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The Valley of Gwangi (1969)

The Valley of Gwangi
Trailer
5,6
360
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Sinopsis
T.J. es un empresario que quiere engrandecer su espectáculo circense con un show único en el mundo: la presentación de un caballo de solo 20 cm. de altura. El prof. Bromley, estudioso de la prehistoria parte junto con un aventurero hacia la cueva en donde se supone que habita el ejemplar. Todo marcha bien hasta que hallan un formidable dinosaurio. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Valley of Gwangi
Duración
96 min.
Guion
William Bast (Historia: Willis H. O'Brien)
Música
Jerome Moross
Fotografía
Erwin Hillier
Productora
Morningside Productions
Género
Ciencia ficción Aventuras Western Dinosaurios
6
Dinosaurios y vaqueros
Interesantísima película que supone uno de los últimos coletazos de un cine de aventuras abocado a desaparecer por el desarrollo de los efectos especiales generados por ordenador.

Se trataba de unas películas de bajo presupuesto, con guiones ingeniosos y unos efectos especiales llevados a cabo prácticamente por una sola persona con técnicas consistentes en fotografiar pequeños modelos articulados de animales, fotograma a fotograma. Luego, en postproducción se mezclaban con la imagen real.

En este caso la animación “stop motion” corrió a cargo del genial Ray Harryhausen, creador de las animaciones de clásicos como “Simbad y la Princesa” (The 7th Voyage of Sinbad, de 1958), “Los Viajes De Gulliver (The 3 Worlds of Gulliver, de 1960), “Jason y los Argonautas” (Jason and the Argonauts de 1963) o “Furia de Titanes” (Clash of the Titans de 1981). Es pues Harryhausen quien anima las criaturas prehistóricas habitantes de un valle perdido en Mexico. Harrihausen además participó activamente en la dirección del film, ya que las escenas de animación estaban prediseñadas y había que hacerlas encajar bien. En el presente caso, la idea de mezclar vaqueros y dinosaurios es bastante original.

Este film se rodó en España, concretamente en Almería (desierto de Tabernas, plaza de toros de Berja, plaza de toros de Almería), y Cuenca (Ciudad Encantada, Plaza Mayor y Catedral) siendo el director artístico nuestro genial y justamente galardonado Gil Parrondo que logró una bastante buena ambientación, con unos mexicanos menos tópicos que los habituales del cine USA de la época.

Indudablemente el film tiene numerosos errores técnicos, debido a un presupuesto muy bajo y a un montaje apresurado, pero se le pueden perdonar por el entretenido resultado.

Como anécdota mencionar que cuando se pasó las primeras veces en TV, en muchos lugares se suprimió una estupenda escena “stop motion” en que el Alosaurio que da nombre al film, lucha con un elefante de circo, por considerarla de excesiva crueldad.

A mí personalmente me trae gratos recuerdos, pues participé de jovencito como extra haciendo de mexicano y pegándome buenas carreras en la plaza mayor de Cuenca a cambio de bocatas de jamón y refrescos.

En fin, recomendable para nostálgicos, admiradores de Harryhausen, y para curiosos de un cine que marcó época.
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29 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El valle prohibido
Querámoslo o no, el cine b se ha hecho tan masivo como el mercado mainstream, y actualmente este tipo de propuestas son calificadas como cine bizarro. Pero hay que separar los tantos: cuando uno descubre un tinte bizarro eso no necesariamente se corresponde con la calidad técnica de la peli, sino más bien con un espíritu jocoso y bufón. Como si ya no pudiera tomárselo en serio. Nada más erróneo y doloso para el cine, y Gwangi es un caso típico que pone a prueba la regla.

Es un western con dosis de fantasía prehistórica, filmado como si cada animalillo en maqueta tuviera un aura que le permitiera salir como un personaje más. Y es que ese Alosaurio lo único que hace es dar dentelladas y, oh, maravillas de la ciencia, le basta y le sobra para componer a una de las criaturas más carismáticas del cine clásico. El guión es sencillo y acertado: la plata hace bailar al mono y vamos todos al valle prohibido para sacar tajada si descubrimos algo. Y algo se descubre.
A partir de allí la peli gana en ritmo, un poco más denso en su primera mitad, y es de agradecer que si bien hay héroe con heroína, éstos no saturan la trama con sub historias que se disipan rápido.

Hay muchas pequeñas subtramas: los gitanos, el circo y sus demostraciones, los intereses diversos de cada personaje, etc. Pero es Gwangi la atracción y Connolly lo sabe: stop motion y mucha lucha para un entretenimiento que repara en gastos pero no en lógica interna.

Una de esas pelis que ya no existen. Que injusto: ¿quién se acuerda de Gwangi hoy en día?
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil