arrow

El relojero de Saint Paul (1973)

6,6
345
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
En el distrito de Saint-Paul, en Lyon, Michel Descombes, un relojero de mediana edad, lleva una tranquila y aburrida vida de soltero en compañía de Bernard, su hijo adolescente. Abandonado por su mujer muchos años antes, ha criado a su hijo sin ayuda de nadie. Pero la ordenada vida del relojero cambia el día que recibe la inesperada visita de la policía para darle una mala noticia. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
L’horloger de Saint-Paul (The Clockmaker of St. Paul)
Duración
105 min.
Guion
Bertrand Tavernier, Jean Aurenche, Pierre Bost (Novela: Georges Simenon)
Música
Philippe Sarde
Fotografía
Pierre-William Glenn
Productora
Lira Films
Género
Drama Crimen
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Georges Simenon
5
El controvertido inicio de Tavernier
A mediados de los años 50’, los críticos de la revista francesa “Cahiers du cinéma” –en especial François Truffaut–, comenzaron a repudiar buena parte de las películas francesas que se hacían en aquella época, acusándolas de ser burdas adaptaciones de novelas y de anteponer el carácter literario al cinematográfico. Truffaut, principalmente, acusaba a los guionistas Jean Aurenche y Pierre Bost de ser los responsables de tal agravio, por ser continuas sus colaboraciones en adaptaciones de novelas al cine, de la mano de directores reputados como Marcel Carné, Claude Autant-Lara, Jean Delannoy o René Clément.
Es por eso, que resulta tremendamente insólito que un crítico de la misma revista que los que formaran la “nouvelle vague”, en su primer largometraje fuera empujado a colaborar en la elaboración del guión con estos dos guionistas tan alejados del cine promulgado desde “Cahiers du cinéma” veinte años atrás. Es decir: tal elección se trata de una auténtica provocación y supone, en cierto modo, un rechazo hacia los planteamientos provocadores –y casi revolucionarios– de sus antecesores.
Pese a que en un principio Bertrand Tavernier había pensado en colaborar con Michel Mohrt, Louis Guillaux, Pascal Jardin y Michel Audiard, finalmente optó por los veteranos guionistas Aurenche y Bost para adaptar la novela de Georges Simenon, “El relojero de Everton”.
Sin embargo, la adaptación transcurre en Lyon, ciudad natal de Tavernier. Y, seguramente, aunque el hecho de conocer ya de antemano la polémica colaboración en el guión ha supuesto que contemplara la película con la lupa aún más alerta si cabe, pienso que “El relojero de Saint-Paul” tiene muchas coincidencias con los trabajos anteriores de la célebre pareja de guionistas: los diálogos son un tanto torpes y el ritmo de la película es algo insignificante.
La ópera prima de Tavernier me recuerda al cine del suizo Alain Tanner, además de por poseer una estética similar, originalidad y talento, en que en su momento pudo tener algo de chispa (obtuvo los premios “Louis Delluc” y el “Premio Especial del Jurado” en el Festival de Berlín), pero con el paso de los años la gracia es cada día más difícil encontrarla.
[Leer más +]
14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El hijo desconocido.
Una película en la que cuesta entrar, en la que lleva cierto tiempo amoldarse al ritmo lento y contemplativo que la caracteriza, así como identificar el tema central de la misma. Lejos de ser una película policiaca, como la novela original podría sugerir siendo de Simenon, tampoco aborda los temas políticos más que como parte del paisaje y de la época en la que se ambienta el filme. En realidad, el argumento principal, el que explica todo el desarrollo de la historia, se centra en el intento de un padre por "conocer" a su hijo.

Y es que el crimen cometido por el hijo de un relojero de Lyon va a empujar a este a un intento -en principio obligado, pero después voluntario- por acercase a la vida del primero, que parecía transcurrir de forma paralela a la suya propia, sin que ambas llegaran nunca a cruzarse, a compartir algo. Este tema de la incomunicación, aunque se subraya en su aspecto intergeneracional, es planteado en un sentido más amplio, extendiéndolo la película al conjunto de la sociedad, que aparece alienada por la matraca de los medios de comunicación -la televisión, principalmente-, consiguiendo fabricar los consensos adecuados. La vertiente política se refleja más tangencialmente en algunos diálogos (el del principio, en el restaurante), ciertos planos, y también por la ocupación de la víctima, catalogado como "policía de fábrica" al servicio de los patronos.

Pero lo cierto es que es el profundo desconocimiento del relojero respecto a su hijo lo que la película aborda más resueltamente, hasta el punto de que los demás personajes que aparecen tratan de reforzar este aspecto, poniendo de relieve hasta qué extremo ha llegado la incomunicación entre padre e hijo (el policía que interpreta Rochefort presenta abundantes paralelismos con el protagonista). Llegará así un momento en el que el relojero renuncia a entender qué ha hecho su hijo y por qué; sólo le importa acercarse a él, hacerle saber que estará a su lado, que puede contar con él. Será esa entrega la que finalmente trocará los pesados silencios tan bien filmados en el aeropuerto y el avión en una incipiente comunicación entre ambos, o lo que es lo mismo, un nuevo comienzo.

Filmada con notable sobriedad y un tono realista y frío, debe ponerse en valor la audacia del guión a la hora de intentar trascender los códigos habituales del género policiaco o el thriller, desarrollando en cambio un drama intimista que, eso sí, parte de un suceso criminal. Por cierto que al guionista Aurenche -otrora denostado por los "jóvenes turcos" de la Nouvelle Vague- Tavernier le dedicaría años más tarde una película reivindicativa tan interesante como poco vista, titulada "Salvoconducto". Por lo demás, sobresale la excelente labor de Noiret, bien acompañado por un cumplidor reparto en el que destaca la interpretación de Rochefort, otro actor de indiscutible talento.
[Leer más +]
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil