del matrimonio burgués que decide contratar sus servicios. La insatisfacción aparece rápidamente en la figura de Jean-Luis que verá en ese grupo de mujeres un reflejo de sus complacencias.

El flamenco y el spanish-way-of-life se apoderan de la vida de ese señor sosaina, cuya existencia ha carecido realmente de significado. La magia española existe y está en la paella, en la tortilla de patatas y en el canto. Esa poética que vemos invisible en nuestra percepción pero que aquí queda patente entre sonrisas, lágrimas y el sabor de amistad. Tal vez “Las chicas de la 6ª planta” sea un tanto superficial y su mirada parcial hacia ciertos estereotipos. Queda entre la comedia costumbrista con un fondo romántico e incluso cierta sátira política. Posiblemente las armas con las que construye el juego Philippe Le Guay son elementales y recurrentes. Se sabe lo que uno va a ver pero la magia del cine francés y de sus comedias es que siempre suelen tener ese punto de sencillez y entretenimiento que les falta a las nuestras.

Los tópicos y cierta exageración denota que efectivamente, al igual que sucede con los hijos del matrimonio burgués protagonista, se desconozca lo que más cerca se tiene. De hecho, la metáfora es obvia en esa planta que está arriba, que se sabe que existe pero donde nadie quiere ir… Tal vez cuando uno cruza la frontera quede prendado por lo que allí encuentre. Y no hablamos del lugar sino del sentimiento de las personas. Una clara alegoría de muchos espectadores que repudian el cine francés por una imagen preconcebida e insatisfacción por el que se realiza en nuestro país. Esperemos que ese nexo de unión que propone la película genere un puente de entendimiento.
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24 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil