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El muelle (La Jetée) (1962)

El muelle (La Jetée)
Trailer
7,9
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Sinopsis
Tras una apocalíptica guerra nuclear, el mundo ha quedado devastado. Un grupo de científicos del bando vencedor llega a la conclusión de que el único modo de salvar a la humanidad es recurriendo a los viajes a través del tiempo: o bien mandar a una persona al pasado para pedir ayuda, o al futuro para buscar una solución a la situación presente. El elegido para realizar el viaje a través del tiempo es un prisionero. Historia de corte experimental sobre el poder de la memoria, contada exclusivamente a través de fotos fijas, en la que un hombre trata de reconstruir el recuerdo de su amada, en tiempos de la Tercera Guerra Mundial. Singular film de ciencia-ficción francés, que inspiró la conocida película estadounidense "12 Monos" (1995). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
La Jetée
Duración
29 min.
Guion
Chris Marker
Música
Trevor Duncan
Fotografía
Jean Chiabaud (B&W)
Productora
Argos Films
Género
Ciencia ficción Fantástico Mediometraje Viajes en el tiempo Holocausto nuclear Cine experimental Futuro postapocalíptico
Premios 0
9
Atrapar el instante
La esencia del cine no está en el movimiento. [Teatro, danza]

La esencia del cine tampoco está en la imagen. [Pintura, fotografía]

La esencia del cine no es verbal. [Literatura]

La esencia del cine no se encuentra en el sonido. [Música]

[Arquitectura y escultura] ocupan el mismo espacio que lo material. El espacio cinematográfico se sitúa al otro lado, más allá de la pantalla. Por ello el cine es ilusión.

El ir y venir o la fijeza del encuadre dentro del plano son determinantes para el cine. Su uso da lugar a múltiples estilos.

Podríamos decir que lo esencial del cine está en la mezcla alquímica de todos estos elementos: sonido, imagen, espacio virtual, palabra y movimiento. Crisol de artes, no arte independiente.

Sin embargo, la esencia del cine es el montaje. La duración exacta de los planos, su ordenación precisa. El corte y la tijera. El dónde y cuándo se colocan los efectos de sonido, la música, el silencio.

===

En ‘La Jetée’ cada foto aparece un tiempo limitado. No todas duran igualmente. Su ordenación es rigurosa y necesaria. Hay montaje. Es cine en una forma efímera y preciosa.

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¿Puede una imagen única cifrar la vida entera?
¿Un punto podría contener toda la línea?

Si lo que se pretende es abolir el tiempo, no queda más remedio que aceptarlo.

Para captar toda la vida y convertirla en un instante es obligado comprimir el tiempo, llevarlo al punto cero. Atraparlo en una nada en la que quepan los eones.

Para congelar el tiempo, la película tiene que filmar la imagen detenida.

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La Jetée pretende atrapar el instante, cada instante. Está escrita y concebida en un presente complejo y absoluto: el presente psicológico de su protagonista, cuya consciencia, a pesar de los saltos temporales, es lineal. La voz del narrador se haya fuera del espacio de la cinta. El presente dura, literalmente, nada. Tal sucesión de nadas es lo único que existe. Un recuerdo no es pasado. Ni un anhelo es porvenir. Son evocación presente e instantánea del ayer o del futuro.

La realidad del personaje es aniquiladora: estuvo allí… mañana.
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234 de 245 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La Jetée
Interesante experimento el que acometió el director al plantear una historia que tanto tentaba la búsqueda de la fabulación futurista, regodeándose en los efectos especiales más avanzados que su época le hubiese permitido, a través de un lenguaje cinematográfico abandonado cuatro décadas atrás. Seguro que nos recordará a Stroheim esta narración que cabalga sobre fotogramas fijos genialmente escogidos, pero éste no deja de ser un aspecto, aunque lleno de intención en Marker, meramente técnico. Para mí, puestos a buscarle un referente entre los clásicos, está mucho más cerca del Murnau de Amanecer. Porque, más que ninguna otra cosa, la Jetée es una de las historias de amor más bonitas y mejor contadas que conozco.

Agradecerle a 12 monos el uso de la misma idea argumental, gracias a ello se ha rescatado este tesoro de la filmografía francesa para muchos de nosotros. Citado este punto de partida no encuentro relación alguna entre las dos obras. Mientras que en la película de Gilliam el viaje en el tiempo y por tanto la “historia de ciencia ficción” sirve como justificación y argumento central, aquí no es más que otra de las múltiples facetas. Si no por encima, a la misma altura están la historia de amor, la elección del lenguaje, la combinación de música y fotografía...Ya sé que es un tópico alabar las virtudes del original frente a la banalidad de la versión reciente (sobre todo si ésta es yanqui), pero en este caso es tan obvio que cualquier comparación resulta imposible.

Desconozco si estoy en lo cierto, pero me atrevo a decir que esconde hallazgos posteriormente aplicados por otros directores: la estética de algunos personajes de Delicatessen, la utilización de la voz en off que Lars Von Trier emplea en Europa...

Sólo añadir que al terminar el visionado he vuelto a ponerla otras dos veces. La recomiendo encarecidamente. No digo que se trate de una obra maestra pero, inusual en las formas y limpia de todo lo accesorio (no llega a media hora), es una experiencia que merece la pena. Realizando una analogía con la literatura; si, por ejemplo, Orson Welles representase al teatro y Ford a la narrativa, sin duda aquí estamos ante uno de los mejores poemas de la historia del cine.
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126 de 136 usuarios han encontrado esta crítica útil