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El mensajero del amor (1971)

El mensajero del amor
Trailer
7,3
1.968
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Sinopsis
Inglaterra, principios del siglo XX. Los señores Maudsley, de la alta sociedad inglesa, han invitado a Leo, un compañero de clase de su hijo a pasar unos días de vacaciones con ellos. El recién llegado será utilizado por la hermana de su amigo para enviar cartas a su amante. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Go-Between
Duración
116 min.
Guion
Harold Pinter (Novela: L.P. Hartley)
Música
Michel Legrand
Fotografía
Gerry Fisher
Productora
EMI Films / Robert Velaise Productions / John Heyman Productions / Columbia Pictures
Género
Drama Romance Drama de época Años 1900 (circa)
8
El chico de los avisos
Tercera y última colaboración del realizador Joseph Losey (1909-84) con el dramaturgo y guionista Harold Pinter. El guión adapta la novela “The Go-Between” (1954), de Leslie P. Hartley (1895-1972). Se rueda en escenarios exteriores y naturales de Hedon (iglesia y escenas de ciudad), Thornage (juego de cricket), Melton Constable Hall (como Brandham Hall), Norwich y paisajes abiertos (Norfolk) y en los platós de Elstree Studios (Barehamwood, Inglaterra). Gana la Palma de oro de Cannes. Producido por John Heyman y Denis Johnson para EMI Films, John Heyman Productions y Columbia, se estrena en diciembre de 1970 (RU).

La acción dramática tiene lugar en el verano de uno de los primeros años de la década de 1900-09, durante varias semanas, en la mansión de campo Brandham Hall (Norwich, Norfolk). El joven Léo Colston (Guard), de 13 años, compañero de colegio de Marcus Maudsley (Gibson), de familia modesta y huérfano de padre, es invitado a pasar unas semanas de vacaciones con la familia. Pronto siente adoración por Marian (Christie), hermana de Marcus, de veinte y pocos años, con la que habla con frecuencia. Se convierte, sin pretenderlo, en mensajero de Hugh Trimingham (Fox), novio de Marian, y ésta. Más tarde hace las veces de mensajero entre Marian y Ted Burgess (Bates), que tiene arrendada la Black Farm al padre de Marian. Léo es ingenuo, manejable y listo. No sabe nada de sexo, pero siente curiosidad por el tema y desea informarse. Su preguntas directas obtienen respuestas evasivas, tanto de Ted como de Hugh. Marian es atractiva, guapa, simpática y apasionada. También es egoísta, autoritaria, impositiva y clasista. Cuando le conviene, presiona al chico abusando ostensiblemente de su superioridad.

El film suma drama, romance y crítica social. El guión sigue con relativa fidelidad la novela, describe con eficacia la sociedad aristocrática inglesa de la época eduardiana, explora sus costumbres, ideales, debilidades, intereses y decadencia, recrea el ambiente aristocrático con la ayuda de un vestuario magnífico, unos decorados espléndidos y unas interpretaciones de gran nivel. La narración se desarrolla siguiendo los recuerdos de un niño que ve las cosas con superficialidad y que no entra en el análisis de las interrelaciones de las variables que ve, pero no entiende por razones de edad y por su condición de persona ajena a la familia protagonista. Los recuerdos se evocan unos 70 años después de que ocurrieran los hechos. El que los rememora es un Léo (Redgrave), de 82 años, que contempla el pasado sin emociones y desde la lejanía que impone el paso del tiempo.

(Sigue sin “spoilers”)
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24 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
RECUERDOS TRAS LA VENTANILLA MOJADA
Excelente obra del emigrante forzoso Joseph Losey, que alcanza aquí su mejor nivel, abordando una historia acerca del fin de la inocencia infantíl, el clasismo de la Inglaterra eduardiana y los complejos mecanismos de la memoria.

El interés del argumento, sus múltiples lecturas, resultado de la brillantez del guión de Pinter, la excepcional fotografía (que aporta una luminosidad bellísima) y la perfecta adecuación de las localizaciones y el vestuario bastarían para certificar la excelencia del filme. Si a ello añadimos las magníficas interpretaciones, tanto de los actores principales como de los secundarios, no haremos sino abundar en tal impresión. Sin embargo, existe otra razón que pesa enormemente en la admiración que me provoca la película, y es la estructura narrativa, original y brillante.

Cuando comienza el filme, y aparecen los títulos, vemos de fondo un cristal mojado por la lluvia, que deja entrever una luz mortecina, propia de un día lluvioso y oscuro; no obstante, esa luz va aclarándose, ganando en intensidad, y da paso a un plano general en el que se ve la casa solariega en un día radiante de verano mientras la voz en off del protagonista inicia la narración, que ya es recuerdo. Cuando unos quince minutos después, narrada ya la llegada a la casa y presentados los personajes, se rompe la continuidad narrativa para mostrar a un hombre parado junto a un coche a la entrada de una casa, en un atardecer lluvioso y oscuro, el espectador se da cuenta de que este plano es la continuación lógica del inicial, que el cristal mojado era la ventanilla del coche, y que la luz creciente que se filtraba a través del mismo no era sino la luz de una memoria recuperada, de un recuerdo revivido. Esto es pura magia, talento verdadero, más aún cuando constatamos que la justificación de esta estructura tiene un motivo, y que el mismo es consecuente con lo que se narra acerca de la historia pasada.

Esta aguda y compleja forma de abordar la narración es un ejemplo de la cuidada planificación que aplicaba Losey a sus obras más inspiradas, en las que brilla su realización elegante, con planos muy bien compuestos y una acertada elección de los puntos de vista y de los ángulos. En el presente caso tales virtudes se ven realzadas por la ya anteriormente elogiada fotografía, a cargo de Gerry Fisher. En definitiva, una hermosa película, de obligada visión.
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16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil