arrow

Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994)

Las aventuras de Priscilla, reina del desierto
Trailer
6,7
8.695
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Tres artistas de cabaret que viven en Sidney son contratadas para actuar durante cuatro semanas en un hotel de Alice Springs, en medio del desierto rojo de Australia. Les espera una gran aventura, pero una cosa es atravesar el país en autobús, dejando atrás todos sus problemas, y otra llegar a su destino sanas y salvas. Sobre todo si Felicia y Mitzi son reinas del drag y Benardette transexual. Inician así un periplo de dos semanas, con música sonando a toda pastilla y el autocar repleto de un llamativo vestuario y zapatos de plataforma. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Australia Australia
Título original:
The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert
Duración
102 min.
Guion
Stephan Elliott
Música
Guy Gross
Fotografía
Brian J. Breheny
Productora
Polygram Filmed Entertainment / Australian Film Finance Corporation (AFFC) / Latent Image Productions / Specific Films
Género
Comedia Drama Comedia dramática Transexualidad / transgénero Road Movie Homosexualidad
Su sorprendente éxito de taquilla en medio mundo no fue casualidad: esta aparente frivolidad es una de las mejores comedias dramáticas de los años noventa. Magnífica road movie, divertida e intensa, en la que tres drag-queens inician un viaje por los vastos desiertos australianos a la búsqueda de respuestas interiores, una odisea hermosa y conmovedora a partes iguales. Mención aparte merecen sus interpretaciones, especialmente sorprendentes si tenemos en cuenta la elección del serio Stamp ("Superman") o los papeles que Hugo Weaving ("Matrix") y Guy Pearce ("L.A. Confidential") hicieron después. Premio del público en el exigente festival de Cannes, su excelente guión debió haber estado, como poco, nominado al Oscar. No se la pierda.
[FilmAffinity]
"Divertida comedia"
[Diario El País]
8
Plumíferos en el desierto australiano
La vi en el año 95, poco más o menos. Me gustó. La volví a ver un par de años más tarde y todavía me gustó más, quizás porque la entendí mejor. Pasaron unos tres años y la pillé una tarde perezosa mientras cambiaba de canales: volvió a engancharme y en esta ocasión, fue como un deslumbramiento súbito. De pronto, algunas piezas que antes me habían chirriado, encajaron a la perfección. Y desde entonces, soy admiradora devota de esta película.

Tres espléndidas reinonas -adorables Stamp, Weaving y Pearce- se lanzan de gira petarda por los rincones más inhóspitos del desierto australiano: con dos bien puestos. Durante el viaje compartirán, además de equipaje material y emocional, una serie de peripecias que van de lo trágico a lo cómico y que, como en toda road movie que se precie, servirán para estrechar lazos entre los/las protagonistas y conducirlas al lúcido camino de la autoconsciencia.

Peca de cierto convencionalismo en la estructura narrativa, pero lo compensa sobradamente con escenas tan maravillosas como el encuentro de los personajes con una comunidad maorí en medio de la nada y la manera tan sutil en que se expresa la instantánea identificación mutua de dos grupos socialmente marginados, cada uno a su manera. También hermosísima resulta la cabalgata de "Priscilla" (el autobús en el que viajan) por el desierto con Guy Pearce a lomos ataviado de Gaultier y a los compases de la señora Callas cantando el "È strano": belleza elevada al cubo.

Divertida, entrañable, razonablemente freak, con unos personajes que amarás al instante, unos diálogos espléndidos (el de ABBA, antológico) y una banda sonora que invita a ser feliz, ¿cómo no verla?
[Leer más +]
35 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
¡Hay zorronas!
Estoy todo alborotado al escribir esta crítica, y estoy alborotado pues las aventuras de estas tres buenas piezas perdidas en el desierto australiano es una de las sorpresas más gratas que me he llevado en los últimos tiempos.

Tres drag, que se dedican a hacer actuaciones mediante playback con una estética muy seductora, se embarcan en la aventura de llegar a un recóndito pueblo australiano subidos en su recién comprado autobús de segunda mano, al que le llaman Priscilla, para hacer una actuación en un hotel regentado por la mujer de uno de ellos.

El tema se mueve entre el desmadre más absoluto, la incomprensión y hasta la repulsa que causan a la mayoría de los personajes que se encuentran, el amor, y el tremendo cariño que se tienen entre si estos seres marginados.

Tres actuaciones dignas de mención, tremendos los actores principales, con un fantástico Terence Stamp en el papel de marujona mayor y enamoradiza, un desmadrantemente, haciendo de loca, Guy Pearce y exhibición absoluta de un actor que para mi de siempre ha sido solo el Smith de Matrix, Hugo Weaving, que verdaderamente lo borda.

No despedirme sin destacar el soberbio vestuario y la música, toda ella adoptada hoy en día por el mundo gay, que no tiene desperdicio.

Entretenida, brillante, amena, dramática, graciosa, un punto de peli de mariquitas.
[Leer más +]
22 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil