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The Ghost and Mrs. Muir (1947)

The Ghost and Mrs. Muir
Trailer
7,8
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Sinopsis
Lucy Muir es una joven viuda que decide irse a vivir a orillas del mar, a una casa encantada que perteneció al capitán Gegg, un marinero cuyo fantasma se le aparece. Al principio, el capitán utiliza los mismos trucos que le sirvieron para librarse de otros inquilinos, pero con Lucy no funcionan. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Ghost and Mrs. Muir
Duración
104 min.
Guion
Philip Dunne (Novela: R.A. Dick)
Música
Bernard Herrmann
Fotografía
Charles Lang Jr. (B&W)
Productora
20th Century Fox
Género
Fantástico Comedia Romance Comedia romántica Fantasmas
8
Lucy y el fantasma del capitán Gregg
Tercer largo de Mankiewicz, basado en la novela homónima (1945) de R.A. Dick, pseudónimo de Josephine Aimée Leslie. Se rodó en Carmel-by-the-Sea y Palos Verdes (California) y en estudio. Fue nominada al Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro. Se estrenó el 26-VII-1947. El productor fue Fred Kolhman.

La acción tiene lugar en los primeros años del s XX, en Londres y en el chalé "La gaviota", situado frente al mar en el término de Whitecliff, en la costa sur de Inglaterra. Narra la historia de una viuda joven, Lucy Muir (Gene Tierney), madre de una niña de unos 5 años, Anna (Natalie Wood), que decide dejar la casa de la suegra en Londres para ir a vivir en un lugar próximo al mar. Elige una vivienda aislada, acristalada y luminosa, en la que vive el fantasma de su antiguo propietario, el capitán Daniel Gregg (Rex Harrison).

La película muestra cómo una relación entre un hombre y una mujer puede evolucionar desde el enfrantamiento a la amistad y al amor. En ello tiene un papel determinante la fortaleza y la habilidad de Lucy para dominar a un fantasma iracundo. La exploración de los arcanos del amor humano es objeto de tratamiento en obras posteriores del autor. Lucy debe elegir entre el amor físico y tangible de Miles y el amor intangible y espiritual de Daniel. En el primero encontrará satisfacción carnal y en el segundo, un amor lleno de pasión emocional y plenitud espiritual. No se aclara si Daniel es un producto de la mente de Lucy y Anna, alimentada por el entorno, o es una realidad sobrenaural auténtica. La película combina varios géneros: comienza como una pieza de horror, continúa como una comedia romántica ligera y termina como un relato fantástico. Son destacables las escenas del baño en la playa, el primer encuentro visual de Lucy y Daniel y la despedida de la suegra y la cuñada.

La música, de Bernard Herrman ("Vértigo") se integra de tal modo en la narración que pasa a formar parte de ella. La partitura es de aire intensamente romántico. Evoca misterio, intriga, turbulencias, calma y amor. La fotografía, de Charles Lang, luce un excelente dibujo, marcado por la combinación de luces, sombras, reflejos, brillos y contraluces. La cámara se mueve con agilidad para encontrar los detalles a destacar. Las vistas panorámicas amplias son fuente de imágenes de gran hermosura. Resalta la belleza serena y limpia de la protagonista. El guión explora las relaciones amorosas con brillantez. Puntea el metraje con humor, que humaniza al fantasma y hace grato el relato. La interpretación de Gene Tierney es, posiblemente, la mejor de su carrera. Harrison y Sanders ofrecen intervenciones magníficas. Se agradece la presencia de Natalie Wood, de 8 años, como Anna niña. La dirección construye una obra sorprendente, que sumerge al espectador en un mundo cautivador de amor y fantasía.

Película de magnífica fotografía, excelente música y grandes interpretaciones. Pletórica de fantasía y fino humor, cuenta una singular historia de amor.
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65 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un puente de palabras
Querida Lucy,

somos un destello de tiempo entre dos abismos de triste inmaterialidad: ayer, mañana.

Si sólo poseemos el presente, ¿cómo amarnos?, ¿en qué barco o luna pasajera?, ¿en qué caricias de papel?

Caminamos separadamente, por el anverso y el reverso de una misma hoja en blanco inacabable. Olvidamos, sabiendo que del otro lado de la hoja está el vacío.

===

Mi querida Lucía,

tú eres y yo fui. Levantemos juntos un puente de palabras. Crucemos de la mano su lectura.

===

Lucía, Lucía,

no digas que fue un sueño.
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62 de 72 usuarios han encontrado esta crítica útil