arrow

El libro de piedra (1969)

6,7
398
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
A petición del acaudalado Eugenio Ruvalcaba, la institutriz Julia Septién es contratada para hacerse cargo de la educación de la pequeña Silvia, hija de Eugenio y de su difunta esposa. La niña se comporta de una manera extraña y afirma jugar con Hugo, la estatua de piedra de un niño leyendo un libro que adorna los jardines de la mansión. Lo que al principio parece un simple juego de la imaginación infantil, se va transformando hasta convertirse en una macabra obsesión... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ México México
Título original:
El libro de piedra
Duración
99 min.
Guion
Carlos Enrique Taboada
Música
Raúl Lavista
Fotografía
Ignacio Torres
Productora
Producciones AGSA
Género
Intriga Terror Fantástico Fantasmas
5
Un aprobado por la ambientación y por la capacidad de sugerir sin mostrar
La apuesta de la cinta es sugerir más que mostrar. La historia nos pasea por la ambigüedad narrativa en la que no sabemos si las circunstancias más llamativas del filme son producto de la inestabilidad psíquica de los personajes, de algún elemento sobrenatural o del típico mito infantil donde los niños imaginan cosas extrañas.

A pesar de la simpleza de la trama, la cual no tiene grandes momentos de horror ni giros sorpresivos, Carlos Enrique Taboada consigue una aceptable película de terror gracias a:

* Una sugerente utilización de escenarios: se nota que el director con muy pocos recursos (una estatua, un tupido bosque y una vieja casona) logra hacer una cinta en cierta forma inquietante y llevadera.
* Una enervante música de fondo, la cual constantemente está coadyuvando a generar discretos climas de suspense e inquietud.
* La capacidad de director de sugerir horror sin mostrar nada de sangre. Esta cinta es un claro ejemplo de horror psicológico, un antecedente bastante interesante porque data de 1969.

Taboada va desarrollando su historia sin prisas pero sin pausas, describiendo de a poco a sus personajes, enmarcándolos a los mismos dentro de escenarios oscuros y siniestros, colocando la cámara en posiciones sugestivas y haciendo que sea la escenografía del contexto lo que sugiera nerviosismo y tensión.

Se nota también que el director era un cineasta que gustaba de explotar la belleza y voluptuosidad femenina en pantalla. Eso se ve en dos o tres ocasiones donde gratuitamente exhibe a sus actrices con atuendos escotados como para darle algo de chispa y sensualidad a su película.

Las interpretaciones principales:
Encontramos a la actriz argentina nacionalizada mexicana Marga López, quien da vida a una institutriz que llega a la casa de un millonario para hacerse cargo del cuidado de la niña del hogar, una pequeña que dice hablar con un amigo imaginario que en realidad es una estatua. Sólida interpretación, más cercana a una actuación televisiva que a una de cine, pero convincente al fin.
Joaquín Cordero también sale sobrio y aplomado con su tremendo vozarrón masculino, con un porte bien varonil da vida al millonario que está preocupado por la salud mental de su pequeña hija. Correcta actuación del mexicano.

En fin, no es una película con la cual uno pasará miedo, pues el argumento es bastante naif y minimalista en variantes narrativas, pero al menos se hace tolerable el visionado gracias a todo lo citado anteriormente. Eso sí, pienso que el guión es bastante plano, que se podría haber hecho algo más elaborado como para perturbar más al espectador. Sólo en el desenlace la cinta aumenta la intensidad y puede que impacte en algo, porque por lo demás el terror es demasiado ingenuo y descafeinado.

Se lleva el aprobado rasposo, más por la capacidad del cineasta de ambientar su historia y generar algo de suspense con lo escenográfico en lugares siniestros que por el simplismo y la mediocridad de la trama en sí.
[Leer más +]
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Un clásico de terror universal
Tras el mega-éxito de "Hasta el viento tiene miedo", Carlos Enrique Taboada prosiguió su tarea de enriquecer el cine fantástico mejicano con otra película de terror y fantasmas, dándole una vuelta de tuerca (y nunca mejor dicho) al género de las almas en pena añadiendo un factor nuevo y siniestro: el mundo infantil y su crueldad inherente. Tomando como inspiración la novela de Henry James "The turn of the screw", pero despojándolo de su contenido sexual, Carlos Enrique Taboada estructura un relato trágico y macabro donde los niños son víctimas de la ambición, incomprensión e insensatez de los adultos. No obstante, gracias a una retorcida justicia poética, las víctimas se convertirán en verdugos, movidos por la crueldad y el odio hacia los vivos.
En el reparto del film repiten dos actrices que ya aparecieron en "Hasta el viento tiene miedo" pero en unos registros completamente diferentes. Por un lado tenemos a Marga López, la inflexible y castrante autoridad del internado femenino que en esta ocasión interpreta a un personaje lleno de bondad, ternura y comprensión, la institutriz de Silvia, una mujer que posee una comunicación especial con los niños debido a que ella misma sufrió una experiencia traumática con su propia hija (que aunque en la película no lo aclaran, por lo visto a su niña también le faltaba un hervor y la encerraron en un manicomio, con la posterior muerte de la chiquilla). Julia es la amiga y confidente de Silvia, y aunque en un principio sufrirá las iras de Hugo, el chaval decide perdonarla en deferencia a Silvia. Uno de los momentos más importantes de la película es cuando Julia ve por primera vez la estatua de Hugo: Carlos Enrique Taboada resuelve la escena con unos primeros planos consecutivos y rápidos de la estatua y Marga López, en la que la mujer, poco a poco, se siente seducida y hechizada por la estatua, esbozando una sonrisa cómplice y aportando a la escena mucha ambigüedad y extrañeza. Resumiendo: la convincente interpretación de Marga López demuestra la variedad de registro de esta estupenda actriz. Por otro lado, tenemos a Norma Lazareno, nuestra desvergonzada Kitty de "Hasta el viento tiene miedo", que aquí interpreta a la madrastra de la niña Silvia. Para empezar, señalar que en esta ocasión tiene un mejor estilismo y su peinado la favorece mucho ya que parece incluso más joven que cuando tuvo que interpretar a la estudiante casquivana el año anterior. Su personaje es muy ambivalente, porque por un lado tiene más miedo que un perrito chico y Hugo cabrón la putea cosa mala durante toda la película, lo cual inspira mucha lástima en el espectador; pero por otro lado, sobre todo al final del film, motivada por el miedo, la madrastra se convierte en un bicho malo que intenta subyugar a la niña por la fuerza, entre otros motivos para que Silvia la tome en serio y deje de asustarla con el Hugo de los cojones. Con el cromosoma XY, tenemos al millonario padre de la niña, que representa la autoridad y la inflexible racionalidad (y que al final desencadenará la tragedia) y el padrino, un pintor bohemio que tomará partido por ambos bandos y al final se llevará palos de todo el mundo. Por último, Lucy Buj interpreta a Silvia, la niña hechizada, aportando a su personaje el grado justo de inocencia y desamparo (a fin de cuentas, la pobre está bajo el embrujo de Hugo y no puede vivir una infancia normal) pero también de crueldad y refinada maldad (dando matarile a todo lo que le molesta, ya sea animal, vegetal o mineral). También la niña es un rato pava, pero en fin, está en la edad.
Pero no nos engañemos, el que corta el bacalao en la película es Hugo, que con su presencia invisible y ominosa, tiene a todo el mundo acojonadito, y a pesar de que su trágica historia inspira lástima, el niño es un egoísta y hará todo lo posible para que no le aparten de su vera a la niña, su única amiga en varios siglos. No obstante, podemos sacar otra lectura, más siniestra y cruel, donde las acciones de Hugo están encaminadas a la consecución del terrible y alucinante desenlace, obra maestra de Carlos Enrique Taboada y que deja al espectador angustiado y con un mal cuerpo a nivel general. Por cierto, Hugo sólo sale dos veces en la peli, pero cuando aparece, es para cagarse vivo del miedo que da.
A nivel técnico, qué te voy a contar, pues que la película se hizo con pocos medios y en un tiempo record (algo habitual por aquel entonces) y que en ocasiones esta precariedad se nota en las localizaciones y en el abuso de diálogos melodramáticos. Pero pasando por alto este detalle, la película tiene de todo: muchos momentos de angustia, miedito, suspense e incluso acción, con rescate de la niña in extremis del techo de una iglesia.
"El libro de piedra" es una gran película de fantasmas que nada tiene que envidiar a su predecesora, ya que su atmósfera, su puesta en escena y su ritmo narrativo es similar a la de "Hasta el viento tiene miedo" pero en esta ocasión "Carlos Enrique Taboada" cuenta una historia completamente diferente, con mucha miga, mucho susto, mucha brujería y con un final para no olvidar.
Por cierto, la tetralogía de fantasmas del director se completa con "Más negro que la noche" (el gato Becquer vs. cuatro mozas jamonas) y "Veneno para las Hadas" (el mundo infantil bajo un prisma de fantasía, miedo y superstición).
Postdata: en el año 2009, Julio César Estrada hizo un remake de la película, por lo cual fue objeto de las iras de los fans incondicionales del film original. Más o menos lo mismo que le pasó a Gustavo Moheno cuando hizo el remake de "Hasta el viento tiene miedo". Pobrecicos, los frikis no tenemos piedad.
[Leer más +]
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Relaciones 1