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Columbo (Serie de TV) (1971)

Columbo (Serie de TV)
Trailer
6,2
11.303
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Sinopsis
Serie de TV (1971-1978). 12 temporadas. 69 episodios. El teniente Colombo es un desaliñado y aparentemente despistado detective de policía que, a primera vista, suele ser considerado torpe e inofensivo. Lleva siempre gabardina y un puro mientras investiga y resuelve los casos más sorprendentes. (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Columbo (TV Series)
Duración
120 min.
Guion
Varios
Música
Dick DeBenedictis, Bernardo Segall, Patrick Williams, Billy Goldenberg, Gil Melle, John Cacavas, James Di Pasquale, Steve Dorff
Fotografía
Harry L. Wolf, William Cronjager, George Koblasa, Robert Seaman, Russell Metty, Jack Priestley, Richard C. Glouner, Ted Voigtlander, Duke Callaghan, Isidore Mankofsky, Fred V. Murphy
Productora
Emitida por American Broadcasting Company (ABC)
Género
Serie de TV Intriga Thriller Drama
Categorías 1
Premios 21
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10
Fiel a sí mismo
Tiene algo hipnótico el Teniente Colombo, algo que transciende al personaje, un “no sé qué” incontrolado que escapa a los guionistas, una aportación que debemos a Peter Falk, pues estoy seguro de que hay mucho de él en el personaje.

Visto con el paso del tiempo el Teniente Colombo es un ejemplo prodigioso de lo difícil que es mantenerse fiel a sí mismo, él nunca va a renunciar a su gabardina, a su viejo coche, a su mujer, y sobre todo… nunca dejará de ser Teniente, porque Colombo es un personaje anacrónico, un espectador curioso de la sociedad consumista e individualista que le toca vivir; su recompensa es el trabajo bien hecho. Colombo es policía, quizá por un deseo nacido en la infancia, pero bien podría ser fontanero, ebanista, relojero y lucir esa aura de artesano satisfecho, y probablemente el precio de esa armonía sea la renuncia al éxito social, al ascenso.

Es curioso, y aquí radica una de las singularidades, que en los años en que comienza la serie, con la sociedad del “American way of life” ya tan cimentada sobre el consumismo como motor de progreso, Colombo haga del anticonsumismo una seña de identidad; su viejo coche, su arrugada gabardina, su puro barato son su altiva tarjeta de visita, ni los minimiza, ni los justifica, al contrario presume de ellos. La conciencia de clase en Colombo es digna de elogio, es el chico de barrio hecho policía. Obligado una y otra vez, a enfrentarse a los dominadores, a los triunfadores, a vencer sus recurrentes tentaciones, consciente de la sociedad dual que habita, Colombo va desvelando paulatinamente sus origines, sus principios, como si fuese un ejercicio de reafirmación frente a la clase dirigente.

Colombo no juzga, solo señala y opta por una vía fraternal en su hostigamiento, sabedor de que previo al asesino, hay una víctima, alguien que trata de huir del ensañamiento social que se aproxima, y que finalmente cede al vértigo amoral. Durante la investigación Colombo buscará la confesión, con una determinación inflexible. Como él se encarga de recordar es un profesional, pero eso no es óbice para que nos sorprenda con un acercamiento humano al sospechoso, al que no dudará en reconocer sus virtudes, admirar su talento, compartir confidencias; teniendo siempre presente que es más lo que une que lo que separa.

Por lo demás, tiene la serie, sobre todo en su primera etapa (1968-1978), un aire a cambio de época, como si Colombo solo fuese posible en un mundo hecho a la medida del individuo, como si asistiésemos a una crónica de la llegada al punto de no retorno. Son los albores de la sociedad tecnológica, el paso de la perezosa y paciente investigación a las urgencias de la sociedad actual y sus equipos de investigación CSI.
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30 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
-Una pregunta más... para rellenar el informe.
A diferencia de otros telefilms de pasadas épocas, en la serie de Colombo el culpable es conocido desde el principio por el espectador. El teniente Colombo se presentaba siempre en el lugar del crimen sin idea de quién puede ser el asesino, pero pronto empezaba a interrogar al culpable con tanta insistencia que el pobre muda de tenerle simpatía a sentirse acosado y agobiado por su desaliñada presencia. Colombo era implacable con sus dudas, sus insistencias, mentando a su mujer u otros familiares para despistar, y que nunca aparecen en imagen.

Colombo ha sido repuesta en varias ocasiones porque sus capítulos eran de calidad y gozó de gran aceptación; intriga con un toque de humor. Peter Falk encauzó perfectamente a ese personaje de apariencia gris, con gabardina gris y un auto gris, un Peugeot destartalado, tan disonante siempre entre ambientes de lujo y sospechosos estirados y burgueses, donde no se cortaba un pelo y no dejaba de husmear ni un momento.

Inolvidable cuando se despedía levantando el brazo y dando media. Pero no se iba.
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26 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
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