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Ponyo y el secreto de la sirenita (2008)

Ponyo y el secreto de la sirenita
Trailer
7,4
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Sinopsis
La historia se centra en Sosuke, un chico de 5 años, y su relación con una princesa pez que ansía convertirse en un ser humano. Libre adaptación de "La sirenita" que obtuvo muy buena acogida de la crítica en el Festival de Venecia 2008. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Gake no Ue no Ponyo
Duración
100 min.
Estreno
24 de abril de 2009
Guion
Hayao Miyazaki
Música
Joe Hisaishi
Fotografía
Animation, Atsushi Okui
Productora
Studio Ghibli. Productor: Hayao Miyazaki
Género
Animación Fantástico Aventuras Infantil Amistad Infancia Magia Aventuras marinas
Grupos  Novedad
Studio Ghibli (y obras relacionadas)
8
Conmovedora fábula, otro regalo de Miyazaki-san
Me cuesta creer que finalmente haya podido ver la nueva película de Hayao Miyazaki, uno de los pocos genios vivos que quedan en esto del cine, un narrador único, irrepetible, que ha dejado como legado algunas de las mejores películas de animación de la historia. Tras el chasco que supuso la anterior película de Studio Ghibli, Gedo Senki, que demostró que el hijo de Hayao no había heredado ni una pizca de su talento, Miyazaki padre retoma las riendas del estudio para ofrecernos otro maravilloso relato sobre la amistad y el amor. Una fábula, un cuento, una película intimista, profundamente emotiva, más pequeña en intenciones pero con un corazón gigantesco.

La historia de amor entre un pequeño niño de cinco años y un pez, Ponyo, que podía haber caído fácilmente en la tontería sensiblera en manos de cualquier otro director, se convierte gracias a Miyazaki en una completa maravilla, una obra digna de escuchar, ver, disfrutar y no olvidar. Desde el primer minuto, se nota el cariño puesto a cada fotograma. Y lo que parecía una animación simple se torna profundamente trabajado, con unos sombreados que quitan el hipo y algunas escenas que desafían todo lo que hasta ahora parecía un techo técnico. Todo está hecho manualmente, no hay CGi, una decisión casi suicida a día de hoy y que ni siquiera otros grandes maestros del lápiz (Makoto Shinkai, Satoshi Kon, Bill Plympton) son capaces de hacer.

Miyazaki, con más de seis décadas a sus espaldas, lo hace y deslumbra, no se queda en la superficie, presenta cuadros en movimiento y les da un fondo, un objetivo, que no es sino narrar una historia universal, atemporal y que conmoverá a cualquiera que realmente se preste a ello. Una cinta que no está al nivel de sus más grandes obras (La Princesa Mononoke sigue siendo insuperable), pero que por su acabado técnico, su maestría en la narración, su capacidad de enternecer, la sublime banda sonora de Joe Hisaishi y mil razones más, debe ser vista y disfrutada sin discusión. Casi al nivel de Wall-E, que se dice pronto, y una de las tres mejores películas de lo que va de año. Obligada.
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128 de 137 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Otro derroche de talento (y ni se sabe cuantos van ya...)
Dueño y señor absoluto de un universo propio, donde los monstruos pueden ser tiernos y agradables, y en el que siempre la magia desborda y te atrapa, Miyazaki retoma sus viejas armas y nos vuelve a regalar un sueño repleto de colores preciosos, y personajes del todo entrañables. La cara amable del ser humano vuelve a mostrarse, en fotogramas que derrochan belleza y arte, y la ternura y la simpatia se desbordan impactando precisamente en las zonas más esponjosas del corazón.

A un servidor, que antaño anduvo en esos pagos de la animación, cuando a los ordenadores se llamaba computadoras y poco más que para escribir servian, no puede más que escapársele la lagrimilla cuando ve cualquier película del viejo maestro japonés, a la antigua usanza y con dibujantes de verdad para todos los planos. Nada de unos cuantos bocetos, esquemas, y un ejército de programadores, no: el dibujo para quien sabe dibujar, que carajo.

Los movimientos de cámara son simplemente impresionantes, el ritmo narrativo no decae un instante, y pese a tener un argumento muy infantil, cualquier edad es buena para acabar de ver este magnífico cuento con una sonrisa en la boca de oreja a oreja, y con la sensación de que transmitir ternura y sensibilidad es algo absolutamente natural. Y esto último es dificilísimo.

Como puntos flacos, conviene resaltar alguna laguna en el guión (o quien sabe si del montaje), que deja cuestiones claves sin explicar, o (y esto hasta me duele) la pobreza de la banda sonora, que comienza siendo de ensueño como suele ser habitual en el señor Joe Hisaishi, pero que contiene un momento bochornoso (en una escena impresionante, que otro usuario destaca en el spoiler), con un plagio descarado -que no versión- de la cabalgata de las Walkirias de Wagner, y que en algunos momentos es excesivamente rimbombante para lo que sucede en la pantalla.
Pero, exceptuando estos pecados veniales, se trata de una película enternecedora, de una belleza plástica descomunal, absolutamente entretenida, y totalmente recomendable para cualquiera, sea de la edad que sea.

Algún dia, cada vez más próximo, Don Hayao se irá con su socio y amigo Isao Takahata al cielo de los dibujantes, y la animación quedará huérfana. Si Walt Disney, el primero que apostó por crear un largometraje de dibujos animados, es considerado una leyenda de la animación, el señor Miyazaki deberia ser -y antes de que llegue su marcha- reconocido como el más grande que nunca haya habido. Absolutamente El Maestro, y del todo irrepetible.
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70 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil