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Hips, Hips, Hooray! (1934)

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Sinopsis
Dos viajantes de comercio, tras haberse convertido en ladrones de forma involuntaria, son perseguidos por una pareja de detectives. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Hips, Hips, Hooray!
Duración
68 min.
Guion
Bert Kalmar, Harry Ruby, Edward Kaufman (Historia: Bert Kalmar, Harry Ruby)
Música
Roy Webb
Fotografía
David Abel (B&W)
Productora
RKO Radio Pictures
Género
Comedia Musical
7
“Sigue haciendo lo que estás haciendo, porque me encanta lo que me estás haciendo”
Bert Wheeler y Robert Woolsey fueron dos comediantes deschavetados. De gran éxito en el Broadway de los años 1920, habían comenzado en forma independiente, hasta que, metidos ambos en las archifamosas Follies de Ziegfeld, en 1928, el director los reunió en un espectáculo titulado Rio Rita y así comenzaría un buen dúo que pronto llevaría sus locuras y alegría al medio cinematográfico. Su primera película sería precisamente “Río Rita”, adaptación de la exitosa revista musical y dirigida por Luther Reed en 1929.

La gran acogida que la pareja obtiene en las taquillas –aunque no tanto entre la crítica-, les llevaría a rodar cuatro películas en 1930, otras cuatro en 1931, tres en 1932 y dos en 1933… era evidente que su escalafón descendía en vez de ascender, pero entonces llegó el año 1934 y puestos en manos del director Mark Sandrich, éste tendría aquí la senda que le pondría, enseguida, en manos de sus celebrados musicales con Fred Astaire y Ginger Rogers (“La alegre divorciada”, “Sombrero de copa“ y “Sigamos la flota”) y para Wheeler & Woolsey, sería sin duda su mejor momento cinematográfico.

Para “AMOR Y ALEGRÍA”, le fue dado a Sandrich un guión bastante sencillo que no ofrecía demasiadas posibilidades, pero el director supo ingeniárselas y se hizo de los mejores trucajes (efectos visuales y especiales) de la época, para lograr situaciones fantásticas e hilarantes que hicieron de la película todo un éxito, y por primera vez, la crítica se interesó en la pareja con elogiosos comentarios. Y así, “AMOR Y ALEGRÍA”, es una nonsense comedy que ya tiene un merecido lugar entre el cine clásico.

Se trata aquí de un par de vendedores ambulantes que están teniendo cierto éxito con sus labiales de sabores. Enterada de esto Miss Frisby (Thelma Todd), propietaria de cosméticos Maiden America, por parte de su vendedora Daisy (Dorothy Lee), al instante ambas procurarán una alianza con Doc Dudley y su socio Andy, para poder enfrentar a la competencia que parece estar dándoles alcance. Pero en Maiden America hay un empleado falaz, Armand Beauchamp, quien juega a dos bandos y sin escrúpulo alguno procurará abortar cuanto proyecto se le ocurra a la preciosa Miss Frisby, con tal de beneficiar a su competidora. Y para colmo, sus dos asociados empiezan a ser perseguidos por dos detectives presumidos, quienes les acusan de un robo que cometieron... sin que ellos sepan aún que lo cometieron.

Con la picardía que caracterizaba aquellos años 1930 del pre-code, “AMOR Y ALEGRÍA” consiguió salvarse de la censura, y abundan en ellas piernas, caderas y preciosos rostros –muy al estilo de don Florenz Ziegfeld- lo cual se entremezcla con sugestivos bailes, dos o tres simpáticas canciones y un buen número de situaciones muy bien guiadas y divertidas.

La buena acogida de este filme, reuniría otra vez y de inmediato, al director Mark Sandrich con Wheeler & Woolsey, Thelma Todd y Dorothy Lee, en una nueva comedia aquí titulada “Caballeros de capa y espada”.

Título para Latinoamérica: “CUIDADO CON LAS CURVAS”
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
El cine que fue
Aunque algunos de los chistes y gags que se ponen en juego todavía resisten el paso del tiempo, esta película resulta hoy en día más interesante por sus escasos pero chisposos números musicales, que desprenden el aroma del music hall de la época, incluyendo en ello el atrevimiento precode del vestuario y de algunas escenas, frases y letras de canciones. Por ejemplo, cuando una ardilla se cuela por la pernera del pantalón de Woolsey y éste se cree que es la mano de su chica, Thelma Todd, y canta ”sigue haciendo lo que haces”, o el hilarante momento en que los dos cómicos prueban el efecto de los pintalabios de sabores diversos con los besos de una fila de coristas. Aunque Todd apenas aporta más que sus medidas de modelo y su escasa expresividad, la simpática y vivaz Dororthy Lee es otra de las bazas de la película, así como la breve pero valiosa intervención de la estrella de la canción de la época Ruth Etting.
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