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Histeria - La historia del deseo (2011)

Histeria - La historia del deseo
Trailer
6,0
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Sinopsis
Inglaterra, finales del siglo XIX. El doctor Joseph Mortimer Granville inventó el primer consolador eléctrico para tratar lo que se conocía como histeria femenina, cuyos síntomas incluían insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, irritabilidad o pérdida de apetito. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Hysteria
Duración
100 min.
Estreno
15 de junio de 2012
Guion
Stephen Dyer, Jonah Lisa Dyer
Música
Gast Waltzing
Fotografía
Sean Bobbitt
Productora
Informant Media / Beachfront Films / Forthcoming Productions
Género
Comedia Romance Histórico Siglo XIX Basado en hechos reales Medicina
6
Vibraciones, si pero ¿buenas?
A pesar de tener un título que recuerda a una mala película de terror, "Hysteria" es una comedia romántica que desarrolla su argumento como telón de fondo del nacimiento del consolador eléctrico en la época victoriana a manos del dr. Mortimer Granville. Si, han leído bien: consolador.

Por muy increíble que pueda parecer imaginarse a devotas mujeres inglesas con un consolador eléctrico vibrando entre sus piernas, esta es una historia verídica aunque con ciertas aristas que conviene aclarar. Efectivamente, en 1880 el dr. Joseph Mortimer Granville inventó un vibrador eléctrico que más adelante se convertiría en el consolador que hoy en día muchas mujeres ocultan celosamente en el cajón de la mesilla de noche. Aunque conviene señalar que el dr. Granville inventó su vibrador como un aparato masajeante para dolores musulares y no como objeto sexual.

"Hysteria" toma este dato de la Historia y lo convierte en una comedia romántica feminista ligeramente pasada de moda cuya estimulación es continua pero no logra llegar al clímax, dejandonos en el cuerpo una experiencia meramente agradable que olvidaremos al salir de la sala. Nada del otro mundo, vamos.

Mortimer Granville (Hugh Dancy) es un joven doctor que trata de incorporar medicina moderna en la sociedad victoriana del s.XIX, donde las bacterias son consideradas tan reales como Santa Claus. Su afán por aplicar la auténtica medicina le lleva a trabajar para el dr. Dalrymple (Jonathan Pryce), famoso entre las mujeres inglesas por sus "masajes pélvicos" como tratamiento a las diversas formas de Hysteria femenina. Como todos sus colegas, Dalrymple comparte la creencia de que la "Hystera" es una enfermedad que altera a las féminas volvíendolas alocadas y ariscas. Mientras trabaja con él, Granville corteja a una de las hijas de Dalrymple: Emily (Felicity Jones), tan calmada y comedida como independiente y apasionada es Charlotte (Maggie Gyllenhaal), una feminista progresista con ideas demasiado modernas para la clasica y retrógrada mentalidad inglesa.

En una película de pobre argumento, Gyllenhaal es la única que consigue darle algo de vida, de chispa, con una interpretación divertida y natural sin llegar a la sobreactuación, situación en la que recaen la mayoría de los demás actores, empezando por Pryce. Sin embargo su personaje es más estereotipado que realista, un simbolo más que una persona, siendo más importante lo que ella representa que lo que realmente es. Me cuesta creer esta falta de comprensión de la mente y/o mentalidad femenina y más aun teniendo una mujer de directora. (sigue es spoiler).
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25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Hay que ver Hysteria para entender mejor el mundo
A lo largo de la historia, ha habido muchos personajes que han influido, creado o cambiado nuestro modo de ver y vivir el mundo. Algunos han sido y son enormemente reconocidos, mientras que otros tantos no sólo han pasado desapercibidos, sino que son completa e injustamente olvidados. Hysteria recoge la vida de uno de estos hombres, el Doctor Granville, cuya aportación a la vida cotidiana actual no fue otra que la invención del vibrador.
Joseph Mortimer Granville (Hugh Dancy) es un joven médico, con una gran vocación y dedicación por sus pacientes, y que no acaba de encontrar su sitio en una sociedad conservadora y reacia a aceptar los progresos científicos y sociales. Pero su vida cambia cuando conoce al Doctor Dalrymple (Jonathan Pryce), reconocido terapeuta de mujeres de clase alta que padecen histeria. El tratamiento, debidamente dimisulado y pasado por una patina de hipocresía (y aceites aromáticos), no consiste en otra cosa que masturbar a las mujeres que acuden a la consulta. Y así lo practica el joven y apuesto Granville, aunque con tanto éxito que pronto se ve saturado y sobrecargado por la cantidad de sesiones que tiene que practicar a las ricas señoras del Londres victoriano. Para remediar la pérdida de pacientes insatisfechas y poder mantener su puesto como ayudante de Dalrymple, inventa un artilugio que facilita y mejora las artes masturbatorias femeninas y, de paso, engorda su prestigio y su cuenta corriente; el vibrador.
Esta trama principal, que es la que da origen y sentido a la película, está muy bien acompañada de otras subtramas que contextualizan el papel de la mujer en aquella época. También adquiere especial importancia el lado pasteloso de la película, en el que Maggie Gyllenhaal, como hija rebelde del viejo Dalrymple, aporta la gracia necesaria para que la historia sea más redonda. Completan el reparto principal una plana Felicity Jones (su personaje no invita a mucho más) y un divertido Rupert Everett, como mecenas y protector de Granville.
En fin, una comedia sencilla, entrañable y completamente blanca a pesar del tema que trata. Habría sido gracioso verla en manos de Woody Allen, porque seguro que le habría sacado esa chispa que diferencia a una comedia simplemente simpática de una realmente memorable.

http://diarioenred.com/2012/06/hysteria/
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14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil