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Mr. Roberts (1955)

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Sinopsis
Ensign Pulver es miembro de la tripulación de un buque mercante norteamericano que navega por las aguas del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. A lo largo de la travesía, la convivencia no es fácil, sobre todo, porque los oficiales están enfrentados entre sí. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Mister Roberts
Duración
123 min.
Guion
Frank S. Nugent, Joshua Logan (Teatro: Thomas Heggen, Joshua Logan)
Música
Franz Waxman
Fotografía
Winton C. Hoch
Productora
Warner Bros. Pictures
Género
Comedia Bélico II Guerra Mundial
Adaptación de una famosa obra de teatro sobre las desventuras de un carguero en la Segunda Guerra Mundial. Un gran reparto y el primer Oscar para Jack Lemmon en la que era su cuarta película. En 1964 Joshua Logan (aquí guionista) dirigió una secuela en "Ensign Pulver".
[FilmAffinity]
"El reparto maravilla"
[Diario El País]
8
DEBIÓ LLAMARSE EN ESPAÑA: MISTER ROBERTS
Resulta del todo sorprendente que hasta el día de hoy nadie haya escrito nada, en esta página, sobre esta película, especialmente si consideramos que es el fruto de la unión de dos auténticos genios cinematográficos como son John Ford y Mervyn LeRoy. Y también debemos tener en cuenta que fué nominada al Oscar a la mejor película y que Jack Lemmon consiguió el Oscar al mejor actor secundario.

Les diré que mi grado de satisfacción con este film fue "in crescendo". En sus primeros compases, Escala en Hawai me pareció un film vulgar, uno más de tantos como se produjeron en los años posteriores a la conflagración mundial y no me hubiese sorprendido nada ver aparecer a Bob Hope con un collar de flores rodeándole el cuello. Pero no. La película no va de eso, no señor. La película trata de un personaje singular como es Mister Roberts, oficial de un buque mercante norteamericano, interpretado dignamente por Henry Fonda, al que vamos conociendo a lo largo de las dos horas que dura esta cinta.

A conocer a Mister Roberts nos ayuda el resto de oficiales (Jack Lemmon, William Powell), el propio capitán del barco (James Cagney) y absolutamente toda la marinería del buque. Y, a medida que lo conocemos y en ese "in crescendo" del que hablaba antes, nos solidarizamos con él al mismo tiempo que, igual que él, nos rebelamos contra las injusticias y tiranías de un extravagante capitán que Cagney borda.

Por cierto, no acabo de entender porqué el título traducido de "Escala en Hawai" cuando Mister Roberts no sólo era su título original, sino que además era perfectamente entendible y completamente representativo.

Y así, cada vez más metidos en la película, cada vez más en la piel no sólo de Roberts sino también de los demás, llegamos a un final que... digamos, por no descifrar misterios, es el que debe ser.

Buenas interpretaciones, buena dirección, buena fotografía, hermosas y coloridas puestas de sol... Todo muy bien. Pero hagamos un punto y aparte y abramos capítulo para Jack Lemmon.

Si la interpretación se llevase en la sangre no me cabe duda que Jack Lemmon sería uno de sus ejemplos más contundentes. Por sus venas seguro que "circulan": "El apartamento", "Con faldas y a lo loco" "En bandeja de plata", "Avanti", "Desaparecido" y tantas otras interpretaciones geniales.

Es curioso que obtuviese este Oscar al mejor secundario y no obtuviese otros (al actor principal) por actuaciones magistrales. En cualquier caso, estoy absolutamente convencido que si hay un Oscar clarísimo a la carrera de un actor es el que la Academia dedicará algún día y sin ninguna duda a Jack Lemmon.
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27 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El enemigo invisible
Es curioso constatar que un argumento que se desarrolla en el funesto marco de la Segunda Guerra Mundial ignore por completo los escenarios de las batallas dantescas contra los enemigos palpables, y en su lugar se centre en otros enemigos inmateriales pero igualmente dañinos: el aburrimiento vital. La frustración. La vacuidad. La falta de acción. Y la sensación de estar perdiéndose lo importante. De hallarse encerrado y bramando contra cuatro paredes, sabiendo que el verdadero ojo del huracán está ahí fuera.
No se despliegan escenas sangrientas con fuego a discreción, bombardeos, tácticas militares y frenéticas batallas entre bandos cuyo objetivo es odiarse hasta la muerte.
Se despliega la batalla personal de un hombre enjaulado. Sin empuñar un arma, sin avanzar por campos devastados ni lanzándose a un ataque letal. Porque su lucha es de otra índole.
El ambicioso y agrio capitán del carguero le corta las alas, buscando su propio beneficio. Roberts lo beneficia con su eficiencia, el capitán se lleva el mérito de los buenos oficios de su subordinado, y por ello no tiene la menor intención de dejarlo marchar. Chantajeado, a Roberts no le queda más remedio que tragarse sus sueños de libertad y continuar mirando tristemente al horizonte lleno de promesas que se esfuman.
Hay películas, aquellas películas de alguna era concreta que parecía poseer una llave secreta, en las que ser un hombre de honor es algo semejante a ser un héroe. En las que los valientes y honrados no cabalgan sobre gallardos corceles con espada y lanza, persiguiendo infieles, combatiendo en mil batallas y defendiendo la honra de doncellas en peligro. Son hombres vestidos de paisano, o con el uniforme de su profesión, y que pelean en una guerra de guerrillas en la que las mayores amenazas proceden de la estupidez y la ceguera. También pueden ser hombres que no tienen en absoluto pinta de valerosos, y que aún no han descubierto que la bravura no sólo se demuestra en grandes gestas. También se demuestra en pequeños y discretos actos.
Una respetable comedia bélica, sin altos vuelos pero con amable sabor, acerca de los enemigos invisibles.
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13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil