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10
Cerrándole los ojos a los parias de nuestra sociedad
Estamos, a mi gusto, ante una de las grandes películas de los setenta y de toda la historia del cine en general. La película se apoya en dos gigantes de la interpretación como John Voight y Dustin Hoffman (en mi opinión, mucho mejor Voight). El grial de una vida mejor llevan a un joven, siempre con atuendo de cowboy, viajar a la jungla neoyorkina. Pronto conocerá a Rico, siendo éste el verdadero comienzo de la odisea. La banda sonora es excelente, al igual que la actuación del reparto y el notable estilo del director.

Lo que diferencia a esta película de otras muy buenas radica en su originalidad. En su forma de transmitirnos un halo de sentimientos según avanza el metraje. En sus potentes escenas. En su forma de cautivarnos. En poder decir, con la cabeza bien alta, que el cine es arte.
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115 de 137 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
¿Doble lectura?
Es curioso ver esta película tras 'brokeback montain'... Curioso porque, teniendo en cuenta la época en la que se hizo el film, y la sutileza con la que se tratan ciertos temas, tengo la impresión de que la relación entre los personajes de Hoffman y Voight raya el terreno vedado de la película de Ang Lee, y si no me creen, fíjense detenidamente en el comportamiento y ensoñaciones del personaje de Hoffman: esas carreras en la playa con un Voight con el torso desnudo, esas miradas de lástima al ver cómo su amado se va a acostar con una mujer...

Lo que Sí: dice más de lo que cuenta; ingenioso y doloroso guión; inolvidables interpretaciones; BSO pegadiza.

Lo que No: maravilloso pero exagerado Hoffman; hacia el final, el ritmo flojea.

Triste, desgarradora y realista película sobre la pérdida de la inocencia, el lastre de los malos tiempos, y la necesidad de sentirse amado, aunque sea por alguien del mismo sexo.
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77 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Los cowboys ya no están de moda
Schlesinger arroja el “American way of life” por las alcantarillas en este drama repleto de búsquedas infructuosas, de fracasos y de sueños huidizos.
La tierra de las oportunidades demuestra que las oportunidades las pintan calvas y que rara vez suelen pasar por nuestra puerta. Hay veces en que parece que alguna deidad burlona se ríe de nuestra suerte y nos condena a vagar desamparados y maltrechos.
Algunas personas nacen destinadas a habitar en el lodo y a no conocer más que rechazos, inseguridades, temor y sinsabores, y tratan de engañarse con ilusiones castigadas pero que persisten con la tenacidad de ser el único sustento para unas almas hambrientas.
Joe Buck ha crecido en un pueblo de Texas en el seno de una familia deshecha, bajo la tutela de una abuela ligera de cascos pero que lo ha criado lo mejor que ha sabido. Harto de pensar que es un don nadie, se enfunda sus ropas de cowboy de pega, coge su maleta, lo deja todo atrás y se marcha a Nueva York, convencido de que su atractivo, su buena figura y su pinta de vaquero le granjearán mujeres a granel de las que poder mantenerse. Sus planes consisten en convertirse en un gigoló, en un playboy que las vuelva locas con su chaqueta de piel y flecos, con sus camisas de colores vivos, sus jeans ajustados y sus botas de diseño.
Una vez en la Gran Manzana, las cosas no resultan ser nada fáciles. Las mujeres neoyorquinas aparentan ser duras y curtidas leonas del asfalto, del hormigón y del acero a las que no impresiona en absoluto un petimetre pueblerino con aspecto de estar haciendo mala publicidad para atraer una dudosa clientela hacia algún antro de mala muerte. El resultado es que no le hacen caso y, si alguna se digna descender de sus alturas para requerir los servicios sexuales del joven, se siente hipócritamente ofendida cuando éste le reclama dinero por el intercambio.
Sin blanca y sin medios de subsistencia, Joe sin embargo no pierde la petulancia de su floreciente juventud. Paseando su indigencia por las calles de Nueva York, se cruza con otro pobre diablo que ha nacido con peor estrella aún que la suya propia. Lisiado y tan abandonado por el mundo como Joe, Rico Rizzo será la única compañía y el único amigo del tejano en esa gigantesca urbe ingrata y poblada de almas dejadas de la mano de Dios. Deambulando por el inframundo de los indigentes y los sin techo que buscan refugios de prestado en edificios deshabitados y que cometen hurtos y buscan trapicheos para subsistir, Joe y “Ratzo” avanzan con su desesperado lazo de amistad por los vericuetos de una sordidez que se come la escasa belleza que alguna vez puedan saborear.
Dos tipos luchando en la miseria, apoyándose el uno en el otro en una batalla que no se resignan a perder pese a saber que apenas hay salidas.
Y en el fondo de todas sus ilusiones, una imagen de las palmeras y del sol de Florida pone el colorido y la luz al apagado tono grisáceo que las llamativas ropas de Joe tratan de disimular.
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48 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
A la vuelta de la esquina
Dicen que los mejores amigos se hacen en la mili o en la cárcel, y puede que sea cierto. Se trata de pasar por momentos realmente duros, de infortunio, entonces tener alguien a tu lado es lo único que te puede sostener para no desaparecer de la vida.

Uno de los aciertos de esta cinta que hace que te envuelva con atención en la trama es la canción de Harry Nilson que tiene tanto mérito como el argumento en sí, sin esta canción no se comprende la película en toda su extensión.

Otro acierto es la fabulosa interpretación de la pareja. A Dustin Hoffman le aconsejaron que no se involucrara en esta película porque otros actores de renombre la habían rechazado; hoy día esto lo cuenta como anécdota graciosa.

El cowboy, un tipo sin muchas luces, sale de su pueblo a buscar fortuna explotando su físico, convencido de ello. Por desgracia el desengaño llegará pronto. Se junta con un tarado que anda en las últimas y entonces nos encontramos la terrible prueba de supervivencia en la que este mundo te puede poner nada más doblar la esquina de una calle.

La convivencia entre esa pareja es algo más que una supuesta amistad, es una compañía necesaria porque ambos se apoyan en la idea de que el momento final puede ser más llevadero acompañado que yendo solo. Y el camino es triste enfrentándose a una sociedad que desprecia el fracaso; pues sí, ojalá desapareciera el fracaso de todos los lados.

Estas circunstancias convierten la película en algo introspectivo para uno, se ve sin pestañear, sin comentar nada, la forma de cómo está hecha y contada te plantea muchas cosas. Una película de culto que no deja indiferente.
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41 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
LA INADAPTACIÓN
Un lavaplatos tejano (Jon Voight gana aquí el estrellato) emigra a la Gran Manzana convencido de que con su empuje arrollador hará fortuna. En el peor de los casos, su atractivo irresistible hará que las mujeres se lo rifen y podrá vivir mimado en la opulencia, como un triunfante gigoló.
Impulsado por el entusiasmo, no ha previsto las distancias existentes entre el mundo rural de un sureño estado de vaqueros y la sofisticada maraña de una ciudad gigantesca como Nueva York; el abismo de códigos que no se salta con sólo subirse a un ‘greyhound’.

Pero las mujeres no hacen cola ante él, y además tampoco acaba de captar del todo las sofisticadas reglas de la jungla urbana, en la que va cayendo desde sus ingenuas expectativas, se diría que no lo bastante para encontrar su sitio. La descripción de ese descenso vuelve opresiva la película, que se densifica en atmósferas sombrías, irrespirables para la condición elemental del tosco vaquero.
No hay exageración sino bajos fondos y realidad lumpen, a la que pertenece Ratso, el personaje de Dustin Hoffman, un estafador de poca monta, un ratero tuberculoso. En la relación entre ambos seres maltrechos afloran restos de humanidad profunda, en forma de compromiso, sacrificio y Tierra Prometida, y elevan la cinta sobre la mera crónica negra o el documento social.

Llegado de Inglaterra, en su primera película norteamericana Schlesinger contribuye al cambio de rumbo que liquida el optimismo de los sesenta. Se acaban las películas divertidas y euforizantes. La crudeza del film le ganó la inicial calificación X, más por lo descarnado de la radiografía (prostitución, homosexualidad, corrupción) que por la explicitud sexual, bastante relativa, pero su calidad le ganó premios (tres Oscar), el levantamiento de la restricción y el reconocimiento de un público que aceptó reflexionar con madurez.
Para la historia de la música dejó la canción de Nilsson, “Everybody’s Talking”.

De todos los asuntos que “Midnight Cowboy” da a meditar, a mí me resaltó el de la inadaptación, la incapacidad del inmigrante para distanciarse de sus parámetros originales y acercarse a los del mundo al que llega, para conocerlos e integrarse. Y sé que resaltó porque, como nos pasa a tantos, al salir del cine la película me había evocado con viveza una historia personal.

Paso a contarla en el spoiler, aunque no revela partes del argumento sino que lo ilustra un poco.
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44 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Bajo el delirio de New York.
La historia de Joe Buck se repite constantemente de época a época de ciudad en ciudad. El viajero que se adentra en la gran Babilonia para hacer realidad un sueño que no sólo nunca será tal si no que se desvanecerá entre dolor y miseria. Joe Buck es aquella chica que se muda a L.A para conquistar Hollywood y termina vendiendo su cuerpo en una esquina. Es la estrella de Rock que agonizará en un callejón envenenado por una última dosis de heroína. Es el escritor alcoholizado que vomita en una buhardilla mientras los folios en blanco atormentan su cabeza. Joe Buck es tan sólo eso pero aún no lo sabe.

Se abre Cowboy de Medianoche con esa imagen radiante de Joe pisando por primera vez las calles de New York y parece que nosotros los espectadores ya le llevamos ventaja sobre cual será su destino. No habrá felicidad ni dinero fácil sólo será un aprendizaje de como sobrevivir en un territorio hostil donde nada se regala, ni siquiera ese sexo que Joe Buck ansía vender como modo de vida.

La mitificación del sueño de Joe Buck se irá cayendo a pedazos a medida que va conociendo y enfrentándose a la única parte de la ciudad que le enseñará su alma: El New York enfermizo de los perdedores repleto de timadores, chiflados, putas, drogadictos, chaperos y demás sombras de vida que irán rodeando al viejo vaquero desposeyéndolo de la imagen idílica que el tenía en su cabeza. Como contrapunto a su incapacidad para sortear los peligros que se esconden detrás de cada esquina sólo la amistad con Rizzo, un buscavidas inválido conocedor de todas las trampas, le salvará de morir en las calles.

Al igual que Joe necesita de la visión de Rizzo, éste necesita de las piernas de Joe y será esta dependencia mutua lo que unirá a ambos en su devenir imposible bajo el delirio de la cara más oculta de New York, verdadera protagonista de la película que destila en su putrefacción un embrujo de tormento y nihilismo que provoca a la vez rechazo y admiración, una jungla fascinante de la que resulta muy difícil no sólo poder si no también querer escapar.
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23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La mejor película sobre la amistad que he visto
Quería darle un merecido homenaje a uno de mis actores favoritos, aunque en esta película no brilla como en el es acostumbrado, Hoffman es de lo mejorcito del cine de los 70 y 80, pero es que Voight se convierte en un auténtico robaplanos, hace un papelón, engulle y atrae todo el protagonismo y compone un personaje lleno de vida.

Dejando este hecho a parte que me estoy emocionando un poco, Hoffman como el inolvidable Rizzo y Voight como Buck nos ofrecen el mejor ensayo sobre sobre la amistad, esa amistad que mueve montañas, esa que no tiene que ver con el aspecto físico o la clase social.
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18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
maravilla cinematográfica
Este film me resulta muy querido. Me hace cavilar sobre la existencia, las inclemencias de la misma, su insensibilidad.
Lo recuerdo presenciándolo bajo un manto de lluvia sobre mi techumbre en la noche cruda siempre.
No aguanto esta temática ahora; pero la descubrí de jovenzuelo, cuando era más afanoso, y lo sobrellevaba todo; todas las desolaciones y costras de la vida; y me resultó fascinadora. He tanteado todas las asperezas de la subsistencia al día de hoy ya; y diversión y alegría es lo que ambiciono actualmente; pero eso no quita que sea una maravilla cinematográfica…
Un diez, pero le coloco un nueve porque es melancólica, y ya que mis gustos van por otro sendas en este presente.
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20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Everybody's talking at me
Un clásico contemporáneo del cine con mayúsculas. La mejor película de John Schlesinger y de los dos protagonistas principales, Dustin Hoffman y John Voight. Sus personajes, "Ratso" Rizzo y Joe Buck, forman parte de la iconografía popular del siglo XX.
Excelente banda sonora de John Barry, al igual que la fotografía de Adam Holender.
Representacion del desencanto, del lado amargo, de la otra cara de la moneda del sueño americano. La cara que nadie quiere ver, antes de emprender un viaje a la gran ciudad, pero que se puede convertir en una triste realidad para cualquiera.
Una escena para el recuerdo; los dos personajes caminando por las calles de Nueva York, seguidos muy de cerca por el Everybody's talking, de Harry Nilsson.
Triste, alegre, pesimista y optimista al mismo tiempo. El sueño de una nueva vida, dejando atrás el pasado y finalmente la huida, escapando de ese mismo sueño que torna en pesadilla y que amenaza con destruirte.
Historia viva, que perdura en el tiempo.
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15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Un duro despertar
Esta película cuenta una de las historias más tristes de la historia del cine. Todos los estereotipos se rompen en un contexto de destrucción del sueño americano: el duro tejano aquí se representa como un ser inocente e infantil cuya única aspiración es ejercer la prostitución en un Nueva York mostrado como una ciudad hostil que engulle a las personas sin piedad. Allí conocerá a un pícaro italiano que malvive como buenamente puede y que pronto se convertirá en su mejor amigo.

Las interpretaciones, especialmente la de Dustin Hoffman, aportan una riqueza inconmensurable a la película. En su momento se la catalogó como "X", calificación que actualmente parece ridícula en comparación con lo que se ve hoy en día. El film posee una serie de innovaciones, tanto técnicas como temáticas, que en su momento debieron ser un auténtico boom. Por poner un ejemplo la estética psicodélica de la fiesta a la que asisten los protagonistas o los flashbacks llenos de dinamismo y expresividad. Y a todo ello hay que sumar una banda sonora magistral que se fusiona a la perfección con la historia.

Es una película dura de ver y más dura aún de analizar. Pero la experiencia es absolutamente única e irrepetible. La sombra de su influencia aún sigue viva en el cine actual.
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Gente sin opciones... aplastada por el sistema.
La sociedad es implacable con la gente poco preparada, un cowboy ingenuo y soñador (por no decir directamente estúpido) y un tuberculoso lisiado, dos parias como los de esta película están condenados a sobrevivir como puedan, ya sea timando, robando o buscando dinero por las cabinas engullidos por la gran manzana.
El retrato es amargo, pero asi son las cosas, solo encuentran cariño y complicidad entre ellos, no todo el mundo tiene las mismas oportunidades (si hubieran nacido bajo la falda de una familia noble...). La película es dura pero sin dureza el mensaje no llegaría al espectador, y los sueños rotos duelen porqué todo el mundo los tiene...
Todo esto transmite 40 años después... ¿no está nada mal no?.
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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Not bad for a cowboy...
Un viaje, fascinante y sin retorno, hacia la decadencia y miseria que pulula las atestadas calles de la gran manzana, en donde dos perdedores natos, encarnados de manera magistral por Jon Voight y Dustin Hoffman, sueñan con fortuna y un mejor futuro, fuera del caótico día a día en la jungla de concreto.

Una cinta erigida como piedra angular del renacimiento del cine de finales de la década de los 60 hasta mediados de los 70. Cruda, brutal, amarga y fascinante. Repleta de inocencia y compasión, en el fondo de su áspera superficie. Una oda a la amistad y a la madurez del alma.
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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La balada de Ratzo
Joe Bucks (Jon Voight) es un ingenuo texano de pueblo que ha decidido que su vida como friegaplatos ha acabado y que va a ir a Nueva York para trabajar de gigoló, para vivir de mujeres de alta sociedad. Confiando en su físico y en su sonrisa, piensa que allí todo será más fácil. Su único equipaje es un traje nuevo de cowboy, unas botas, una pequeña radio y una maleta de piel de vaca que está cargada de esperanzas y recuerdos que el quisiera borrar. Nueva York no era lo que el esperaba, y todo cambia radicalmente cuando se encuentra con un tipo: Enrique “Ratzo” Rizzo (Dustin Hoffman) el cual le roba su dinero…

Posiblemente este título sea uno de las más importantes en las filmografías de los dos protagonistas: Voight (“El tren del infierno ” 1985, “Defensa” 1972, “Misión imposible” 1996) haciendo de un palurdo texano ignorante de todo lo que le pasa a su alrededor y Hoffman (“El graduado” 1967, “Papillon” 1973, “Sleepers” 1996) en su caracterización de un lisiado que siempre que pasa por las cabinas de teléfonos comprueba que nadie haya dejado ninguna moneda -”enamorando” la cámara en cada aparición que realiza este pequeño hombre pero gran actor-.

El resto del reparto hacen un trabajo notable, mencionar la aportación de la actriz Jennifer Salt (como Annie La Loca) realizando una interpretación bastante significativa, cargada de misterio y sensualidad, y de gran relevancia ya que es através de ella como – en cierta forma – se nos desvela la figura de la mujer en el universo de Bucks.

Aunque en el film se haga referencia y nombre a las peripecias de Bucks, y su inmersión en el oscuro mundo de la noche, de sus habitantes y de la soledad de los suburbios neoyorquinos; esta película es un canto a la amistad, a los sueños perdidos y una ácida critica a la doble moral de la sociedad norteamericana de aquel entonces (que podría trasladarse a hoy en día tranquilamente).

Apunto todo esto, porque esta película se clasificó como X (es decir, es un film que sólo esta permitido verse por adultos por un alto contenido erótico o violento), debido a que la sociedad puritana de aquella época no veía con buenos ojos que se mostrará en pantalla todos esos tabúes que hasta aquel momento el Cine no se había parado a contemplar. Cierto es que, hay escenas que más que ver insinúan; que a pesar de los años me dejan perplejo y que efectivamente sean algo tórridas, no creyendo que un menor de edad las aceptaría de buen gana, pero la vida en la calle era y es así con toda su crudeza.

[..[.[[ La crítica continúa en el "spoiler" por falta de espacio sin desvelar detalles ]].]..]
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Hasta el Título es Impecable
Crítica: El film es sencillo, sin giros drásticos o escenas extremas, no contiene efectos especiales ni violencia explícita. pero la película es tan entretenida e interesante desde que empieza. Es graciosa, triste, profunda, en conclusión; todo lo que un film debe tener.

Cabe recalcar los temas que abarca la película teniendo en cuenta el año que fue filmada, drogas, homosexualidad, sexo y miseria extrema.

Los protagonistas hacen tan bien su trabajo, el director justamente premiado y hasta la música country suena bien.

"Si te viste la película y no te gustó lee el spoiler"...
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13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un difícil sueño americano...
Una película clásica de los años 60, donde el director nos muestra forma muy dura, cruda y miserable la historia de "Joe" (Voight), un ingenuo joven de Texas que va a Nueva York a probar suerte de gigoló, pero cuando llega se encuentra con una realidad que no es la que creía. Allí se encuentra con "Rico" (Hoffman), un hombre de la calle, pobre, miserable, perdedor y sin escrúpulos que no le importa aprovecharse de los más ingenuos. Ambos tienen sueños que quieren cumplir y temores que superar, pero la adversidad será muy difícil de contrarestar.
Cruda mirada de la ciudad de Nueva York de los años sesenta, una visión marginal y fría de la sociedad neoyorkina que no trata bien a los que buscan una oportunidad de surgir.
Filmada de gran forma, con un guión sobrio y unas actuaciones impecables, sobre todo de Voight, transforman a "Cowboy de Medianoche" es una gran película y en clásico de los años sesenta.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El caballo castrado y la rata coja
El primer plano que abre el filme es una imagen desoladora e irónica, un autocine vacío, claro es de día, pero resulta que alrededor no hay nada más que desierto. Aquí es la soledad el sentimiento predominante, soledad que acompañará al cowboy durante buena parte de la película.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Hoy por fin todo tendrá sentido; seré el gallo del gallinero.
Un día cualquiera despiertas, te levantas de la cama, hinchas el pecho, te acicalas, te miras al espejo, te vuelves a mirar, escudriñas todo el espacio; hoy hace un día claro, la atmosfera es limpia, te sientes bien, muy bien dirías; observas tu hábitat, te comparas con tu entorno, confrontas tu realidad con la del resto: ¡cuánta mediocridad! piensas; finalmente ubicas tu posición en el mundo; que pequeño se ha quedado todo, ya no es como era antes, ya nada tiene sentido; comienzo a asfixiarme, ya no estoy a gusto; quizá sea hora de cambiar de aires, de expandir horizontes y de abarcar otros mundos; todo es tan trivial, todo tan obtuso, y yo soy tan bueno... no sé como no me había dado cuenta antes; sí, ha llegado el momento, sin duda, dejaré atrás todo lo que conozco y no gastaré un instante de mi tiempo en despedirme; por fin se hará justicia, por fin obtendré reconocimiento. Ahora, ahora es el momento, no pienso mirar atrás, nunca nadie me ha tratado con el respeto que me merezco, me voy para no regresar, nunca, adiós; adiós a todos, vuestro mundo no es el mío.
Al día siguiente despiertas, te levantas y observas a tu alrededor: lo has conseguido, por fin has dejado atrás ese mundo que te aprisionaba, que te ninguneaba, que no reconocía tu valía; y estás donde merecías, te codearás con gente importante, tú serás importante; mira cómo brilla todo, cuánta gente guapa, camine por donde camine, sólo percibo belleza, sólo perfección; por fin estoy en mi mundo; mañana, ¡qué digo mañana, hoy mismo ya! todos me admirarán, seré el gallo que más cante del corral, seré el espejo en el que todos se mirarán; siento que me voy a comer el mundo, que se detenga que ya estoy aquí, sí, definitivamente hoy va a ser un gran día.
Despiertas de nuevo, miras lo que te rodea; vaya, esto no es lo que había esperado, no ha sido el día que llevaba tiempo aguardando; lo que ayer brillaba, hoy tiene un aspecto triste y plomizo, lo que ayer era hermoso, hoy tiene un aspecto que me deprime; todo es tan gris, tan oscuro, tan difuso... nada es como creía, nada es como me había imaginado; todo te golpea, todo consigue herirte, todo te hace daño, y a nadie le preocupa, nadie te hace ningún caso, a nadie le importas, a nadie resultas agraciado; el cielo se nubla, comienza a hacer frío y no tengo lugar en el que encontrar cobijo, ni tampoco consuelo, y nada consigue resguardar este cuerpo humillado; quizá me marche, abandone esta triste condena, y regrese a mi casa, con mi familia, con mis amigos, al lugar en donde todo tiene sentido; ahora sí que no hay marcha atrás, ya todo está decidido, por fin regresaré y seré feliz con los míos.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
estremecedora
Hay películas en las que no deseas valorar si son buenas o malas.
En realidad te da igual.
Más allá del valor cinematográfico está el residuo que te deja en tu recuerdo y en tu memoria.

Si la manifestación artística se establece cuando el creador consigue comunicar e incluso fusionarse con el receptor de su obra, aquí me encuentro con un claro ejemplo.

Quizás la sola ausencia de algún elemento de esta película ya habría bastado para no hacer saltar la chispa del estremecimiento.
Si hubiese sonado otra música, si hubiese ocurrido en otra ciudad, hubiese habido otra fotografía o hubiesen contratado a otros actores, tal vez no se habría producido el vínculo sensitivo con la película, no sé.

El nexo que me une a esta película es completamente personal, así que tampoco sabría si recomendarla, ya que la cinta contiene elementos lo suficientemente tristes y perturbadores como para producir en otra persona un efecto completamente diferente al mío.

Para mí, este film posee una tristeza bella, tierna, inquietante.

El fracaso de los personajes es ingrato, pero la amistad que les une conduce su frustación hacia una esperanza que nunca llega pero que consuela al espectador levemente.

Hay algo en esta confraternidad que me resulta muy creíble, muy humano.

La amistad de dos pringaos que se desarrola como lo debe hacer una hermandad verdadera: de forma flexible, apacible, ligera, tranquila, sosegada, dulce.

Y luego está esa música tan bonita....
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
No sólo se vive de sueños
Este director británico plasmó en esta cinta la frialdad y rudeza con que el primer mundo estadounidense (neoyorkino) recibe al inmigrante rural (tejano en este caso). Un joven Joe Buck (Jon Voight) cree que su estampa y estatura va a conquistar a las señoras de edad de la capital. Pronto entiende que sus sueños no tienen cabida dentro de la vida urbana y rápidamente desciende a los lugares marginales de la ciudad. Conoce a Rico "Ratso" Rizzo (Dustin Hoffman), un estafador de poca monta, gravemente enfermo, pero que se convertirá en el único amigo dentro de la urbe.

Esta cinta ganó el Oscar a mejor director, mejor película y guión, además de poseer una banda sonora y un montaje sobresalientes. Los planos son opresivos, salvo en la llegada de Buck a la ciudad, creyendo que va a conquistar el mundo con su vestimenta de vaquero pasada de moda.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Imprescindible
Es difícil explicar todas los pensamientos que corren por mi cabeza tras ver esta película, pero en resumidas cuentas, podría decir que aquí he visto la primera película de temática gay, sutilmente expuesta, eso sí, pero claramente evidente, y que ganó en 1969 un Oscar a la mejor película. Sería un "Brokeback Mountain" sin sexo y sin intenciones claras, sin decir "Esto es blanco y aquello negro" pero las imágenes, las miradas, los gestos, las palabras, los sueños que tienen, hablan por sí solos.

Dos hombres que viven sin perspectiva de futuro, amparados en el momento, en la incertidumbre, aunque sin abandonar sus sueños, deciden unir sus vidas en una amistad con muchos matices donde todo deriva a un amor más allá de las palabras.

Claramente intentan ocultar una inclinación del uno hacia el otro con algún comentario despectivo hacia los homosexuales, incluso cuando abiertamente una mujer acusa al personaje de Jon Voight de gay, este se rebela teniendo que demostrar lo hombre que es, herido en su orgullo propio. La típica reacción de inadaptación que tantos años han sufrido gays que no salen del armario.
Hay tantas escenas que prueban esta relación de amor platónico entre los dos, que faltaría mucho espacio para exponerlas aquí. Se trata de un acercamiento tan puro entre los dos, destilando tanta hermosura en esa amistad de perdedores que les une, que no me cabe más duda que ponerle un claro "10" a esta película.
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
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