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Doble vida (1959)

6,6
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Sinopsis
Retrato de la alta sociedad francesa. Leda, la amante del señor Marcoux, es asesinada. Su familia prefiere dejar que la policía inculpe a un inocente que no pertenece al circulo familiar, pero el prometido de la hija de Marcoux no está de acuerdo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
À double tour (Leda)
Duración
94 min.
Guion
Claude Chabrol, Paul Gégauff (Novela: Stanley Ellin)
Música
Paul Misraki
Fotografía
Henri Decaë
Productora
Coproducción Francia-Italia; Panitalia / Paris Film / Titanius
Género
Drama Intriga Familia Sátira Drama psicológico
8
En Aix-en-Provence
Es una de las primeras películas (la segunda o la tercera) del realizador Claude Chabrol (1930-2010). Adapta la novela “The Key To Nicholas Street” (1952), del neoyorquino Stanley Ellin. Estrenado en Francia el 4-XII-1959, el film constituye una muestra destacada de la habilidad narrativa del autor y la atención preferente que presta a la construcción del relato. Sobresale el uso que hace del flashback y del flashforward, la presentación de escenas simultáneas vistas desde puntos de vista diferentes o contrapuestos, que sitúa en momentos diferentes de la narración.

Su condición de cinéfilo, le lleva a tomar de Buñuel y Truffaut adornos narrativos como la mirada reiterada a los pies, la gestualidad del andar, imágenes de animales que delatan la presencia de la irracionalidad (pavo real, mosca, peces), reflejos en espejos, la rotura de espejos como aviso de giros en el relato y confirmación de causas de hechos pasados o futuros. Por lo demás, exhibe una gran capacidad para el diseño de los movimientos de cámara y la composición de los encuadres. Sobresalen en este sentido dos escenas singulares: la huída de un personaje soberbiamente subrayada con un acelerado y grandilocuente desplazamiento de cámara y la división de la pantalla en dos secciones mediante la caña de una sombrilla que explica sin palabras el grado de separación que media entre un personaje y la pareja de la policía encargada de una investigación.

Focaliza la atención en la descripción de la mediocridad y la perversidad de la burguesía. La muestra indolente, envidiosa, desleal, agresiva, corrupta, autoritaria, clasista, egoísta, desquilibrada y obsesionada por las apariencias y la seguridad que proporciona la propiedad de medios de producción estables, como la tierra y su cultivo. Rodada en la campiña de Aix-en-Provence en mayo de 1959, la película enmarca la acción en un paisaje opulento y luminoso, que contempla desde perspectivas variadas con el propósito de cautivar la mirada del espectador y emular en color las visiones de la cámara impresionista de Jean Renoir.

Combina música e imágenes en descripciones coloristas, cálidas y de una gran frescura. Es acertada y muy grata la música minimalista de Paul Misraki, a la que encomienda funciones descriptivas y explicativas de escenas tan conseguidas como la inicial, que anticipa un crimen precedido y rodeado de violencia. Los cortes de “Romeo y Julieta”, de Héctor Berlioz, son sugerentes, oportunos y emocionantes. El fragmento de la sonata en mi bemol de Mozart aporta elementos de contraste y, a la vez, glosa el apego que siente el autor por la música de los grandes clásicos.

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20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
"À double Tour": nace Claude Chabrol.
Inventor y precursor de la Nouvelle Vague, Claude Chabrol abandonó pronto esta corriente para dedicarse a lo que en realidad le ha hecho un gran cineasta: el retrato áspero de la alta burguesía francesa en clave hitchcockiana. Quizás por eso su fama no sea tan grande como la de sus compañeros Godard o Truffaut; injusticias cinéfilas supongo. Sin embargo, y repasando su extensísima filmografía, podemos decir que el parisino estuvo, sin ninguna duda, a la altura de sus célebres compañeros.

Y si hay una película donde Chabrol comienza a despegarse y a marcar su propio destino esa es “À double Tour”. Viendo los títulos de crédito iniciales, las escenas de Belmondo desinhibido o ciertos acompañamientos musicales tenemos que reconocer que la Nueva Ola está presente y con ella una nueva expresión del lenguaje cinematográfico. Pero el alma, el fondo del film, desenmascaran al cineasta para descubrir lo que a partir de ese momento va a ser una constante en su cine: el golpeo incesante y sin piedad a una sociedad burguesa acaudalada cuyas miserias y despotismos muestran continuamente el lado más sucio del ser humano. Actos gobernados por la envidia, la infidelidad, el egoísmo y la frialdad, y que retratan a una clase social abocada al fracaso más absoluto.

Todo esto Chabrol lo envuelve en la campiña francesa, en sus colores y hasta me atrevería a decir que en sus olores. Las asociaciones son fáciles y hacen recordar rápidamente a Renoir y pensar que, si hubiera tenido la ocasión, el genial director francés hubiera utilizado las mismas tonalidades que Chabrol para su inolvidable “Partie de Campagne”. Pero también los interiores son importantes para el cineasta; cuidados hasta el más mínimo detalle allí tiene lugar la escena clave del film y en la que, haciendo un ejercicio de estilo destacable y utilizando varios recursos narrativos y técnicos brillantes, transforma lo que en un principio es un mero drama de descomposición familiar en una tragedia de descomposición humana. Magnífico.

Sin tener perfilado aún su estilo y con numerosos aspectos a mejorar, en “À double Tour” podemos decir rotundamente que Chabrol comienza a ser Chabrol en un film que anticipa perfectamente una década de los sesenta que sirvió al parisino para dejar varias obras imperecederas y para demostrar que uno puede seguir su propio camino, lejos del éxito, sin que ello te lleve al fracaso.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil