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Los muchachos no lloran (1999)

Los muchachos no lloran
Trailer
7,2
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Sinopsis
Teena Brandon siempre ha deseado ser un chico. Así que un día decide cortarse el pelo, ocultar sus pechos bajo un vendaje apretado, y cambiar el orden de su nombre, pasándose a llamar Brandon Teena. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Boys Don't Cry
Duración
114 min.
Guion
Kimberly Peirce, Andy Bienen
Música
Nathan Larson
Fotografía
Jim Denault
Productora
Fox Searchlight
Género
Drama Romance Crimen Vida rural (Norteamérica) Basado en hechos reales Transexualidad / transgénero
9
No va por ahí
Genial película. Dura y que cuenta la crueldad del ser humano, muchas veces provocada por la ignorancia.

Sin embargo esta película siempre es clasificada de "temática homosexual" y creo que los tiros no van por ahí(que vale, puede denunciar también la homofobia, pero considero que no es lo principal). Como bien dice Brandon varias veces en la película está pasando por una crisis de IDENTIDAD sexual, es decir, sería una persona transexual heterosexual. Que quizás no tenga mucha cabida en una crítica pero parece que todo el mundo va con otra idea en mente.

La película si bien no es totalmente imprescindible es bastante recomendable y es de destacar la gran actuación de Hilary Swank.
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55 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Film singular y de gran fuerza, que clama por la tolerancia y la integración social de la diferencia
Film independiente, ópera prima de la realizadora Kimberly Peirce, que también interviene como coguionista. Se rodó en Texas (Crandall, Dallas, Greenville y Mesquite), con un presupuesto de 2 M dólares. Se basa en hechos reales. Obtuvo un Oscar, otros 40 premios y 25 nominaciones.

La acción tiene lugar en Lincoln y Falls City (Nebraska) a lo largo de unos pocos meses para terminar en la Nochebuena de 1993. Narra la historia de Barton Teena (Hilary Swank), muchacha de 21 años, residente en Lincoln, que vive en una caravana junto a un hermano que no la quiere ni la apoya. De gran simpatía personal y de oreintación homosexual, intima con numerosas mujeres, lo que levanta las iras de sus novios. Decidida a vivir en plenitud de acuerdo consigo misma, se corta el cabello, viste ropa de hombre y se traslada a Falls City, donde traba amistad con los jóvenes del lugar y vive los mejores días de su vida, hasta que cae prendada de Lana Tisdel (Clhöe Sevigny), la veinteañera más popular del lugar. Vive de hurtos y pequeños robos.

La película se erige en manifiesto a favor de la libertad sexual, la búsqueda del camino personal a la felicidad y el coraje de ser uno mismo. Denuncia la homofobia y el salvajismo al que puede llegar la intolerancia y la exclusión social basada en el desprecio de la diferencia. Los prejuicios contra las personas diferentes por etnia, religión, orientación sexual, género, discapacidad, edad o enfermedad, nacen de la ignorancia, la incultura y la necedad. La diferencia es esencial a la condición del ser humano: no hay sociedad sin personas diferentes. Las diferencias reprobadas socialmente han variado a lo largo de la historia y no son las mismas en los distintos países del mundo. Su definición se apoya en criterios variables, caprichosos, antisociales e inhumanos. Brandon mientras vive de acuerdo consigo mismo en Falls City, se convierte en uno de los personajes más cautivadores, queridos, alegres y simpáticos. Su estigmatización priva a la comunidad de unos de sus bienes más preciados y de uno de sus activos humanos más valiosos. Son excelentes la escena de la visita de Lena a la prisión (acompañada de la canción "Boys Don't Cry") y la de Lena en coche camino de Lincoln.

La música reúne composiciones ambientales de grata selección, entre las que destacan "The Bluest Eyes In Texas" (Nina Persson) y "Boys Don't Cry" (The Cure), que da título al film. La fotografía ofrece imágenes realistas estremecedoras, en un contexto visual muy atractivo, dominado por los azules de la inocencia. El guión relata hechos y denuncia realidades que envuelven al protagonista en un ambiente claustrofóbico. Las interpetaciones de Swank, Sevigny y Sarsgaard son tan acertadas como difíciles. La dirección vuelca entusiasmo y laboriosidad en su trabajo.

Película singular y de gran fuerza. De gran interés social y cultural.
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41 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil