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Críticas de Valkiria
Críticas ordenadas por:
Frantz
Frantz (2016)
  • 7,2
    5.437
  • Francia François Ozon
  • Paula Beer, Pierre Niney, Johann von Bülow, Marie Gruber, ...
7
Frantz.
Cineasta que personalmente me desconcierta, pasa de una cosa a otra con cierto desparpajo y libertad, abordando temáticas y formas muy dispares. Lo hace sin pudor, con cierta habilidad para no resultar pedante, a veces con un humor muy blanco. Otras, _en Frantz_, queriendo dar trascendencia filosofal a sus obras pero sin lograrlo en esta ocasión. En su película más formal y academicista. Y es que no. Ozon, no es un todoterreno. Tampoco es Lubitsch, en cuyo título, Remordimiento (Broken Lullaby), se basa esta cinta.

Drama romántico que partiendo de bellas formas e interpretaciones conmovedoras arriesga acercándose por varias veces al remilgo casi ñoño. Rondando la catástrofe, Ozon consigue contenerse en el último instante para no traspasar esa delgada línea que habría dado al traste con su proyecto convertido en folletín. En lugar de eso, ofrece un precioso envoltorio a un caramelo que se prometía delicioso, pero que sólo es eso: bonito.

Me corrijo a mí misma: hay romance, cierto, pero si esta que escribe tuviera que priorizar un género, la destacaría como cine político y ante todo profundamente antibelicista. Pese a estar ubicada temporalmente en 1919, año de la gran infamia, _aquel en que en Versalles se reunía la Troika de la época para humillar a la joven nación alemana tras su derrota en la Gran Guerra_, la película es rabiosamente actual.

¿Por qué? Por el giro a la ultraderecha, a la xenofobia y a esa amenaza permanente que a cada poco pone en jaque la fragilidad del eje franco-alemán que vertebra esta Europa sobre una espina dorsal de mantequilla. Francia y Alemania son las verdaderas protagonistas de esta historia. Es fácil ver hoy resurgir de lejos los fantasmas del pasado. Y en definitiva, de 1919 a 2016, pareciera que en poco han cambiado ciertas cosas.

¿De qué trata? En un pueblo alemán después de la Guerra, un joven excombatiente francés, Adrién (Pierre Niney), deposita flores sobre la tumba de su enemigo de armas, Frantz.

Anna (Paula Beer), prometida del difunto, descubre a Adrién e inevitablemente las ansias por saber qué relación une a ambos jóvenes, la llevan a citarlo a una reunión en casa de sus suegros, pese a la reticencia inicial del padre, para quien todo fracés es, _indefectiblemente_, responsable de la muerte de su hijo.

Pese a ser especialmente triste, reposar sobre una fotografía melancólica, es esperanzadora. Los individuos pueden sobrepornerse al rencor de las guerras que el poder político busca a toda costa en aras del expansionismo y so pretexto del nacionalismo como excusa para todo. Una pareja de antagonistas puede amarse, mentirse piadosamente, superar su enemistad y reconciliarse. De ahí el antibelicismo de Ozon: en la reconciliación y la superación del rencor radica la lectura de su obra. O de la de Lubitsch, para ser justos.

El cineasta francés vuelve a recrearse en la mujer. Sus actrices son maravillosas. Paula Beer, mejor actriz "nueva" en el Festival de Venecia, es el alma de la película. Sin ella, sin su fragilidad, esta cinta carecería del sentido trágico de su esencia. En realidad, carecería de cualquier sentido. Por eso es de alabar su dirección de cásting. Artística y técnicamente la cinta es impecable.

Pero hay un resto importante: una película de poco más de hora y media no puede hacerse tediosamente larga. Si, su ritmo es pausado, porque se detiene en la belleza de sus imágenes. Los espectadores somos observadores de la estética, pero forzarnos a la contemplación asceta como a penitentes, es otra cosa.

Tampoco debe repetirse lo que ya se nos ha contado como ocurre en varios momentos abundando en lo anterior: su relativamente corto metraje se hace de más. Ni echar anzuelos para jugar al despiste, esbozando un halo de suspense sobre una narración que no tiene vocación de tal y, cuando mucho antes del final hemos previsto su desenlace. Darle un aire Hitchcockiano a esta historia no tiene sentido. Y resulta ciertamente tramposo. Como también queda forzado colar artificios que, siendo totalmente innecesarios, _"el momento Casablanca"_, lejos de dignificar esta historia, la ridiculiza.

Pero vuelvo a insistir en que Frantz es una obra destacable en sus interpretaciones, en cualquier aspecto de su apartado artístico y en su técnica fotográfica. Aunque, por momentos, hace aguas narrativamente.

En suma, el buen hacer del director es indiscutible y el conjunto armonioso pese a su guión, manifiestamente irregular. Se le perdona, por la belleza de la composición en su resultado final.

Lo dicho, desconcertante Ozon para bien y para mal.

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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ogros
Ogros (2015)
  • 6,4
    53
  • Francia Léa Fehner
  • Adèle Haenel, Marc Barbe, François Fehner, Marion Bouvarel, ...
8
Les Ogres
La película de Léa Fehner es un espectáculo visual. Cuesta creer que sea este apenas el segundo largometraje de la francesa después de Qu'un seul tienne et les autres suivront (2009). Fehner tiene 35 años pero ha conseguido coreografiar a un elenco de actores sublimes en una cinta con toques autobiográficos. Les Ogres es un tiovivo al que se le aflojan las tuercas para girar desenfrenado. En esa troupe cabaretera viajan niños, bebés, mujeres embarazadas, amantes, abuelos, perros, ocas, algunas cuentas pendientes, escarceos amorosos, adulterios y sobre todo mucha devoción al teatro.

Léa Fehner asume el riesgo de trabajar en este proyecto junto a sus padres, François Fehner (François) y Marion Bouvarel (Marion). Él, es el director de la compañía itinerante. El que mayormente capea con los imponderables de una vida a la intemperie entre funciones aquí y allá, de pueblo en pueblo y sin más recursos que su virtud para la interpetación y para la improvisación.


Ella, en el rol de su esposa (tanto en la ficción como en la vida real), la mujer que lleva a cuestas una vida entera de sinsabores y sobresaltos mantiene en realidad, en orden, toda esa vorágine.

Por si no tuviera suficiente, la directora, regala el papel de Inés a su propia hermana (Inés Fehner), la hija que se ocupa de los problemas reales. De las nóminas, de los contratos. La que ejerce de adulta muy a su pesar.

Léa Fehner coloca a nuestra Lola Dueñas (Lola), en el rol de una acróbata ex amante del padre, dando otro de los papeles sobresalientes a Marc Barbé (Marc), en el perfecto contraputo a François; su espejo deformante, el que le devuelve a la tragedia de la vida fuera de bambalinas.

Chéjov también es protagonistas de la cinta. El dramaturgo ruso sobre el que se versionan libremente las obras de la troupe viaja en caravana, junto a todos ellos, _pero sin libretos_, allá a donde les lleve el día a día: en sus vidas a cuesta, en comuna, con los problemas reales y cotidianos de cualquier familia de puertas adentro. La diferencia es que aquí se viven en la carretera, en descampados o bajo una carpa. En Les Ogres, vivir es una montaña rusa de emociones y vaivenes, pero sus protagonistas tienen de alguna manera bien echado el freno consiguiendo derrapar justo antes de desbocarse precipicio abajo. El teatro les llena de vida. Y viendo a sus niños, sus propios hijos viajando como a la vieja usanza los feriantes, es difícil imaginar una vida más plena y feliz para ellos.

Hay mucho bullicio, mucho circo, también patetismo. Y egos enfrentados. Pero sobre todo una dinámica palpitante y una generosidad impagable por parte de su directora al regalar momentos de gloria a todos y cada uno de sus actores. Es un elenco coral, de personajes que se ganan el pan, en un escenario que hubiera diseñado el propio Kusturica y en una hermosa fábula, colorida y ágil sobre la solidaridad, la familia y el amor al arte sin contraprestación.

Los problemas siguen siendo problemas, en la vida rutinaria como en el caos despreocupado de estos comediantes. Pero esta troupe no desfallece, ni por precarias situaciones financieras, ni por dramas vitales insuperables que sí remontan. La cara B de la vida no puede con el espíritu de la comedia. Deliciosa.

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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ave Fénix
Ave Fénix (2014)
  • 6,4
    3.044
  • Alemania Christian Petzold
  • Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Uwe Preuss, Nina Kunzendorf, ...
4
Intentona
La protagonista no tiene alma ni para imaginarse ser alguien que renazca de sí misma ni lo que tiene alrededor la ayudará. Es más, es tan patético su alrededor que da lástima: sobre todo por lo mal aprovechado que está ese entorno bien logrado de la noche en Berlín tras la guerra. Su alter-ego masculino es despreciable, como personaje además de un actor, como intérprete carente de expresividad. No es que Petzold juzgue moralmente o no nos quiera dar pistas sobre sus personajes; es, sencillamente que ya están más muertos que vivos; no tienen guión, son seres inanimados, mal interpretados. No hay nada detrás. Un único alegato de reivindicación política acaba siendo un alarde cobarde de quien no se quiere mojar. Prometía y en eso radica su valor. En que prometía mucho.
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13 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Magical Girl
Magical Girl (2014)
  • 7,1
    22.802
  • España Carlos Vermut
  • Luis Bermejo, Bárbara Lennie, José Sacristán, Israel Elejalde, ...
4
No ha habido aplausos.
Voy a ser muy breve.

Voy a mil por hora este mes en Cineuropa Compostela viendo de todo, sobre todo lo que quiero, lo que puedo después y lo que me dejan si acabo el día con ánimos. Quien se fíe de mi criterio, hará bien o no, o lo que le plazca.

Magical girl: es pura pedantería. Es un complejo tras otro, es una copia, repetición, imitación. Es un director sin experiencia alguna cuyas dolencias se perciben desde que nos presenta una historia con un personaje, en concreto el padre, inerte, más inerte que su propia hija enferma de leucemia. Lo demás es abominable. No hay razones, sólo pretextos, señuelos y trucos.

Es alguien que quiere jugar a dramatizar psicológicamente con el espectador y que utiliza el cáncer, el sadomasoquismo o algo peor a lo bestia, para sojuzgarnos y hacernos cómplices de algo absurdo, terrible, sin guión, sin madurez, sin intérpretes a la altura, con tres localizaciones (2 y media en el portal del padre) y sin más sentido que tratar al espectador como un aunténtico ser endeble y sin criterio.

Es además un señor que no tiene idea de cine, es inexperto, pero que está aprendiendo. Eso sí, pretende aprender a lomos de los pura sangre... Eso es falta de humildad señor Vermut. Reléase la carta de Kurosawa a Bergman y por lo demás, take it easy.

Un poquito de humildad. No todos estamos tocados por el don de la genialidad pero con esfuerzo, tiempo y experiencia quizás.
Vermut puede ser alguien importante en unos cuantos años. Por ahora, hace honor a su apellido... para el Domingo después de la verbena.
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58 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pelo malo
Pelo malo (2013)
  • 6,4
    1.264
  • Venezuela Mariana Rondón
  • Samuel Lange Zambrano, Samantha Castillo, Beto Benites, Nelly Ramos, ...
6
Niños sin infancia vs. Mujeres sin Revolución
No es la obra representativa de la Venezuela Anti-chavista.

Quizás una somera aproximación o captura de esa devoción sin límites, algo caricaturizada pero también muy distante. Pareciera, desde la el miedo a la censura, que soslaya la crítica social. Lo hace muy violentamente presentado situaciones de sometimiento sexual de hombres hacia mujeres. Pero no es suficiente. Está claro que no. A la par, parece perder ritmo y no hendir demasiado en la herida.

Creo que, rodada unos meses después, no dudaría la directora en reírse explícitamente de Nicolás Maduro.

Ante todo urbana y por tanto caótica, Caracas es la capital del estropicio, del desorden, de la impuntualidad.

Tampoco cumple las expectativas creadas seguramente por la vuelapluma de críticos carismáticos pero pertrecheros. "Pelo Malo" nos acerca a las pequeñas viviendas de barriadas suburbanas de la terrible Caracas. Presentada como una ciudad desquiciada que parece sólo saber manifestarse a base de cláxones, chillidos, estruendos de motores viejos, pitidos, camiones y niños desatendidos en todas sus ilusiones. ¿A quién le importará la vida de un pequeño extraño en esa urbe desquiciada?

No sabemos si la madre rechaza la tendencia de su hijo, el pelo de su hijo, a su hijo o, mucho más probablemente, la situación que le ha tocado vivir y el destino del niño. La mujer es tan poca cosa y está tan debilitada en esa ciudad que sólo antiende al fanatismo chavista que... ¿qué más dará lo que necesiten esa mujer y sus hijos?

Han obviado construir una revolución contando con la mujer.

Y en ésa sociedad, ni ella puede consigo, ni menos con su bebé y su hijo preocupado por el pelo malo.

¿Qué no va a querer esa madre para su hijo que sea cualquier cosa menos algo parecido a una mujer?

No es cine social del que viene de los 70 y 80 de Chile y Argentina. Aquél era más político, más puramente involucrado en denuncias internacionales, conspiraciones de poder... Este, es cine más casero. Sin grandes giros ni aspavientos que han dado en familiarizarnos a todos con las situaciones cotidianas. Más familiares y más tremendas. Muestra opresión sin perder oportunidad de enseñarnos no represaliados ni ejecutados. Lo que se nos enseña son niños sin infancia, que es más jodido.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Camille Claudel 1915
Camille Claudel 1915 (2013)
  • 6,1
    991
  • Francia Bruno Dumont
  • Juliette Binoche, Jean-Luc Vincent
6
Camille Claudel, 1915
Basada en la historia clínica de Camille Claudel, escultora francesa y heroína de su Nación, Dumont, _refiriéndose a informes médicos únicamente_, se circunscribe al corto lapso de tiempo de los tres días que nos narra sobre su vida.En apenas esas horas, internada en un manicomio demencial cerca de Avignon y contra su voluntad, Camille aguarda esperanzada la visita de su hermano Paul.

Esa espera se hace eterna y Dumont, se excede. Lo adelanto por si deciden seguir adelante llegado el primer cuarto de hora del metraje.

Largos y silentes planos secuencia nos muestran los quehaceres cotidianos de una artista confinada al ostracismo y al destierro de la bohemia de la época entre los muros de un convento. Juliette Binoche hipnotiza al espectador a través de la personalidad arrolladora de la escultora, antigua alumna de Auguste Rodin y más tarde amante. Binoche es capaz de contarnos cualquier sensación con sólo mudar la expresión de sus músculos faciales.Es perder el tiempo exaltar aún más a la actriz. La interpretación de Camille está a la espera de un torrente de premios que Binoche, recogerá de su parte.

Dumont es denso, profuso y si se pone, soporífero. Es muy digno el estudio del carácter psicológico del personaje protagonista. Pero la lectura social hecha de la época, simplemente es redundante. El personaje ya lo expresa. También muy loable la aproximación a la creatividad frustrada de una feminista, pero incomprensiblemente, Dumont liquida su prolífica vida de 30 años encerrada a los tres días durante los cuales espera a su hermano.

Es, además, una película glacial. Con una rigidez escénica llamativa _la mayoría de sus planos están rodados en el mismo corredor del claustro_. No hay banda sonora y eso sí le suma enteros. Es el viento mistral el que sopla violentamente y acompaña toda la proyección.

A golpes secos las piedras de los caminos inertes por donde deambulan estas locas tienen mucho más derecho a decir y a ser escuchadas que la pobre Camille Claudel.

Película hecha a medida del buen hacer de la actriz.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tom en la granja
Tom en la granja (2013)
  • 6,5
    2.184
  • Canadá Xavier Dolan
  • Xavier Dolan, Pierre-Yves Cardinal, Lise Roy, Evelyne Brochu, ...
8
Tom à la ferme
Tom à la ferme, te coge desprevenido. Es una sorpresa visual y narrativa como pocas se han visto en tiempo. Cuesta entrar en la piel de sus detractores. Y esa es su definición, su mayor logro y a la vez su gran inconveniente: o te magnetiza o te repulsa.

Un gran plano general de la carretera de Montreal a la granja, tanto de ida como de vuelta nos coloca tras Tom en un arranque muy road movie. Tom es bastante menudo y el valor descriptivo de esos enormes planos inaugurales, musicalizados por el Windmills of my mind versión francesa, podría significar la poquita cosa que es.

Pero no debe ser tan insignificante cuando la cámara persigue su nuca. Su cuello y sus rizos airadamente recogidos tras sus orejas. Hay cierta manía persecutoria sobre Tom, su cabello y su rostro imberbe de rasgos gráciles y afeminados.

Acude al funeral de su novio sin que la madre del fallecido sepa de la relación entre ambos. Tiene el cabello rubio como las hojas afiladas del maíz. Se estaría mimetizando con el lugar nada más llegar. Hasta qué extremos, dependerá de él.

Esta es una historia de tentaciones y de complaciente autodestrucción. De mentiras, ocultaciones, de hostilidades. De bestias humanas y bestias animales. Donde hay lados oscuros fascinantes y donde la pulsión sexual no resuelta o reprimida, naturalmente se torna en acto violento.

¿Es Tom honesto y consecuente con sus propios actos y elecciones? ¿O se dejará llevar por un mundo de mentiras e imposturas? ¿Tom es un juguete? Tom está atrapado entre el deseo y el peligro de su propia integridad física.

La de Xabier Dolan es una muestra enfática del uso del color tan magníficamente otoñal con el que Tom se “camaleoniza”. Contrasta la estrechez de los planos de la cocina de la casa familiar, muy numerosos, con las grandísimas perspectivas generales de la carretera hacia la libertad. La banda sonora es algo hitchcoockiana y profundamente efectista, pero eso no demerita la cinta sino que enfatiza la fuerza de una narración contudente donde las haya que, esta que escribe, aplaude efusivamente.
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9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Câinele Japonez (The Japanese Dog)
Câinele Japonez (The Japanese Dog) (2013)
  • 5,0
    78
  • Rumanía Tudor Cristian Jurgiu
  • Victor Rebengiuc, Serban Pavlu, Laurentiu Lazar, Ioana Abur, ...
7
La nueva ola del cine rumano.
Emergiendo como nunca, el cine rumano nos está dando una colección de títulos envidiables. Es el caso de The Child´s pose y de esta cinta dirigida por Tudor Cristian Jurgiu, ambas en proyección en Sección Oficial del Festival Internacional Cineuropa de Santiago de Compostela.

The japanese dog, retrata la vida austera de un abuelo que lo ha perdido todo en las inundaciones sufridas en Rumanía hace unos años. Silentemente, trabaja duramente cada día para evitar que los aguaceros inunden su casa colándose por las numerosas goteras. Lo único que posee son tierras que un constructor ávido de ganancias le ofrece comprar a muy bajo coste. Pero al viejo no le importa el dinero sino el bienestar de quienes le rodean. La película nos lleva a los tiempos actuales en el ámbito rural de aquel país, donde el viejo Don Constache vive sin luz, sin agua corriente y sin las comodidades básicas ni medios de locomoción o teléfono particular. Pero es tan franca y sincera su historia y el retrato cotidiano de sus quehaceres que a fuerza de la simpatía que despierta entre el público conmoverá a cualquiera que se asome por la pantalla grande a uno de sus interminables días. Representa además una dignidad intachable por pobre que sea de solemnidad. Y sobre todo, Tudor Cristian nos muestra la solidaria convivencia que existe entre viejos vecinos que apenas tienen qué llevarse a la boca.

El siglo XXI no irrumpe en escena hasta la llegada al pueblo rumano del hijo de Don Constache, emigrado a Tokio hace largos años, donde se casó y fundó un hogar lejos de sus padres. El nieto de Don Constache cambiará la vida del viejo tomando una decisión de lo más radical y rompiendo lazos con sus orígenes. No hay nada más poderoso que la llamada de la sangre.

Rodada desde una dimensión realista, no siempre las situaciones narradas tienen una finalidad o propósito claro. Es decir, no todo ha de encajar en el propósito de la trama, no todo lo que vemos conduce exclusivamente al desenlace de la historia.

The japanese dog, fue la revelación de la sección de nuevos creadores en el último festival de San Sebastián y a buen seguro merecía competir en Sección Oficial como ahora ocurre en el certamen compostelano. La humildad de este director recién descubierto por esta que escribe, merece un reconocimiento que esperemos se refleje en las votaciones introducidas en la urna por los espectadores de Cineuropa. Si no ya el jurado, que pedanteará como suele ocurrir, al menos intuyo que el público, el que no miente, ni engaña ni concede palmaditas en la espalda a los engreídos pseudo-genios del momento, sabrá reconocer el valor de esta obra bucólica y preciosa del omnipotente cine rumano.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Stray Dogs
Stray Dogs (2013)
  • 5,8
    347
  • Taiwán Tsai Ming-liang
  • Lee Kang-sheng, Lu Yi-ching, Lee Yi-Cheng, Wu Jin-Kai, ...
4
Dejémonos de hipocresías.
Muy molesta con que un festival como Cineuropa ofrezca cuatro o cinco pases a la película de Ming-Liang en detrimento de otros títulos, interesantísimos, como la eslovaca My dog Killer o la rumana The japanese dog que sólo serán proyectadas una vez, para más inri, tratándose de un certamen que galardona el cine europeo.

Esto no es cine. Llámenle video arte o lo que quieran pero no cine. Una sucesión interminable de planos estáticos de duración creciente sin conexión entre sí, tediosas hasta el extremo, ante las cuales el público huye despavorido o sencillamente, se ríe por no llorar, es una lamentable noticia para un festival que se ha sometido a la pedantería de este señor malayo-taiwanés. Por supuesto, el director puede hacer con su obra lo que le venga en gana. Pero que se presente ésta, como el acontecimiento cinematográfico del año es una estafa. No es cine, son planos sin relación de un hombre comiendo pollo, de una mujer parada ante un mural, de otra cepillándose el pelo, del mismo señor sujetando un panel, de su hija poniéndose el pijama o lavándose los dientes.

Tsai Ming-liang es un gran fotógrafo. Estaría bien que se volcase en ello, llenaría salas de exposición. Las salas de cine no están hechas para él. No para esta película.

Sabemos de esta tendencia en el cine asiático pero la parsimonia de imágenes que no aportan nada, la inacción de la narración que tampoco es tal, sólo es observación o exposición de imágenes, las mismas de una galería fotográfica, no me ha llegado, ni a mí, ni desde luego a las 40 personas que se han pirado de la sala.

Olvídense de diálogos o de interacciones humanas. No existen. Es cine vacío, sin contenido, sin acción, sin trama. ¿Una denuncia política? Pues será...

¿Lirismo? ¿Poesía? Lo dicho, cualquier cosa menos cine.
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4 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
El engaño
El engaño (2008)
  • 5,2
    8.869
  • Estados Unidos Marcel Langenegger
  • Hugh Jackman, Ewan McGregor, Michelle Williams, Maggie Q, ...
4
Michelle Williams cara de pan
Muy floja.
Bastante pretenciosa además.
Absurdo desenlace.
No hay nada tan poco creíble como el final de la cinta.
Eso sí, queda constatado que Madrid es una bonita ciudad.

Hugh Jackman no es santo de mi devoción pero puedo reconocer que los papeles de malo le calzan bastante bien. Así lo creo luego de su intervención en la película de Woody Allen junto a Scarlett Johansson, Scoop, y luego de visionar este thriller pedante de Langenegger.

Ewan McGregor recoge papeles, últimamente, de héroe por accidente, pusilánime fracasado y tonto del bote. He aquí la muestra y más atrás en The Ghost Writer de Polanski o en la muy chorras Tránsito o Stay de Marc Forster.

Por último, Michelle Williams sigue cogiendo carrerilla para catapultarse a lo alto de la interpretación, pero dudo que llegue a encaramarse a la cima. Tiene demasiada cara de pan. Y aquí, luce palmito para prodigarse poco más.

La complicación de la trama raya lo extremo. Forzar situaciones para volverlas inverosímiles desacreditan un trabajo que a priori resultaría interesante de no ser por la metedura de pata que retuerce tanto el guión. Me cabrea bastante que los directores, por puro efectismo, destrocen su propia obra por, quizás, codicia y prepotencia. Hacer de lo sencillo un arte, parece ser, no es máxima para estos encantadores de serpientes.

Sin embargo, lo bueno de la película es la lista en sí. Interesante media hora la que protagoniza el elitista club privado del sexo en el que se involucra McGregor. Resulta ser, al final, sólo un señuelo que el propio guión descarta de la trama principal, momento en que ésta se precipita a ese vacío de excesos inverosímiles hasta para el más crédulo. Otra vez, nos han querido vender la moto.

Pero no cuela.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El conjuro
El conjuro (2013)
  • 6,8
    47.386
  • Estados Unidos James Wan
  • Lili Taylor, Vera Farmiga, Patrick Wilson, Joey King, ...
6
Iker Jiménez
Decía el capitán de la nave del misterio, tan solemnemente él, que el que se las prometía y al que dedicó grandes minutos de tres programas enlatados de verano para comentar su enorme impacto era este peliculón del año y no otro. Sería la gran sorpesa.

La elección de Iker resultó para los mundanos un reclamo de poco calado y en los los cines un visto y no visto, además de otra pajota mental más para Cuarto Milenio. Más o menos pasó con menos gloria que pena. Según ellos, esto que nos dan en las salas sería pura historia viva de lo telúrico con el más allá, la comunión perfecta acaecida sobre la pareja a la que menos relevancia se da en esta cinta: Vera Farmiga con Patrick Wilson.

Los Warren son protas del título pero no de la película. Apunto que además, a Farmiga, super guapeta, han decidido diagnosticar antes de sus cuarenta una madurez que no le corresponde. Los cazadores de mujeres premenopáusicas esta vez se han equivocado, por lo visto.

Comentarios al margen sobre la calidad de la cinta, pocos. Es de agradecer que la televisión recomiende cine, por una buena vez. Pero por lo demás... esta no es más que una visita del 2013 a los 70, sin nada que aportar a mayores de la gran contribución de aquél cine. No se ha actualizado ni el registro ni el cansino tópico: la casa maldita. Lo que es predecible está escrito.

Por difícil que sea moverse en este medio, ni el miedo han conseguido actualizar y es el gran resto a una película que bebe de otras fuentes, no para inspirarse, sino para copiar. Mejor tecnología añadida a lo que estamos hartos de ver. Y poquito más.

Y además, el arranque de la película se diluye en el metraje a continuación, perdiendo sentido. ¿Un mcguffin? ¿Y pa qué?
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las mujeres del 6° piso
Las mujeres del 6° piso (2010)
  • 6,1
    4.567
  • Francia Philippe Le Guay
  • Fabrice Luchini, Natalia Verbeke, Sandrine Kiberlain, Carmen Maura, ...
6
Me mondo...
La vi en español y sí, evidentemente, el doblaje es catastrófico. Pero tiene su gracia interpretar a actores franceses doblados al español con la típica grrrrrrr, metiendo vocablos de sólo una sílaba "TRES TRES BIEN" y cerrando la bouche como en una "ouuuu-larga".

También tiene su gracia que todas las empleadas domésticas españolas en Francia, por definición canten y bailen flamenco tanto en el trabajo como en sus horas libres a excepción de la santa hora de la misa de los domingos.

Sinceramente me hizo gracia porque así, es como hablan los franceses el español de batalla aunque, en este caso parezcan dibujitos animados. No deja de ser una comedia y con recursos sino se la toma muy en serio, que no está para eso la cosa. Por eso ser ríe uno tanto viendo esta estúpida representación de España en París en los 60, ámbito doméstico.

Incluso hay momentos emotivos en los que, pese a ser comedia y a quien pese, el terruño tira...

Una comedia que trata con muchísimo cariño a las españolas de los 60 en París. A las femmes du ménage. En realidad, se las trata como a esclavas, pero oh! se trata de las únicas esclavas dignas de tener orgullo y dignidad. Hasta de ser merecedoras del apellido de un monseiur français.

Total, muy coñera y cargada de buenas intenciones.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Efectos colaterales
Efectos colaterales (2013)
  • 6,3
    19.417
  • Estados Unidos Steven Soderbergh
  • Rooney Mara, Jude Law, Catherine Zeta-Jones, Channing Tatum, ...
6
Tramposa
... que no película trampa. Directamente, Soderbergh nos estafa.

Primero y lo más importante, porque una demoledora crítica social que se aviene por la lógica del desarollo de los hechos se esfuma en un giro argumental de lo más absurdo, con tintes de folletín y resultando del todo inverosímil.

Es cierto que la cinta atrapa la atención del espectador y que raramente permite que te relajes. Pero si bien, durante la primera parte de la película uno no pestañea intrigado y absorto en el insano ambiente que se recrea en torno a la chica, a la "niebla venenosa" que la envuelve y a los efectos secundarios de la medicación experimental, durante el resto del metraje, tampoco decae la atención sencillamente porque uno no se cree lo que venden: que Soderbergh pueda dar una vuelta de tuerca tan catastrófica hiriendo de muerte su propia creación en lugar de, poner patas arriba a la industria farmacéutica, es una cobardía.

Por lo demás, son destacables las interpretaciones, especialmente la de Rooney Mara. El personaje de Jude Law resulta bastante antipático y aún convertido en víctima colateral no empatiza, no cae bien. Catherine Zeta-Jones, imagino que figura en la peli por ser una de las fijas de Soderbergh en un papel secundario que más parece un favor a una otrora estrella hoy en horas muy bajas: ya se sabe que la mujer en Hollywood pasados los 40 tacos se pierde o prejubila forzosamente.

Es entretenida, sin más. Sin mucho que rascar cuando aparentaba lo contrario: una sucia guerra entre gigantes de la industria farmacéutica... sólo un señuelo para una tramposa película.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Incendies
Incendies (2010)
  • 7,7
    19.154
  • Canadá Denis Villeneuve
  • Lubna Azabal, Mélissa Désormeaux-Poulin, Maxim Gaudette, Rémy Girard, ...
8
No sé qué pensar..
Muy Iñarritu en sus formas y en sentido técnico, totalmente ambivalente por el lado del guión.

Es difícil saber a qué agarrarse con la sucesión de hechos aberrantes que hilvanan la historia de una madre joven y soltera en el Líbano de los años 70. Es tan difícil hacerse a la idea que hasta resulta de lo más complicado empatizar con esta mujer, por otro lado, una joven cristiana militantante al parecer, sin alma ni constantes vitales que te hagan percibirla como real. Me refiero a la actriz, obviamente.

Una película difícil de interpretar y con un peligro añadido: nos tienta mucho a identificarla con el color del cine de culebrones para televisión cuando en realidad está impecablemente narrada, como mejor aún, rodada.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tesis sobre un homicidio
Tesis sobre un homicidio (2013)
  • 5,8
    10.870
  • Argentina Hernán A. Goldfrid
  • Ricardo Darín, Alberto Ammann, Arturo Puig, Calu Rivero, ...
7
“… pero la justicia permanece ajena, esperando una nueva víctima”. (Más "La Soga" de Hitch, que "El secreto..." de Campanella).
Las primeras críticas que se han registrado en esta página sobre la película vienen de Argentina y la deploran. Me he molestado en comprobarlo por los nicks de los usuarios. Curioso pero no extraño. Más de lo mismo sucede con respecto al cine español cuando somos los de este lado del charco quienes despreciamos nuestro propio género. En eso de tirar piedras contra nuestro tejado, es obvio que nos parecemos unos y otros.

Será por lo que intuyo desde fuera _de Argentina_ de donde provengan las buenas críticas y alabanzas a la cinta de Golfrid.

Siguiendo la brillante estela del cine de aquél país de los últimos años es de justicia reconocer este impecable ejercicio coreográfico de planos secuencia intensísimos y brutales (la escena de la discoteca de danza aérea es apabullante) y levantarle una ola a esos diálogos sin desperdicio, a un ritmo narrativo intenso y en aumento (en la última media hora no pestañea ni Dios), a una banda sonora que entra en escena como un guante y sobre todo a un hombre: Ricardo Darín.

Que los finales abiertos provoquen tanta contrariedad es una postura muy conservadora. Por su propia definición un final abierto puede resultar redondo según cómo lo interprete cada quien. Si lo que jode es que una película quede abierta a debate y a diferentes disquisiciones, peor lo veo. Pero además, en este caso, no hay razón para tal cosa. La última visión de Roberto Bermúdez (Darín) lo clarifica todo. Abre los ojos, no los cierra _cosa que hace cuando reconstruye mentalmente el crímen que le obsesiona, supuestamente cometido por uno de sus alumnos_.

Será que, o se pretende que nos lo den todo masticado o que no se quieren apreciar los detalles: una cita subrayada en la página de un libro puede escribir un final.

La película tiene momentos previsibles pero juega al despiste. Siembra dudas cuando uno ya lo tiene más que claro. Tal vez la enfocamos desde los ojos de un personaje obviando el lado opuesto, el némesis. Y nos olvidamos de que el perseguidor puede ser el perseguido.

No me ha recordado tanto como se comenta a “El secreto de sus ojos” a no ser, en los largos planos secuencia, en la composición de la fotografía y en la rotunda presencia de Ricardo Darín. Más bien he pensado en “La Soga” de Hitchcock, aunque esta vez se intercambien los roles.

Notable película. Gran sorpesa. Donde esté Ricardo Darín, por último, hay garantía de buen cine. Enorme como siempre.
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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rabia
Rabia (2009)
  • 5,8
    1.330
  • España Sebastián Cordero
  • Martina García, Gustavo Sánchez Parra, Concha Velasco, Icíar Bollaín, ...
5
No es rabia, es obsesión.
Atmósfera lúgubre y opresiva muy conseguida al darle vida propia a la casa en la que se desarrolla la mayor parte de esta historia. Sin embargo, a priori interesante, el guión se malogra por ser excesivamente forzado e inverosímil.

Cabos sueltos por todas partes: los personajes de Icíar Bollaín e hijos, especialmente el adolescente, son puro bulto en una película ya lastrada por la horrible interpretación del hijo varón, (Àlex Brendemühl), de la señora de la casa, Concha Velasco.

Además, el hecho de que la pareja protagonista sea inmigrante no aporta nada a la historia. Es más un prejuicio con o sin fundamento _da igual_ que un aporte necesario y esclarecedor. De nada sirve.

Dos inmigrantes colombianos se instalan en alguna ciudad de Euskadi, él como peón de la construcción, ella como empleada doméstica interna. Se enamoran, sufren lo suyo y a él, sin que conozcamos razones aparentes, se le va la pinza montando quijotadas por salvar
el honor de su dama. Pero a lo bestia.

Ahí no acaba la cosa... Lo que viene a continuación son ocho meses de encierro voluntario en el desván de la casa en la que ella trabaja en una historia de autodestrucción que no explica ni el porqué ni el por qué no.

Muy forzada, bastante desapercibida y también prescindible. Guarda su punto de interés, no obstante, por no saberse por dónde irán los tiros hasta el final y, paradójicamente, lo que uno desea es que ese final llegue cuanto antes por puro tedio.

Destacables interpretaciones de Concha Velasco y de la colombiana Martina Gracía. Destacable fotografía y manejo de cámara con planos claustrofóbicos e inquietantes. El ritmo, sin embargo, despertando interés y tensión desde el principio se convierte en un auténtico coñazo, lento y somnoliento en cuanto el albañil loco de esta historia se auto-recluye en el desván. Psé...
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al anochecer
Al anochecer (1971)
  • 7,3
    872
  • Francia Claude Chabrol
  • Henri Attal, Stéphane Audran, Michel Bouquet, Jean Carmet, ...
9
Entumecimiento moral
"Al anochecer" o "Juste avant de la nuit" sobrevienen los remordimientos de Charles, un tipo de lo más inexpresivo, hosco y retraído que estrangula a su amante en un juego sexual de sado bizarro cuando no ha transcurrido ni el primer minuto de la película.

La puesta en ridículo del gen burgués lo manifiesta una y otra vez Chabrol en muchas de sus obras y en ésta, en particular, con detalles aparentemente frívolos pero que lo dicen todo: el estúpido decorado de la residencia familiar en la que se desarrolla gran parte de la película habla por sí mismo. No sólo con el atrezzo se ríe Chabrol, sino con las reiteradas referencias del protagonista "al arquitecto que nos construyó la casa" _de la que presumen_ a la sazón marido de la víctima o con esa esnob declaración de intenciones de Charles, usuario frecuente del transporte público: "si tuviera coche, sería el fin de todo". No declara lo mismo con respecto al asesinato.

Y es que de hecho, el homicidio de la chica es un mero pretexto para acercarse a la serie de reacciones más desconcertantes que Chabrol pudo plantear en esta cinta. Y digo reacciones cuando en realidad lo que existe es inacción y total apatía. A nadie parece importarle. Llega un momento en que ni el espectador se interesa por la malograda suerte de la amante. Hay una total desvinculación moral respecto de los males ajenos. Y la vida sigue.

Ese distanciamiento ético, la frialdad y abulia con la que Chabrol describe la baja catadura moral de esta gente, sirve al director para internarse en la mentalidad de un tipo que dice no ser quien para juzgar a nadie y que sin embargo lo hará a la mínima de cambio en un asunto laboral que intercede en el guión para destapar, _como se hace reiteradamente durante toda la película_, la hipocresía y el entumecimiento de los valores de esos burgueses que tanto desprecian los cineastas franceses.

"Juste avant de la nuit" es una película tan desconcertante como buena, setentera a más no poder y con un puntito cómico de humor negro que no pretende ser evidente pero que Chabrol deja caer con mucho cinismo y maestría. Muy grande.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El aura
El aura (2005)
  • 6,5
    8.775
  • Argentina Fabián Bielinsky
  • Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Alejandro Awada, Pablo Cedrón, ...
9
Demasiados Dioses Argentinos
No hace falta que me explaye sobre la interpretación de Ricardo Darín; está todo dicho. Es otro Dios de los muchos argentinos. Yo, personalmente, me quedo con éste.

De la nota media de esta película en FA a mi puntuación hay mucha tela que cortar, de un seis y pico a casi un nueve. No sé si es Darín por quien me rindo y derrito por enésima vez o el cine de los últimos años el de aquél país, el que me "sulibeya..."

El caso es que no le encuentro pegas a esta grandísima obra de Bielinsky, intimista, penetrante, con un ritmo de suspense calmado, ajeno a lo acostumbrado _el que se precipita en tromba sobre el asfalto_ sin estridencias y en un entorno alejado de las urbes que protagonizan casi siempre los grandes hechos y los grandes fraudes.

El cuánto es de agradecer que esta historia se desarrolle entre cerros y montes alejados de la capital posiblemente lo pudo sopesar Bielinsky. Pero dudo que hubiese imaginado el enorme carácter tan diferencial que le imprimió a la cinta más contundente de su cine. No lo pudo ver, lamentablemente. Es auténtica. No aburre, no es lenta. El ritmo va marcado por la propia ausencia y desconocimiento de los hechos del protagonista...

Un hombre con ataques de epilepsia que lo noquean dejándolo inconsciente para luego ser un espectador de primera línea absorbiendo cada detalle por mundano que sea de lo que a su alrededor ocurre: ése es Darín. El tema es, que lo que ocurre a su alrededor es es de todo menos común.

A medida que su personaje vaya descubriendo el tinglado iremos, con él, asomándonos al percal de una historia que en apenas cuatro días pone de cara la suerte de alguien entre el infierno y la gloria sin siquiera haberse apostado un duro. Es increíble. ¿Chances de buena suerte? Bueno, claro... pero ¿y la retentiva de Darín? ¿Puede eso ser o no ser cierto? ¿Pueden existir discapacidades que, _digamos_ agudicen o anticipen otros sentidos?

No lo sabemos y no hay caso para darle tantas vueltas o buscar explicaciones a una película que si se quiere realmente disfrutar se hace sin el menor esfuerzo, _gafapastas, viejunos del visillo y negacionistas OUT_.

Es contemplativa en el sentido más frívolo de la palabra: un deleite. Un deleite y un 9. No un 10 absoluto porque ya tienen allá demasiado entre Maradona, Francisco I y Ricardo Darín... Demasiados Dioses.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hitchcock
Hitchcock (2012)
  • 6,2
    18.027
  • Estados Unidos Sacha Gervasi
  • Anthony Hopkins, Helen Mirren, Scarlett Johansson, James D'Arcy, ...
4
Película-trámite
Al igual que como ocurriera con "La dama de Hierro" únicamente se concentró la atención de la vida de Margaret Thatcher en el alzheimer de una anciana que recuerda atropelladamente capítulos sin hilar de su carrera política.

Al igual que con Helen Mirren, el guión de la película por la que ganó su Oscar sólo escudriñó el en el annus horribilis con Lady Di muerta, de la Reina de Inglaterra.

Al igual sucede en este pobre biopic concentrado en apenas un par de años sobre la carrera del mago del suspense: Alfred Hitchcock.

Los biopics recientes son baratos, cercenados y sensacionalistas. Sólo se nos hace entrega de un capítulo de la vida del orondo director: el rodaje de "Psicosis". Lo estrafalario y extraño, ya de entrada, es que la película arranque en el año 58-59, cuando el inglés había parido la inmensa mayoría de su obra. Que a Sacha Gervasi le guste "Psicosis", como a tantos de nosotros, no es razón ni excusa para reducir la obra y vida del cineasta a la gestación y parto de aquella única película. Por ésta y otras razones es una cinta chorras hecha sin ganas, con prisas, sin enjundia, sin cariño y hasta pareciere, por compromiso. Como si se le debiese un favor al gordo, un mero trámite.

No siendo suficiente, el papel casi paródico de Anthony Hopkins y los muchos mitos imaginados y alimentados sobre Hitch, rozan además de la más fatua frivolidad y el sensacionalismo cutre, el ridículo absurdo depositado en un Hopkins disfrazado, exagerado, caricaturesco y con ataques de bulimia.

Me toca especialmente la moral que la crítica insinúe que esta es una película que gustará a los seguidores de Hitchcock, entre quienes me incluyo para negar rotundamente que sea éste, _pero ni de coña_ el homenaje que merecía el mago del suspense. Además, y creo que hablo en nombre de unos cuantos, nos interesa un carajo la vida marital de aquél, pese a que Alma... sí, posiblemente fuera ella el ama de "Psicosis". En todo caso, éste es un homenaje a la gran mujer en la sombra detrás del gran director.

Flojísima.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Shame: Sin reservas
Shame: Sin reservas (2011)
  • 6,8
    37.520
  • Reino Unido Steve McQueen
  • Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, ...
6
Sociología en NYCity contra natura Neanderthal.
Frívolamente, al chico se le va la vida en satisfacer sus instintos sexuales con quien sea, a costa de quien sea, donde sea y sufriendo lo indecible. Es una película más sobre adicciones, en apariencia.

Pero, en un momento preciso de la película me llamó la atención del drama de Brando-Fassbender, _satírico sexo-adicto según las primeras previsiones y en cosa de veinte minutos obseso, crónico y condenado por el púbico apenas arrancada la película_ un comentario aparentemente fácil.

Todo cobra sentido cuando el irlandés errante _corre y camina mucho por Manhattan_ que enfrenta su naturaleza eminentemente sexual a las calles de esa mole de ciudad comenta que tan sencillo es provenir del Neanderthal como del sapiens. Tema resuelto.
Nueva York, como cualquier otra, es una ciudad contra natura.

¿Podemos negar que en el ADN de ciertos individuos de esta especie _la nuestra_ que ha sobrevivido a todo no haya en quién depositar el rol eminente de la reproducción sin más sentido que ése precisamente?

¿Le ocurre eso a Brando-Fassbender _de ahí su buena dotación_, además del presunto rol incestuoso que no existía como tal en las sociedades primitivas…? Si. Viene del Neanderthal, puritita antropología de las sociedad de las que procedemos, los monos y las monas.

Esta peli va más allá de los juicios que podamos hacer en nuestra estrecha sociedad de miras reprimidas. Es absurdo. Mcqueen no es un director de altos vuelos ni presupuestos, es un tío que aporta un interés al cine renovado provocando debate sin ser polemista.

De hecho, el estilo es la nota en una película que bien fácil podría convertirse en una basura retorcida. Pero no, realmente, es tan sencillo como que... no veo momento en el que no dejar de pensar que somos todos unos animales desgraciados por aniquilar instintos y sancionarlos socialmente.
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil