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Hachi no su no kodomotachi (Children of the Beehive) (1948)

7,9
278
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Sinopsis
Un soldado y unos niños huérfanos recorren el Japón de posguerra. Los avatares del camino les significarán tanto una aventura de supervivencia como una lección hacia la madurez. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Hachi no su no kodomotachi (Children of the Beehive)
Duración
84 min.
Guion
Hiroshi Shimizu
Música
Senji Itô
Fotografía
Saburo Furuyama (B&W)
Productora
Hiroshi Shimizu productor
Género
Drama Infancia Pobreza
9
Huérfanos de la guerra
Me he quedado helado al acabar de ver la película. Podría decir tantas cosas sobre ella que mejor no digo ninguna, porque acaso no le haría justicia. Sólo puedo afirmar que esta es una indicutible obra maestra de la posguerra: descarnada, tierna, honesta, sin metáforas ni maquillajes, sin sensiblería ni manipulación, franca y sensible a partes iguales. La escena de la escalada a la montaña, sencillamente inolvidable, hace que el corazón más férreo se tambalee.
Haced un favor y vedla a la mínima oportunidad que tengáis.
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
los pedazos maltratados del futuro
"Los niños de la colmena" es puro neorrealismo a la japonesa. Esto supone que comparta cosas importantes y definitivas con Vittorio de Sica y con esa "Alemania, año cero" (1948) de Rosselini. Es un drama conmovedor ambientado en la destrucción que sobrevino tras la segunda guerra mundial. Entre los daños colaterales quedaron montones de niños huérfanos condenados a sobrevivir en los márgenes de una sociedad rota. Entre paisajes naturales de hermosura selvática y los restos quemados de toda una civilización la película avanza optimista y negrísima a la vez. Su fuerza es pletórica y aun así ese poder se debilita un poco por ese "a la japonesa" comentado que se traduce en un exceso de melaza que no ha envejecido del todo bien. Escaso achaque para una película excelsa sobre el mayor crimen posible: una infancia robada que como esos fotogramas impagables de Hiroshima aparece hecha añicos. Eso es violencia. Y cómo duele.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil