arrow

Firewalker (1986)

Firewalker
Trailer
4,0
1.135
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Después de una larga racha de percances, decisiones erróneas y fracasos estrepitosos, los arqueólogos Max y Leo (Norris y Gossett) han decidido dejar su trabajo, pero se vuelven atrás cuando una bella mujer los contrata para buscar un tesoro azteca. Lo que ignoran es que un poderoso y vengativo espíritu sigue sus movimientos y, con tal de proteger el tesoro sagrado, no se detendrá ante nada. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Firewalker
Duración
104 min.
Guion
Norman Aladjem, Robert Gosnell, Jeffrey M. Rosenbaum
Música
Gary Chang
Fotografía
Álex Phillips Jr.
Productora
Cannon Group / Golan-Globus Productions
Género
Acción Aventuras
5
El espíritu que caminó sobre el Sol
Sabemos que nuestro amigo Chuck Norris es una persona especial. Estos actores que se dedican al cine de acción, de violencia, son en realidad personas sencillas, campechanas, pero muy centradas y divertidas (menos uno). Norris en el 86 llevaba ya unas cuantas películas de ese estilo, de brutalidad y tragedia, por lo tanto con ésta podemos entender que es un alto en el camino para cambiar un poco del papel de costumbre. Y claro que Norris es buen actor porque en esta de aventuras humorísticas lo podemos comprobar en un plan totalmente diferente.

El templo del Oro está claro que viene a rebufo de las películas-parodia. Si Las minas del Rey Salomón con Richard Charmberlain y del mismo director, era una parodia de la de Stewart Granger, supongamos, pues este Templo del Oro es una parodia de la de Richard Chamberlain, y otras del tipo de “Hechizo en la Ruta Maya” en las que se mezclan los espíritus, la magia y las leyendas ancestrales. Por tanto J. Lee Thompson se autoparodia, ejercita la autocrítica y redobla sus objetivos profesionales.

Algo así. El caso es que la aventura del Templo del Oro cuenta con el héroe, con el compañero fiel y la chica mona culpable del entuerto y de que arrastre con su palmito al uno y por efecto cinético, al otro. Norris no perdona su punto fuerte en exhibiciones de sus artes marciales, se toma el papel muy bien a guasa, incluso hace el bizco, se ríe, no se toma absolutamente nada en serio desde luego, ni el negro ni la chica; aunque el indio tuerto ejerza de espíritu maligno con algo más de honradez por su anhelo de convertirse en el espíritu del fuego.

Lo peor es la ausencia total de emoción y que Chuck y la rubia no se enredan pasionalmente entre el follaje de los escenarios y los peligros que les acechan. Igual que la poca consistencia del argumento que no se preocupa en parecer que se sigue una concatenación de sucesos, sino que la acción tiene una trayectoria tan tonta como los personajes que se presentan y que todo avanza porque sí, al buen tún tún.

Y es porque en eso consisten las parodias. Por tanto tampoco hay que dramatizar sobre las tonterías que uno está dispuesto a tragarse. La ves si quieres y ya está. Una forma tan tonta de perder el tiempo como otra cualquiera. El cine de lumbreras para críticos insignes a veces cansa, una dosis de Chuck Norris viene bien a cualquiera. Todo el mundo tiene derecho a hacer el tonto en esta vida y comprobar que los demás lo hacen también.
[Leer más +]
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
El Templo del Oro (1986)
La Cannon Films era una productora que triunfaba en los años ochenta, dirigida por dos primos israelís, Menahem Golam y Yoram Globus. Ofrecieron películas en casi todos los géneros pero se les recuerda y solo tuvieron frecuente éxito con uno, el cine de acción de bajo presupuesto; estas películas tenían en común un tono derechista que hacía que los protagonistas se enfrentaran contra enemigos extranjeros de divergentes ideas a las del gobierno americano época Reagan. La otra seña de estos films son estrellas dando sus últimos coletazos, y otras dando los primeros.

Colaboraron con Cannon Films actores como Michael Dudikoff, Sho Kosugi, Jean Claude Van Damme, Sylvester Stallone y sobre todo Charles Bronson y Chuck Norris. A este último la Cannon le produjo la trilogía Desaparecido en Combate, las dos de Delta Force, Invasión USA, El Héroe y el Terror, Hitman (como distribuidora) y El Templo del Oro.

Esta última la dirigió J. Lee Thompson (1914-2002), también habitual de la Cannon al haberles dirigido otra producción similar como Las Minas del Rey Salomón (1985) y muchos otros subproductos -casi todos con Charles Bronson-. Tampoco sería justo citar solo su última época, también es director de Los Cañones de Navarone, El Cabo del Terror y un par de secuelas de El Planeta de los Simios.

Como secundarios el ganador del Oscar, Lou Gosset Jr (por Oficial y Caballero), Melody Anderson (Flash Gordon), Will Sampson (1933-1987, Poltergeist), Sonny Landham (el indio de Depredador) y John Rhys Davies (Gimli en El Señor de los Anillos). Casi todos interpretando a personajes en busca de un tesoro que, valga la redundancia, se encuentra en un templo. No se estrujaron mucho la cabeza con el guión y se nota, pues El Templo del Oro solo cuenta los obstáculos que encuentra por el camino el trío protagónico (Norris, Gosset y Anderson) en dar con el paradero.

Casi todas las producciones de Chuck Norris pertenecen al más serio cine bélico o policiaco, y si estas películas parecen comedias muchas veces es por lo fácil que es reírse de ellas dadas su poca calidad y la cara y frases del amigo Chuck. En El Templo del Oro por una vez la comedia está integrada en la trama, y ésta tampoco va de matar a todo enemigo viviente de los USA (vietnamitas, cubanos, rusos, árabes y colombianos son solo algunas de sus víctimas). En este caso es una aventura bastante clasicota, exploitation de las películas de Indiana Jones.

Un cambio de registro que no sentó mal al barbudo actor; El Templo del Oro sin ser una buena película es una de las pocas que se puede ver de las que ha hecho. La trama es ligera y avanza bien porque la química Norris/Gosset Jr es divertida, y sus toques de humor son tan estúpidos que a veces hasta sacan una sonrisa. Para quien sea fan, no faltan las tortas habituales que da siempre, siguiendo la tónica habitual de su cine mamporrero, cuatro guantazos que acaban con unas mesas rotas y patadas voladoras a ras de suelo.
[Leer más +]
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil