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Cero en conducta (1933)

Cero en conducta
Trailer
7,4
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Sinopsis
Obra maestra donde Jean Vigo (muerto a los 29 años con tan sólo cuatro películas en su haber) retrata sus recuerdos infantiles a través de la historia de cuatro jóvenes estudiantes franceses que, sujetos a un estricto régimen escolar, deciden rebelarse contra la institución. Filme prohibido en Francia en su estreno por su presunto mensaje antipatriótico. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Zéro de conduite: Jeunes diables au collège
Duración
42 min.
Guion
Jean Vigo
Música
Maurice Jaubert
Fotografía
Boris Kaufman (B&W)
Productora
Franfilmdis. Distribuida por Gaumont
Género
Drama Comedia Infancia Colegios & Universidad Mediometraje
8
El hijo del anarquista.
Vigo es poesía pura y dura. Sus imágenes son de una tremenda expresividad (llenas de fantasía, ensueño, surrealismo...) pero no es sólo belleza lo que nos proporciona, también conocimiento en la planificación de escenas (parece mentira que hablemos de un tipo que falleció con 29 años y que sólo rodó dos documentales, un largometraje y este mediometraje). Los recursos del cine mudo están presentes en todo momento (en los gags y en la propia forma de narrar) de tal forma que el director emplea la imagen como recurso tanto puramente estético como instrumento al servicio de lo que está contando y, aunque bien es cierto que en ocasiones se aprecia cierta inexperiencia, se nota el talento que atesoraba (hay que tener también en cuenta que la cinta tuvo un escasísimo presupuesto).

La sencillez es el tono que inunda la cinta, tras ella y su dulce comicidad se esconde un antecedente directo de la película “If...” de Lindsay Anderson.

Los niños de un internado se amotinan durante una noche oponiéndose a la severidad de la institución en la que están encerrados. Un canto a la rebeldía, al anarquismo, a la libertad y una entrañable mirada a la infancia.
Para siempre quedará la pelea de almohadas y el desfile a cámara lenta de los niños, unas imágenes que ocupan ya un lugar destacado en la historia del cine, igual que el último plano, una extraordinaria forma de representar ese amor a la más absoluta y feliz libertad de la niñez, único momento en que somos de verdad libres. Vigo vivió en un internado y eso se nota en la nostalgia con que recrea la vida de estos niños y la virulencia de su experta visión sobre estos centros (y digo virulencia ya que a pesar de su aparente ingenuidad, al menos actualmente puede parecer ingenua, fue una obra prohibida por las autoridades francesas).

Homenajeado por Truffaut en los 400 golpes años más tarde, el espíritu libre de esta película sigue siendo a día de hoy de un extraordinario vigor, no es de extrañar la influencia en los directores más vanguardistas de los 60 y el prestigio del que disfruta actualmente.
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69 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
ESCOLARES AMOTINADOS
A un siniestro internado regresan tras las vacaciones varios escolares uniformados. Con ellos se incorpora el nuevo vigilante, poco identificado con su trabajo. Descubre enseguida los preparativos de un complot estudiantil pero hace la vista gorda muy contento.
Antes de concluir su corta vida (29 años), Jean Vigo le ajustó las cuentas a la institución pedagógica con esta vitriólica y frontal burla del principio de autoridad, encarnado por el personal docente: el director es un enano de voz aflautada; el supervisor general, un lunático (atención a su mímica); el profesor de ciencias, un sobón que acosa a Renèe, el alumno melenudo.
Bajo bandera pirata, el motín ácrata se cuece, y tampoco las instituciones militar y clerical están a salvo del escarnio. Este mediometraje estuvo por ello censurado hasta después de la Segunda Guerra Mundial.
El rasgo combativo se combina en la película con ráfagas poéticas, destacadamente la conocida guerra de almohadas, la nevada de plumón cayendo a cámara lenta en el dormitorio del internado.
Cine de expresión vigorosa, teñido del dadaísmo y el surrealismo en la vanguardia de la época, incluye un experimento de dibujo animado, resuelve algunas dificultades luminotécnicas en escenas nocturnas, y se mueve siempre en lo satírico.
Todo ello rodado de principio a fin con un potente motor libertario.
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39 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil