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Críticas de Luis Guillermo Cardona
Críticas ordenadas por:
Candelaria
Candelaria (2017)
  • 6,6
    163
  • Colombia Jhonny Hendrix Hinestroza
  • Manuel Viveros, Alden Knigth, Verónica Lynn, Philipp Hochmair
8
“El alma también puede reír cuando se acerca la muerte”
Una de las consecuencias del colapso de la Unión Soviética -que de paso acabó con el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica)-, fue la depresión económica en la que entró la Cuba de Fidel, reforzada además por el embargo económico mediante el cual, el imperio estadounidense, pretendía forzar su salida. En los primeros tres años de la década del ’90, el PIB se contrajo el 36%... pero, el gobierno consiguió, en 1994, hacer los necesarios reacondicionamientos para mantener a flote su maltrecha economía.

En ese clima de incertidumbre y racionamientos de todo tipo -en el que también hubo un incremento en la mortalidad de los ancianos cercano a un 20%-, transcurre la historia de Candelaria y Víctor Hugo, un par de ancianos sexagenarios que no tuvo la suerte de tener hijos (¿o fue acaso una suerte no tenerlos?), pero que tiene la fortuna de preservar un sólido amor que les permite valorar cualquier pequeño instante de luz que llega a sus vidas. Para la pareja, la vida cambia cuando en su lugar de trabajo, Candelaria encuentra una cámara Hi8 que alguien lanzó junto a la ropa sucia y, aunque su marido le pide devolverla, es él mismo quien descubre el atractivo que ésta le ofrece, pues, le permite eternizar el cuerpo, los movimientos y los gestos de aquella mujer a la que adora… y pronto, de una manera casi insólita -y gracias a las excentricidades de los extranjeros- va a servir para sostenerse durante un buen tiempo.

<<CANDELARIA>>, es la tercera realización de, Jhonny Hendrix Hinestroza, un director colombiano que con, “Chocó” (2012), ya había demostrado su sensibilidad para extraer poesía de los seres humanos más modestos y de los lugares más humildes. La historia, es seguro que llega mucho más a las personas adultas, pues, se necesita haber trasegado un amplio tiempo por la vida para poder comprender las vicisitudes y los refuerzos aplicados; los sacrificios asumidos y los pequeños placeres alcanzados… y también, los ingentes esfuerzos que, día a día, hacen Candelaria y Víctor Hugo, para mantener vivo su amor; pero, si un joven comprende que también un día puede llegar a ese estado, o quizás lo proyecta hacia sus padres, es posible que logre conectar con esta historia cuyo encanto, sin duda, sobrepasa la epidermis.

Verónica Lynn, la actriz que representa a Candelaria (nombre asociable a candela=mujer fogosa) se formó (y enseñó) con el método Stanislavski y tiene en su haber una larga experiencia en el teatro, la radio, el cine y la televisión; y el actor que interpreta a Víctor Hugo (nombre que él reivindica recitando a su esposa bellas frases), se llama, Alden Knight, un cubano de sangre jamaiquina que ha sido poeta, viajero y cotizado actor en las tablas y en el celuloide.

Valga recordar uno de los lindos versos que, Knight, escribiera en uno de sus poemas, titulado “Siempre joven”:
Cuando alguien grande se muere
(Téngase esto en memoria)
Será que la muerte quiere
Que tenga vida en la historia.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Le meurtrier
Le meurtrier (1963)
  • Francia Claude Autant-Lara
  • Gert Fröbe, Marina Vlady, Robert Hossein, Harry Meyen, ...
7
Nunca se sabe donde va a estar la fuente de inspiración
Para el abogado, Walter Stackhouse, su esposa Clara, se ha convertido en un verdadero conflicto con sus celos infundados y ya ni siquiera le apetece estar con ella, lo que, en cierta manera, aumenta su neurosis. Tras un intento de suicidio de su mujer, ya Walter está pensando en divorciarse, pero Clara se niega rotundamente a concederle el divorcio… y es entonces que, un artículo de prensa donde se relata el asesinato no resuelto de una mujer en una parada de autobús, comienza a sonar con fuerza en su cabeza y Stackhouse decide visitar al esposo de la víctima, Melchior J. Kimmel –el propietario de una librería-, para que le dé detalles del caso, pues, algo le dice que fue él quien la mató.

Esta idea narrativa, bien pudo derivarse de “Strangers on a Train” (1950), la primera novela de, Patricia Highsmith, donde un par de hombres jóvenes intercambian el asesinato de sus parejas, y pudo tomar forma partiendo de alguno de los giros argumentales que pasaron por la mente de la brillante escritora estadounidense quien, de nuevo, nos brinda otro interesante estudio de las causales del asesinato.

“The Blunderer” (El Cuchillo), fue una novela publicada en 1954 y de nuevo concede validez a las palabras de, Graham Greene, cuando dijo: “No cesa uno de releer a Highsmith. Ha creado un mundo original, cerrado, irracional, opresivo, donde no se penetra sin un sentimiento personal de peligro, pues, se tiene enfrente un placer que se entremezcla con escalofrío".

Partiendo de un guion de Jean Aurenche y Pierre Bost -quienes se toman varias y personales libertades: adecuación de nombres, envejecimiento del personaje de Kimmel, ciertos toques de comedia bufa… y algunos cambios en la estructura narrativa-, el director Claude Autant-Lara, logra un atractivo thriller, que puede sonar ahora sensiblemente machista (en ambos personajes hay buenas razones para justificar el asesinato), pero, si se ahonda en los detalles un poco al estilo del policía Corby, es posible deducir otros significados y otras valoraciones.

Bien interesante el hecho de que, Saccard, juegue al detective mientras que, Kimmel, hace otro tanto, y es lo que explica por qué es un exdrogadicto o un alcohólico recuperado el que puede tratar con eficacia a una nueva víctima de la adicción. Los diálogos logran apuntes bastante certeros (“Como siempre me hablas de ella, vas a acabar empujándome hasta que acabe en sus brazos”; “No me hable de chantaje, por favor, me dolería. Yo tengo una nota, se la doy; usted tiene dinero, me lo da”. “No soy un malvado… ¡pero no me provoque!” …) y es muy visible el interés de hacer que la fotografía genere significados en relación con los hechos que ocurren: claroscuros, cortinas en negro, ángulos psicológicos…

<<EL ASESINO>>, cuenta con un buen reparto, encabezado por ese gran actor que fuera Gert Fröbe (“Celui quit doit morir”, “Das Testament der Dr. Mabuse” …); Maurice Ronet (quien antes estuviera en “Plein Soleil”) y Robert Hossein (“Rififi”, “Crime et Châtiment” …), el cual mantiene el interés por esta historia que sigue luciendo mucho más fresca de lo que parece.

Termino con una frase de, Patricia Highsmith, que algunos escritores deberían considerar:
“Realmente, no me importa demasiado si se toman libertades con mis argumentos, porque están tratando de hacer algo muy diferente a un libro y creo que tienen el derecho de cambiar un poco el tema. No podría escribir un libro con la idea de que va a ser una película. Eso sería como pensar en una estatua cuando estás pintando un cuadro”.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El talentoso Sr. Ripley
El talentoso Sr. Ripley (1999)
  • 6,8
    28.100
  • Estados Unidos Anthony Minghella
  • Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Jude Law, Cate Blanchett, ...
6
Un rato a pleno sol… y luego entre las sombras
La novela, “The Talented Mr. Ripley” (1955), primera de la serie conocida como “Ripliad” (cinco títulos con el personaje Tom Ripley), ya había sido llevada al cine por el director francés, René Clemént. “Plein Soleil” (1960), fue una obra de marcada efectividad y notable éxito comercial que se sigue recordando con sorprendente frecuencia, primero, por su magnífica trama argumental sembrada con matices psicológicos muy bien plantados, e indudablemente, por el carismático trío protagonista: Alain Delon, Maurice Ronet y Marie Laforêt.

Cuatro décadas después, el director inglés, Anthony Minghella (“The English Patient”), hace una nueva adaptación de la novela de Patricia Highsmith, y ocupándose él mismo de la escritura del guion, trazó una versión que aunque, inevitablemente, admite puntos de comparación con la obra de Clément, se aleja claramente de ella haciendo una suerte de puesta al día muy particular.

¿Aciertos? Me resulta positiva su recreación de la estrecha amistad que se produce entre los estadounidenses, Tom Ripley y Richard (Dickie) Greenleaf, adosada con ese ambiente de jazz que, además de festivo y reflejo del polo amable de los protagonistas, preserva el arraigo cultural del que es bien difícil sustraerse. Por la misma razón, es que ya el barco no se llama “Marge” sino “Bird” … y los nuevos amigos, Meredith y Peter, son también turistas de habla inglesa. Es decir, Mongibello (e Italia entera), luce aquí como una suerte de colonia donde, los descendientes del Tío Sam, traerán un poco de luz y otro tanto de oscuridad… ¡más o menos como ocurre en todas partes donde se encuentran!

También me gustan los nuevos matices que adquiere el personaje de Marge, pues, como corresponde a la época, es más libre, más crítica y comprometida con lo que ocurre a su alrededor. Molesta, sí, que sea tan llorona… pero, ¡eso tampoco se aleja de la realidad! Y, fíjense bien, Marge es la única que comprenderá por donde va el agua al molino… solo que, en la sociedad machista que seguimos padeciendo, es poco todavía lo que se escucha a las mujeres.

Había, pues, de donde coger para lograr una muy buena película, porque, además, la carita a lo Julius Kelp (“The Nutty Professor”, 1963), de Matt Damon, confirma esa sorprendente e insospechable dualidad humana, según la cual, un rostro de ángel puede esconder, perfectamente, una mente psicópata. Los famosos, Jeckyll & Hyde, que le debemos al gran, Robert Louis Stevenson, y por supuesto, a los avances de la psicología dinámica.

Y entonces, ¿cuáles son los desaciertos? El peor de todos, fue haberle asignado a Ripley ese matiz homosexual, porque, en su pretensión de puesta a tono con la época -y quizás queriendo complacer a la autora de la novela que, privadamente, era lesbiana- termina asociando homosexualidad con mente enferma… y esto, no hace favor alguno a la comunidad LGBT que se encuentra abogando -merecidamente- por su reconocimiento (e inclusión) en la sociedad.

Por otra parte, el proceso de desmoronamiento moral que, en la novela y en la obra de Clément, se va dando, gradualmente -como debe ser-, hasta justificar el desdoblamiento de personalidad, aquí es algo bastante abrupto y es más un momento de instintiva explosividad que una respuesta psíquica la que motiva el incidente. Lo que ocurre con, Peter, tampoco tiene mayor asidero… y así, el filme se viene a menos, hasta llegar a ese cierre que nos deja con un cierto desencanto, aunque, curiosamente, pienso que la escritora lo hubiese acogido mejor.

Título para Latinoamérica: EL TALENTOSO SR. RIPLEY
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El amigo americano
El amigo americano (2002)
  • 6,1
    4.731
  • Estados Unidos Liliana Cavani
  • John Malkovich, Dougray Scott, Ray Winstone, Lena Headey, ...
9
La sangre fría… y el corazón palpitante
Algún tipo de poderoso resentimiento atormenta el alma del estadounidense, Tom Ripley, porque, ante cualquier tipo de situación en la que se sienta irrespetado, surge en él, de inmediato, un deseo incontenible de castigar a aquel que ha propiciado el improcedente hecho… y lo mismo se le puede ocurrir asesinarlo, que meterlo en una trampa donde el resultado pretende que sea el mismo: ¡borrarlo de la lista de los vivos!

Ripley, un hombre culto, amante del arte, los lujos y las mujeres guapas… ¡aunque su físico no le ayude lo suficiente!, se mueve en el mundo de los sucios negocios y trafica con arte de los más grandes artistas. Su más reciente caso lo pone ante un amigo, Jonathan Trevanny, un enmarcador que se burla de él… y de inmediato, Ripley se lo propone a su socio, Reeves, para que lo tiente y lo ponga en el caso de asesinar a un miembro de la mafia rusa que ha entrado en sus terrenos. Trevanny sufre de Leucemia… sus días están contados… y la oferta que van a hacerle, podría dejar a su familia en condiciones mucho más holgadas… y a Ripley libre de él.

Dentro de la serie de cinco novelas tituladas, ‘Ripliad’, que escribiera Patricia Highsmith, las cuales tienen como protagonista a ese brillante e impulsivo delincuente llamado Tom Ripley, “Ripley’s Game” (El Juego de Ripley, 1974), es la tercera publicación, y ya había sido llevada al cine por Wim Wenders con el título, “Der Amerikanische Freund” (1977).

Veinticinco años después, es la directora italiana Liliana Cavani, quien se atreve a rehacer esta sugerente y atractiva historia que, contiene todos los elementos de una sólida trama criminal, finamente aderezada con valores humanos que quizás nos remuevan unas cuantas fibras. Se cuecen aquí, esa suerte de imbricados hilos que llevan a ciertos hombres a situaciones extremas de las que pareciera no haber forma de zafarse, y a la vez, se nos pone ante el hecho admirable de que, la esencia divina de cada ser humano sigue bien adentro por más que, éste, se desvíe del camino.

John Malkovich (Ripley), resulta impecable jugando a la dulce venganza, pero a punto, quizás, de caer él mismo en la dulce trampa de la amistad. También aquí, el universo se juega sus cartas y una relación muy especial es la que vamos a presenciar entre dos hombres que ahora lucen tan cerca de la muerte como de la vida. Por su parte, Dougray Scott (Trevanny), es el hombre al que, el amor por su esposa y por su hijo, lo anima a dar el tentador paso en falso, pues, siente que ya no tiene mucho que perder y, sí, muchas co$a$ por ganar.

La Cavani (¡como recuerdo “La Pelle”!), logra con, <<EL JUEGO DE RIPLEY>>, otro brillante ejercicio donde mantiene la dinámica narrativa con excelente pulso y logrando que la historia se crezca con cada nueva escena que transcurre. Los diálogos son concisos y de muy cuidada efectividad; y los excelentes matices de los protagonistas, dan fuerza a una trama que no tiene pierde. La puesta en escena denota buen gusto y un preciso contraste… y la partitura de Ennio Morricone, bien complementada con algunas llamativas canciones de otros intérpretes y compositores, resulta una buena adición al magnífico ejercicio de suspenso y thriller que presenciaremos durante 110 minutos.

Lástima que, siete años antes -el 4 de febrero de 1995-, se hubiese marchado de este mundo, Patricia Highsmith, porque creo que se hubiese sentido muy a gusto de que, otra mujer, hubiese hecho, por fin, de su novela, una impecable película.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El amigo americano
El amigo americano (1977)
  • 7,3
    8.122
  • Alemania del Oeste (RFA) Wim Wenders
  • Bruno Ganz, Dennis Hopper, Lisa Kreuzer, Gérard Blain, ...
5
“Ya he oído hablar de usted”
Aunque, genéricamente, el término marchante se aplica a cualquier comerciante, traficante o mercader, en alusión a, ‘aquel que va de un lado a otro’ intercambiando cosas por dinero, con mayor frecuencia, marchante se llama al agente dedicado al comercio del arte -pintura, escultura- como intermediario entre un artista y las galerías y coleccionistas.

Tom Ripley (Dennis Hopper), es un marchante que trabaja para el artista, Andrew Pogash (Nicholas Ray), y al sentirse rechazado, durante una subasta, por el curador y enmarcador, Jonathan Zimmermann (Bruno Ganz), Ripley lo recomienda a, Raoul Minot, un hombre de oscuros negocios que planea deshacerse de algunos tipos de la mafia. Por su condición de enfermo de Leucemia (Neoplasia hematológica), Zimmermann tiene un pronóstico médico bastante delicado y esto motiva a Minot, para tentarlo con una buena suma de dinero con la que podrá dejar en mejores condiciones a su esposa y a su amado hijo.

Así comienza la llamativa trama que, la gran escritora, Patricia Highsmith, plantea en su novela “Ripley’s Game” (El Juego de Ripley, 1974), la cual hace parte de su serie ‘Ripliad’, cuyo protagonista es ese astuto, y a veces muy peligroso marchante, llamado, Tom Ripley. Con guion del propio director, Wim Wenders, éste decide centrar la historia en el personaje de Zimmermann, tratando de mostrar el lado humano de un padre de familia que está dispuesto al sacrificio para favorecer a los seres que ama. Pero, siento que Wenders no atina y las reiteradas torpezas del personaje (explicables, quizás, por su enfermedad, pero, nada conmovedoras en su ejecución), sumadas a una fotografía sin relieve alguno y una iluminación bastante plana, no logran atraernos hacia él suficientemente. Mucho menos llegamos a sentir al personaje de Ripley, el cual luce como un fantasma durante la primera hora larga de película… y sólo en la secuencia del tren comienza a tener cierto protagonismo.

Wenders, busca servirse de una cierta simbología que conseguimos palpar con ese marco donde la figura de Zimmermann luce enmarcada (encerrada, limitada), mientras él busca desenmarcarse asumiendo la riesgosa tarea; pero, la frialdad de la trama donde el suspenso y la intriga no tienen espacio alguno; la ausencia de una edición más rigurosa (se dejaron pasar muchos puntos muertos y se alargaron escenas innecesariamente); la presencia de grandes realizadores (Nicholas Ray, Samuel Fuller, Peter Lilienthal, Daniel Schmidt y otros), en roles tan insignificantes que apenas lucen como un simple gancho para darle nivel a la película… hace que, <<EL AMIGO AMERICANO>>, nos deje una amplia sensación de desencanto.

