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8
A Kennedy le mataron con un paraguas
Un hombre de 96 años acude al médico para su revisión anual.
-¿Y la vida sexual, buen hombre? –pregunta el médico.
-No tengo queja –responde el viejo. –Precisamente hace poco recibí la feliz noticia de que mi novia de 19 años se ha quedado embarazada. Ya era hora. Llevábamos tiempo buscándolo, la verdad.
El médico se ajusta las gafas. Tiene un aire a cierto actor de Hollywood, pero el viejo no puede recordar quién exactamente.
-Ya veo –dice el médico muy serio. -¿Conoce usted por casualidad la historia de Bob el cazador?
-La verdad es que no.
-Se la contaré: Bob iba todos los domingos al bosque a cazar osos con su magnífica escopeta de cañones largos. Y siempre cazaba un oso. Un día, en vez de coger la escopeta, se equivocó y cogió el paraguas.
El viejo recuerda a quién se parece el médico. Donald Sutherland.
-Bob dio con un oso –continúa el médico -Un oso muy fiero, que en cuanto le vio echó a correr hacia él. Bob levantó el paraguas. Apuntó justo a la frente del oso. Y… ¡BANG! ¡El oso cayó muerto!
-¡Imposible! –gritó el viejo -¡Alguien más tuvo que disparar!
El doctor sonrió.
-¿Ve? Ahí es donde quería yo llegar, señor Garrison.

Curioso. Todavía hay quien prefiere creer que Bob el cazador cazó un oso con un paraguas.
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115 de 132 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Golpe de Estado en Camelot
Costa-Gravas decía parafraseando una conocida frase que siempre aparece en las películas: “Cualquier semejanza con personas o lugares realmente existentes, no es coincidencia: es intencional.” Desde esta mirada, el cineasta pasa en esta circunstancia de artista, con el todos relacionamos su labor, a historiador. Así, la interpretación / denuncia que nos ofrece busca siempre situarnos no como espectadores (situación que ocurre con otras películas), sino como testigos de un hecho crucial, impidiéndonos tras todo lo visto dejar que éste caiga en el olvido y la mentira.
Stone, con “JFK”, explora esta posibilidad en toda su profundidad, pues en esta película, el director juega con la polisemia de un término como “historia” que, por una parte, remite a los “hechos” pero también al “relato” de los mismos. No hay historia sin relato de la historia.
“JFK” es la cámara hecha bisturí. Un bisturí impúdico, enérgico, reiterativo pero no redundante, valiente... Así, el acercamiento de Stone al magnicidio se aproxima al que se realizaría en una autopsia, mostrando, con ese amor por el detalle que tiene toda la película, la conspiración en torno a este hecho en el que el autor fija una frontera que quiebra al país (comenzaría después la pesadilla de Vietnam, en la que Stone participa). Esa conspiración ayuda a Stone a fijar la intriga que contiene la película y que logra atraparnos desde el primer fotograma acompañado por los sones de un John Williams más inspirado que nunca. Pero es aquí donde Stone muestra toda su genialidad, pues en su intención de querer hacernos testigos, el director opta por romper los códigos de este género y acercarse con un brío enorme (el montaje es frenético, abundan los planos de cámara en mano como si estuvieran recogidos “en vivo”, el paso del color al b/n) a las orillas del documental haciendo un drama que con tintes biográficos (muestra la odisea de J. Garrison, el único fiscal que presentó cargos por este asesinato) se convierte en un incómodo documento histórico.
Es en la mezcolanza de estos dos registros (el puramente documental con la utilización de archivos históricos por un lado, y la reconstrucción especulativa que realiza en base a las investigaciones de Garrison, por otro) donde la película alcanza su cenit. La media hora final, donde K. Costner muestra (“demuestra”) su teoría son realmente magistrales. Pero todo está a esta altura. El reparto (¡hasta Costner está bien, lo que es mucho decir!) es espectacular, con un G. Oldman espléndido (parece un clon), un J. Pesci igual de histriónico que siempre, pero tan impecable como cuando trabaja con Scorsese, un T.L. Jones tan magistral como siempre, y así con el resto del elenco (sale J. Lemmon y D. Sutherland dejándonos con la miel en los labios de lo soberbios que están). Es una película con tanta fuerza, que el único “pero” hay que situarlo en las caídas que se producen cuando Stone muestra la vida cotidiana de Garrison.
“JFK” es una obra maestra escalofriante.
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89 de 98 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Cine más allá del placer.
Sin lugar a dudas “J.F.K.” es uno de los ejercicios cinematográficos más complejos y ricos de los últimos veinte años. No se pretende buscar sólo el lado lúdico de la vida, sino formar al espectador que tiene la suerte de visionar su metraje.

Y no lo hace de la forma y manera que los documentales con sesgo de ONGs nos tiene acostumbrado últimamente; no, lo hace razonando, esa palabra que tanta gente ha olvidado poner en marcha en sus vidas.

Si todos los años tuviéramos al menos una película como J.F.K en las carteleras el cine merecería la pena, desgraciadamente cada vez dudo más que tenga alguna importancia.

La película de Stone tiene además doble mérito, no sólo es un torrente de investigación académica de tesis doctoral, es que además es muy bella. Su fotografía y su montaje son de lo mejor de la década. Fondo y forma unidos como pocas veces se ha visto.

La nómina de actores de la cinta es escalofriante, destacando muy especialmente Donald Sutherland, Joe Pesci y el propio Kevin Costner, en uno de sus mejores papeles de toda su carrera.

En cuanto al argumento en sí, pretender resolver una pregunta:
¿Quién mató a Kennedy? Podíamos decir aquello de entre todos lo mataron y él sólo se murió. Afortunadamente y sobre todo desde 1970 con la Ley de Libertad de Información se ha podido investigar mejor el tema y han salido libros, estudios, documentales y películas que han ayudado a alumbrar dicho problema. Aunque es posible que hasta el 2030 no lo sepamos nunca. Quizá ni eso.

De todas formas quiero romper una lanza por la comisión Warren. Nunca en ningún momento, dicha comisión señaló en sus informes que Lee Harvey Oswald fuera legalmente el culpable del asesinato del Presidente. Es más en sus gruesas páginas, tampoco se descarta que hubiera más personas involucradas, simplemente que para acusar en un país democrático hay que tener pruebas concluyentes y nos las hubo. Es como la diferencia entre ser inocente y no culpable, que tiene matices diferentes. En el primer caso se prueba tu inocencia, y en el segundo no se puede demostrar tu culpabilidad aunque existan indicios de lo contrario.

De todas formas John Fitzgerald Kennedy tiene un halo de mito que no corresponde con la realidad. Fue un buen presidente, no cabe duda, pero su carácter problemático e inestable no le ayudaba lo más mínimo. En el fondo era como un niño. Aficionado al alcohol y todo tipo de pastillas, y entregado a una vida disoluta –necesitaba a las prostitutas día sí día también- le convertía en un hombre inmaduro que reforzaba una vertiente hedonista peligrosa con el cargo que ocupaba. Y eso molestaba mucho por ejemplo al jefe del F.B.I., el señor Hoover, que siempre se opuso a su relación con Marilyn.
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61 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¡El mejor montaje de la historia!
Amigos míos, nos hallamos ante el más elaborado, complejo y eficaz montaje de la historia del cine, al servicio de una trama magistral, una denuncia de la manipulación, engaños, dobles juegos y traiciones que imperan en el gobierno estadounidense (y de cualquier otro país) y que al final acaban pasando factura al pueblo, a la vez que le ocultan todo. ¿Quién asesinó a Kennedy?, o mejor aún, ¿quién dió la orden de hacerlo, y por qué? Probablemente nunca lo sabremos, pero Oliver Stone se halló más cerca de la verdad que la comisión creada por EE.UU. para investigar el caso. Es cierto que se ocultan o manipulan ciertos detalles (Oswald no era un tirador mediocre, era un crack con el rifle), pero no influyen en el desarrollo global del caso, ni evitan que Oliver Stone lance un mensaje imponente: el pueblo tiene derecho a saber la verdad por encima de todo.
La fotografía, magnífico trabajo de Robert Richardson. El reparto, magistral, con un Tommy Lee Jones inmejorable como Clay Shaw y un Kevin Costner magnífico como el fiscal Jim Garrison, acompañados de actores como Joe Pesci, Donald Sutherland, John Candy, Michael Rooker, Kevin Bacon, Gary Oldman, Jack Lemmon, Laurie Metcalf, Sissy Spacek, etc.
En definitiva, portentoso, barroco e inmejorable trabajo de Stone, su obra cumbre, un estremecedor alegato contra la manipulación y engaño por parte de las autoridades y un grito a favor del derecho del pueblo a saber la verdad. Imprescindible.
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53 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Contraficción
Una serie de imágenes rodadas en blanco y negro se unen a otras en color. El encuadre, la escala y los puntos de vista se suceden en fuerte contraste, pero la imagen es nítida en todo momento. El objetivo de esta prueba es crear una mentira verosímil, una ilusión cinematográfica a partir de la estimulación del subconsciente colectivo. Se trata de una evocación. La imaginación del público colabora al configurar la intriga. Lo apasionante del proceso no es tanto la creación de esa tensión como el diálogo entre las dos realidades, o mejor dicho, las dos ficciones.
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44 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Es un J(odido). F(ilm). K(ojonudo).: caso cerrado.
No me entusiasma Oliver Stone. En general me encuentro con películas detestables (véase Alejandro Magno), o en el mejor de los casos correctas (véase Platoon). Pero lo que el director consigue con J.F.K. es sobresaliente. Es una película sobrecogedora de principio a fin; es larga, sí, pero yo no tocaría ni un sólo fotograma, pues es necesariamente minuciosa. La narración de los hechos y la exposición de la hipótesis requiere de esa minuciosidad.
Es emocionante por momentos, intensa y agobiante en otros, y por supuesto, conmovedora. La conmoción la presta la historia que relata, el acontecimiento que retrata y el hecho de saber que esa hipótesis bien pudiera ser cierta.
No creo que sea necesario tomarse esta magistral cinta como un "credo" o una "verdad absoluta" a cerca de lo que ocurrió, pero si que creo que deja patente, que las versiones oficiales en cantidad de ocasiones, muchas de ellas realmente trascendentales, no llegan a medias verdades. Como mínimo deberían estar expuestas a un verdadero "ojo crítico" (que hiciese la labor de contrapoder, de la que los medios de comunicación actuales ,y también los pretéritos, han abdicado), pero eso ya es otro cantar.
Rodeado de un elenco de actores difícilmente igualable en otros films, Stone nos dibuja una época a través de una "historia de historias", de las cuales ninguna decepciona, aunque es de justicia resaltar la breve aparición de Donald Sutherland, que coloca la película en otro nivel, en su punto álgido. La exposición final a modo de desenlace es otro momento colosal.
La labor de montaje habla por sí sola, no merece la pena intentar adjetivarla.
Cine del de verdad.
Apabullante...Abrumadora...Excelente.
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30 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Stone le vuela 20 veces la tapa de los sesos a Kennedy
No me gusta Oliver Stone, me cabrean sus estridencias y su maldito empeño en convertir todo su cine en un perpetuo himno al 4 de julio, al Thanksgiving y a Vietnam.

En JFK se le ve el plumero, como de costumbre. Omitir que el propio Kennedy estuvo envuelto con la CIA en un frustrado atentado contra Castro para luego presentarnos la conspiración anticastrista como la más viable en su propio magnicidio es como poco, estafar al personal.

Aún así, JFK es una buena película. El ritmo que le imprime Stone desde que el fiscal de Nueva Orleans decide reabrir el caso haciendo caso omiso de los resultados de la Comisión Warren es de locos. El alegato con la apertura del caso, de Kevin Costner, al menos atrapa. A la vez que narra "los hechos" Stone juega con los flash-back (quizás abuse) de forma trepidante. En esta segunda parte de la película, relizadas ya las pesquisas y expuestas ante el tribunal, Stone no puede contenerse y se regocija en el morbo, jugando, back-forward con el impacto de la sexta bala, la que desparrama la masa encefálica de Kennedy por media avenida. Sobraba.

Stone no hace más que encumbrar al hombre por si ya no estuviera suficientemente mitificado sin señalar las debilidades y perversiones de este personaje en efecto histórico, pero reinventado por la mitomanía conspiracionista americana. Se da por sentado que la de Kennedy es una figura intachable. Yo no me lo creo. Me hubiese gustado que el señor Stone explicase cómo se las ingenió el presidente para salir airoso de la crisis de los misiles prometiéndole a Krushev la retirada de su arsenal en Turquía sin que aquello saliese a la luz pública y vendiendo, de paso, a un socio militar de la OTAN. O que nos hablase sobre los contactos de Kennedy con las organizaciones mafiosas involucradas en su elección presidencial, cuestión que tapó colocando a su hermano en la Secretaría de Justicia tan pronto como resultó elegido.

Aquí apestan todos. No sólo, como denuncia Stone el contubernio anticastrista, el Pentágono o la CIA sino la propia Casa Blanca y el propio presidente Kennedy.

Lo mejor: La intervención de Donald Sutherland (su testimonio como alto mando del Pentágono es desasosegante), el reparto y el ritmo.

Lo peor: las caracterizaciones de Tommy Lee Jones, Joe Pesci, Sissi Spacek y sus pelucas. Y lo tendencioso que puede llegar a ser Stone en esta película presentándonos a JFK como a una especie de redentor sacrificado. Con esto no quiero decir que se mereciese ese tiro en la cabeza, faltaría más.

Recomendable, pero con distancia.
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44 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Caso cerrado
Excelente película de intriga política, escrita y dirigida con especial tino por Oliver Stone, quien nos propone enormes cantidades de datos y personajes determinantes (interpretados todos ellos por caras conocidas), sin provocar el mareo informativo del espectador.

Si podéis, ved la versión extendida.

No sé si lo que en esta película se expone es lo que realmente pasó, pero el señor Stone ha conseguido que yo me lo coma con patatas.
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19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El caso eterno
Excelente película del irregular Oliver Stone, que narra la investigación sobre el asesinato del presidente de los EEUU, John Fitzgerald Kennedy y las posibles conspiraciones (evidentes) que hubo contra el.
Una pelicula que no tiene desperdicio alguno, que a pesar de su larga duración, mantiene al espectador en vilo hasta el final. Grandes interpretaciones, un montaje y una fotografía impresionantes, muy buena banda sonora de John Williams, y excelente direccion de Oliver Stone que consigue una direccion trepidante y, a veces, hasta un tanto dramática.

Muy recomendada película tanto para los que quieran saber la verdad sobre el caso (por lo menos en mi opinión), tanto para los que quieran aprender un poco de historia.
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16 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¿Estuvo usted en Dallas el 22 de noviembre de 1963?
Aunque a muchos les pese, Oliver Stone ha demostrado con un puñado de películas excelentes, uno de los directores más arriesgados, transgresores y políticamente incorrectos del panorama cinematográfico hollywoodiense, y este "JFK" es uno de los ejemplos más claros.
El cine político de Stone se diferencia del de otros autores como Alan J. Pakula en su arriesgada puesta en escena, la película que nos ocupa posee uno de los más bellos, alambicados y perfectos montajes de la historia del cine (justificado está el Oscar que recibió), pero además todo en ella es memorable, desde las interpretaciones (Kevin Costner está magnífico, pero lo de Tommy Lee Jones roza la perfección) hasta la fotografía, pasando por la suntuosa banda sonora de John Williams (bien es cierto, que se parece mucho a la de "Nacido el 4 de julio") y la certera visión de su director.
En resumen, una de las mejores películas de la década de los 90, que confirma el talento de su realizador y que propone una tesis novedosa y arriesgada en torno al asesinato de John F. Kennedy.
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11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Los Kennedy: la familia real de EEUU
Buena película de Oliver Stone. La mayoría de las personas pueden pensar que el objetivo de la película es descubrir al asesino/s de John Kennedy, y efectivamente, así es, pero hay también un segundo asesinato que también cobra mucha importancia, me refiero al de Lee Harvey Oswald, la película no llega o no se atreve a señalar a ningún culpable de Kennedy, pero si deja claro que Oswald no lo hizo, casi 40 años después de su asesinato el cine ha hecho un canto a la inocencia de Oswald, lo ha exonerado de culpa, lo ha dignificado al convertirlo en un mártir de un sistema policial tercermundista, que permite que a un detenido se le ejecute con un tiro a bocajarro, estando rodeado de policías, y apenas a tres metros de donde había sido asesinado Kennedy. Oswald es el coprotagonista de la película, la sombra de injustica y linchamiento que rodeó su final son claramente expuestos en el filme. Cuando la película se estrenó en los EEUU fue tal el clamor popular que el Presidente Clinton, tuvo que autorizar la desclasificación de algunos documentos del informe Warren, que sin embargo va a seguir siendo "considerado" como "confidencial" durante treinta años más, puesto que se ha ampliado el plazo de seguridad. ¿ Es tan horrible saber quien mató a Kennedy? ¿Puede ser tan demoledor para la pacata sociedad americana? ...¿Será que los asesinos de Kennedy y Oswald fueron las mismas personas?. Para ver la segunda parte de la película habrá que esperar treinta años más para poder así leer el informe Warren, mientras tanto, podemos seguir jugando a los detectives.
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11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
¿ Qué es un buen montaje cinematográfico ?
Sólo quiero decir una cosa. El Oscar al montaje que se llevó esta película es el más incontestable , evidente e indiscutible de la Historia del cine. Cualquier otro se podrá discutir, pero este jamás.
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12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
REVELADORA
Me faltan las palabras. ¡Que peliculón, por dios!.
La palabra clave es montaje. El mejor montaje que ví jamás en una obra cinematográfica y el más tenebroso y retorcido montaje de la historia de los Estados Unidos de América. El asesinato de John Fitzgerald Kennedy.
Cambiar la ruta de un desfile, cargarse a la seguridad, apostar varios francotiradores y matar a un presidente en plena vía pública. Hay que tener cojones y una organización magistral. Pero al mejor cazador se le escapa la liebre. Hacerle creer a un país entero que todo esto fue obra de un solo hombre es una falta de respeto a la inteligencia del ser humano. Resulta que un tal Lee Harvey Oswald disparó tres veces con un rifle de repetición manual en 5,6" y le ocasionó nada menos que siete heridas a Kennedy y a Connaly, causandole la muerte al primero con un disparo que le hizo estallar la cabeza y perder una tercera parte de su masa cerebral. Detienen a Oswald y antes del juicio, un tal Jack Ruby (o como sea que se escriba) le dispara a quemarropa y lo mata. Y sanseacabó. Lo peor es que el pueblo se lo creyó.
Pero hubo un hombre, Jim Garrison, que se atrevió a reabrir el caso tres años despues, abriéndole los ojos a millones de personas.
JFK es una película biográfica. Un puzzle impresionante que va tomando forma a lo largo de sus más de tres horas de duración durante las cuales el espectador no podrá despegarse de la pantalla gracias a su perfecto ritmo hasta dar con la pieza clave. Un Donald Sutherland ENORME. Y un juicio escalofriante en donde finalmente se nos muestra la película Zapruder, documento donde se nos mestra el momento exacto en el que le estalla la cabeza a JFK, con el cual no contó la comisión Warren, informe oficial del caso Kennedy.
Increíbles los monólogos finales de Costner, de infinita duración sin cambiar de toma.
El montaje de las escenas documentales y las de ficción es sencillamente perfecto. Todos, absolutamente TODOS los actores estuvieron enormes.
Un film escalofriante y una frase dificil de apartar de nuestras mentes.

Hacia atrás y a la izquierda. Hacia Atrás, Y A La Izquierda. HACIA ATRÁS,....Y A LA IZQUIERDA.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La mayor conspiración de nuestra historia reciente
Dan miedo los Estados Unidos que nos pinta Oliver Stone (en mi opinión un director en ocasiones ambiguo, tan patriota como crítico). Da miedo lo convulso de aquella época, pero da miedo porque lo que el pueblo veía era sólo la punta del iceberg; bajo la capa de la "seguridad nacional" se urdían tramas a cual más oscura. Bravo por Stone en este aspecto.
Stone nos ofrece tres horas de puro suspense, en un tono casi documental, reconstruyendo al milímetro todos los incidentes que rodearon el asesinato de Kennedy. La película es exhaustiva y obsesiva en sus indagaciones (la reciente y magnífica Zodiac creo que debe mucho a JFK), siendo apabullante en ocasiones la gran cantidad de información, pero Stone sabe mantener firme el pulso durante todo el metraje y presentar el caso de la forma más apasionante y esclarecedora posible. Además, JFK es de las pocas películas de las que puede estar orgulloso Kevin Costner.
En conclusión, me ha parecido una película intensa, que hace gala de un espíritu apasionado y que, sobre todo, pone en tela de juicio ciertas actuaciones de un país que siempre ha presumido de ser el máximo ejemplo de democracia. Los americanos y su intrínseca hipocresía, nunca cambiarán. Gran película.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
"Cuanto más grande sea la mentira, más personas la creerán".
Algo no pinta bién la mañana del 22 de noviembre de 1963 en Dallas. La policía encuentra a una mujer en evidente estado de shock, que advierte sobre algo grave que va a pasar aunque nadie sabe que es. Pero pronto se sabrá.

En Nueva Orleans, el fiscal de distrito Jim Garrison asiste consternado a la noticia: han matado a Kennedy. En el bar, los sentimientos son ambiguos; no todos lloran al presidente, algunos incluso se regocijan con la noticia, acusándolo de comunista. A partir de aquí, la crónica es rocambolesca: un asesino solitario, capaz de ejecutar con un viejo fusil 3 disparos en 6 segundos, ex comunista y anticastrista, que es a su vez asesinado por el mafioso Jack Rubi, que acaba siendo asesinado en prisión. El gobierno redacta el informe Warrren, en el cual consta la teoría de un solo asesino, y cierra el caso.

Pero tres años después al fiscal Garrison le asaltan las dudas. Leeyendo el informe Warren, toma consciencia de las incoherencias del mismo (la bala mágica, irregularidades en las declaraciones de los testigos, autopsias apresuradas, una filmación que no ha sido tenida en cuenta) y decide reabrir el caso. Empieza a tomar forma entonces la "Teoría de la conspiración".

Oliver Stone firma con JFK la que será sin duda su obra más polémica. Nada ni nadie escapa a la acusación de ¿quién mató a Kennedy?: CIA, FBI, mafia, empresas armamentistas, cubanos anticastristas enfadados con Kennedy por abandonarlos en la Bahía de los Cochinos, militares y hasta el propia vicepresidente que asumiría la presidencia, Lindon Johnson. Así, durante más de tres horas asistimos a acusaciones, pruebas, testimonios, testigos que desaparecen, la película "Zapruder" (vista por primera vez en este filme), nombres, fotos trucadas, documentales de guerra (Vietnam, Cuba) y una increíble biografía de Lee Harvey Oswald, el supuesto asesino.

Todo esto es expuesto de forma apresurada, como si a pesar de la duración de la película no hubiera tiempo de presentarlo todo. Este tipo de narración a veces confunde, cuesta digerirla, pero esto no le resta mérito. Al contrario, la complejidad del tema hace que resulte más creíble la aportación del director que la versión oficial. ¿Cómo es posible que se hayan pasado por alto tantas cosas? A Oliver Stone no le preocupa que nosotros sepamos quien fue el asesino, sino que veamos lo inverosímil de las conclusiones del gobierno.

Correcto reparto multiestelar, con un Kevin Costner muy implicado en su personaje (posteriormente produciría otra película sobre JFK). En la parte del juicio realmente conmueve. Un Joe Pesci super paranóico, un Tommy Lee Jones irreconocible, un Gary Oldman en un papel bastante complejo y varios "cameos". Pero el mejor sin dudas, es el personaje de Donald Sutherland, guardado para el final...
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Conspiración
Una encuesta realizada en 2.003 por la cadena de noticias norteamericana ABC confirmó que el 70% de los estadounidenses creía firmemente que el asesinato de John Fitzgerald Kennedy fue debido a un complot, en contra de lo establecido en su día por la Comisión Warren, cuyas conclusiones tienen, a día de hoy, carácter oficial, y que determinó que el magnicidio se debió a la actuación en solitario de Lee Harvey Oswald, por motivaciones personales y sin ayuda de ningún agente del gobierno.

Alineándose con la mayoría de sus compatriotas, y tomando como punto de partida el muy interesante libro "On the trail of the assassins", del fiscal Jim Garrison (magníficamente interpretado por Kevin Costner), Oliver Stone, siempre muy crítico con la política norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, nos ofrece la que es, sin duda, su mejor película, un documento fílmico absolutamente arrollador e hipnótico, utilizando un lenguaje más cercano al documental que a la ficción, para ganar en verosimilitud.

Con un montaje verdaderamente magistral, una fotografía espléndida y con un reparto estelar en estado de gracia (absolutamente brillantes Gary Oldman, Tommy Lee Jones y Donald Sutherland, por destacar algunos), Stone nos desgrana la teoría de la conspiración de Garrison con la convicción de un fanático en posesión de la verdad, desmontando la versión oficial establecida con argumentos prácticamente irrefutables, y señalando con su dedo acusador hasta las más altas esferas del poder, la política y la industria estadounidenses.

Posiblemente nunca sepamos de verdad qué ocurrió aquel 22 de noviembre de 1.963 en Dallas. Sea como sea, y aunque finalmente la teoría defendida en esta película se demostrara como falsa, lo único indiscutible es que nos hallamos ante una obra impactante, valiente y magistralmente dirigida. Porque el Cine no debe ser sólo entretenimiento.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Esto es más que una película
Porque "JFK" no es una más de las muchas ficciones que se realizan anualmente sobre magnicidios, complots, conspiraciones y tejemanejes sino una reconstrucción del asesinato de John Kennedy y lo que es más importante, una especulación bien fundada sobre su verdadera autoría, resaltando los oscuros intereses y verdaderos beneficiarios de ese crimen. La teoría oficial no duda en señalar a Lee Harvey Oswald como el culpable pero por lo que sé y lo que aparece en la película, parece evidente que nos encontramos con una enorme mentira, que no sabemos hasta dando llega. De hecho, lo que realiza Oliver Stone es una especie de documental histórico, manejando una cantidad de datos, nombres e informaciones impresionante. Estad atentos porque os podéis perder varias veces. Es más, es recomendable leer algo sobre el tema para tener una base cuanto más amplia mejor porque a veces el director da por sentado que el espectador, norteamericano supongo, tiene unos conocimientos superiores a los reales.

El reparto es impresionante, la película tiene mucho estilo, el montaje, la fotografía con esos filtros y esa luz, el guión o la dirección es exquisita, pero sobre todo queda esa llamada de alerta para no hacer como el avestruz, conocer la verdad y hacer justicia. Cierto que hay mucho mito sobre Kennedy, fue él quien permitió la invasión de Cuba o la intervención en Vietnam o que también se puede echar en falta más claridad argumental, más objetividad en el planteamiento, más intriga, cosa difícil dado el carácter verídico de los hechos, y sobre todo, más cine en vez de documental. Ahora bien, prefiero comentar este análisis político a lo Noam Chomsky con el complejo militar-industrial a la cabeza. La denuncia como "fascismo" de un gobierno oculto o no que actúa con total impunidad, hasta llegar al asesinato, es dar palos de ciego: ese gobierno se llama democracia. Ahora bien, si no creen en el pueblo para elegir a sus dirigentes, ni en las garantas de un estado liberal, pues bienvenidos al club. Que se pasen a la Monarquía Absoluta.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
General Z
Se trata de una película deslumbrante, enérgica, llena de energía y suspense.
Con una fotografía genial, una banda sonora inpresionante, una gran dirección, un fenomenal guión y uno de los mejores repartos que vayan a ver en su vida, J. F. K es , sin duda, la mejor película de Oliver Stone y una de las mejores películas de los años 90.
Además, por la forma en la que está contada, el director nos deja que saquemos nuestras propias conclusiones, nos hace pensar y reflexionar.
Genial.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Febril y convincente tesis de una conspiración.
Nueva entrega de Stone acerca de su obsesionante desenmascaramiento/desmitificación de la reciente historia de su país. Aquí el capítulo versa sobre el genocidio del presidente Kennedy en Dallas y el posible complot que éste sufrió debido a su política abierta hacia Cuba y su determinación de retirar las tropas de Vietnam.
La película, como todas las de su tan odiado como admirado autor (cosa bien comprensible pues en el mismo año realizó la impresentable "The Doors"), es un cúmulo de virtudes y defectos que si bien en otras muchas producciones son más los segundos que los primeros aquí ocurre lo contrario, quedando "JFK" como, probablemente, la mejor película de Stone, aquella que más convence y fascina.
No quiere decir esto que el film no siga desprendiendo el inequívoco aroma fariseico del mensaje stoniano acribillador de patriotismo, antimilitarismo y demás cuestiones. Por ello, no es de recibo que Stone solo nos muestre en el complejo guión el punto de vista del fiscal Costner, según el cual se da por verdadero y absoluto el hecho de la conspiración política, mafiosa y militar contra el mítico JFK. Solo que este habitual defecto maniqueo de Stone queda disimulado y hasta desaparece debido al magnífico trabajo de guión/dirección de él mismo, resultando, pues, del todo verosímil la tesis aquí propuesta. En ese magnífico, impecable y febril trabajo de cámara se aprecia una indiscutible astucia/"savoir faire" para confeccionar imágenes a ritmo de vértigo, para que el espectador quede petrificado en la butaca sin poder pestañear durante las tres horas en que se elabora la trama. Hay en este trabajo un inevitable y acostumbrado narcisismo de autor, que por una vez, no molesta sino que hasta encaja.
Resulta, por tanto, imposible y necio negar virtudes a Stone como su excelente labor de dirección de cámara y de actores (Pesci, Sutherland, Lee Jones), su magisterio para el montaje, el estilo envolvente, febril, casi sibilino, para durante tres horas desmenuzar una densa y fascinante trama en celuloide debatible y no pocas veces odioso, pero aquí indefectiblemente atractivo y logrado, impecablemente acabado.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Nunca me imagine algo tan interesante
La verdad que cuando me dijo un amigo de verla, al principio le decía que no, sólo con ver el tiempo que duraba y del tema que trataba me negaba tajantemente. Accedí a visionarla y no me arrepiento en absoluto de haber invertido 3 horas en la película. Interesantísima, se pasa volando. En realidad el tema JFK no me llama mucho la atención pero está muy bien documentada y te engancha desde el principio, te rompe la cabeza, te hace pensar. Conclusión: Recomendada.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
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