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Almas en el mar (1937)

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Sinopsis
En 1842, dos miembros de la tripulación de un barco que transporta esclavos intentan salvar sus vidas tras verse atrapados por un motín y un tremendo huracán que azota la embarcación. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Souls at Sea
Duración
87 min.
Guion
Grover Jones, Dale Van Every
Música
Milan Roder, W. Franke Harling
Fotografía
Charles Lang (B&W)
Productora
Paramount Pictures
Género
Aventuras Aventuras marinas Esclavitud Siglo XIX
7
Michael Taylor
Film de aventuras en el mar realizado por Henry Hathaway. El guión, de Grover Jones y Dale Van Every, desarrolla un argumento original de Ted Lesser. Se rueda en Paramount Studios (Hollywood, L.A., CA), durante los primeros meses de 1937, como respuesta de la productora al éxito de “Rebelión a bordo” (Lloyd, 1935), de la MGM. Es nominado a 3 Oscar (música, dir. artística y asistente del director). Producido por Adolf Zukor, Henry Hathaway y Grover Jones para la Paramount, se proyecta en sesión de preestreno el 9-VIII-1937 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en el Atlántico, Liverpool y Filadelfia, en 1842, 19 años antes del inicio de la Guerra Civil Americana (1861-65). El piloto de la marina Michael “Nuggin” Taylor (Cooper) y su amigo Powdah (Raft) viajan a bordo del “Blackbird”, una de las naves dedicadas al comercio de esclavos entre la costa de Gabón y el río Ogüé, en África, y los puertos caribeños de La Habana, Savannah y otros. Forma parte de una flota ilegal de barcos negreros controlados por el capitán Paul M. Granley (Fields) y los suyos, perseguidos por fragatas británicas de patrulla. Taylor es un personaje locuaz, cultivado, aficionado a la lectura de Shakespeare, aventurero y de convicciones antiesclavistas. Powdah es rudo, mujeriego, leal, sentimental y de buen corazón. Las posiciones esclavistas se hallan ancladas en personajes tan diversos como terratenientes, comerciantes (Pecora), armadores, abogados y militares (Stanley Tarrynton).

El film suma acción, aventuras, romance, drama, misterio, catástrofes y esclavitud. La acción se sitúa entre la abolición por parte de la Gran Bretaña de la esclavitud en 1833, en virtud de una disposición que entra en vigor en 1838, y la abolición de la misma por parte de los EEUU en 1863, en plena Guerra Civil. En España la esclavitud es abolida en 1837, pero el comercio libre de esclavos se mantiene en Cuba hasta 1880 (reinado de Alfonso XII). La Habana fue sede de un importantísimo mercado de esclavos africanos lo largo de tres siglos (XVII-XIX).

La película sobresale por su vigor narrativo y la sucesión de situaciones extremas que enlaza (motín a bordo, incendio de una nave, naufragio, asalto del bote salvavidas, castigos corporales espectaculares, juicio público ...). La interpretación de Gary Cooper y su imponente presencia (medía 1,90 cm. de altura) llenan la pantalla de eficiencia, serenidad, buen hacer e intervenciones convincentes. Para dar brillantez al relato, Hathaway hace construir en plató dos barcos similares, cuyo uso combina con el recurso de unos espléndidos efectos visuales. La historia se centra en la lucha entre el bien y el mal, que se plantea como enfrentamiento entre quienes defienden el esclavismo y los que lo rechazan. La lucha se desarrolla de modo disimulado, con engaños y sordina. El servicio a una causa justa y las convicciones humanitarias se enfrentan a la cerrada defensa de los grandes intereses económicos.
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19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
LA ARMONÍA DEL BALANCE
La película comienza con un trámite de carácter judicial en el que se sustancian los extremos de una historia poderosa, compleja y de una enorme intensidad emocional que posee derivaciones románticas y un fuerte calado social.

Luego todo marcha sobre ruedas.
H. Hathaway maneja los hilos del dramatismo como un ambicioso proyecto cinematográfico y cuenta la historia aportando los detalles que en cada momento conviene, ajusta los tiempos a la envergadura de cada trama y consigue siempre ese equilibrio tan difícil entre la acción y los diálogos.
Así el balance posee plena armonía y el espectador percibe credibilidad, coherencia formal y solvencia en el contenido.
Hay que reconocer que disponer de la colaboración de G. Cooper y de G. Raft ayuda mucho.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil