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Invitation to the Dance (1956)

6,4
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Sinopsis
"Invitación a la danza" es un arriesgado experimento cinematográfico de la Metro compuesto por tres historias, completamente diferentes entre sí, en las que no se uilizan las palabras, sólo la música. Gene Kelly es el protagonista de las tres historias que se titulan Circus, Ring Around the Rosy y Simbad. (FILMAFFINITY)

Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Invitation to the Dance
Duración
93 min.
Guion
Gene Kelly
Música
Roger Edens, Jacques Ibert, Andre Previn, Nikolai Rimsky-Korsakov, Conrad Salinger
Fotografía
Joseph Ruttenberg, Freddie Young
Productora
MGM
Género
Musical
6
Acepto la invitación, pero desganado
Invitación a la danza es una película realmente arriesgada: podríamos considerar factible que, hoy en día, una productora independiente y con redaños se plantease realizar un musical tan químicamente puro como el que nos ocupa, pero lo que estaría fuera de todas las quinielas es que una gran productora (como en su momento fue la MGM) invirtiera dinero, esfuerzo y un buen reparto en llevar a cabo un proycto así. Aún considerando que la década de los 50 fue muy proclive al género, la opción de prescindir de diálogos, de contar historias sólo con la música y el baile, es una apuesta fuerte que pocos hubieran asumido.

Eran otros tiempos, supongo. Lo importante es el resultado, que en el film de Kelly tiende a lo irregular. Su dirección artística es brillante, Gene sigue está espléndido, y las historias más o menos funcionan dentro de su independencia, pero se acaba quedando corta. Quizás a Kelly le faltó el control del tono de un tipo como Stanley Donen, alguien que detectara y paliera fallos y pudiera, a su vez, amplificar virtudes, dotar de grandeza a toda la película. Invitación a la danza es un pequeño dulce para los amantes del musical: se disfruta, pero no alimenta demasiado.

Me quedo con las dos primeras historias: en la primera el protagonista de Cantando bajo la lluvia se mueve con credibilidad bajo la máscara del clásico payaso que llora por dentro; no alcanza el nivel de Lon Chaney, pero convence. La historia, de corte trágica, está bien aliñada con números de máscaras, teatro, equilibrismo y un clímax romántico redentor. La segunda, más original, se mueve en parámetros similares a los de La ronda, de Ophüls: vemos viajar el amor (representado en una pulsera) de mano en mano, hasta cerrar un círculo. Tiene buenas mujeres y la mejor música de todas. El último, a mi juicio menor, destaca por el gran trabajo animado de Hannah y Barbera y por la sabia combinación de imagen animada e imagen real, que luego incluirían otras películas, pero también cuenta con un niño cargante y un argumento inocentón y bobo que se acaba haciendo pesado.

El caso es que, en una película que debió explotar sus números musicales como si cada paso de baile y cada compás fuera decisivo, estos nos parecen menores, correctos y fríos. A ratos su ejecución es brillante, pero lo que prima es el desapasionamiento. Yo llegué a echar en falta la palabra, y eso, en una obra con un planteamiento como el de esta, resulta inadmisible.

Lo mejor: los ambientes, Gene Kelly.
Lo peor: se hace un poco pesada, especialmente en su tercer relato.
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11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Gene Kelly: Uno de los más grandes artistas de todos los tiempos.
Muchas veces uno se pregunta "¿Cuáles son mis películas favoritas?" Yo creo que la respuesta es aquellas que quisimos volver a ver, las que nos compramos o descargamos y tenemos en casa y volvemos a ver cada tanto. Para mí una de ellas es "Invitación a la danza" Una película que... ¿Es una película? Tal vez no lo sea. En mi opinión no hay que verla como tal ya que no hay diálogos y se trata realmente de tres historias que no tienen ninguna conexión entre sí. Lo que las une es el mismo concepto: Música, baile y nada de palabras. Sentarse a verla y disfrutarla es mucho más parecido a sentarse (¡detenerse!) a escuchar un buen disco que a ver una película. Es simplemente una obra de arte que bucea en los límites (ampliándolos) de la experiencia visual y sonora. Es como un mega videoclip, no esperen una película al uso.
Las tres historias son bien diferentes pero encantadoras por igual.
La primera es de época (parece del barroco) y cuenta la historia de un mimo, interpretado magistralmente por Gene Kelly, que está enamorado de una chica. Es una historia tan trágica y triste como bella.
La segunda historia es para mí la mejor. Se trata de una pulsera que va pasando de mano en mano de amantes y "trampas" a través de diversas infidelidades. La música es espectacular.
La última historia mezcla dibujos animados con gente real y transcurre dentro de un libro de cuentos. Muy oriental al estilo Aladino con lámpara y genio y doncellas danzantes incluídas.
Gene Kelly se supera una vez más en esta propuesta ARTÍSTICA tan atípica.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil