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Amarga victoria (1939)

Amarga victoria
Trailer
7,2
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Sinopsis
Judith Traherne (Bette Davis) es una joven vivaz y entusiasta, con muchos planes de gozarse de la vida, quien de pronto descubre que sufre de un tumor cerebral de delicado pronóstico. Rebelde e incapaz de aceptar órdenes de nadie, la chica llega a manos del neurocirujano Frederick Steel (George Brent) quien deberá persuadirla para que acepte la delicada operación. Entre tanto, sus corazones comenzarán a sentirse cerca, demasiado cerca. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Dark Victory
Duración
104 min.
Guion
Casey Robinson (Obra: George Emerson Brewer Jr, Bertram Bloch)
Música
Max Steiner
Fotografía
Ernest Haller (B&W)
Productora
Warner Bros. Pictures / First National Pictures
Género
Drama Romance Enfermedad
8
Potente y atípico melodrama clásico
Film en b/n, realizado por Edmund Goulding. Se basa en una obra de teatro de George E. Breweer Jr. y Bertramn Bloch, cuyos derechos adquirió la Warner a instancias de Bette Davis. Se rodó en San Fernando Valley (LA) y en los Estudios Warner (Burbank). Se estrenó el 22-IV-1939. Fue objeto de un "remake" mediocre, "Horas robadas" (1963), protagonizado por Susan Hayward.

La acción tiene lugar en Long Island (NY) y en una casa de campo de Vermont, localidad próxima a Boston, a lo largo de casi un año, en 1938/39. Narra la historia de Judith Traherne (Bette Davis), rica y agraciada, de 23 años, aficionada a las fiestas y a los caballos de carreras, de caracter independiente y voluntariosa. Indispuesta, se pone en manos del neurocirujano Frederick Steele (George Brent), de quien se enamora. Pese al mal pronóstico de la enfermedad, se casan y se trasladan a Vermont, donde ella apura las posibilidades de felicidad, mientras él investiga la curación de los tumores cerebrales.

La película relata un amor sin futuro entre un neurocirujano y una joven rica, alegre y jovial, operada de un tumor cerebral, consciente de la proximidad de su final. Con buen ánimo utiliza todos los medios a su alcance para compartir con alegría el tiempo de que dispone con el marido y con su mejor amiga y secretaria, Ann King (Geraldine Fitzgerald). La posibilidad de afrontar la muerte inminente con espíritu de lucha, presencia de ánimo y apostando a favor de no darse por vencido antes de tiempo, deviene el eje del realto. La vida vale tanto la pena que hay que aprovecharla con intensidad y sin desmayo hasta el último momento. "Carpe diem" es la expresión que se utilizó en la vieja Roma para indicar que la vida hay que aprovecharla día a día, con ahínco, tanto para la felicidad, como para el amor, la amistad y el trabajo. Hay que ayudar a la voluntad con apoyos firmes, por ello Judith cambia el ajetreo y la superficialidad de las fiestas con los amigos, por el entorno de sosiego y contacto con la naturaleza de la casa de Vermont. La película constituye una obra atípica dentro de la producción de Hollywood del momento por su temática y desenlace. Establece una soberbia exaltación de la fortaleza de una mujer correosa y lúcida.

La música, de Max Steiner, refuerza los momentos de alegría, sorpresa, decepción, desesperanza y firmeza. La fotografía, de Ernest Haller ("Jezabel", 1938), es clara y luminosa, combina grises moderados con contrastes intensamente oscuros, acompañados siempre de blacos francos (camisa, pañuelo, paredes, etc.). Se beneficia de una excelente iluminación. El guión centra en Judith la narración, que conserva un ligero sabor teatral. La interpretación de Bette Davis es una de las mejores de su carrera. Destaca la presencia de H. Bogart y R. Reagan. La dirección crea, con habilidad y discreción, una obra conmovedora y sincera.

Película emblemática del género melodramático de la etapa clásica. Obtuvo un gran éxito comercial.
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32 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Uno de los melodramas mas potentes de la historia
Desde luego estamos ante una película que nunca pasará de moda porque es real como la vida misma. Es actual aunque hayan pasado casi 70 años desde su estreno. Llega al corazón como pocas y hace que sus 100 minutos pasen en un suspiro.
La película es como una diana en la que Bette Davis está en el centro y todos los demás personajes giran a la misma altura alrededor de ella. Pero ese centro de la diana es grandísimo comparado con el resto. Bette lo ocupa todo. Nunca la vi mejor. Insuperable, versatil y bellísima como pocas veces.
La fotografia auténtica y aunque el tema sea un poco manido, supera a cualquier otra película del mismo tema (por ejemplo:"Love Story") simplemente por la calidad de actores, director y desarrollo del guión.
Para mí una auténtica obra maestra que no pudo llevarse el Oscar en su tiempo por culpa de "Lo que el viento se llevó"
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14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil