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La señora y sus maridos (1964)

La señora y sus maridos
Trailer
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Sinopsis
Louisa May Foster (Shirley MacLaine) sólo quiere encontrar un hombre a quien entregarle su amor, y que no se le muera. Pero haga lo que haga para que sus maridos le duren, sólo consigue entablar relaciones y casarse con hombres cuya ambición es enriquecerse y que fallecen poco después de conseguirlo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
What a Way to Go!
Duración
85 min.
Guion
Betty Comden, Adolph Green (Historia: Gwen Davis)
Música
Nelson Riddle
Fotografía
Leon Shamroy
Productora
20th Century Fox
Género
Comedia Romance Comedia romántica
6
Las desventuras de la fortuna
Realizada por J. Lee Thompson, se basa en un argumento de Gwen Davis, inspirado en las desventuras matrimoniales de Marilyn Monroe, protagonista prevista. Su fallecimiento (1962), retrasó, pero no frustró el proyecto. Se rodó en cinemascope en los Fox Studios (CA) y se añadireron algunas tomas exteriores de París. Fue nominada a dos Oscar (decorados y vestuario). Producida por Arthur P. Jacobs, se estrenó el 14-V-1964 (NY).

La acción tiene lugar en una pequeña ciudad de Ohio, Jersey City, otras localidades de EEUU y en Paris, a lo largo de los años 50 y primeros 60. El centro cronológico del film, la sesión de psicoanálisis, se sitúa en tiempo presente (1964), con un breve epílogo ubicado 7/8 años después. Narra la historia de Luisa Fay Foster (Shirley MacLaine), romántica, soñadora, que quiere casarse por amor y desea llevar una vida sencilla. Cuando acude al Tesoro Público para hacerle entrega de un cheque de más de 200 M dólares, es tomada por loca y enviada al psiquiatra. En la consulta del psicoanalista recuerda, en flashback, sus cuatro experiencias matrimoniales.

La película se articula en forma de comedia negra, en la que Luisa atrae sobre sus sucesivos maridos el éxito y la fortuna, lo que la convierte en esposa abandonada y poco después en viuda cada vez más acaudalada. Cree que es víctima de un maleficio de brujería, del que se quiere desprender. El elenco del film incluye grandes actores y la simpática intervención de Margaret Dermont (oponente de los Hermanos Marx), como madre de Luisa. El film evoca en términos de homenaje e ironía películas de géneros diversos: comedias mudas, superproducciones ("My Fair Lady", 1964), cine francés sexy/erótico ("Y Dios creó la mujer", 1956), grandes melodramas ("Escrito sobre el viento", 1956), musicales de la época dorada ("Levando anclas", 1945), dramas históricos ("Cleopatra", 1963). Evoca personajes del mundo del cine, como Howard Hughes, a cargo de R. Mitchum. Recuerda con humor escenas y plano célebres de "Lolita" (gafas de sol), "La senda de los elefantes" (la estampida), "Desayuno con diamantes" (vestuario de A. Hepburn). Incluye escenas destacables como la cama sobre una gran copa de champán, la sátira del psicoanálisis y del psicoanalista, la farsa en torno a la pintura expresionista abstracta americana (que sitúa en París), la irónica relación mecánica entre buena música (Félix Mendelsshon) y la pintura.

La música ofrece melodías de estilos diversos, según el sentido de la acción. La fotografía recrea la estética de la comedia americana de los 50 y primeros 60, se beneficia del magnífico vestuario de Edith Head y hace uso de colores simples y uniformes, que se extreman en la monocromía obsesiva de Pinky Benson. El guión crea un combinado de géneros y estilos, sugerente y entetenido. La interpetación de MacLaine destila encanto y simpatía. La dirección mantiene la coherencia y el ritmo del relato, con excepciones.
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30 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Ella sueña con el amor y al final todos los hombres son iguales...
Una delicia de película que se disfruta aún más si has visto las varias películas que rememora. Me remito en todo lo dicho en las críticas de Miguel de Palma de Mallorca y Tarima de Las Palmas -ver spoiler-. Adorable Shirley MacLaine en un papel hecho a su medida. No creo que Marilyn Monroe lo hubiese hecho mejor. Película tan divertida como por ejemplo Irma la dulce de Billy Wilder. Deberíamos haber aprendido del siglo XX que el dinero no lo puede todo, sobre todo en temas matrimoniales -búsqueda de la felicidad-.
La recomiendo sin reservas. Un 10.
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10 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil