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Cafarnaúm: La ciudad olvidada (2018)

Cafarnaúm: La ciudad olvidada
Trailer
7,7
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Sinopsis
Ante un tribunal, Zain, un niño de 12 años, declara ante el juez. -¿Por qué has demandado a tus propios padres? -Por darme la vida.
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Líbano Líbano
Título original:
Capharnaüm
Duración
126 min.
Estreno
15 de febrero de 2019
Guion
Nadine Labaki (Historia: Labaki Jihad Hojeily)
Música
Khaled Mouzanar
Fotografía
Christopher Aoun
Productora
Coproducción Líbano-Estados Unidos-Francia; Les Films des Tournelles
Género
Drama Pobreza Infancia
9
Una mirada desoladora a los suburbios de Beirut
Asistí a la proyección de Cafarnaúm de la directora libanesa Nadine Labaki, dentro de la sección informativa de la la Mostra de Valencia, Cinema del Mediterrani. Tenía cierta expectación por verla dada su premio del Jurado en Cannes 2018 y por sus películas anteriores, sobre todo Caramel, aunque alguna crítica leída después de los honores recibidos en Francia hizo que me impusiera una cierta cautela. Innecesarios, pues la película la considero impresionante.

Se trata de una producción muy dura pero bellamente filmada. Nos narra la vida de un chaval de Beirut, de unos 12 años, y cómo se desenvuelve en un ambiente de explotación infantil en varios ámbitos: familiar, laboral, social... Con algún momento en apariencia de documental, la trama discurre en la triste realidad de los suburbios de la capital libanesa vista a través de los ojos del joven Zain, aunque lo primero que sabemos de él es que quiere denunciar a sus padres por haberle traído al mundo. Y lo hace desde la cárcel y ante un juez. Ahí es cuando empieza la narración, en flashbacks, de su historia: la miseria económica y moral que le rodea y que a veces nos desespera y nos revuelve las tripas .Espeluznante.

El film es crítico con las tradiciones en un país de grandísimos contrastes: con los niñas como víctimas, con casamientos consentidos entre familias para quitarse una boca que comer; o con el rol que hombres y mujeres "deben" ocupar según se supone que es su lugar en esa sociedad, y que mediante las desgarradoras declaraciones de los padres pasas de la repulsión a la lástima infinita; o las situaciones que potencian la desesperación, la pobreza o la bajeza de algunas personas, siendo presa fácil de mafias y explotadores varios. Vomitivo.

También pone el dedo en la llaga a la hora de valorar la dignidad del ser humano independientemente de si tienes papeles o de dónde provengas o cuál sea tu situación. Hay un momento en que da igual que seas libanés o extranjero (por cierto, a veces olvidamos que hay inmigrantes sin papeles en todos los países del mundo, incluidos los del tercer mundo o en vías de desarrollo y en las condiciones en que viven). Tener un papel que indique quién eres puede decidir tu vida, aunque los sentimientos y actos de compasión o ayuda son independientes de tu edad, tu condición o tu nacionalidad. Y eso, que es la base de lo podía considerarse humanidad, es olvidado muchas veces por este mundo tan asquerosamente burocratizado.

La banda sonora de Khaled Mouzanar (cónyuge de Labaki y que colaboró también en sus películas anteriores) me parece excelente. Potente y desgarradora, las melodías refuerzan emocionalmente los momentos más duros del film, en el que no hacen falta palabras y la desesperación te pone un nudo en la garganta y te acogota el alma.

Hay quien ha acusado a la directora de recrearse en la "pornomisera" infantil de su país, de hacer un "Slumdog Millionaire" más duro y a la libanesa o situarse en una posición moral superior al acusar de ciertas prácticas del Beirut más pobre a la propia gente que puebla esos barrios de la ciudad, como si fueran directamente culpables de la sobrepoblación y su falta de recursos. Tampoco ha gustado que se incluyera ella misma en un papel muy secundario, de abogada de Zain, y por tanto dando a entender que se posicionaba como acusadora de esas prácticas. Sin embargo creo que es una película valiente y sensible, que consigue tirarnos a la cara una realidad de países de nuestro entorno mediterráneo y que explicaría lo que mucha gente busca cuando llega a las fronteras de Europa: dignidad, oportunidades para llevar una vida decente.

Nadine Labaki consigue transmitirnos una imagen de este duro mundo de forma sincera, sin endulzamientos ni justificaciones basadas en la tradición. Lo hace de una forma abierta y sin artificios, un puñetazo en la mesa, una ventana abierta a una realidad, que aunque giremos la cabeza, sigue estando presente. Y quizá ese sea el gran éxito de su realización, que a pesar de hacer que nos revolvamos en nuestro mullido asiento esperamos ansiosos el desenlace final,con la esperanza de que no sea tan terrible. Con alguna situación tragicómica la directora nos va haciendo digerir la tragedia aunque el final, quizá un punto "naive", nos suaviza la sensación que nos acongoja en todo el metraje. Como el último plano, donde el joven Zain, el protagonista, nos regala su única sonrisa en la película, pues se está haciendo su primer documento de identidad y no su certificado de fallecimiento.
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25 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Crítica de Cafarnaúm por Cinemagavia
Un ejercicio magistral de interpretación

Labaki está paseando por medio mundo a Zain Al Rafeea, el joven actor sirio que ofrece una lección magistral de interpretación pese a su corta edad. Su personaje emociona hasta a las personas más impasibles, viviendo un maltrato hacia su propio individuo que roza lo excesivo. Aún así, la directora con alta probabilidad es bastante delicada con respecto a lo que sucede en verdad en Oriente. Si bien es cierto que el filme sí que está siendo bastante laureado entre la crítica especializada, es sorprendente que el nombre del joven actor resuene tan poco fuera de los círculos cinematográficos más especializados. Este hecho ocurre al igual con otros papeles en películas internacionales de 2018, como el del actor Victor Polster en el filme belga Girl. Hay que seguir luchando porque el cine internacional importe más que el de un único país.

Otra interpretación sublime es la de Yordanos Shiferaw, la actriz etíope cuyo personaje es conmovedor, en la búsqueda de una vida mejor fuera de su país de origen, y está lleno de complejidades. La relación creada entre ella, Zain y su propio hijo señala que a veces las familias no son sólo las personas de sangre directa, como muy bien demostraba este año también la japonesa Un asunto de familia.

Líbano y los problemas sociales

Labaki es valiente retratando la realidad de Líbano en el contexto de Oriente Próximo, un país anclado en el pasado. A pesar de que precisamente ha creado polémicas por su posible sensiblería fácil o el maltrato constante hacia los personajes, el filme sólo representa la molesta situación de mucha gente que gran parte de Occidente no quiere ver.

Pese a lo complicado de mostrar las miserias de un país en subdesarrollo, la realizadora libanesa intenta exculpar a su población de ciertos actos. La sociedad se ve empujada a ser como es debido a su forma de criarse. De igual manera, refleja multitud de denuncias sociales que las ONGs mundiales y muchos organismos vienen denunciando durante décadas. Entre estas nos encontramos los matrimonios concertados con menores de edad, la falta de escolarización, la explotación infantil, la violencia, las drogas, las trata de esclavos, la inmigración ilegal, las condiciones infrahumanas de vida… Verdades muy crueles mostradas al milímetro y que incomodan a muchas personas, que prefieren seguir cegadas ante lo que sucede.

Cafarnaúm está intrínsecamente ligada al drama de las guerras y de las cárceles. La sociedad libanesa vive sumida en un bucle de autodestrucción aupada por décadas de violencia en el país. Una vida con la que los ciudadanos se han criado durante su infancia y juventud. Niños que ahora son adultos pero postergan sus aprendizajes en sus propios hijos.

Pena y gloria

Pese a que la película está ganando mucho reconocimiento en festivales, premios y tiene una opinión profesional internacional favorable, es fácil escuchar críticas que la acusan de pornografía emocional. Si bien es cierto que Labaki castiga a los personajes hasta el extremo, no deja de ser la propia realidad que ella misma ha vivido. Un filme de denuncia necesario, hecho por una mujer y exigiendo el derecho de la defensa de la infancia, de las féminas y de los inmigrantes en Líbano.

La película fue presentada con largos aplausos entre los asistentes del pasado Festival de Cannes. De la misma manera, la cinta fue muy laureada en el Festival de San Sebastián, donde se quedó a una décima de conseguir el premio de público, que finalmente recayó en Un día más con vida. Posteriormente, Cafarnaúm ha sido nominada a diversos premios internacionales, como los Oscars, los Globos de Oro, los Bafta... Si bien es cierto que este año el cine de Europa, Asia y Latinoamérica ha sido muy bueno y películas como Cold War, Roma o La Favorita están cosechando todo el éxito internacional. No obstante, la directora oriental sitúa el cine de Líbano una vez más en el ojo internacional gracias a Cafarnaúm, con una mezcla de crítica social, realismo dramático y lucha por los derechos sociales.

Libreto oriental efectista

No se puede pasar por alto la excepcional fotografía del filme, basada en un toque verosímil en todo momento, así como la música con ritmos orientales y protagonista también en todo el largometraje. No es la primera vez que Labaki goza de tanta fama, pues el éxito la precede con ¿Y ahora adónde vamos? y Caramel. Este filme se produce bajo la producción de su marido Khaled Mouzanar, que aparte se encarga de la música.

El dramatismo de Cafarnaúm hace que la longitud de la cinta de 120 minutos pueda llegar a resultar pesada en algún momento. Sin embargo, el desarrollo de la misma funciona a la perfección, llevando al espectador donde la misma Labaki quiere. Esto hace que en los momentos álgidos sea imposible no sentir pena e incluso derramar alguna lágrima. Salir deprimido y pensativo del visionado no es una opción. Este mezcla de sentimientos sólo lo consiguen las grandes películas.

Conclusión

Cafarnaúm es una cinta real, cuidada, crítica y que denuncia cómo es la dura infancia de los niños y las niñas en Líbano: las condiciones de vida, la violencia, el trato a la inmigración… Nadine Labaki dirige excepcionalmente una vez más una cinta donde da a conocer a dos sublimes actores: el joven sirio Zain Al Rafeea y la etíope Yordanos Shiferaw.

Pese a que algunos se han mostrado críticos por su excesividad, el filme es enternecedor, efectivo y necesario. ¿El resultado? Multitud de premios y reconocimientos y entrar en la lista de las mejores películas de Oriente Próximo de las últimas décadas, coronada por directores como el iraní Asghar Farhadi y poca presencia aún de mujeres. Sin duda, la realizadora libanesa aún tiene muchos más regalos que ofrecernos, pues ya nos lo ha demostrado con su corta pero fructífera carrera.

Escrito por Miguel Ängel Romero
https://cinemagavia.es/cafarnaum-critica-pelicula/
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17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil