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Invasion U.S.A. (1985)

Invasion U.S.A.
Trailer
4,3
756
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Sinopsis
Mikhail Rostov (Richard Lynch), un peligroso terrorista que dirige a un grupo de mercenarios sin escrúpulos, planea comenzar una campaña de terror en los Estados Unidos, pero antes decide acabar con Matt Hunter (Chuck Norris), antiguo integrante de la CIA, que fue su bestia negra en el pasado. Mientras que Hunter trata de salvar su vida de cientos de enemigos que le buscan por todo el país, tendrá que destruir los planes de Rostov que amenazan la estabilidad del país. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Invasion U.S.A.
Duración
107 min.
Guion
James Bruner, Chuck Norris (Historia: James Bruner, Aaron Norris)
Música
Jay Chattaway
Fotografía
João Fernandes
Productora
Cannon Films
Género
Acción Thriller Terrorismo
6
¿Conservadora o transgresora?
El cine de acción de los años 80 representó una época dorada en el género de forma muy particular. Aparentemente, se trataba de un cine que cogía una fórmula muy esquemática: una cara conocida (un tipo duro), entre los que se podían contar actores como Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Jean Claude Van Damme, Steven Seagal o, como es este caso, Chuck Norris. Actores que interpretaban personajes que en la mayoría de ocasiones se enfrentaban solos ante un peligro de magnas dimensiones (que en muchas ocasiones tenía que ver con actos terroristas o una seria amenaza para la seguridad de los Estados Unidos). Se trataba de films que explotaban hasta la hipérbole la figura del héroe a cual Lobo Solitario que se enfrenta a un ejército de antagonistas (siempre liderados por un villano final de apariencia mortífera y tremendamente destructor). Films que dedicaban la mayor parte del presupuesto en grandes explosiones y en dar rienda suelta a la adrenalina del espectador, con escenas a cual menos verosímiles, aun a costa de debilitar unos guiones ya de por sí exagerados y violentos. Pero lo más importante: la voluntad de las Majors era ofrecer al espectador un cúmulo de escenas cargadas de acción, peleas, tiroteos, persecuciones, explosiones y sobretodo violencia gratuita en un contexto marcado por el conservadourismo de la era Reagan. Films como Commando (1985, Mark L.Lester), Por Encima de la Ley (1988, Andrew Davis), Cobra (1986, George Pan Cosmatos) o Desaparecido en combate (1984, Joseph Zito) aparentaban un retroceso ideológico y moral respecto al cine de acción tan transgresor que se venía haciendo en el New Hollywood de los 70.

Pero no nos engañemos. Algunas de estas películas, y particularmente la que nos ocupa (como ejemplo de uno de los casos más extremos de la época) se beneficiaron de una serie de rasgos y cualidades que las convierten, en mi opinión, en obras verdaderamente transgresoras. Y el caso de Invasión USA recoge todas estas características llevadas hacia el paroxismo. A saber:

-El film de Joseph Zito adopta al ya popular Chuck Norris y lo convierte en un mito inmune a todo (llevando la figura del actor más allá de lo que lo había hecho en su anterior film, Desaparecido en Combate). Norris es aquí un Lobo solitario que se encuentra, por decisión propia, apartado de la acción (antiguo agente de la CIA) y se dedica a cazar caimanes con sus propias manos (el mismísimo actor, sin dobles). Es un hombre impasible a cualquier tipo de emoción, una suerte de hombre de hielo que, si es que sufre, lo hace por dentro (véase su reacción al ver el cuerpo sin vida de su amigo el indio). No recibe ningún rasguño ni herida de ningún tipo (estrategia que más tarde utilizaría, con menos fortuna, Steven Seagal). Y por si fuera poco, es inmune hasta a los tradicionales guantazos de la damisela de turno (véase el instante en que esquiva, de forma absolutamente inesperada, el intento de guantazo que le propina la periodista, y lo hace alzando fríamente el brazo, sin siquiera mirarla).

-El indudable humor y autoconsciencia con el que están tratadas muchas de las situaciones y, en particular, las relativas a nuestro héroe. Punto totalmente relacionado con el anterior, existe una voluntad de extremar el perfil de americano sureño, muy macho, y con mucho pelo en el pecho, de forma sutilmente cómica, tanto desde dirección, como desde otros apartados como guión, vestuario y el propio acting de Norris. El espectador llega a encariñarse con un personaje que no se acaba de tomar en serio a sí mismo, y se ríe con él (con la diferencia básica de que Norris se ríe por dentro, dejando escapar de vez en cuando una semi-sonrisa chulesca). Pocos héroes tan patéticos y ridículos (desde un punto de vista racional) han conseguido atraer tanta simpatía por parte de un sector desprejuiciado de espectadores.
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17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Carta abierta a CHUCK NORRIS
Querido tío Carlos:

Ayer vi MáS ALLá DEL VALOR, película que le produjo una buena segregación de endorfinas a mi atribulado cerebro. Hoy he visto en una presentación LA JUNGLA INTERIOR, documental (o algo así) español sobre mosquitos selváticos, mujeres embarazadas desnudas, planos desenfocados de tres minutos y reflexiones que se escapan al entendimiento del espectador medio. Esta no me provocó la misma sensación de bienestar que la primera, qué queréis que os diga.

Soy de esos espectadorzuchos medio tontetes que, si les das a elegir entre asistir con pase VIP (estancia en hotel de cinco estrellas incluida) a la muestra del Festival de Zurich del nuevo cine vanguardista serbio, o bien quedar con sus amigos para hincharse de palomitas, Pandilla Drakis, Apetinas, patatas de esas con sabor a vinagreta, y otras mierdas industriales mientras se chupan la tetralogía completa de RAMBO y se ponen hasta el culo de cerveza del Mercadona... Pues llamadme niñato sin madurez ni criterio, pero elijo la Puerta 2.

Resulta que INVASIóN USA es como si cogiéramos todas las de Rambo, todas las DELTA FORCE, y todas y cada una de las películas, canciones, frases o meros pensamientos que han albergado un mínimo de ardor patriótico a lo largo de la historia de la humanidad, multiplicásemos este sentimiento por cincuenta mil millones, le añadiésemos un par de toneladas de nitroglicerina, y lo metiéramos en un horno a dos mil grados de temperatura. La explosión resultante sería algo parecido a lo que un verdadero patriota siente en su corazón al ver este PEPINAAAAAAACO de peliculón.

Obra inconmesurable de la época Reagan, tuvo un precedente algo fallido según mi humilde opinión, aquella tan chuli pero tan rara de AMANECER ROJO. Pero yo creo que el loco genial de Milius debió disfrutar como el niño grande que era de ver a un auténtico héroe americano... corrijo, a EL AUTéNTICO HÉROE AMERICANO darle una patada en el culo a todos los malosos con metralletas que osen perturbar la paz de tan excelsa nación. Quien se enfunde las Uzis para propósito tan cojonudo, merece un altar. Y ese, Chuck, fuiste tú y no otro.

Si queréis que analicemos más en profundidad la peli de marras, pues yo diría que una de las claves de su éxito es la exageración absoluta. Aquí nada es sutil o pequeño. ¡Aquí las cosas suceden a lo grande! Los muertos se cuentan por centenares, hay más tiros y cañonazos que en todas las demás películas de Chuck Norris juntas, y el villano es el hijo de puta más cabrón, feo y retorcido que jamás ha concebido el cine de acción. Además tiene un punto de misógina, y en el contexto de esas reuniones de colegas que he evocado antes, eso es un punto a favor.

¿Conocéis el Santuario? Está en Jaén, es un bar de tapas, donde por una caña te ponen de comer hasta que te hartas. Yo no diría que es el establecimiento más salubre del planeta, ni desde luego el más glamuroso. Pero es perfectamente comparable a la INVASIóN USA de Chuck Norris. A mí la alta cocina no me va, no soy de paladar distinguido. A mí me va el plomo en vena, gente saltando por los aires, héroes pecho-lobos que manden al infierno a los bellacos que se hayan atrevido a mirarlos mal.

Los malos son malos. Ellos lo saben. Nosotros lo sabemos. Pero en nuestras filas, de vez en cuando se oyen voces cobardes de "acercamiento", de "comprensión", de "relativizar los hechos", de "intentar verlo desde su punto de vista para entenderles mejor"... Es triste. Patético incluso. Un asesino nos dispara y ahora hay que procurar comprenderle... tócate los güevos. Así nos va, claro. Por eso, sólo con echarle un ojo al maravillosísimo póster de Chuck, pistolones en ristre y detrás los hermosos colores de la patria estadounidense, se me saltan las lágrimas de alegría y de gratitud hacia los guionistas que saben escuchar al público, y saben darle lo que pide con la inteligencia, la humildad y el sentido del humor que caracteriza a los verdaderos profesionales de esto.

DIOS BENDIGA A AMéRICA, DIOS BENDIGA A CHUCK NORRIS, DIOS BENDIGA A ESTOS PELICULONES Y DIOS BENDIGA A MI PUTA MAAADREEEEE, AAAAAAAAGH!!!!!
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16 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil