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L’artèria invisible (2015)

L’artèria invisible
Trailer
4,4
62
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Sinopsis
Vicenç, un político con aspiraciones a alcalde, es falsamente acusado de abusos sexuales. Su mujer, Carme, vive obsesionada con tener un hijo y aburrida de la vida que tiene. La aparición de un joven que quince años atrás estuvo a punto de formar parte de sus vidas activará un proceso que destruirá a Vicenç profesional y personalmente. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ España España
Título original:
L’artèria invisible
Duración
119 min.
Guion
Pere Vilà i Barceló, Laura Merino
Música
Sílvia Pérez Cruz
Fotografía
Santiago Racaj
Productora
Televisió de Girona / DDM Visual / Manium Produccions
Género
Drama
7
La incomunicación
Vale la pena destacar este filme que tuvo la oportunidad de ver en la pasada Seminci de Valladolid y que desgraciadamente solamente se ha estrenado en Madrid y Barcelona. Está dirigida por Pere Vilà i Barceló, que ganó el FIPRESCI en Valladolid por "La lapidation de Saint Etienne", sobre la soledad de un anciano. Ahora cuenta la historia de un matrimonio y una pareja de jóvenes que tienen cosas en común aunque no lo parezca cuando empieza la película. El matrimonio acomodado está formado por Vicenç (Àlex Brendemühl), un político que aspira a ser alcalde pero cuya ambición se ve alterada cuando es acusado falsamente de abusos sexuales por parte de una joven. Su esposa, Carme (Nora Navas) está obsesionada con ser madre. No lo consigue pero de cara a su entorno social hace ver que está embarazada. Por su parte, la pareja joven vive con problemas económicos: él (Àlex Monner) estuvo a punto de formar parte de la vida de Vicenç i Carme hace años como hijo adoptivo, mientras que la joven (Joana Vilapuig) es la que conoce al marido y que le traerá problemas. La película está dirigida con certeza, los planos fuera de campo son deliberados para mostrar la incomunicación y el tipo de relación de los personajes, si bien resta naturalidad a la propuesta. Es una película que tiene contrastes: es de silencios pero tiene diálogos precisos, hay desnudos explícitos, hay cierta frialdad pero la emoción se destapa en algunos momentos. A medida que avanza el metraje, el espectador atento va entendiendo la historia y el vínculo de los personajes y el tipo de realización logra incomodarle. El final es un poco explícito por el tipo de propuesta que es, pero deja un camino de esperanza a los personajes. Está muy bien protagonizada por los actores, a los que hay que añadir a Francesc Garrido, hermano del personaje de Vicenç en una subtrama de herencia del padre. Por lo que pude observar en el pase para el público de Valladolid, parece que la película no fue muy bien recibida, quizás por tener una realización fría, pero puede ser que no muchos la entendieran bien y merece buena nota. Un servidor desde luego supo apreciar sus cualidades. Gustará a los más cinéfilos de propuestas atípicas.

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5
La arteria gélida
Carme no para de soñar con la posibilidad de ser madre. Tal es su pretensión que, en ocasiones, se viste con una prótesis para simular que está embarazada. Pero su marido Vicenç, un importante cargo del ayuntamiento que pretende opositar a la alcaldía, considera que no es el momento de ello. Por otra parte de la ciudad, Sonia se prostituye para ganar algo de dinero y sacar adelante la vida que tiene con Dani, un chaval introvertido y sin ocupación laboral. Estas son las dos líneas argumentales de La arteria invisible, película que dirige Pere Vilà i Barceló. Dos historias paralelas que, como cualquier espectador se imagina en estos casos, acabarán cruzándose.

La arteria invisible es una película fría en su forma, una frialdad que queda reflejada a través del uso de planos fijos en casi toda la película, los cuales a su vez proyectan ese gélido sentimiento que los personajes parecen poseer ante la mediocridad de sus vidas. El sexo es uno de los temas más presentes durante el relato, en varias de sus formas; como deseo, como terapia o como medio para ganarse la vida, los personajes principales y secundarios se ven directa o indirectamente afectados por esta cuestión. Su representación se expresa de manera a veces sutil, a veces explícita, pero posee una relevancia clave en el relato.

Aunque la verdadera cuestión que Pere Vilà i Barceló parece poner en relieve a través de La arteria invisible es la dualidad Dinero-Felicidad. Puedes estar podrido por dentro con independencia de lo que pese tu bolsillo; de hecho, hasta ciertos umbrales (no vamos a ser cínicos aquí) se es más feliz con algo de dinero que con mucho. La consabida oración de “el dinero no da la felicidad… pero ayuda” tiene su aplicación práctica en la película. Es difícil ser feliz cuando tu subsistencia y la de los tuyos dependen de hacer sacrificios como los que realiza Sonia, pero estar en una posición económica demasiado buena te hace querer más dinero y poder, perjudicando a un matrimonio como el de Carme y Vincenç.

Sin embargo, La arteria invisible no deja de ser una vieja historia con ciertos remedos que sirven para actualizarla a nuestros tiempos y con un buen trabajo de puesta en escena. El guión, por sí mismo, no llega a poseer la entereza que debería en ciertas escenas. Al final, queda la sensación de que se ha recorrido una gran distancia en los primeros minutos para llegar fatigado al final de la obra, que nos ofrece un desenlace abrupto. Quizá se podía haber dejado un reguero de tensión con el tema del chantaje, puesto que existían suficientes antecedentes en pantalla (las miradas lascivas de Vincenç a su secretaria, por ejemplo) como para generar la duda en el espectador en vez de zanjar la cuestión de manera tan rápida. Pero, tal vez, en esto también se deje notar ese espíritu aséptico que da sentido al film.

Algunos de estos aspectos quedan solucionados con la propia naturalidad visual de la película; otros, quedan rescatados por la presencia en pantalla de una Nora Navas que, como es habitual, no baja del notable en su interpretación. En cualquier caso, La arteria invisible es un buen acercamiento a esa perspectiva que muchas veces perdemos de vista: la vida va más allá de los propósitos que uno tenga. Todo lo que rodea a este asunto, desde la pérdida de conexión entre ambas partes de las respectivas parejas a la influencia de terceras personas, está plasmado en pantalla de manera muy calculada por su director y conforma un sólido relato que, aceptando su escaso espíritu conmovedor, permite rescatar muchas cosas interesantes en sus casi dos horas de metraje.


Álvaro Casanova - @Alvcasanova
Crítica para Cine Maldito
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