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Strangers May Kiss (1931)

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Sinopsis
Lisbeth es una mujer moderna que piensa que el matrimonio está pasado de moda. Ella tiene dos hombres en su vida, Steve, que quiere casarse con ella y Alan, que quiere que viaje con él. A pesar de todas las advertencias de sus amigos y familiares, Lisbeth va a México con Alan, donde ella es feliz hasta que descubre que él tiene una esposa en París... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Strangers May Kiss
Duración
81 min.
Guion
John Meehan (Novela: Ursula Parrott)
Fotografía
William H. Daniels (B&W)
Productora
MGM
Género
Drama Romance Drama romántico
9
ELOGIO A LOS ACTORES
Comedia romántica de carácter frívolo y desenfadado que zigzaguea entre los requiebros del galanteo en un ambiente sofisticado y cierta tendencia a la perspectiva social.
Su pulso narrativo es muy ágil, la historia fluye con mucha espontaneidad y G. Fitzmaurice realiza un auténtico ejercicio de frescura expositiva.
Y los tintes dramáticos de la acción ocupan su lugar como perfecto contrapunto en el contexto general de la filmación.
Pero llama la atención, sobre todo, la magnífica interpretación de los protagonistas, sus excelentes dotes de comunicación -hay que destacar a N. Shearer, sobre la que recae gran parte del peso de la obra- y esa admirable capacidad para resultar absolutamente convincentes en todas las situaciones propuestas por el guión.
La película se estrenó en 1931 y en la actualidad sigue siendo un ejemplo de rigor interpretativo.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Las tonterías de la libertad
El cine Precode es más adulto que el del Hollywood más convencional, pero no por ello más progresista. A veces, incluso, el mensaje conservador que se introduce en la película se vuelve más virulento, por la propia mecánica hipócrita del discurso: se describe con cierto detalle (por afán sensacionalista) un comportamiento irregular, ilegal, insano o, como en este caso, sencillamente lascivo, promiscuo, para al final hacer que los personajes se desdigan y se complazcan en encontrar la plácida senda de la convencionalidad, como sucede aquí, en que la protagonista (Norma Shearer) abjurará en cierto momento de su vida alegre en favor del compromiso matrimonial pues dice haberse dado cuenta de “lo vacía y boba que es la libertad”. Narrativamente, la película tiene una primera mitad bastante pantanosa y una segunda más movidilla, pero, desde luego, su interés no está en el argumento. Entre los rostros conocidos que asoman sólo unos minutos está el de la cosmopolitísima española Conchita Montenegro (caracterizada casi como nativa fogosa y molesta ante uno de los galanes del film) y un jovencísimo Ray Milland.
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