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Viñas de ira (1940)

Viñas de ira
Trailer
8,3
21.542
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Sinopsis
Tom Joad (Henry Fonda) regresa a su hogar tras cumplir condena en prisión, pero la ilusión de volver a ver a los suyos se transforma en frustración al ver cómo los expulsan de sus tierras. Para escapar al hambre y a la pobreza, la familia no tiene más remedio que emprender un larguísimo viaje lleno de penalidades con la esperanza de encontrar una oportunidad en California, la tierra prometida. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Grapes of Wrath
Duración
129 min.
Guion
Nunnally Johnson (Novela: John Steinbeck)
Música
Alfred Newman
Fotografía
Gregg Toland (B&W)
Productora
20th Century Fox. Productor: Darryl F. Zanuck
Género
Drama Pobreza Gran Depresión Vida rural (Norteamérica) Drama social Road Movie
Grupos  Novedad
Adaptaciones de John Steinbeck
10
MAGISTRAL CRÓNICA DE UNA HISTORIA ETERNA
¿Alguien dijo por ahí que John Ford fue un carca dedicado al género machista del western?.

Pues bien, nos encontramos ante una de las obras más socialmente comprometidas en la historia no sólo de la literatura (gracias a la inestimable colaboración del autor de la obra epónima, John Steinbeck), sino de la cinematografía mundial, por delante o al mismo nivel de autores como Eisenstein o Visconti.

Uno de los mejores papeles encarnados por Henry Fonda sin lugar a dudas, y una de las mejores y más convincentes interpretaciones en la historia del celuloide.

Tom Joad emerge en la pantalla por los áridos desiertos de Oklahoma camino de casa, al igual que lo hiciera Travis en la obra de Wim Wenders; Paris, Texas.

La diferencia radica en que al contrario que con Travis (Harry Dean Stanton), con Tom Joad sí sabemos lo que sucede. Acaba de salir de la cárcel bajo la condicional por homicidio (prodigiosa escena inicial en la que Fonda nos brinda todo un alarde de contención interpretativa).

Como el personaje de Wayne en centauros del desierto (Ethan), Joad encuentra que en su pueblo no queda NADA ni NADIE. El tempestuoso tiempo impide las cosechas en régimen de aparcería, por lo que los verdaderos propietarios de las tierras, las sociedades cooperativas agrícolas se quedan sin financiación por parte de los bancos.

Por el camino Ford nos narra a través de su asombrosa técnica y maestría habitual y siguiendo de manera fidedigna la obra maestra de Steinbeck la penosa historia de continua lucha por la supervivencia, la identidad y la pertenencia no sólo a un lugar sino a lo material como privativo de uno mismo.

Al final, hartos de las incipientes y opresivas maneras capitalistas, nuestros protagonistas, se dan cuenta de que California no es la panacea. Recoger melocotones está bien para los que no tiene nada, pero como diría Casey (el peculiar predicador reconvertido a lider del agit pop obrero), si "unimos nuestras fuerzas haremos presión y nuestra dignidad se verá fortalecida...".

Todo se resume en las inolvidable frases que Tom Joad refiere a su madre antes de partir por última vez: "... Allí donde haya un policía pegando a un muchacho, allí donde un recién nacido llore porque tiene hambre, allí donde haya una lucha contra la sangre y el odio en el mundo, mírame allí mamá porque allí estaré.
Allí donde haya alguien luchando por asentarse en algún lugar, o por un trabajo decente o una mano amiga, allá donde haya alguien que luche por la libertad, míra en sus ojos mamá porque allí estaré yo...".

Magnífica también como siempre la fotografía del maestro Tolland.

Parece como si el espacio temporal durante el que se desarrolla la película no hubiera pasado...En pleno siglo XXI aún andamos con las mismas historias y los mismos personajes...

Inmigración, racismo, desconfianza hacia lo de fuera, precariedad en el trabajo, insolidaridad....Reflexión algo está pasando y no hemos actuado.
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179 de 197 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
No es Germinal. Es en blanco y negro.... Y es de John Ford.
Porque ante determinadas críticas me quedo petrificado. No se habla de valores cinematográficos, sino del guión. Es decir, hay gente que prefiere asistir a un mitin político que ver buen cine, el que sea, provenga de donde provenga. El problema es que la demagogia sólo convence al ya converso, el resto no puede sino reaccionar al lavado de cerebro con una sonrisa. Se critica esta peli porque en ella no intentan cambiar la sociedad. Falta el manierismo de los buenos y malos, el heroe enfrentado al mundo cual rambo con rastas. Se hecha de menos que aparezca un superman combatiendo el mal, o el capital, o lo que sea. pero que lo combata. Y un final tipo vivieron felices y comieron perdices, o floreció la revolución y se quedó entre nosotros, amén. Cuanto más simple y más clarito, mejor. Sin complicaciones que den para pensar.

Grandiosa película de ford, que lleva al cine una novela de Steinbeck. No hay grandes heroes que cambian el mundo, porque no existen en la obra (ni en la realidad) por eso nos es tan cercana y actual, lo otro es cosa del subconsciente pajero de los políticamente adeptos.

Lo único real e invariable es la gente que sufre. Y Ford acierta de pleno al encarar lo difícil, hacer cine de sentimientos, y no acabar de forma almibarada ni panfletaria. Tres pimientos le importaba al irlandes el mitín. Por eso convierte una obra formalmente marxista (la novela) con personajes, ahí si, alienados, en una película humanista, que le llega a todo el mundo, con gentes que a pesar de todos los pesares, no han perdido todavía su condición humana y su dignidad de personas. Por eso no intentan cambiar nada. Sólo quieren ser felices y vivir en paz. Como todo el mundo, que coño.

A la crítica anterior, recomiendo la visión de Octubre. Excelente película. Claro que, maniquea, y demagóga (que lo es y mucho). Supongo que en ese sentido el guión si hará feliz a las mentes simples, todo clarito; buenos, malos, etc. Pero para mí si es una gozada disfrutar de Eisenstein detrás de la cámara. Una pena que por lo visto, mucho crítico ideologizado no pueda disfrutar de una película de Ford y de otra de Eisenstein, por ser incompatible con el gusto doctinario (de los unos o de los otros). Con lo que se admiraban mutuamente. Claro, ellos eran inteligentes. Y además sabían de cine. Los dos mejores.
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87 de 111 usuarios han encontrado esta crítica útil