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9
Atrapar el instante
La esencia del cine no está en el movimiento. [Teatro, danza]

La esencia del cine tampoco está en la imagen. [Pintura, fotografía]

La esencia del cine no es verbal. [Literatura]

La esencia del cine no se encuentra en el sonido. [Música]

[Arquitectura y escultura] ocupan el mismo espacio que lo material. El espacio cinematográfico se sitúa al otro lado, más allá de la pantalla. Por ello el cine es ilusión.

El ir y venir o la fijeza del encuadre dentro del plano son determinantes para el cine. Su uso da lugar a múltiples estilos.

Podríamos decir que lo esencial del cine está en la mezcla alquímica de todos estos elementos: sonido, imagen, espacio virtual, palabra y movimiento. Crisol de artes, no arte independiente.

Sin embargo, la esencia del cine es el montaje. La duración exacta de los planos, su ordenación precisa. El corte y la tijera. El dónde y cuándo se colocan los efectos de sonido, la música, el silencio.

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En ‘La Jetée’ cada foto aparece un tiempo limitado. No todas duran igualmente. Su ordenación es rigurosa y necesaria. Hay montaje. Es cine en una forma efímera y preciosa.

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¿Puede una imagen única cifrar la vida entera?
¿Un punto podría contener toda la línea?

Si lo que se pretende es abolir el tiempo, no queda más remedio que aceptarlo.

Para captar toda la vida y convertirla en un instante es obligado comprimir el tiempo, llevarlo al punto cero. Atraparlo en una nada en la que quepan los eones.

Para congelar el tiempo, la película tiene que filmar la imagen detenida.

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La Jetée pretende atrapar el instante, cada instante. Está escrita y concebida en un presente complejo y absoluto: el presente psicológico de su protagonista, cuya consciencia, a pesar de los saltos temporales, es lineal. La voz del narrador se haya fuera del espacio de la cinta. El presente dura, literalmente, nada. Tal sucesión de nadas es lo único que existe. Un recuerdo no es pasado. Ni un anhelo es porvenir. Son evocación presente e instantánea del ayer o del futuro.

La realidad del personaje es aniquiladora: estuvo allí… mañana.
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235 de 247 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La Jetée
Interesante experimento el que acometió el director al plantear una historia que tanto tentaba la búsqueda de la fabulación futurista, regodeándose en los efectos especiales más avanzados que su época le hubiese permitido, a través de un lenguaje cinematográfico abandonado cuatro décadas atrás. Seguro que nos recordará a Stroheim esta narración que cabalga sobre fotogramas fijos genialmente escogidos, pero éste no deja de ser un aspecto, aunque lleno de intención en Marker, meramente técnico. Para mí, puestos a buscarle un referente entre los clásicos, está mucho más cerca del Murnau de Amanecer. Porque, más que ninguna otra cosa, la Jetée es una de las historias de amor más bonitas y mejor contadas que conozco.

Agradecerle a 12 monos el uso de la misma idea argumental, gracias a ello se ha rescatado este tesoro de la filmografía francesa para muchos de nosotros. Citado este punto de partida no encuentro relación alguna entre las dos obras. Mientras que en la película de Gilliam el viaje en el tiempo y por tanto la “historia de ciencia ficción” sirve como justificación y argumento central, aquí no es más que otra de las múltiples facetas. Si no por encima, a la misma altura están la historia de amor, la elección del lenguaje, la combinación de música y fotografía...Ya sé que es un tópico alabar las virtudes del original frente a la banalidad de la versión reciente (sobre todo si ésta es yanqui), pero en este caso es tan obvio que cualquier comparación resulta imposible.

Desconozco si estoy en lo cierto, pero me atrevo a decir que esconde hallazgos posteriormente aplicados por otros directores: la estética de algunos personajes de Delicatessen, la utilización de la voz en off que Lars Von Trier emplea en Europa...

Sólo añadir que al terminar el visionado he vuelto a ponerla otras dos veces. La recomiendo encarecidamente. No digo que se trate de una obra maestra pero, inusual en las formas y limpia de todo lo accesorio (no llega a media hora), es una experiencia que merece la pena. Realizando una analogía con la literatura; si, por ejemplo, Orson Welles representase al teatro y Ford a la narrativa, sin duda aquí estamos ante uno de los mejores poemas de la historia del cine.
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127 de 137 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
FOTONOVELA SUBLIME
Sobre la base de un asunto de ciencia-ficción (una apocalíptica III Guerra Mundial y la necesidad de viajar al pasado y al futuro en busca de remedios) y de una muy selecta colección de fotos, presentada en formato fotonovela (el texto en off), se arma una historia de amor sublime: el encuentro, o reencuentro, de dos almas en los bucles del Tiempo, dimensión que, por desgracia, tiene también sus policías y sus servicios secretos, agazapados.
Desde la eternidad experimental, un hombre le viene a una mujer como un duende, un espíritu, un aparecido que vive en el mero presente.
La idea del viaje en el Tiempo se convierte en metáfora del amor platónico y de la existencia misma.
El momento culminante: dos pestañeos, el único movimiento en la fotonovela; tal vez la ilusión de ello.
La inmensa fuerza poética del texto, tan bien leído por la voz en off, se ensambla a la perfección con las imágenes, las rebasa.
Lo ascético del planteamiento formal permite nomás una obra de media hora. Ajustarse a ese límite de brevedad es un acierto.
Semejanzas: más que con "Doce monos" (escasa: otra estética), con la novela de Bioy Casares "La invención de Morel", en la que un hombre se enamora de un espejismo temporal, sin saberlo.
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74 de 76 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
12 monas
Me encanta, preciosas imágenes, potentísima historia, derroche de talento. "La Jetée" es una sucesión de fotos estáticas que acompañan a la preciosa voz de un narrador que (de forma desapasionada pero muy persuasiva) va contando en primera persona su historia: en vísperas de la III Guerra Mundial, segundos antes de una catástrofe, un niño que pasea con su mamá ve en el aeropuerto de Orly a una mujer muy hermosa. Su recuerdo -el último de la infancia- le acompañará ya por siempre, como una obsesión (él, muchos años después, no ha vuelto a ver a esta mujer ni sabe su destino: tras combatir en la guerra, permanece preso en los subterráneos de un París devastado).
A pesar de que semejante arranque ya la coloca en una cumbre muy alta, la historia no hace sino volar.
Muy buena y muy desazonante.
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89 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Master de cine en 30 minutos
Acabo de ver esta fantástica película. La idea de esta película esta tan alejada de todo lo que se puede asociar hoy día con el cine que termino de verla con la sensación de haber asistido a un curso de post-grado de cine, de algo que no se suele enseñar en las escuelas. Es dificil hacer más con tan poco. A toda persona que llegue a leer esta crítica se la recomiendo.
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62 de 72 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El Tiempo circular
Prescindir del movimiento en la imagen, lisiar en apariencia tan gravemente el lenguaje cinematográfico, ajustar la experiencia al fotograma fijo encadenado, es seguro un planteamiento atrevido y soprendente, doblemente sorprendente una vez vista La Jetée y experimentar lo bien que puede llegar a desempeñarse a lo largo del tiempo, tal atrevimiento! Desprenderse de elementos que forman a menudo parte de la definición esencial de lo que es el cine, redirige la responsabilidad del deseable elemento artístico y exige una alteración en los objetivos del espectador, realmente que aspectos son imprescindibles? se ha degradado algo, o simplemente la intensidad está ahora en otro lugar. El sonido es importante; una voz en off que narra desde un único punto de vista, de forma calmada y (posiblemente) poética, y un acompañamiento musical supuestamente inadvertido que se asocia con naturalidad a la sucesión de imágenes. La fotografía es especialmente protagonista desde luego, pero no menos importante lo es el montaje (en cada pulso) y el ritmo (especialmente efectivo el final, simplemente con disminuir el intervalo entre imágenes el efecto es perfecto), y sobre todo, el texto narrado que lo cohesiona todo dentro de unha historia.

Una historia de ciencia ficción de armazón post-apocalíptico, que rota sin complicaciones alrededor del Tiempo circular y absoluto, sin pringosas paradojas ni compromisos inalcanzables con la materia. El sueño esclavo de un recuerdo incrustado, la droga como catalizador, con el amor en el núcleo de casi todo. El espacio está ya prohibido, estamos bajo tierra. La única esperanza para sobrevivir está en el tiempo. Susurros e inyecciones. Nada diferencia los recuerdos de los momentos habituales. Sólo más tarde, cuando muestran sus cicatrices, la memoria en pedazos y un anhelo encubierto y programado. Los encuentros no vividos emergen ahora, pero en el tiempo ya pasado, sus únicos puntos de referencia son el sabor del momento que están viviendo y los signos de los muros. Ella parece acostumbrarse, acepta como un fenómeno natural las maneras de su visitante que viene y se va... que existe, charla, se ríe con ella... se calla, la escucha, luego desaparece una vez más. El tiempo se construye a su alrededor. Entonces un parpadeo inesperado lo quiebra todo. Debes saber que el futuro está mejor protegido que el pasado, tu decisión más o menos soprendente es en realidad el paso que te falta por dar para terminar tu círculo. El punto de partida estaba rodeado de circunstancias artificiales y planeadas, el retorno al inicio es por fin el final, su final, que conocía y había contemplado, sin saberlo.
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27 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
El experimento
“La Jetée” es un mediometraje pretencioso y sobrevalorado. Contar una historia, a pesar de ser corta, a base de fotos fijas es toda una valentía. Chris Marker realiza un arriesgado trabajo que requiere de toda nuestra paciencia para no apretar el stop. Grandes fotografías que intentan contar una historia que a veces se pierde, como su personaje, en los infinitos mundos del espacio temporal.

Una voz en off sugerente nos invita a seguir el particular calvario de un prisionero y su búsqueda del amor. “La Jetée” es curiosa e innovadora, pero no deja de ser un experimento que nunca toma el cuerpo necesario para llegar a ahondar en todo lo que nos quiere contar.

¡Ya, ya lo sé! Fusilen sin deferencia.
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55 de 85 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Sueños para ser soñados una sola vez
Se sale y se llega del embarcadero sin descanso, no hay lugar más decisivo para un niño, con su fascinación por el movimiento continuo. El escenario perfecto del sueño del adulto transcurre entre animales disecados para los que se ha detenido el tiempo y proporcionan una ilusión de instante eterno, movimiento atrapado. Un recuerdo infantil consiste en disecar; por ejemplo la mirada de una muchacha. Una ilusión adulta es apoderarse de esa mirada, al final del embarcadero, donde está el niño.

La otra noche me pasé todo un sueño buscando una palabra. Poco antes de que saliera el sol en mi sueño –una luz íntima de algún recuerdo infantil que recuperé y perdí en el mismo momento-, di con ella.

Tuve la suficiente cordura de no intentar memorizarla, en la ilusión de volver encontrarla otro día, en otro sueño.

Pero la esperanza de soñar dos veces sólo está en los sueños, allí pensamos que podremos llegar de nuevo al final del embarcadero en donde todo comenzó. Por eso no volveré a ver nunca “La Jetée”.
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26 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
En el interior del alma.
Una mirada cómplice, una sonrisa desmedida, un gesto espontaneo, una caricia surcando el aire, el viento desmelenándola con ímpetu, su cara reposada y tranquila a la tenue luz del día, un rostro bello e imperecedero agradeciendo el momento, su sinuosa y dulce cintura resguardada por sus brazos, su piel arropada por la brisa, el encanto y brillo de sus ojos ante el astro rey, sus dedos flotando entre el viento susurrante, su cabellera descuidada cayendo sobre sus hombros, su insinuante expresión ante los árboles desnudos... imagenes, imagenes, imagenes... que se agolpan, una tras otra, y narran con sutileza y brillantez una historia que requería gran pericia al intentar transmitir en todos esos planos fijos la sencillez y espontaneidad de un acto amoroso.

"Una imagen dice más que mil palabras", lo habrán oido mil y una veces, y aquí obtiene su máximo exponente al contar un relato donde una soberbia voz en off nos transporta a un amorío, una pasión, un cálido encuentro entre dos personas... y tan doloroso cuando la inevitable separación llega...

Preciosos y arrebatadores, cada uno de los fotogramas de la pareja junta es como un canto a la libertad y al sentimiento más profundo que se pueda hallar dentro de uno mismo, y uno no puede evitar sentir la calidez en su interior... cada vez que esas miradas se entrecruzan... que esas manos se rozan... que esos rostros se unen...
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23 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Preciosa y la mar de extraña.
Según se puede leer en muchos sitios esta película fue la precursora de 12 Monos, pero en esta ocasión nos encontramos con una foto-novela que es distinta a lo que habitualmente estamos acostumbrados en cine.

Es realmente curioso ver como a base de fotografías uno puede construir una bella historia de ciencia ficción, donde un romance hace que nuestro protagonista se salte todos los protocolos carcelarios para estar al lado de su amor.

Es una delicia ver un cine diferente, en una película como esta, rodada en blanco y negro a base de fotogramas que vistos sin la correspondiente narración podrían resultar inconexos. Es extraña, por este motivo, porque no existe animación, no hay escenas en las que puedas ver un recorrido de cámara, sino que todo es una sucesión de imágenes que guardan relación gracias a que el narrador te las va contando.

Por otro lado decir que resulta muy cercana a ser una obra maestra, aunque el pesimismo de que nada de lo que hagas puede ser cambiado, que la rueda del tiempo gira en una sola e inalterable dirección, pero a pesar de ello es un gran mediometraje que ha pasado inadvertido para la gran mayoría del público en general, y más incluso, creo yo, para los que en algo estimen su sucesora 12 Monos.

Es recomendable, merece la pena acercarse a un cine distinto, diferente, que sin muchas pretensiones alcanza un nivel artístico tan genial como es este producto que estoy comentando, aunque es posible que vista hoy día resulte tediosa por esa falta de recorrido de cámara y animación narrativa, pero que se ve superado por la grandeza y la ternura con la que se ve narrada la historia en sí.
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20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
¡¡Se mueve!!
'La Jetee', además de narrar una historia ingeniosa y sublime, contiene una buena dosis de valentía formal. Muestra explícitamente a través de una selección de fotografías la discontinuidad del hecho filmado. La belleza estética de las composiciones, además, la convierte en un excepcional cuento con ilustraciones. Algo así como una película que descansa cada dos parpadeos, para retomar la magia del Séptimo Arte poco después. Porque, a pesar de los pesares, 'La Jetee' es puro movimiento. ¡¡Se mueve!! Game Over. Insert Coin.
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19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La Jetée
La Jetée es un poema visual, como ya se ha comentado por aquí, pero por favor, que ello no nos impida ver lo mucho que tiene de ciencia-ficción pura y de juego conceptual en torno a la vida y la muerte, a la realidad y el deseo. En él hay una post-guerra, una sociedad post-apocalíptica y subterránea, científicos desquiciados (o quizás demasiado cuerdos) y un deseo común: recuperar el mundo tal como fue antes del advenimiento de la III Guerra Mundial con vistas a insertarlo en el futuro que ya no es. La clave es: ¿recuperarlo tal como fue o tal como nos hubiera gustado que fuera?

Todo es muy complejo, pues Marker siempre se mueve entre conceptos e ideas, pero a la vez se comprende con relativa sencillez. Las dudas que surgen durante su breve metraje son las mismas que le asaltarán al protagonista, no hay lugar para la arbitrariedad. La trama es Lem porque apela a sentimientos humanos muy profundos con absoluta frialdad y porque en ella todo está calculado al dedillo. Es fascinante por lo que cuenta y por cómo lo cuenta: sus fotografías esconden una fuerza poética inusual. Y todavía no he dicho que el centro neurálgico que activa el relato es el amor. Sí, era un poema de amor. Y, como todo buen ejemplo de ciencia-ficción sobre viajes temporales (¿soñados o reales?) y paradojas del espacio-tiempo, los conceptos de "inevitabilidad" y "destino" cobrarán una importancia esencial en el desenlace. Se cerró el círculo con matemática perfección, para nuestro asombro y deleite.

Lo mejor: la maestría con que está construida.
Lo peor: para lo corta que es, aburre un poco en algún momento.
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19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La persistencia de la memoria
Aunque de lenguaje vanguardista y cerebral (es un fotomontaje), “El muelle” resulta un film bellísimo, poético y sugestivo.

El fotomontaje reduce las capacidades expresivas de la actuación y hace obligatoria la voz en off. Pero en cambio ofrece la sensación de una historia fragmentada. Los recuerdos del protagonista son imágenes fijas, piezas que por sí solas no le revelan ningún sentido sobre sí mismo. Hace falta que viaje en el tiempo (a su pasado) y el milagro del montaje para que las imágenes digan algo, e interpretar así la historia de su vida (por cierto, una idea psicoanalítica muy de la época).

El uso de encadenados, más que pequeñas elipsis, sugieren que un mismo suceso es fragmentado por la memoria (como la conciencia fragmentada en una de las célebres secuencias iniciales de “Taxi Driver”). La secuencia de la chica despertándose es un bellísimo ejemplo. Obsérvese aquí los continuos encadenados de la chica durmiendo, justo antes de que despierte. Planos estáticos; restos de un pasado muerto. De repente, como un milagro, una de las imágenes se mueve (¡la única en todo el film!): ella abre los ojos y el hecho cotidiano se hace actual, continuo, vivo, extraordinario. El protagonista no está recordando: está allí. La perspectiva es directa, testimonial, amorosa; no objeto de la narración en off.

También el primer viaje en el tiempo revela la caducidad del pasado histórico. Se muestran “tumbas y ruinas”. La chica de sus sueños: “Él sabe que está muerta”. El museo de mutiladas esculturas griegas, “que quizá sólo está en su memoria”. Aquí, la imagen de la escultura de una mujer arreglándose el pelo, pero cuya cabeza falta, es una metáfora elocuente acerca de la esencia de la memoria: al pasado discontinuo le faltan piezas. Completar la historia es una tentativa cognoscitiva, un asunto de interpretación; labor del montaje y del cine.

De igual manera debe considerarse la visita al museo “repleto de antiguos animales”. Curiosamente, en el film, por antiguo se entiende previo al holocausto nuclear: zebras, jirafas, burros, etc. Es decir, no son prehistóricos, sino coetáneos a la era pre-apocalíptica. No están en el museo porque estén extintos, sino porque son objetos inertes de la clasificación científica, objetos muertos de la manipulación humana. Están bajo el dominio material y epistemológico de los hombres. Ello es tan significativo, que creo que Terry Gilliam tuvo el acierto de devolverles el dominio sobre la Tierra luego del fin de la historia (“12 monos”, 1995).

Advierto que tengo la tentación de interpretar de dicha manera la colección de pájaros disecados. Plano general: inmensa cantidad de pájaros rodeando a la pareja de amantes. Plano picado: lo que parece un cóndor (un ave carroñera) cerniéndose amenazador sobre los amantes (carroña en el futuro). Evocan otra película apocalíptica, aunque rodada un año después. No es “Vértigo”, que inspira a Marker a rodar “El muelle”. Es “Los pájaros”.
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16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Poesía hecha realidad
Sencillamente maravillosa. Un ejemplo claro de como se puede componer un magnífico poema visual con pocos medios.
Solo unas fotos, una meláncolica banda sonora y una historia original y sugerente demuestran que el cine es algo más que dinero, efectos digitales y repartos de lujo.
Además ha tenido la suerte de contar con una especie de remake (homenaje más bién) como 12 monos, que es absolutamente respetuoso con la esencia argumental y romántica de la Jetée.
En definitiva, estamos ante una auténtica delicia que merece ser paladeada como un buen vino añejo.

Lo mejor: Su preciosista forma de contar la historia
Lo peor: Que algunos digan que esto no es cine
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30 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Con nada, tanto
Me imagino que la mayoría de los que van a ver "La Jetée" ya vieron "12 Monos" de Terry Gilliam. La comparación entre una y otra produce en este caso algo maravilloso e inusual: deja bien paradas a las dos películas.
La película de Chris Marker (¿por qué este hombre no hizo más nada?) está apoyada en un relato muy interesante y en una técnica desalentadora (¡ver una película hecha como una fotonovela!) y así y todo el clima está logrado a la perfección. Las fotos que utiliza son de un perfecto blanco y negro y los actores actúan frente al fotógrafo como lo habrían hecho frente a un equipo de filmación.
Ahora bien, es inevitable ir descubriendo la lectura atenta y, sobre todo, respetuosa que Terry Gilliam fue haciendo del film. Desde lo narrativo hasta la posición de la cámara. Por ejemplo (uno entre muchísimos) la foto de las palomas aparece exacta en "12 Monos". Gilliam logró transformar un gran cortometraje en una gran película. Se detuvo ante cada detalle y lo amplió ... su talento radica en que la miniatura perfecta de Chris Marker se mantiene robusta en esa otra gran película que es "12 Monos"
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Mucho cine en muy poco metraje.
Voy a empezar diciendo casi a modo de advertencia que La Jetée no es una película convencional en cuanto a que conocemos generalmente el concepto de cine como imagen en movimiento. En esta obra cambia ese convencionalismo por una fría y experimental narrativa basada en una voz en off, y una serie de imágenes fijas que se van sucediendo; algo parecido a un Slideshow de esos que ahora están tan de moda en ciertas páginas webs, pero con la diferencia de que las imágenes se suceden en fundidos.

Con este método y utilizando una calidad fotográfica digna de mención cuanto menos, Chris Marker nos cuenta la historia de un hombre que ha sobrevivido a un holocausto nuclear provocado por la tercera guerra mundial, y que está profundamente marcado por un recuerdo puntual de su infancia situado en un embarcadero de un aeropuerto. Como ahora el mundo está derruido y los pocos supervivientes tienen que sobrevivir como ratas en agujeros por la radioactividad que reina en la superficie, la única esperanza que queda es la de pedir ayuda en el pasado, o en el futuro. Y esta vez, tras muchos intentos fallidos con unos resultados marcados por la fatalidad, el elegido es nuestro protagonista; quizá el poder de su memoria sirva de algo...

Esa es la idea de la que parte una historia absorbente que se hace cortísima, a pesar de su corte experimental (o quizá gracias a él); que se apoya en una fotografía en blanco y negro, y en un guión que porteriormente influiría en la obra de Terry Gilliam, 12 Monos. Ni se acerquen los intransigentes a las nuevas fórmulas en esto del séptimo arte, ya que, aunque la cinta data de 1962, estoy seguro que su concepto como mínimo les causará extrañeza. Pero bueno; al margen de opiniones sobre lo que deba ser el cine, lo que no podemos negar a La Jetée es su condición de cinta innovadora en su tiempo, ni tampoco su valor como influencia en obras posteriores (véase por ejemplo la introducción de Solo Contra Todos de Gaspar Noé).

En definitiva, personalmente estaba entre ponerle un 6 o un 8; seis porque en esta página significa Interesante en el baremo, y ocho porque es un mediometraje realmente de Notable.
Nada... lo dejamos en siete y conciencia acallada.

¡¡Disfruten de esta media hora de ciencia ficción!! (*spoiler)
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Los recuerdos son cicatrices de nuestra vida
Cuando vi 12 monos (película que me encanta) no conocía la existencia de este mediometraje.
Me entró la curiosidad porque un video de David Bowie (Jump They Say del gran director de clips Mark Romanek) estaba basado en La jetée y me vi en la obligación de echarle un ojo...y que maravilla... que 30 minutos mas bien aprovechados...
Como si se tratase de un fondo de pantalla con fotos, Chris Marker nos relata una historia postapocalíptica (tras una III Guerra Mundial) y a la vez poética, de viajes en el tiempo. Todo ello aderezado con una banda sonora PERFECTA, llena de sentimiento.

Lo mejor: La sucesión de fotos fijas (los recuerdos) q se rompen con un parpadeo...
Lo peor : La frialdad del conjunto. Un futuro sin esperanza...



“Nada diferencia los recuerdos de los momentos habituales.
Sólo se dan a conocer cuando muestran sus cicatrices.”
( La jetée )
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Taran taran tarararínn
Francia, París, la tercera guerra mundial, La Jetée... Un niño que mira, un hombre que corre, una bella mujer que se vuelve apesadumbrada, disparos, científicos locos, viajes al pasado, al presente, al futuro...
Espectacular montaje, espectacular originalidad de la propuesta. Verdaderamente una obra de arte. La obra maestra de elevadísima calidad llega al zénit en los breves segundos en los que la foto fija se convierte en imágenes a velocidad 'real', a lo Lumiere, cuando la bella mujer sonríe a la cámara desde la cama.
Fabulosa, inquietante y 100% francesa, en el mejor sentido de la palabra.
Por otra parte, el título de mi crítica hace referencia a la versión extendida y llena de hallazgos de Terry Gilliam. Y es que el hecho de que Terry no sólo conozca esta obra maestra (generacionalmente estaba obligado a ello) sino que recoja la sinopsis, se la lleve a Estados Unidos y de una manera un tanto comercial explote las infinitas posibilidades de esta cinta, no sólo me emocionan sino que encumbran aún más la figura del brillante director que resulta ser el ex-Python. Siempre me sorprendió que una película así fuera tan europea, tan frencesa, no me cuadraba. No me cuadraba esa utilización del acordeón de la B.S.O., esa boina bohemia de Brad Pitt, esa belleza francesa de la Stowe, esa referencia a la 1ª Guerra Mundial... En fin esta es la respuesta. Un diez para Chris Marker, no se puede hacer más con menos, y un nueve para Terry por ponernos en la senda del verdadero cine.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
"Elle l'appelle son Spectre"
Dominado el espacio que nos envuelve, sólo el tiempo queda como una puerta que cambia de dirección constantemente. Unas veces se abre hacia el pasado, otras, se consiguen llaves que nos determinan puertas de futuros. Esto nos convierte en viajeros.

Instantáneas carentes de color nos envuelven, enlazan nuestros ojos a nuestros oídos, nos transportan al muelle donde un niño contemplaba antaño la llegada de aviones. Una mujer sonríe, algo ocurre, el mundo será de nuevo un lugar extraño.

Bajo tierra susurros conspirados, hombres convertidos en herramienta, muerte o... locura.

En otro tiempo, un pasajero extraviado que encuentra a la mujer que aparece en sus sueños, que sonríe, respira, escucha, permanece, espera. El plácido exterior, en el que ella vive, al que él siempre vuelve sin conocer si es una realidad o una nocturna ensoñación recreada en el subterráneo y oscuro presente que vive en el futuro que ya ha pasado.

Una intención, aferrarse a la puerta que abrió a un pasado en el que nunca ha vivido, el muelle en el que desearía ver cómo pasa la eternidad, junto a su compañía.

Pero siempre debe pasar por el mundo que se relatan a través de susurros, el tosco presente donde no se puede encontrar.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Ciencia ficción de altos quilates
"El muelle" es una pequeña joya del cine francés que, afortunadamente, con el paso de los años ha ido ganando cada vez más adeptos, sobre todo a raíz del estreno en cines de la película americana "12 monos" (dirigida por el inclasificable Terry Gilliam, y con Bruce Willis y Brad Pitt de protagonistas), un remake de la historia que nos ocupa.

La obra de Terry Gilliam extiende y amplía los horizontes de la historia que narra Chris Marker en "El muelle" y, personalmente, he de decir que logra un resultado muy por encima de la media en cuanto a filmes de ciencia ficción se refiere. Pero Gilliam juega con ventaja, y es que el mediometraje de Maker es en sí mismo tan poderoso y rico en matices que, una vez visionadas ambas obras, queda la sensación de que partiendo de un material tan original, lo complicado habría sido echarlo a perder...

El filme de Maker narra los viajes a través del tiempo de Davos Hanich, un superviviente de la Tercera Guerra Mundial que es enviado en repetidas ocasiones al pasado y al futuro con el objetivo de obtener información y tecnologías que ayuden a la decadente raza humana a evitar su extinción. En uno de esos viajes conocerá a una inquietante mujer y, poco a poco, logrará ir desentrañando los misterios que se esconden detrás de una enigmática imagen que desde que se grabó en su mente cuando tan solo era un niño, no ha hecho sino atormentarle insistentemente.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
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