(Aquí cito escena clave)

… ¿Y qué tal ese cuento de que Minot maquina el “empeoramiento” de la enfermedad de su “sicario” de ocasión… y sin embargo vemos que resulta ser cierto?
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
A pleno sol
A pleno sol (1960)
  • 7,5
    3.832
  • Francia René Clément
  • Alain Delon, Maurice Ronet, Billy Kearns, Marie Laforêt, ...
9
En su afán de ser alguien, hay hombres que acuden a maneras desesperadas para lograrlo
La mente de un escritor consagrado, es un constante revoltijo de ideas que van y vienen tratando de tomar orden y cuerpo. En las cosas que ve, lee o escucha, el escritor suele encontrar el sustrato que lo inspira y lo lleva a ese juego de situaciones que, tras darles muchas vueltas, en cualquier momento se convierten en una nueva historia. El escritor (de cuentos, novelas, dramas…) toma notas, añade, quita, investiga… y finalmente, toma la decisión que encuentra más acertada.

Tras el éxito obtenido con su primera novela, “Strangers on a Train” (1950), que, un año después, fuera adaptada al cine con la brillante dirección de Alfred Hitchcock, la escritora estadounidense, Patricia Highsmith, quiso darse el gusto de conocer a Europa, y fue allí que, entre cafés que le daban ocasión de observar a los vecinos de mesa y a los transeúntes… mirando los periódicos de la mañana… y visitando museos de arte pictórico… en su mente surgió la idea de un singular personaje al que llamaría, Tom Ripley, una mezcla de estafador, asesino y maquinador empedernido, con un algo (o mucho) de corazón que, en ocasiones, puede llegar a sorprender.

La primera historia sobre Ripley, “The Talented Mr. Ripley”, la publicó Highsmith en 1955 y con ella obtuvo el Gran Premio de Novela Policíaca, atrayendo enseguida al director francés, René Clément, quien se encargó de adaptarla en asocio con Paul Gégauff.

Con una eficaz ambientación en la Italia de mediados del siglo XX; sirviéndose de una preciosista fotografía empeñada en hacer lucir muy atractivos a todos los protagonistas; y preocupándose -de manera muy atinada- de recrear, paulatinamente, la suerte de incidentes que inducen a Tom Ripley a tomar la decisión que alterará su vida, el director Clément va plasmando un ambiente de tensión y de suspenso con situaciones muy afortunadas.

Una edición muy rigurosa y otra eficaz banda sonora de ese gran compositor que fuera, Nino Rota, contribuyen a la fluidez de una trama que, Highsmith, dejara muy bien plantada: Por solicitud del sr. Greenleaf, el estadounidense, Tom Ripley, viaja a Europa con la tarea de llevar de regreso a su hijo Philip(pe), un playboy que no cesa de jugar al seductor, mientras preserva a su mejor conquista, la joven francesa, Marge Duval… pero, Philippe no está interesado en regresar, y con Tom a bordo, planea una salida en un yate al que ha puesto el nombre de su novia, y aquí comenzará una aventura que va a cambiar la vida de todos.

En su tercer protagónico, Alain Delon es Tom Ripley, un ingenioso timador que va a dar cuenta de una recursividad (¿casi?) inagotable. Maurice Ronet, impone su sugerente rostro en la figura de Philippe, dando cuenta de los dobleces típicos de la más obcecada burguesía; y Marie Laforêt, es Marge, la joven enamorada puesta al vaivén de las olas.

Con, <<A PLENO SOL>>, el director René Clément, sumaba en su haber dos décadas de connotados éxitos cinematográficos; y la escritora, Patricia Highsmith, quedaba tan entusiasmada con su personaje que, en un período de 36 años, lo tendría en un total de cinco novelas.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La reina de la ruleta
La reina de la ruleta (1935)
  • 6,8
    495
  • Estados Unidos Howard Hawks
  • Miriam Hopkins, Edward G. Robinson, Joel McCrea, Walter Brennan, ...
8
Toda época ha generado unos cuantos bárbaros… pero su triste final se encuentra en curso
El término, Barbary Coast (o Berber Coast), comenzó a ser usado por los europeos del siglo XVI en referencia a las regiones costeras de ÁfrIca del Norte (hoy Argelia, Libia, Marruecos…), habitadas entonces por un pueblo cuyo autónimo, Imazhigen (Hombres libres) se convirtió peyorativamente en Berber (Bereber entre nosotros). El ‘berber’ (bárbaro) pasó al inglés ‘barbary’ … y así se les denominó durante siglos.

El nombre, Barbary Coast, trascendió a las costas de San Francisco (EE.UU.), pues, desde mediados del siglo XIX (con la llamada Fiebre del Oro de 1849 en California), comenzaron a llenarse de clubes nocturnos, burdeles y casas de juegos… y esto crecía y crecía, en la medida que llegaban más y más hombres dispuestos a trabajar muy duro para conseguir el oro que luego vendían… y en sus diarias borracheras el dinero iba a parar a manos de las prostitutas, los tahúres o los bandidos.

En su libro: “The Barbary Coast: An Informal History of the San Francisco Underworld” (2002), su autor, Herbert Asbury, cita una vieja crónica publicada en el San Francisco Herald, que resulta bastante diciente: “La parte superior de Pacific Street, está llena de ladrones, mujeres de baja ralea, tipos borrachos (...) Marinos desprevenidos y mineros desorientados, son asediados por ladrones y hábiles estafadores siempre al acecho desde sus guaridas, y a quienes no se emborrachan se les puede drogar hasta que la insensibilidad los convierte en fáciles víctimas (...) Cuando tienen una razón para creer que un hombre tiene dinero, lo seguirán cuanto sea necesario y activarán los dispositivos que les permita atraparlo con sus garras criminales”.

En este territorio y en una época -1849- que, en poco o nada se diferencia de lo que aún, hoy día, sigue ocurriendo en muchas partes del mundo, Ben Hecht y Charles MacCarthur, ambientaron la historia de una mujer de piel tan blanca que la llamaban Swan (Cisne), la cual llega a San Francisco con la frustrada esperanza de encontrar a un hombre con el que esperaba cambiar su existencia… pero ante la pérdida, Mary Rutledge (pron. asociable a Roulette), querrá seguir adelante y así se convertirá en la socia de, Luis Chamalis, el mandamás de la zona dueño de muchas cosas, y entre ellas, La Casa de Juegos La Bella Donna, en la que Mary -con esa piel que atrae hasta a los... más remisos-, se ocupará de la ruleta donde gana quien ellos quieran que gane y pierde quien ellos quieran que pierda.

Pero, cuando en el camino de Mary, se cruza James Carmichael, otro hombre con sueños y esperanzas, algunas cosas van a pasar en aquel antro, que, quizás remuevan unos cuantos corazones y una que otra conciencia.

El director, Howard Hawks, se abona con, <<LA CIUDAD SIN LEY>>, otra valiosa película, recreando con efectividad un momento histórico de nunca olvidar y esa suerte de turbios pantanos donde, contra todo mal, cada ser humano conserva esa esencia divina que tan solo busca una buena ocasión para poderse liberar.

Un sólido reparto, encabezado por Miriam Hopkins, Edward G, Robinson, Joel McCrea... y un magnífico Walter Brennan, da solidez a una trama, sin lugar a duda, bien interesante… y la manera como, Hawks, cierra la historia me resulta bastante atinada.

Título para Latinoamérica: LA REINA DE LA RULETA
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El sargento York
El sargento York (1941)
  • 7,3
    2.416
  • Estados Unidos Howard Hawks
  • Gary Cooper, Walter Brennan, George Tobias, Joan Leslie, ...
8
“No siempre adivina uno el camino que elige la Providencia”
Todavía era un modesto cabo, cuando Alvin Cullum York (mejor, Alvin C. York), convencido por su comandante de que ‘la objeción de conciencia carece de sentido cuando se lucha por la libertad’, logró eliminar a una veintena de alemanes y capturó a 132, durante la ofensiva en Meuse-Argonne, Francia, en el conflicto de la Primera Guerra Mundial. Estas acciones, sumadas a que, también en el mismo episodio, se tomó 32 ametralladoras pudiendo salvar muchas vidas entre sus compatriotas, le merecieron, entre otras tantas, la Medalla de Honor, y York se convirtió en el soldado más condecorado de la Primera Guerra Mundial.

Aunque, Alvin York comió cuento cuando le hablaron de libertad, puesto que, los intereses que motivaron a los Estados Unidos de Norteamérica a entrar en la guerra fueron principalmente económicos -ya que, al igual que Inglaterra y Francia, mantenía bien exacerbados los ánimos de expandirse-, en la realidad y paradójicamente, esta guerra sirvió a la libertad cuando favoreció la desaparición de poderosas dinastías europeas, abrió las puertas para la Revolución Bolchevique y desencadenó otros movimientos de liberación nacional.

Era de esperarse que, un personaje como Alvin C. York, tuviera su espacio en el cine y un guion de Abem Finkel, Harry Chandlee, Howard Koch y John Huston, basados en “El diario del sargento York” y otros documentos, fue la base de la que partió el director, Howard Hawks, para realizar una aventura que empieza en un ambiente familiar colmado de deliciosas anécdotas, para luego ocuparse del episodio –curiosamente con menos acierto e interés- por el cual, York, pasaría a la historia.

No por nada, <<EL SARGENTO YORK>> transcurre en Crossville, pues, arranca como un filme de secta religiosa (donde abundan las citas bíblicas, las acciones cristianas de perdón, solidaridad y respeto por la diferencia), pero entre todo esto hay mucha calidez, unión familiar y un encantador sentido del humor; y aquí, Hawks compone cada imagen con una gran belleza visual, exaltando la tierra y reivindicando el trabajo.

Gary Cooper, logra imponer un alto carisma a su personaje, recreando a una suerte de campesino, aparentemente ingenuo, pero que, cada tanto, sorprenderá a todos con lo que ha aprendido para defenderse y para superarse. La relación que sostiene con su madre, es uno de los puntos más altos del filme y, Margaret Wicherly, le da la medida a un personaje que se admira por su firme, pero bondadoso carácter. También Joan Leslie, como Gracie Williams, con su juvenil belleza llena de lumbre cada plano en el que aparece, y su personaje alcanza un fuerte encanto como la enamorada que hábilmente lucha por lo que desea.

En general, estamos ante un filme complaciente y, Howard Hawks, se apuntaría con él otro éxito en su notable carrera.

Y quien lo dijo tiene toda la razón: “No siempre adivina uno el camino que elige la Providencia”.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Luna nueva
Luna nueva (1940)
  • 8,0
    10.035
  • Estados Unidos Howard Hawks
  • Cary Grant, Rosalind Russell, Ralph Bellamy, Gene Lockhart, ...
5
“Nunca echas de menos el agua hasta que el pozo se seca”
Cuando, Ben Hecht y Charles MacCarthur, escribieron en 1928 su ácida, sorprendente y muy divertida obra, “The Front Page”, tenían absolutamente claro que, su propósito, era dejar al descubierto como el sector más obtuso y mediocre de los periodistas, vendía su alma a los politicastros de turno y era capaz de saltarse todos los escrúpulos para cumplir su cometido. La prensa era el cuarto poder; se suponía que debía servir a la información veraz y al cuestionamiento objetivo de las políticas de Estado… y ahora resulta que se había puesto al servicio-pagado de los partidos políticos y de los industriales y banqueros más abominables.

Respetando lo escrito por Hecht-MacCarthur, cuyo planteamiento no da lugar a objeciones, el director Lewis Milestone, realizó en 1931, una atinada adaptación cinematográfica que recibió muchos aplausos de las mentes liberales y estuvo nominada a los Oscar por Mejor Director, Mejor Película y Mejor Actor de Reparto (Adolph Menjou).

Varios años después, durante una cena en la que el director, Howard Hawks, era el anfitrión, tuvo lugar hablar de los diálogos en la comedia, y para apoyar sus argumentos sobre el realista intercambio de frases (a veces atropellado) entre los personajes, éste exhibió una copia a máquina de, “The Front Page”, y dio el papel de, Hildy Johnson, a una de sus invitadas para que leyera, mientras que, él mismo, asumió el rol de Walter Burns, el editor del periódico The Morning Post. Tras el ejercicio, Hawks sintió que el rol de Hildy quedaba muy bien en manos de una mujer, y hasta el nombre podía respetarse por su sonoridad asexuada… y tras contar, luego, con la aprobación del propio Ben Hecht, compró los derechos para su personal adaptación, y así surgió, <<HIS GIRL FRIDAY>> (¡Vaya título!), con Rosalind Russell encarando a la renuente Hildy, y Cary Grant es Walter, tratando de reconquistarla ya que es su periodista estrella… y también la mujer a la que sigue amando.

Pero, Hawks no fue nunca tan crítico como sí lo fueron Milestone y, posteriormente, Billy Wilder, y comienza lavándose las manos con un tímido letrero al comienzo de la película: “Todo esto ocurrió en la ‘época oscura’ del periodismo… cuando un reportero ‘a la caza de la noticia’ era capaz hasta de justificar un asesinato. Naturalmente, lo que se ve en esta película no tiene ninguna relación con los periodistas de hoy”. ¿Pueden creerlo?

Después, Hawks -quien puso la obra en manos del guionista Charles Lederer- le da tanta relevancia al lío amoroso entre Walter y Hildy, y su nuevo prometido, Bruce Baldwin, que, parte del alegato y las marañas de la obra se dejan de lado y muchos de los periodistas apenas consiguen asomar la nariz. Insistiendo en lucir original –aunque ya, Gregory La Cava, lo había hecho en su magnífica, “Stage Door”- el director juega al realismo de los diálogos atropellados y les da tanta improvisación a sus protagonistas que, la tasa promedio de palabras por minuto (establecido en 90), pasa a ¡240!, imposibles de digerir por un espectador normal.

Para terminar, tengo que decir que, en un director con la experiencia que ya tenía, Howard Hawks (22 películas previas), resultan imperdonables los baches de edición que pueden verse en, <<HIS GIRL FRIDAY>>: un salto en un plano continuo en un restaurante… una puerta que se abre dos veces con un solo movimiento de Hildy… un comisario despeinado que, sin hacer nada, en un instante luce engominado… y súmele una composición de escenas igualitas (en varios casos) a como las pensara Milestone, y entonces llega uno a la conclusión de que, lo que se salva de la película de Hawks, es aquello que consiguió conservarse de la magnífica obra de los autores originales.

Título para Latinoamérica: AYUNO DE AMOR
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Si no amaneciera
Si no amaneciera (1941)
  • 7,6
    1.132
  • Estados Unidos Mitchell Leisen
  • Charles Boyer, Olivia de Havilland, Paulette Goddard, Victor Francen, ...
8
A la gente buena solo le basta ser como es, para cambiar a los demás
En sus relaciones con las mujeres, existen tres tipos de hombres: Los primeros y sobresalientes, son aquellos que las conquistan con su solvencia moral, su simpatía, transparencia y compromiso… Estos son los que aseguran una relación duradera y en gran parte satisfactoria. Después, están los que sirviéndose de sus atractivos físicos o de su afilada lengua, las engañan con falsas promesas, transmitiendo una imagen artificial e idealizada… pero, pronto comenzará a descorrerse el velo, y el desencanto y la frustración entrarán por puertas y ventanas; y en el escalón más bajo, están los que no consiguen verlas como seres humanos con alma y sentimientos, y entonces, pagan por usar sus cuerpos (o las toman a la fuerza) y luego las desechan como cosas pasajeras. A éstos, también hay que decirlo, se suman los hombres de más baja autoestima que, incapaces de conquistar a una mujer bonita con bellas palabras y una personalidad atrayente, las pagan porque anhelan un poco de sexo que, en su pequeña ilusión, confunden indebidamente y por eso es que dicen: “Quiero hacerte el amor” … pero, el amor no se hace, el Amor se transmite, y surge desde el alma o para nada es amor.

Georges Iscovescu, es un inmigrante -como la señora Kurz y como Spizer- ávido de ingresar a los Estados Unidos de Norteamérica quien se encuentra en tierra mexicana sin poder realizar su mayor anhelo. Pero, su amiga Anita Dixon, le abrirá los ojos, y en la figura de la instructora de niños, Emmy Brown, Iscovescu verá la imagen que le permitirá cruzar por ‘la puerta de oro’. Una imagen galante, una lengua con suficiente filo y una actitud solidaria, pueden hacer “milagros” … y esto es lo que vamos a ver en este bonito drama que, con notable pulso, ha dirigido Mitchell Leisen.

Nominada a seis premios Oscar, <<SI NO AMANECIERA>>, partió de la historia, “Memo to a Movie Producer”, que, la estadounidense Ketti Frings, escribiera inspirada en su esposo Kurt, un refugiado que llegó a América casándose con ella… solo que no tuvieron tres sino solo dos niños, y su matrimonio se disolvería en 1963, tras 24 años de convivencia.

La trama comienza cuando Iscovescu (el carismático Charles Boyer), llega hasta los estudios Paramount, en busca del productor Saxon (representado por el director, Mitchell Leisen), a quien ofrece el guion de su historia, pues, anda urgido de dinero, y haciéndole un resumen de lo escrito, asistiremos a un largo flashback que comenzará, el 4 de julio en tierras mexicanas, muy cerca del umbral que conduce al “american dream”.

Olivia de Havilland, como Emmy, añade a su filmografía otro de sus conmovedores y muy sensibles roles; y Paulette Godard, luce muy efectiva como la astuta Anita, dispuesta a pelear por lo que considera suyo… pero, las mayores palmas se las lleva, sin duda, Walter Abel, quien, como Hammock, el aguzado inspector de inmigración, mantendrá a Iscovescu entre ceja y ceja.

Otra buena historia adaptada a guion por los inolvidables, Charles Brackett y Billy Wilder.

… y los dramas de los inmigrantes siguen siendo noticia trágica de cada día, como vergonzoso legado de los más obtusos gobiernos de la historia.

(Para: Óscar Alberto Martínez y Valeria, su hija de tres meses, salvadoreños víctimas de las aguas del Río Bravo, frontera natural en la que muchos han muerto en su ansia irrefrenable de querer ingresar a una nueva esperanza de vida… pero, aunque no lo sepan, es así como la logran)
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Valley of Decision
The Valley of Decision (1945)
  • 6,4
    182
  • Estados Unidos Tay Garnett
  • Greer Garson, Gregory Peck, Donald Crisp, Lionel Barrymore, ...
8
Un amor más allá de cualquier sombra
De la misma autora de, “East Side, West Side”, Marcia Davenport, novela que fuera llevada al cine por Mervyn LeRoy, se hizo antes una película basada en su segunda novela, “The Valley of Decision”, la cual publicó en 1942 y fue un gran éxito de librerías. En ella narraba la historia de cuatro generaciones de una prestante familia de Pittsburg, los Scott, y sirviéndose de sus vidas en relación muy cercana con los Rafferty, de extracción más modesta, conseguiría plasmar un poderoso reflejo del mal que generan los ciegos resentimientos, al tiempo que conseguía elevar, hasta la sublimación, una historia de amor entre dos seres, en apariencia desiguales, pero, con esencias estrechamente unidas.

La trama comienza en 1873, época en la que, tras una fuerte caída de la economía, comenzaba a producirse el resurgimiento de la industria estadounidense, al tiempo que los obreros consolidaban los sindicatos puesto que, los inmigrantes, venían padeciendo una explotación inmisericorde. Los Scott son propietarios de una gran fundición de hierro y acero que genera empleo a numerosos pobladores, y en sus terrenos tiene trabajo, Jim Brennan, amigo de los Rafferty… y luego lo tendrá la muy digna, Mary Rafferty, cuyo padre odia a muerte a los Scott, a quienes responsabiliza de su permanente discapacidad.

Pero, cuando se adquiere el conocimiento directo y a profundidad, a veces los prejuicios se comprueban… pero, en otros casos pierden todo su peso y se desvanecen como por encanto. ¿Qué ocurrirá en esta historia?

<<EL VALLE DEL DESTINO>>, es una magnífica semblanza de una sociedad como cualquiera otra que, además de estar colmada de grandes valores humanos maravillosamente recreados, da cuenta cierta de que, no son exactamente las clases sociales, ni las inclinaciones políticas, ni la nacionalidad… lo que determina el valor de las personas. Es cada individuo, en particular, quien debe ser apreciado o despreciado según sean sus acciones y su carácter. Lo demás, es prejuicioso, sesgado y estúpido.

Adaptada la novela por John Meehan y Sonya Levien, era necesario hacer sensibles reducciones a la voluminosa historia, pero, lo que se conserva es, en gran parte, lo esencial y la confrontación de valores queda magníficamente plasmada.

El director, Tay Garnett, se dio el lujo de contar con un plantel de primera línea y su filme brilla con la presencia de la maravillosa, Greer Garson; el carismático y siempre digno, Gregory Peck; el polifacético e inagotable, Lionel Barrymore; los siempre precisos, Gladys Copper, Donald Crisp y Reginald Owen… y hasta la memorable Marsha Hunt, la encantadora y eterna chiquilla que tendrá en sus manos poner las cosas en su lugar.

Título para Latinoamérica: EL VALLE DE LA ABNEGACIÓN
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El amor al terruño
El amor al terruño (1945)
  • 6,8
    428
  • Estados Unidos Jean Renoir
  • Zachary Scott, Betty Field, J. Carrol Naish, Beulah Bondi, ...
8
“Trabaja para ti mismo, cultiva tu propia cosecha”
De otoño a otoño, un año en la vida de un joven granjero y su familia, es lo que nos cuenta George Sessions Perry (1910-1956), en su novela “Hold Autumn in Your Hand” (1941), con la cual obtuvo el primer National Book Award. Con algunos elementos biográficos que seguramente rememoran a su abuela Mai y a un tío que tuvo en el más alto aprecio, la novela rememora hechos de La Gran Depresión, y muy al estilo de, “Las Uvas de la Ira” de John Steinbeck, recrea la difícil lucha por la que pasaron miles de familias para poder sobrevivir.

Con una afortunada adaptación de Hugo Butler y Jean Renoir, la novela de Perry fue llevada al cine por el director francés, y en ella se hace una valiente apología del trabajo independiente y de la autonomía cueste lo que cueste, compromiso que asume el protagonista, Samuel Tucker, desde que recibe el mensaje de su agónico tío Pete: “Trabaja para tí mismo, cultiva tu propia cosecha”.

Es una lástima que, el título original de la novela no se haya conservado, pues, ‘Toma el otoño en tu mano’, alude muy sabiamente a sobreponerse a la vejez y a la enfermedad, y también a los fracasos y las desgracias, pues, solo así nos hacemos más fuertes. Tras el otoño y el invierno, llega siempre la primavera, pero, para poder gozarla y disfrutar de la luz del sol, hay que resistir, vencer los obstáculos y dar siempre lo mejor de nuestra propia esencia. Los más perseverantes suelen ser los llamados a vencer.

A la familia Tucker, los obstáculos les caerán a cántaros, pero, Sam tiene en Nona a una esposa fuerte y ella va a ser un apoyo irrestricto a sus propósitos y acciones, y sus hijos… y aún su ‘obstinada y egocéntrica’ abuela, serán un motivo grande para luchar. La tierra la han tomado en alquiler, pero, pueden sembrarla y, quizás con esfuerzo y compromiso algún día sea suya porque el universo cree, aunque los hombres con frecuencia demuestren lo contrario, que la tierra es para el que la trabaja.

Jean Renoir, consigue momentos memorables y muy bien logrados visualmente, como el de la abuela empeñada en no ingresar a la destartalada casa que ha adquirido su nieto, el cual contrasta con un efectivo plano distante en el que pronto la veremos mojándose, mientras la familia está cómodamente resguardada en el interior tentándola con un aromático café y a la espera de que reflexione. De fuerte impacto, también, aquella escena en la que Sam busca un poco de leche para su hijo enfermo… y excelente el enfrentamiento a golpes entre el mal vecino Devers y el nuevo granjero Tucker, con la pesca gloriosa que se producirá luego.

Empero, considero que la secuencia del enfrentamiento de Tim y Sam contra el cantinero fue llevada a condiciones extremas e improcedentes (y extrañamente no genera consecuencia alguna) y la del rescate en la inundación, resultó sin aire y muy débilmente resuelta.

Zachary Scott y Betty Field, logran una creíble pareja comprometida hasta el tuétano con su preciada familia y con la libertad, pero, mejor están, J. Carrol Naish, como el mezquino Devers; Blanche Yurka como la testaruda abuela, y Norman Lloyd como el extravagante Finley. Mención para la exreina y showgirl, Noreen Nash (Becky), quien, con ese aspecto descalzo y desaliñado, luce muy, pero muy atractiva. ¡Cómo es que no estuvo nunca en una película de Tarzán!

<<El HOMBRE DEL SUR>>, me recuerda una frase de William Shakespeare:

“El trabajo que hacemos complacidos da por descontadas todas las molestias”.

Título para Latinoamérica: El AMOR AL TERRUÑO
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hondo
Hondo (1953)
  • 6,4
    944
  • Estados Unidos John Farrow
  • John Wayne, Geraldine Page, Ward Bond, Michael Pate, ...
7
En honor de Victorio, el gran guerrero apache
El 14 de octubre de 1880, comenzó la mal llamada, Batalla de Tres Castillos, en la que, el coronel Joaquín Terrazas, con un ejército de 350 hombres armados con modernos rifles y abundante munición, atacaría a un reducido grupo de apaches que comandaba el gran jefe, Victorio. Este mismo día, consiguieron eliminarlo junto a muchos de sus hombres… y en la mañana del día siguiente, mientras los sobrevivientes indígenas, escasamente armados, se detuvieron a acampar para abastecerse de alimentos, los soldados los atacaron de nuevo… y una hora después, 62 guerreros, 16 mujeres y varios niños fueron masacrados. Ningún hombre quedó vivo y hubo 68 detenidos entre mujeres y niños.

Este hecho, fue el comienzo del fin de la gran tribu Apache o mejor, Indé (N’dée >La Gente), su verdadero autónimo

Victorio (Bidu-ya), era un mestizo bautizado como Pedro Cedillo. Tras un ataque de los apaches a la hacienda donde vivía, siendo muy niño se lo llevaron cautivo… y cuando se hizo todo un hombre, se convirtió en líder de los apaches chiricahua. Durante su vida, mantuvo con los ejércitos una relación en círculo: Calma temporal… ataques… acuerdos de paz… rompimiento de los acuerdos… nuevos ataques… y de la misma manera que era querido y admirado por su tribu, era temido por los militares y por los invasores de tierras, quienes llegaron a ofrecer por su cabeza hasta $2.000 mexicanos.

Por todo esto, resulta curioso y digno de admiración que, la película <<HONDO>> -producida e interpretada por John Wayne y dirigida por John Farrow (miembros de la más campante derecha hollywoodense)-, no tenga el menor reparo en exaltar la figura del cacique Victorio, cambiando solamente la c por otra t, para italianizar el nombre (¿?).

Vamos a ver a un líder sensible, respetuoso de la población civil, capaz de reconocer el valor donde lo haya, consciente de la importancia de la educación y de lo imprescindible que es un padre en la formación de los hijos… y además, medio emparentado con Hondo Lane (¡sí, Wayne!), quien aquí se presenta como medio-indio con gran respeto por la cultura apache… aunque no faltará el momento en que tomará partido como el propio Duke, pero, logrando que quede justificada la acción.

Aunque se le nota en el caminado su afán de emular a “Shane” (estrenada dos meses antes, ¡y vaya a saber como se filtró la trama!), resalta en, <<HONDO>>, una preciosista fotografía (originalmente en 3-D); una imponente banda sonora; y un gran acierto en los diálogos donde se hace lugar a la poesía, al conocimiento cierto de los nativos americanos, y a los apuntes jocosos.

Hubiésemos preferido, sin duda, a Glenn Ford como protagonista, pero, Wayne no está nada mal excepto por sus años… y Geraldine Page, le hace una muy buena segunda, pudiendo consolidar aquí la que sería una fructífera carrera, recibiendo la primera de ¡ocho nominaciones a los premios Oscar!, habiéndolo obtenido, finalmente, por “The Trip to Bountiful” … cuando a la Academia ya le dio pena.

<<HONDO>>, es un filme que, aunque no cala muy hondo, en cualquier caso, vale la pena verlo.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Medianoche
Medianoche (1939)
  • 7,9
    1.720
  • Estados Unidos Mitchell Leisen
  • Claudette Colbert, Don Ameche, John Barrymore, Mary Astor, ...
10
“A toda Cenicienta le llega su medianoche”
El propósito de Dios para con la especie humana es la Unicidad (Convivencia en paz, con respeto y amor de todos para todos… y aquí se incluye a los animales y a la naturaleza). Es esta La Gran Meta y es lo único que nos permitirá ascender al siguiente peldaño de la existencia en el universo. No son los avances tecnológicos, ni la conquista de otros planetas, ni la mayor capacidad de supervivencia… ¡La Unicidad es la Evolución Humana! Entre tanto, aquí seguiremos dándonos contra las paredes.

Para facilitarnos el camino hacia la cumbre, el Padre Universal nos creó, varón y hembra, con rasgos físicos y cualidades que produjeran fácil atracción de unos hacia las otras… y magnetismo, fascinación, enamoramiento, eran sensaciones inherentes a nuestra formación que daban lugar a suponer que, a la Unicidad, solo le faltaría medio trecho para alcanzar la cima… pero, algo todavía inexplicado tuvo que fallar porque, desde el mismo momento en que, hombre y mujer, deciden formar pareja, las cosas (en demasiados casos) tienden a complicarse, a desdibujarse, y a arruinarse de manera calamitosa.

Tiene que ser por aquello de que, el tiempo no avanza igual en otras dimensiones, que el Creador sigue teniendo paciencia con la humanidad; además, bien que sabe que no todo es fracaso… y que, dado el instante del ¡no va más!, solo es cosa de cerrar la llave del oxigeno durante algunos minutos o aumentar un poco más la temperatura del astro sol y quedamos borrados para siempre.

Partiendo de una historia de, E. J. Mayer y F. Schulz, Charles Brackett y Billy Wilder, lograron definir una de las más regocijantes y encantadoras screwball comedy que haya podido ofrecernos el arte cinematográfico; y el director, Mitchell Leisen, consigue darle forma con una meticulosidad y una dirección de actores intachable.

Los diálogos son ágiles y deliciosos; la trama emana encanto, sorpresas y brillantez por donde se la coja… y cada personaje está tan bien trazado que, el juego de enredos se mueve como un laberinto con una clara perspectiva: Que quede bien claro que, contra todo, ¡la especie humana es maravillosa!

La “cenicienta”, Eve Peabody, es una chica estadounidense que, cargando con un difícil pasado, llega a París con la esperanza de tener un mejor futuro… y tiene que ser que algo bueno ha hecho, porque, enseguida, dos “ángeles” varones se cruzarán en su camino y un cúmulo de embrolladas, pero, interesantes perspectivas la van a poner a prueba. Si se quiere ingenio, aquí lo habrá a borbotones; si se busca buen humor, habrá motivos para reírse a las carcajadas; y si se anhela personajes con encanto y vitalidad, aquí bien seguro los van a encontrar.

<<MEDIANOCHE>>, es una comedia con un sólido reparto que incluye a, Claudette Colbert (Eve), en el que podría ser el rol más dinámico de su carrera. John Barrymore (Georges), con ese inmenso carisma y esa ductilidad que lo hizo grande. Don Ameche (Tibor Czerny), el taxista que, cuando quiere, sabe qué hay que hacer para alcanzar lo que se quiere; y Mary Astor, la esposa infiel a la que el marido quiere preservar a cualquier co$to.

Hacía ya rato que una comedia no me hacía soltar la vieja exclamación: ¡La he pasado de maravilla!
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Attack!
Attack! (1956)
  • 6,9
    670
  • Estados Unidos Robert Aldrich
  • Jack Palance, Eddie Albert, Lee Marvin, William Smithers, ...
9
¡Dile a Cooney que voy a regresar!
“Fragile Fox”, fue una obra teatral escrita por Norman Brooks, la cual se estrenó en el teatro Belasco de New York, el 12 de Octubre de 1954, con aceptable éxito. Llamó la atención, la manera como se recreaba en ella los devastadores efectos psicológicos que la guerra puede llegar a producir en los combatientes, incluso en aquellos que, en principio, lucen muy normales y equilibrados; y al tiempo, se denunciaba como los ascensos entre los militares también tienen que ver con influencias -o presiones- políticas, más que por reales y significativos méritos, siendo de esta manera como, muchas vidas humanas, pueden llegar a ponerse en grave peligro.

Ya publicada, la obra llegó a manos del director, Robert Aldrich, y éste la dio al estimado guionista, James Poe (con quien venía de trabajar en la brillante, “The Big Knife”), para la adaptación cinematográfica. Lo que más le agradaba a, Aldrich, de esta historia, era que le daba la oportunidad de decir las cosas que tenía atragantadas acerca de la guerra y de los militares, y en parte, las ideas de Brooks se acercaban bastante a las suyas… “Curiosamente”, esta fidedigna historia no obtuvo el respaldo del ejército estadounidense y, Aldrich, no pudo contar con ninguna ayuda para su rodaje. Así las cosas, le tocó alquilar dos tanques donde pudo; se las ingenió para que aparecieran solo en los momentos cruciales y todo lo demás lo resolvió con la ayuda de los técnicos y de su propia recursividad.

Como ya ocurriera con, “The Big Knife”, el resultado logrado por Aldrich -quien pasaba por su más alta etapa creativa-, es un filme honesto, valiente y comprometido con la Verdad pésele a quien le pese, pues, cada hombre bueno que muere en la guerra -soldado o civil- es una razón más para condenarla y declararla inadmisible. Con un costo ínfimo de 750.000 dólares, el director consigue una trama que impacta, conmueve y deja para la eterna memoria personajes inolvidables.

Guiado por su sensible olfato para las interpretaciones, al punto de estar dispuesto a sacrificar los resultados en taquilla, Aldrich decidió reincidir con Jack Palance… y huelga decir que, su personaje (el teniente, Joe Costa), resulta soberbio y que la escena cumbre que lleva a efecto frente al capitán Cooney, es digna de cualquier antología dramática. Eddie Albert (Erskine Cooney) sorprende también en un rol inusual en su carrera y consigue bordar a un cobarde que, en su momento, también quedará debidamente explicado, pues, antes que condenar, el realizador pretende esclarecer.

La historia transcurre en la Europa de 1944 (frontera belga-alemana), en la llamada Batalla de las Ardenas, y tendrá enfrentado a un comprometido teniente contra un incompetente comandante de infantería, desde el momento en que, por su negligencia, permite que muera un valioso oficial apellidado, Ingersol, junto al resto de sus hombres.

Por su compromiso con la Verdad y con la dignidad del hombre en cualesquiera circunstancias, creo que, <<ATAQUE>>, es una gran película.

… y ¿qué creen ustedes que va a decirle, el teniente Harry Woodruff, al general Parsons?
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Les jeux sont faits
Les jeux sont faits (1947)
  • Francia Jean Delannoy
  • Micheline Presle, Marcello Pagliero, Marguerite Moreno, Charles Dullin, ...
7
“Lo importante es haber hecho lo que uno debió hacer”
Del sánscrito: Upa=Cerca y ṣad=Sentarse, la palabra, Upanishad, significa: Sentarse cerca de otro (para escuchar respetuosamente sus enseñanzas). Con este término, se ha denominado a cerca de doscientos libros sagrados hinduístas escritos entre los años 800 y 400 antes de Cristo. En uno de ellos se lee una verdad de a puño: “Si el que mata cree que es él quien mata y si el que muere cree que es él quien muere, ambos están equivocados, pues, ni uno mata ni el otro muere a manos de nadie”.

Curioso, pero bien interesante que, de la pluma del escritor y filósofo Jean-Paul Sartre, haya surgido esta esotérica historia titulada, “Les Jeux son Faits” (La Suerte está Echada), en la que, con sumo respeto asume su interpretación del más allá, intentando demostrar lo grata que es la muerte y sosteniendo la hipótesis de que no se puede luchar contra el destino porque cada uno tiene sus cartas marcadas. Sobre esta teoría, también los Upanishad tienen sus particulares y sabias afirmaciones: “Una persona consta de deseos y según sea su deseo así será su voluntad; y según sea su voluntad, así serán sus acciones; y según sean sus acciones, serán los frutos que recoja”. Y, en otro aparte, dice: “Si la mente del hombre se apega al mundo, éste se esclaviza, pero si se libera de él, el hombre obtiene su libertad”.

Es decir, el destino no está escrito, la suerte NO está echada. El hombre puede elegir y según sea lo que elija serán las consecuencias de sus actos. Así las cosas, se puede disentir de la tesis general que se desarrolla en la película que dirigiera, Jean Delannoy -un director al que, valga decirlo, le he visto ya tres o cuatro títulos y nunca ha logrado dejarme plenamente satisfecho-, pero, sin embargo, la historia de, <<LA SUERTE ESTÁ ECHADA>>, tiene su encanto… y siempre será un placer ver a esa bella mujer llamada Micheline Presle, cuya presencia llena la pantalla de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo. ¡Qué absurdo, Delannoy, al haberle puesto como rival a esa jovencita insulsa que hace de su hermana y qué idiota el secretario de la milicia, André Charlier, al querer hacer el cambio que pretende!

Tampoco nos cabe en la cabeza que la fascinante, Eve Charlier, haya podido sentirse atraída por Pierre Dumaine… y no porque sea un hombre de pueblo, capataz de una fundición, sino porque le falta Espíritu y tiene un aire de tontuelo que hace imposible verlo como fundador y líder de la Liga por la Libertad.

Por fortuna, la trama que Sartre escribiera para, <<LA SUERTE ESTÁ ECHADA>>, ofrece giros bien interesantes, y uno hasta disfruta viendo “el ingenio” de Delannoy para recrear ese lugar en que se encuentran los muertos… ¡igualito a cualquier barrio pobre de Francia! También es encantadora la manera como los finados se la pasan en el palacio del Regente ¡esperando a que llegue el feliz día en que lo ahorquen! Y también es llamativo ver cómo, los que ya se fueron, no pueden hacer gran cosa para cambiar lo que sigue sucediendo aquí en la tierra.

Y mirando bien los hechos como se presentan en la vida real, la suerte si está echada: Si lo haces bien te va a ir bien… si lo haces mal, ¡atente a las consecuencias!
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Cita con el demonio
Cita con el demonio (1957)
  • 7,1
    1.932
  • Reino Unido Jacques Tourneur
  • Dana Andrews, Peggy Cummins, Niall MacGinnis, Maurice Denham, ...
8
Tal vez sea mejor no saberlo…
Durante la Antigüedad (período greco-romano) y la Edad Media (siglo V al XV), en Escandinavia y las islas británicas (y en parte de Europa) se usaron unos alfabetos cuyas letras se llamaron runas (de run=runa en gótico: secreto, susurro. En finés, runo, también significa poema). En Escandinavia, se creía que las runas eran de origen divino, un regalo de Odín para la especie humana. En una época más reciente, los grupos esotéricos y también neopaganos comenzaron a encontrar cierto uso mágico y ritual de las runas, e incluso los nazis comenzaron a usar algunas letras en su simbología político-militar.

Así las cosas, de simple alfabeto como las usaron los pueblos del pasado; con un cierto aire sagrado que nutría la convivencia y el conocimiento como las aplicaron los esotéricos… ahora las runas servían también para los propósitos non-sanctos de organizaciones decadentes y tenebrosas.

Atraído desde muy chico por la literatura antigua, el inglés, Montague Rhodes James (1862-1936) pasó su vida entre viejos manuscritos… visitando antiguas ruinas… rebuscando en templos abandonados… reunido con historiadores, arqueólogos y paleógrafos… todo esto al punto de que nunca tuvo tiempo para casarse y formar una familia. Convertido, entonces, en un respetado erudito, James asumió como pasatiempo escribir historias de fantasmas y cuentos de terror… pero, curiosamente, fue con esto que se hizo bastante famoso, pues, el resto de lo que escribía, solo interesaba a los más avezados; y aunque mucha gente llegó a tenerlo como el mejor escritor de ghost stories, humildemente él anteponía a, Sheridan Le Fanu, como el mejor autor, incluso por encima de Edgar Allan Poe.

A James se le abona que, los fantasmas, hasta entonces pertenecientes a tiempos muy antiguos, ahora él los hace presentes en la sociedad burguesa del siglo XX. Cinco volúmenes que incluyen un total de 31 relatos fueron los que consiguió publicar, y en el segundo, “More Ghost Stories of an Antiquary” (1911), incluyó el cuento, “Casting the Runes” (El Maleficio de las Runas) que, casi medio siglo después, interesaría al escritor, Charles Bennett, quien compró los derechos e hizo una versión muy libre que tituló, “The Haunted”, la cual vendió al productor, Hal E. Chester… hecho del que se arrepentiría, porque recibió enseguida una llamada de la RKO, diciéndole que quería comprar su guion y que él mismo lo dirigiera; y luego, las modificaciones que, Chester, hizo a la historia cuando por fin, Jacques Tourneur, se encargó de dirigirla, tampoco lo complacieron. Por su parte, Tourneur también se llevaría un tremendo disgusto cuando, con posterioridad a la entrega del material rodado, la productora incluyó imágenes del diablo que él no deseó rodar ni mostrar nunca.

En fin que, <<LA MALDICIÓN DEL DEMONIO>>, parece que alcanzó a casi todo el mundo, pues, siendo una historia de M.R. James, luce muy distanciada de lo que él escribió. Teniendo un guion firmado por C. Bennett, éste no se vio identificado con lo que había pensado; y aparece firmada por J. Tourneur, más no da cuenta exacta de las cosas como él las deseaba… Pero, contra todo, estamos ante un filme muy atractivo y novedoso que se ocupa del interesantísimo cuento de las runas, alcanzando un nivel de suspenso e intriga bastante sugestivo. El escepticismo y los sucesos paranormales también nos brindarán un interesantísimo contrapunto; y Dana Andrews (el psicólogo, John Holden) vs. Niall MacGinnis (el paleógrafo, Julian Karswell), tendrán a su cargo un impactante duelo de interpretaciones.

Tal vez sea mejor no saberlo… pero, quizás valga la pena saberlo.

Título para Latinoamérica: <<UNA CITA CON EL DIABLO>>
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El dependiente
El dependiente (1969)
  • 7,4
    474
  • Argentina Leonardo Favio
  • Walter Vidarte, Graciela Borges, Nora Cullen, Fernando Iglesias 'Tacholas', ...
8
“Perejil, Fernández. Con una ramita ya está”
Solo tiene un apellido, Fernández, y no sabremos su nombre para no ofender a nadie. Fernández, trabaja como dependiente desde que era un niño, ¡hace ya 25 años!, en la ferretería de don Vila, un anciano cuyo estado de salud cambia como el clima de ahora en mi país: sorpresivamente… y Fernández, la única compañía con la que cuenta el anciano, no ve la hora de que éste muera para quedarse con la ferretería como él lo ha prometido. Convencido, tras alguna recaída, de que los días de don Vila están contados, Fernández tiene por fin el ánimo necesario para buscar acercarse a la vecina que lo trae de cabeza y con la que anhela vivir en la ferretería ‘de su propiedad’ … y así comienza esta singular historia de amor, mezcla de drama y de humor negro a partes iguales.

De amor... hay bien poco, pero, sí hay bastantes deseos de liberación por parte de la señorita Plasini, también sin nombre porque, casi reservada a las sombras, ha perdido su identidad. Y en lo que respecta a Fernández, fácil es presentir que necesita quien lo atienda cuando ya sea propietario y administrador-dependiente.

Antes de realizar, <<EL DEPENDIENTE>>, los planes de Leonardo Favio como realizador estaban centrados en el proyecto de “Juan Moreira”, pero, los altos costos que éste reclamaba lo llevaron a posponerlo… y fue, entonces, cuando su gran amigo, el productor y director Leopoldo Torre Nilsson, al que le enseñó uno de sus cuentos, aceptó financiarle el rodaje si lo convertía a guion. De esta tarea se ocupó, una vez más, su hermano mayor, Jorge Zuhair Jury, quien, como Favio, conocía a la perfección aquella sociedad de rasgos medievales, conservadora y oscura, a la que ellos cuestionaban permanentemente. “Lo primitivo de Luján de Cuyo (Mendoza, Argentina) nos acicateó la necesidad de burlarnos y de ser herejes -contaba Zuhair a Radar 17-03-13- Así nace, <<EL DEPENDIENTE>>, en el que la mediocridad es de una exacerbación casi rayana en el rococó”.

La labor fotográfica, de la cual se encargó, Aníbal Di Salvo -cámara en mano-, es impecable y altamente creativa, logrando unos efectos psicológicos, pesadillescos y casi surreales de primera línea; y la escena de cierre, con ese plano-secuencia desde el momento en que, la señorita Plasini, pide a su esposo que sirva los alimentos, es de antología. Otra escena memorable, tanto por su significado como por su planeación, es la del viaje hacia el funeral, cuando la liberadora muerte abre por fin el dique largo tiempo cerrado entre el señor Fernández y la señorita Plasini… que funciona también como una suerte de presagio. ¿A dónde va “el amor”?

Total acierto en el título del filme, pues, el término dependiente funciona en todas sus acepciones: Fernández atiende a los clientes de la ferretería; depende del señor Vila para sostenerse; es dependiente de las decisiones y atenciones de las mujeres Plasini (a las que jamás lleva un confite) y depende de lo que suceda para poder ser alguien. Por eso, cuando por fin entiende que siempre le ha echado el perejil a la sopa, es cuando se da cuenta quién ha sido en esta vida.

Las actuaciones de Walter Vidarte, Graciela Borges, Nora Cullen y Fernando “Tacholas” Iglesias, son ¡de película!

<<EL DEPENDIENTE>>, es uno de los títulos imprescindibles de Leonardo Favio.
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Pájaros de verano
Pájaros de verano (2018)
  • 7,1
    1.421
  • Colombia Ciro Guerra, Cristina Gallego
  • Carmiña Martínez, José Acosta, Natalia Reyes, Jhon Narváez, ...
8
“Si hay prestigio hay honor, si hay honor hay palabra, si hay palabra hay paz”
Mientras, Ciro Guerra (el director) y Cristina Gallego (entonces productora), se hallaban en los preparativos del rodaje de su notable película, “Los Viajes del Viento” (2009), en sus charlas informales con los habitantes de La Guajira, Colombia, estos les narraron muchas historias sobre la llamada Bonanza Marimbera (alto cultivo y exportación de marihuana hacia los Estados Unidos de Norteamérica) que tuvo lugar entre 1975 y 1985, aproximadamente, la cual generó la llegada de grandes sumas de dólares al país… y también un buen número de masacres, venganzas familiares y toda suerte de atrocidades. Tras cada historia que llegaba a sus atentos oídos, los realizadores se preguntaban, cómo podía ser que nadie se hubiese ocupado, cinematográficamente, de semejante momento histórico… aunque cabe recordar que hubo una curiosa referencia al tema de los cultivos ilícitos en el filme de Jairo Pinilla, “Área Maldita” (1980). También accedieron, Guerra y Gallego, a un amplio conocimiento del rol de la mujer en la etnia Wayuu, y todo esto, es lo que vamos a ver, debida y muy efectivamente recreado en, <<PÁJAROS DE VERANO>>, uno de esos valiosos filmes que nos aproximan a la zona gris de la historia de nuestra patria.

Pueblo dedicado, sobre todo, al pastoreo (cabras, chivos, caballos, mulas…), a la pesca y a las labores artesanales, los wayuu tienen entre sus tradiciones que, cuando un hombre quiere casarse, debe lograr un acuerdo con los padres de la novia donde se definirá cuanto ganado y joyas deberá entregar como dote.

Rapayet, es un joven que, al no tener como pagar la dote que le permitirá casarse con la bella, Zaida, del clan Pushaina, terminará aliado a su viejo amigo Moisés (Moncho), con el cual comprará marihuana a su primo Anibal, la cual ellos venderán a los turistas gringos… y muy pronto a la mafia de este país.

Como puede esperarse, el flujo de dólares que llega a sus arcas pronto comenzará a empañarse… y entonces, asistiremos a un enfrentamiento entre dos clanes familiares que, Gallego y Guerra, van a recrear con notable recursividad narrativa, dándose el gusto de trabajar con auténticos wayuu, y hasta rodar gran parte de las escenas habladas en su dialecto.

La autenticidad del filme, lo convierte en una obra antropológica muy significativa y, además de los muchos logros visuales, la trama, en general, convence, y ese negro lunar de la historia de Colombia queda claramente reflejado… y aunque no podamos hablar de actuaciones magistrales, necesario es reconocer que los protagonistas lucen auténticos y un cierto halo de poesía (los capítulos separados como cantos; los simbolismos con los animales; Úrsula en referencia a “Cien años de soledad”; el cantor anticipando algunos hechos…) que emerge a todo lo largo de la historia, consolida una obra que enaltece al cine colombiano.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Retorno al pasado
Retorno al pasado (1947)
  • 8,1
    12.040
  • Estados Unidos Jacques Tourneur
  • Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas, Rhonda Fleming, ...
9
“¡Nena, no me importa!”
Disfruta de este día a plenitud porque, si mañana te va mal, te queda la ilusión de volver a recordar, cuantas veces quieras, el día de hoy… y si de nuevo te va bien, ¡tendrás energía y entusiasmo a borbotones!

A Jeff Bailey (así se llama ahora), le está yendo bien: tiene su propia estación de gas; trabaja con un chico sordomudo eficiente y leal… y tiene una linda novia, Ann, que lo adora y cree en él fervientemente. Pero, llega un día en que, ante él se aparece Joe, un viejo conocido llamándolo a un nuevo encuentro con su antiguo cliente, Whit Sterling… y, en ese momento, un oscuro y amargo pasado regresará a su memoria y decidirá contárselo a Ann para no vivir con secretos.

Así despega este valioso film noir, que comenzará como una furtiva historia de amor, hasta irse transformando en una intrincada trama con asesinatos y complot a bordo, donde nadie es exactamente lo que parece… y algunas cosas tienen otro sentido del que, en primera instancia, sugieren (el cierre, por ejemplo, es perfecto).

Geoffrey Homes (seudónimo de Daniel Mainwaring), quien hizo las veces de guionista partiendo de su novela, “Build My Gallows High” (algo así como: Construye Bien Alta mi Horca), consigue un minucioso argumento con personajes muy sólidos y una serie de giros bastante novedosos… y con mayor flujo de pertinentes diálogos que de acciones atroces, el filme logra aflorar un puñado de respuestas de doble calibre, entre unos caracteres humanos de intensos potenciales y de inimaginables decisiones.

El director, Jacques Tourneur, tuvo un gran acierto al servirse de nuevo del camarógrafo-iluminador (ahora llamado cinematografista), Nicholas Musuraca (“Five Came Back”, “Golden Boy”, “Cat People” …), cuyos logros en iluminación y composición de planos, fueron de una eficacia definitiva en el impecable resultado del filme. Cada imagen luce cuidadosamente pensada para significar desde la tríada -luz-plano-posición actoral, y el filme redondea, así, una efectividad del 95%.

Creo haber visto una treinta de los títulos más sobresalientes de la filmografía de Robert Mitchum y teniendo algunos roles muy buenos (“Night of the Hunter”, “Heaven Knows Mr. Allison”, “Cape Fear”…), nunca me sentí tan a gusto como ahora, pues, además de la gran naturalidad de su actuación, que lo pone de tú a tú con el gran Kirk Douglas, logra recrear a un personaje pletórico de fuerza interior y de un gran atractivo humano.

También las tres mujeres (Jane Greer, Virginia Huston y Rhonda Fleming) que darían para hablar un largo rato, además de muy bellas, hacen lo suyo con suma efectividad, y con tareas muy bien ejecutadas, todo redunda en una realización de alto nivel, quedando, << RETORNO AL PASADO>>, como un filme digno de cualquier antología.

Título para Latinoamérica: TRAIDORA Y MORTAL
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