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The Perfect Man (2005)

4,6
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Sinopsis
La adolescente Holly Hamilton (Hilary Duff) está cansada de tener que cambiar de casa cada vez que Jean (Heather Locklear), su madre soltera, tiene otro fracaso sentimental con otro novio de segunda categoría. Para animarla tras su último desengaño, Holly concibe el plan perfecto para brindarle el hombre perfecto: un ficticio admirador secreto que cortejará a Jean y rehará su maltrecha autoestima... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Perfect Man
Duración
96 min.
Guion
Gina Wendkos
Música
Christophe Beck
Fotografía
John R. Leonetti
Productora
Universal Pictures
Género
Romance Comedia Cine familiar Comedia romántica Comedia juvenil
2
El truño perfecto
Películas como “El hombre perfecto” dejan desconectados a la mayoría de los espectadores: ¿A quién va dirigida? ¿A los fans de Hilary Duff? ¿Al público femenino? ¿Demasiado infantil y ñoña para las desinhibidas lectoras del Vale? ¿Excesivamente ‘adulta’ y poco interesante para el público infantil? ¿Exagerada aroma de telefilme para el resto de mortales?

Hablar de las posibilidades de una apuesta tan trillada y previsible se reduce a una pregunta que lanzo al público femenino: ¿Los hombres perfectos no eran todos gays?
Otra cuestión es su absoluta ingenuidad con ese buen rollito, muy a lo Disney, del instituto americano: no hay pistolas, drogas ni tiroteos de habituales alumnos reincidentes. Ni tampoco entro a mencionar esa moda retrógrada de que una mujer soltera debe encontrar a un hombre para pasar el resto de su vida o las increíbles capacidades mecanográficas de la repostera busca machos (unas perfectas trescientas pulsaciones por minuto y ¡sin fallos!) que utiliza mejor el messenger que el que escribe…

Tan empalagosa como meterse por el orto (hasta que salgan por la boca) todos los pasteles que hace la Locklear en la película.
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37 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Autorex las ponía mejores
Gran película que llega al corazón y lo hace palpitar a ritmo de fiebre del sábado noche.

Está hecha para lanzar a la angelical Puffy, no sabemos si cantante o ex-presentadora del club Disney pero me juego el hígado a que es una de las dos cosas fijo.

Puffy hace de hija de la malvada Amanda, sí, la de Melrose Place. Amanda, después de meter en la cárcel a la mitad de sus novios y asesinar o engañar a la otra mitad, se fuga del estado y se hace....ejem...pastelera. Ahí reanuda sus actividades delictivas seduciendo a un pobre y lascivo panadero amante del rock.

Por otro lado el primer conato de tensión se da cuando Puffy va al nuevo instituto: el primer día nada más llegar, le roba el pupitre a un dibujante de cómics, raza como se sabe altamente peligrosa y mantiene el siguiente sublime diálogo con Vanessa Hudgens (High School Musical):

Vane: "Mis botas las he comprado en Potorri's DeLuxe (o algo así) ¿de dónde has sacado las tuyas" (como diciendo: costrosa).
Puffy: "De un cubo de basura en Brooklyn".

A los cinco minutos, estas dos criaturitas encantadoras se han hecho íntimas. A los diez minutos, Puffy llega a casa plena de satisfacción amiguil y aposenta sus botas sacadas de la basura al lado de un Apple de unos ochocientos euritos, así a ojo. Y digo yo ¿porqué no un Accer o un Packard Bell? ¿No le hubiese sobrado para unas botas decentes?

Pero sigamos. Mientras la maligna Amanda extiende sus tentáculos del amor, Vane y Puffy van a ver al tío de la primera, que es Mr. Big. Mr.Big que ya está hasta los testículos de leer las columnas feminiles de la pesada de Carrie, se ha hecho un experto en cosas del romance y las mujeres así que las niñas le piden consejo para encontrarle un novio decente (y duradero) a la zorrona de Amanda.

Mr. Big dice: "Orquídeas. No falla." V y P le preguntan el porqué. Mr. Big saca una orquídea muy a propós en primer plano y cuando yo ya estaba taquicárdica pensando "lo va a decir, lo va a decir", suelta un "porque es una flor que denota que la mujer es única". ¡Y una porra! TODO el mundo sabe a qué se parece una orquídea, por el amor de Dios.

Total, aquí viene el pifostio que desafía a la inteligencia. Puffy le da una orquídea a su señora madre con una nota "de un admirador secreto". That's typical. Bueno a partir de ahí y hasta el final...no me enteré de nada. De alguna manera, V y P consiguen liarla de una manera tal que no sólo los personajes no saben en qué milonga les están metiendo las muchachas, es que el mismo espectador ya por la mitad está cien por cien demented con la historieta: que si Amanda tiene una autoestima baja y por eso se carga a los novios, que si a Puffy le gusta el de los comics, que si Mr. Big elige nosequé canción que la madre eligió de un disco, que si luego se casa pero no con la madre, total un puto caos sin pies ni cabeza.

Sigo abajo sin revelar nada interesante (ja, como si hubiese algo interesante que revelar)
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22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil