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Sero Hiki no Gôshu (1982)

Sero Hiki no Gôshu
Trailer
6,5
453
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Sinopsis
Esta es la historia de Goshu, un pequeño violoncelista profesional. Durante los ensayos para los recitales, su preparador se enfada con él porque no está tocando suficientemente bien. Goshu parece no sentir nada por la música... Por suerte, encontrará unos amigos muy especiales: un gato le va a ayudar a entender el sentimiento de la música, la importancia de practicar se la mostrará un cuco, el ritmo un tejón, y la ternura un ratoncito. Gracias a ellos, Goshu aprenderá el verdadero sentido de la música, para convertirse por fin en un fantástico intérprete. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Sero Hiki no Gôshu
Duración
63 min.
Guion
Isao Takahata (Novela: Kenji Miyazawa)
Música
Michio Mamiya, Ludwig van Beethoven
Fotografía
Animation
Productora
OH Production
Género
Animación Musical Fantástico Música
Grupos  Novedad
Studio Ghibli (y obras relacionadas) Adaptaciones de Kenji Miyazawa
6
Experimental musical pre-Ghibli
La última película de Isao Takahata antes de la fundación de Studio Ghibli tres años más tarde se confirmó como un simple y directo musical protagonizado por Goshu, un chaval falto de inspiración que no hacía más que llevarse broncas de su director de orquesta por ir a destiempo en el conjunto. La historia nos narra como le van visitando cuatro graciosos animales con la excusa de "escuchar" su música, al mismo tiempo que van dándole pequeños consejos de forma "subliminal" que hacen que el joven violoncelista mejore enormemente, notándose en el final de la cinta, que llega pasados apenas 60 minutos.

La animación es, irónicamente, más floja que en "Las aventuras de Horus, Príncipe del Sol", y se nota en todo momento que estamos más ante una obra experimental que no algo firme y completo. Destacan, por supuesto y como en casi todos los films de Ghibli, los diseños y las animaciones de los animales que le van visitando, comenzando por un cómico gato que arranca sonrisas con cada segundo que sale en pantalla, y continuando con un pájaro, un pequeñísimo y abrazable mapache y finalmente una rata con su cría enferma.

Toda la trama se resume en eso, y es que evidentemente aquí lo que importa es la música, creada por Michio Mamiya con temas orquestados y algún guiño a compositores clásicos, encontrándonos incluso una pieza de Beethoven. En definitiva, "Goshu, el violoncelista" es una interesante forma de ver cómo podría Ghibli dar lugar a un musical agradable pero en absoluto cautivador. La animación está a años luz de películas con muchos más años encima, pero cumple, y además entretiene bastante, gracias en parte a su escasa duración, que logra que nunca se nos haga pesada. Para amantes del actual Ghibli y quienes quieran ver los inicios del creador de la sobrecogedora "La tumba de las luciérnagas".
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20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El poder de la música, de la naturaleza, y de Takahata.
* Una mágica y emotiva historia sobre el poder de la música y de la naturaleza.

* Ya en el año 82 películas como esta manifestaban que la animación japonesa tenía mucho que aportar y contar, demostrando a veces, por no decir la mayoría de las veces, una mayor dedicación y esmero por sus historias, sus personajes, sus mensajes, o sus ambientaciones, que el resto del cine, en el resto del globo.

* Goshu es un violoncelista que ama la música, pero que toca en una orquesta cuyo director es tan exigente en cuanto a la ejecución técnica de sus músicos, que se siente presionado, de tal forma que las gratas sensaciones que Goshu vincula a la música quedan doblegadas ante los requerimientos de ser músico profesional. Un grupo de simpáticos animales le ayudarán a recuperar ese sentido y sentimiento musical, y a percibir el valor de la música a una nueva escala.

* Todo esto parece narrado con una innegable linealidad durante gran parte de la narración. La galería de animalitos que van pasando por casa de Goshu, no parecen, a priori, dar mucho juego en la historia, que reclama más nuestra atención en referencia a ese otro hilo narrativo, que es el de la situación de Goshu respecto a la orquesta y su director. Pero no deja de ser divertido el desfile de criaturas que acuden al “maestro” Goshu para disfrutar de su música y sus lecciones, aunque a Goshu no parezcan serle muy agradables las visitas. Poco a poco, veremos cómo, no solo están relacionadas ambas situaciones, sino la extrema belleza que finalmente cobrarán las dos.

* Takahata, en su línea, destila una innegable nostalgia por los ambientes rurales, los plácidos paisajes campestres. Nos muestra el conflicto entre el mundo urbanita y el rural, presentando este último como un refugio, dotado de una terapéutica magia que nos regenera y nos mantiene en equilibrio; y el primero como el que corrompe cualquier cosa pura que con él entra en contacto, como en este caso, la música, o al menos, la vivencia respecto a ella que tiene Goshu, nuestro protagonista. Son los animales, representantes de ese mundo apegado a la naturaleza, los que le hacen ver el verdadero valor de su arte.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil