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Malas tierras (1973)

Malas tierras
Trailer
7,4
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Sinopsis
Dakota del Sur, 1959. Cuando el rebelde Kit Carruthers (Martin Sheen) conoce a la joven de 15 años Holly Sargis (Sissy Spacek), decide dejar atrás su mediocre vida y alcanzar el triunfo sea como sea. Pero tras un trágico incidente, ambos jóvenes se convierten en fugitivos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Badlands
Duración
95 min.
Guion
Terrence Malick
Música
George Tipton
Fotografía
Brian Probyn, Tak Fujimoto, Stevan Larner
Productora
Warner Bros. Pictures / Badlands Company / Jill Jakes Production / Pressman-Williams
Género
Drama Cine independiente USA Vida rural (Norteamérica) Años 50 Crimen Basado en hechos reales Película de culto
9
Malick, capítulo aparte en el cine contemporáneo.
La primera muestra del genio de Terrence Malick, contiene las claves y características que definirán buena parte de su corta pero imprescindible obra. Fuerza visual, fotografía preciosista, imágenes que son pura poesía.
Esta película está llena de ellas; el incendio de la casa, la visita a la mansión del hombre rico, Kit con el rifle a la espalda mirando perplejo el espectáculo de la llanura bajo la Luna...
Una visión de América cercana a la de pintores realistas como Hopper y Wyeth, con sus casas de listones blancos de madera y llanuras desoladas bajo cielos infinitos e implacables. Con unos personajes que pueden cometer crímenes y actos brutales, de los que no se les culpa ni se buscan sus motivaciones. Porque detrás de un asesinato puede no existir ninguna razón para cometerlo, y eso lo hace más inquietante y terrible.
A Malick sólo le interesa la mera exposición de los hechos, y ahí reside precisamente el tremendo magnetismo de su obra. No hay que intentar comprender sus películas exclusivamente por la vía de la razón, debemos dejar que nos entren por los sentidos y la sensibilidad. Si lo conseguimos, la experiencia puede ser única.
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123 de 134 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
SOBRIA OBRA MAESTRA
En esta su ópera prima, el talentoso y poco prolífico Terrence Malick, imprime su sello característico, esto es, énfasis en la sobria belleza de las cosas y de la naturaleza en particular.

Las influencias Fordianas son más que evidentes, tanto en ésta su ópera prima como en la siguiente Días de Cielo.

Una fotografía de tonos lánguidos casi crepusculares que retrata con maravillosa sencillez, belleza y sobriedad la dureza de un mundo al regazo de la poderosa y portentosa madre naturaleza.

La simetría de los planos, la profundidad de campo, y en definitiva la maestría con la que este talentoso cineasta imprime a sus obras de un tono y tinte lírico-poético, nos hacen concluir que estamos ante uno de los directores más importantes del Holywood contemporáneo.

Aquí como en Días de Cielo, es una voz en off femenina la que sirve de hilo narrativo, cual fotograma de una película muda narrada por los típicos pantallazos de párrafos explicativos.


En este caso es Holly (Sissy Spacek), una cría de 15 años quien narra en todo momento sus sensaciones a lo largo de su vida, desde que emigra con su padre (un tipo dedicado a la ilustración de carteles publicitarios, de carácter desconfiado, y rictus adusto) desde Texas,y huyendo de los traumáticos recuerdos de una madre y esposa muerta a consecuencia de la pneumonía, hasta un apacible, mundanal y cateto lugar de provincias en Oklahoma (Rapid City).

Allí un tipo sin mucho oficio ni beneficio en la vida,Kit (interpretado maravillosamente por Martin Sheen), inmerso en una resaca de desidia y abulismo permanente, y de increíble parecido con James Dean pronto entra en contacto con Holly.

Comienza aquí un largo y doloroso periplo nihilsta juntos, a modo de road movie, pero llena de intensos momentos mágicos que bloquean tus sentidos hasta el paroxismo más celestial.

Como dice Holly casi al inicio de la cinta: "...poco podíamos imaginar lo trágico que pasaríamos desde un pueblecito tan cateto como Rapid City(Oklahoma), hasta las malas tierras de Montana...".

Maravillosos momentos para el recuerdo estos chicos bailando al ritmo de Nat King Cole en su propia y autárquica comuna hippilonga en las ramas de los árboles de Oklahoma, en casas con paredes hechas de tamarisco y suelos de mimbre...

Lanzando al aire globos rojos de la época en que Kit recogía la basura antes de ser cowboy marcador de ganado vacuno, que servían para elevar cajas de pandora conteniendo recuerdos imborrables de su loca experiencia juntos....

Y sobre todo poesía en imágenes...

Las de este fenomenal maestro que nos brinda aquí una maravillosa experiencia visual para deleite sensorial, al ritmo de la "música poética" hecha para la ocasión por Carl Orff y Kunild Keetman.

I M P R E S C I N D I B L E.
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67 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil